Poesía y error
De Franco Fortini
Jorge Aulicino *


Traduciendo a Brecht

Un gran temporal
durante toda la tarde se enroscó
sobre los techos antes de romper en rayos, agua.
Fijaba versos de cemento y de vidrio
donde hubo edictos y ruinas amuralladas y miembros
incluso míos, que sobrevivo. Con cautela,
mirando ora las tejas trajinadas, ora la página seca,
escuchaba morir
la palabra de un poeta o mudar
en otra, no ya para nosotros, voz. Los oprimidos
están oprimidos y tranquilos, los opresores tranquilos
hablan en los teléfonos, el odio es cortés, yo mismo
creo no saber ya de quién es la culpa.

Escribe, me digo, odia
a quien con dulzura guía a la nada
a los hombres y las mujeres que te acompañan
y creen no saber. Entre los nombres de los enemigos
escribe también el tuyo. El temporal
ha desparecido con énfasis. La naturaleza
es muy débil para imitar las batallas. La poesía
no cambia nada. Nada es seguro, pero escribe.

Traducendo Brecht

Un grande temporale
per tutto il pomeriggio si è attorcigliato
sui tetti prima di rompere in lampi, acqua.
Fissavo versi di cemento e di vetro
dov'erano grida e piaghe murate e membra
anche di me, cui sopravvivo. Con cautela, guardando
ora i tegoli battagliati ora la pagina secca,
ascoltavo morire
la parola d'un poeta o mutarsi
in altra, non per noi più, voce. Gli oppressi
sono oppressi e tranquilli, gli oppressori tranquilli
parlano nei telefoni, l'odio è cortese, io stesso
credo di non sapere più di chi è la colpa.

Scrivi mi dico, odia
chi con dolcezza guida al niente
gli uomini e le donne che con te si accompagnano
e credono di non sapere. Fra quelli dei nemici
scrivi anche il tuo nome. Il temporale
è sparito con enfasi. La natura
per imitare le battaglie è troppo debole. La poesia
non muta nulla. Nulla è sicuro, ma scrivi.


Tal vez el tiempo de la sangre

Tal vez el tiempo de la sangre regresará.
Hay hombres que deben ser matados.
Padres que deben ser escarnecidos.
Lugares que profanar blasfemias que proferir
incendios que establecer delitos que bendecir.
Pero sobre todo hay que volver a otra paciencia
a la ciencia feroz de los objetos a la coherencia
en los dilemas que habíamos creído superados.
Al partido que necesita tomar y hacer.
Buscar a nuestros iguales osar reconocerlos
dejar que nos juzguen guiarlos ser guiados
con ellos querer hacer el bien con ellos el mal
y el bien la realidad servir negar cambiar.

Forse il tempo del sangue

Forse il tempo del sangue ritornerà.
Uomini ci sono che debbono essere uccisi.
Padri che debbono essere derisi.
Luoghi da profanare bestemmie da proferire
incendi da fissare delitti da benedire.
Ma più c'è da tornare ad un'altra pazienza
alla feroce scienza degli oggetti alla coerenza
nei dilemmi che abbiamo creduto oltrepassare.
Al partito che bisogna prendere e fare.
Cercare i nostri eguali osare riconoscerli
lasciare che ci giudichino guidarli essere guidati
con loro volere il bene fare con loro il male
e il bene la realtà servire negare mutare.


El alero

Descubro desde la ventana el borde de un alero
en una casa envejecida; es de madera corrompida,
doblado por estratos de tejas. Golondrinas se detienen
allí a veces. Aquí y allá, sobre el techo, las juntas,
y a lo largo de los tubos, manchas de alquitrán y revoque
de míseras reparaciones. Pero viento y nieve,
si fatigan las soldaduras de las canaletas, a la viga podrida
no la han podido romper aún.
Pienso, con cierta dicha,
que un día, y no importa
si no estoy yo, bastará que una golondrina
se pose un instante allí para que precipite todo en el vacío,
irreparablemente, mientras ella se aleja volando.

La gronda

Scopro dalla finestra lo spigolo d'una gronda,
in una casa invecchiata, ch'è di legno corroso
e piegato da strati di tegoli. Rondini vi sostano
qualche volta. Qua e là, sul tetto, sui giunti
e lungo i tubi, gore di catrame, calcine di misere riparazioni. Ma vento e neve,
se stancano il piombo delle docce, la trave marcita
non la spezzano ancora.
Penso con qualche gioia
che un giorno, e non importa
se non ci sarò io, basterà che una rondine
si pose in un attimo lì perché tutto nel vuoto precipiti
irreparabilmente, quella volando via.


A los dioses de la mañana

El viento sacude laureles y pinos.
En los vidrios, agua que baja.
Entre humos y luces, ves por momentos la costa,
después, nada.
La mañana se purifica en la estancia tranquila.
Un hilo de música de rock, los lápices, los papeles.
Estoy feliz con la lluvia.
¡Oh dioses inexistentes,
protejan el idilio, les ruego!
¿Qué más pueden hacer,
dioses del otoño, indulgentes durmientes,
tristes de ramas las sienes?
¡Qué majestuosos sus luminosos cúmulos!
¡Cuántas ansiosas hormigas en la sombra!

Agli dèi della mattinata

Il vento scuote allori e pini.
Ai vetri, giù acqua.
Tra fumi e luci la costa la vedi a tratti, poi nulla.
La mattinata si affina nella stanza tranquilla.
Un filo di musica rock, le matite, le carte.
Sono felice della pioggia.
O dèi inesistenti,
proteggete l'idillio, vi prego.
E che altro potete,
o dèi dell'autunno indulgenti dormenti,
meste di frasche le tempie?
Come maestosi quei vostri luminosi cumuli!
Quante ansiose formiche nell'ombra!


Hoja de ruta

Entonces, nada nuevo desde esta altura
Donde todavía un poco sin mirar se habla
Y en los cabellos el viento deja caer la noche.

Entonces, ningún camino para descender
Sino este del norte donde el sol no toca
Y son de agua las ramas de los árboles.

Entonces, dentro de poco, la boca sin palabras.
Y esta noche estaremos en el fondo del valle
Donde las fiestas apagaron todas las lámparas.

Donde una multitud calla y los amigos no nos reconocen.

Foglio di via

Dunque nulla di nuovo da questa alteza
Dove ancora un poco senza guardare si parla
E nei capelli il vento cala la sera.

Dunque nessun cammino per discendere
Se non questo del nord dove il sole non tocca
E sono d'acqua i rami degli alberi.

Dunque fra poco senza parole la bocca.
E questa sera saremo in fondo alla valle
Dove le feste han spento tutte le lampade.

Dove una folla tace e gli amici non riconoscono.


El presente

Miro las aguas y las cañas
de un brazo de río y el sol
en el agua.

Miraba, era pero soy.
El barro se seca entre las raíces.
Mi verbo se conjuga en presente.
Este mundo, residuo de incendios,
quiere existir.
Insectos tienden
trampas milenarias.
Las efímeras se desvanecen. Se deshacen,
impresas en el dulce viento de la Arcadia.
Atraviesa el río una barca.
Es un sirviente del obispo Baudo.
Viene entre la paja de una choza
deshojada bajo muchas lunas.
Dicto mi ley irónica
a las hojas que zumban, al trasvuelo
nervioso del dragón-ciervo.
Encomiendo a las cañas, falsas eternas,
la gran estrategia de Yenán en Hopei
Sigo el signo que una mano armada graba
en la corteza del pino
y prepara el fuego del ámbar donde permaneceré invisible.

Il presente

Guardo le acque e le canne
di un braccio di fiume e il sole
dentro l'acqua.

Guardavo, ero ma sono.
La melma si asciuga fra le radici.
Il mio verbo è al presente.
Questo mondo residuo d'incendi
vuole esistere.
Insetti tendono
trappole lunghe millenni.
Le effimere sfumano. Si sfanno
impresse nel dolce vento d'Arcadia.
Attraversa il fiume una barca.
E' un servo del vescovo Baudo.
Va tra la paglia d'una capanna
sfogliata sotto molte lune.
Detto la mia legge ironica
alle foglie che ronzano, al trasvolo
nervoso del drago-cervo.
Confido alle canne false eterne
la grande strategia da Yenan allo Hopei.
Seguo il segno che una mano armata incide
sulla scorza del pino
e prepara il fuoco dell'ambra dove starò invisibile.


La partida

Te reconozco, antigua mordedura, volverás
muchas veces, y luego, la última.

He recogido mi fajo de hojas,
preparado la carpeta con mis apuntes,
recordado quién no soy, quién soy,
el esquema del trabajo que no haré.
He saludado a mi mujer que respira
en el sueño siempre la vida pasada,
el dolor que apenas la ha adormilado
a medias, piadosa de sí, aterrada ternura.
He escrito algunas cartas a amigos
que no me perdonan y que no perdono.
Y ahora, a punto de dormir,
un dolor terrible me muerde
como hace mil años, cuando era niño
y lo llamaba Dios, y Dios es esta
aguja del mundo en mí.

Dentro de un rato, a la hora en que el aire humea
desde los patios, aún de noche, y sobre la ciudad
la brisa revuelve los plátanos, bajaré por el camino
hacia la estación de donde salen los trabajadores.
Contra ese río triste, de pechos vivo,
a través de la cambiante esperanza
que se ignora y que resiste,
iré hacia mi tren.

La partenza

Ti riconosco, antico morso, ritornerai
tante volte e poi l'ultima.

Ho raccolto il mio fascio di fogli,
preparata la cartella con gli appunti,
ricordato chi non sono, chi sono,
lo schema del lavoro che non farò.
Ho salutato mia moglie che ora respira
nel sonno sempre la vita passata,
il dolore che appena le ho assopito
con imperfetta, di sé pietosa, atterrita tenerezza.
Ho scritto alcune lettere ad amici
che non mi perdonano e che non perdono.
E ora sul punto di dormire
un dolore terribile mi morde
come mille anni fa quando ero bambino
e lo chiamavo Iddio, e Iddio è questo
ago del mondo in me.

Fra poco, quando dai cortili l'aria
fuma ancora di notte e sulla città
la brezza capovolge i platani, scenderò per la via
verso la stazione dove escono gli operai.
Contro il loro fiume triste, di petti vivo,
attraverso la mobile speranza
che si ignora e resiste,
andrò verso il mio treno.


Después de una matanza
de Lu Hsun

Las largas noches de primavera las paso ahora
con mujer e hijo. Débiles en las sienes los cabellos.
Veo en sueños imprecisas lágrimas de una madre.
Sobre la muralla han cambiado las grandes banderas imperiales.
Vidas de amigos devienen espectros, no resisto verlos.
En ira contra cercos de espadas, busco una pequeña poesía.
No lamentarse. Inclino la cabeza. No se puede escribir más.
Como agua la luna ilumina mi vestimenta oscura.

Dopo una strage
da Lu Hsun

Le notti lunghe di primavera le passo ormai
con moglie e figlio. Fragili alle tempie i capelli.
Vedo in sogno imprecise lacrime di una madre.
Sulle mura hanno mutato le grandi bandiere imperiali.
Vite di amici diventano spettri, non resisto a vederle.
In ira contro siepi di spade cerco una piccola poesia.
Non lamentarsi. Chino il capo. Non si può scrivere più.
Come acqua la luna illumina la mia veste oscura.


Canto de los últimos partisanos

En el parapeto del puente
Las cabezas de los ahorcados
En el agua de la fuente
La baba de los ahorcados.

Sobre el pavimento del mercado
Las uñas de los fusilados
Sobre la hierba seca del prado
Los dientes de los fusilados.

Morder el aire morder las piedras
Nuestro cuerpo no es ya humano
Morder el aire morder las piedras
Nuestro corazón no es ya humano.

Pero hemos leído en los ojos de los muertos
Y en la tierra haremos libertad
Pero está apretada en los puños de los muertos
La justicia que se hará.

Canto degli ultimi partigiani

Sulla spalletta del ponte
Le teste degli impiccati
Nell'acqua della fonte
La bava degli impiccati.

Sul lastrico del mercato
Le unghie dei fucilati
Sull'erba secca del prato
I denti dei fucilati.

Mordere l'aria mordere i sassi
La nostra carne non è più d'uomini
Mordere l'aria mordere i sassi
Il nostro cuore non è più d'uomini.

Ma noi s'è letta negli occhi dei morti
E sulla terra faremo libertà
Ma l'hanno stretta i pungi dei morti
La giustizia che si farà.


Cumpliendo setenta y cinco años

¿Cómo has llegado a este sol claro
y al asiento de lisos azulejos?
Ahora, sobre el fondo de tus pupilas
el mundo sin fin realmente aparece.

Eres lo que entonces un joven no veía:
la salpicadura del delfín, la recta
golondrina de mar blanca,
esta ira obstinada que te cansa,
la gaviota diminuta que ríe.

Compiendo settentacinque anni

Com'è che sei venuto a questo sole chiaro
e al sedile delle lisce mattonelle?
Ora sul fondo delle tue pupille
il mondo senza fin vero appare.

Sei quel che allora un giovane non vide:
lo spruzzo del delfino, la dritta sterna bianca,
questa ira ostinata che ti stanca,
la gabbianella minuta che ride.
Autor
Franco Lattes, que adoptó el apellido materno Fortini para su firma literaria, nació en Florencia en 1917 y murió en Milán en 1994. Graduado en leyes e historia del arte en la Universidad de Florencia, durante la Segunda Guerra Mundial se inscribió en el Partido Socialista y participó de la resistencia partisana en la unidad de Valdossola. Después de la guerra, colaboró con Elio Vittorini en su famosa revista Il Politecnico, y más tarde, alejado del socialismo y desde posiciones de izquierda más radicales, integró la redacción de Officina, de la que también formó parte Pier Paolo Pasolini. Fue ensayista y un polemista notable, especialmente en la posguerra y en los años siguientes. Tradujo, entre otros, textos de Proust, de Paul Eluard, de Simone Weil, de Goethe y de Brecht. Publicó los libros de poesía Foglio di via (1946), Poesia ed errore (1957), Una volta per sempre (1963), Questo muro (1973) Paesaggio con serpente (1985) y Composita solvantur (1994). Publicó numerosos artículos y libros de ensayo y escribió en publicaciones como Corriere della Sera y L'Espresso.
*Traductor
Jorge Aulicino nació en Buenos Aires en 1949. Es autor de los libros de poesía La caída de los cuerpos, Paisaje con autor, La línea del coyote, La luz checoslovaca, La nada, Hostias, Máquina de faro, Cierta dureza en la sintaxis, Estación Finlandia y Libro del engaño y del desengaño, entre otros. Tradujo del italiano poemas de Cesare Pavese, Pier Paolo Pasolini, Franco Fortini, Luciano Erba y Guido Cavalcanti y la Divina Comedia, de Dante Alighieri; del inglés, poemas de John Keats, Marianne Moore, Ezra Pound y Frederick Seidel.