El amor, no siempre da pájaros
Verónica Pérez Arango *


Los pájaros, de Sandro Barrella
(Bajo La Luna, 2010)


Hay libros que tienen la virtud de dejar impresa en la memoria de quien los ha leído, la escena de sus lecturas. Leí por primera vez Los pájaros de Sandro Barrella (Buenos Aires, 1967) a fines del año pasado; era una tarde calurosa de diciembre y yo descansaba bajo la sombra de un enorme algarrobo en un pueblito de Traslasierra. Me acuerdo bien de la lectura de un tirón y de que cada vez que pasaba las páginas, una atrás de otra como quien no puede parar de comer chocolates, sentía satisfacción a la vez que confirmaba la particularidad de esos pequeños poemas en prosa: eran "distintos", "raros", "geniales", o cualquiera de los estereotipos que usamos para definir lo que no es fácil definir.
Como un catálogo ficticio de ornitología, Los pájaros -algunos de cuyos poemas fueron traducidos al inglés para la revista canadiende Ellipse-, reúne y ordena en fragmentos, muy breves unos, más largos otros, el comportamiento de las especies más diversas de aves imaginarias.
El "archivo de pájaros poéticos" se abre con el ave más incorpórea de todas, la sombra chinesca de el pájaro de sombra en la habitación del niño/ que no comprende por qué el padre mueve las/ manos en dirección al velador, y se cierra con la escena del canto iluminado del pájaro Rosa Cruz en un monasterio. En el medio y por cada hoja del libro, los pájaros revolotean o se quedan estáticos; algunos pasean por playas desiertas o son capturados en una foto; otros son juguetes en una repisa, seres humanos y hasta carne de cañon. Pero siempre son los protagonistas absolutos porque todos ellos son metáfora de otra cosa.
La hipótesis del pájaro como metáfora enebra delicadamente el conjunto de poemas del libro, aunque una voz objetivista justo en la mitad asegure lo contrario: Un pájaro no es una metáfora y pretender lo contrario es de cretinos. Esta sentencia provocativa parece negar el ejercicio metafórico que sin embargo hace Barrella a lo largo de todo el libro, parece negar la correspondencia que se establece entre la palabra "pájaro" y otra cosa, su equivalencia con algo inexplicable e imposible de nombrar con los términos de un diccionario:
Los que se amaron y abrazados permaneces como/ dos animalitos recién destetados. Eso también/ se conoce con el nombre de pájaros.
"Pájaros" como un nuevo significado posible para los artesanos, los enamorados, los estudiantes, los filósofos, los astronautas y los que limpian pisos. Todos somos pájaros, y esa relación de igualdad entre una cosa y otra es radicalizada por el autor ya desde los mismos paratextos del libro - en la figura de la analogía que establece el epígrafe de los Upanisads, y en algunas de las dedicatorias donde los amigos o familiares son "aves del paraíso", "caro uccellino" o "pájaros migrantes"-.
La mujer del departamento ha abierto las ventanas. Con los brazos bajos ya no parece, a los ojos del hombre, el pájaro del instante. La mujer no sabe que es un pájaro y el hombre empieza a dudarlo. La mujer no sabe si debe enamorarse del hombre -que también es pájaro, aunque ahora lo niegue-, si es posible la idea de deber, o en todo caso, si el intercambio entre especies semejantes no acabará por arruinarlo todo.
"Pájaros" es algo que excede lo ya conocido y relatado. Ser pájaro es mucho pero mucho más que tener alas, plumas y pico.
Autora
Verónica Pérez Arango (Bs. As., 1976): Egresada de la carrera de Letras de la UBA, actualmente cursa la Especialización en Procesos de Lectura y Escritura en la misma universidad. Su obra La esperanza o la paciencia de los imbéciles ganó el Primer Premio Nacional de Dramaturgia "Francisco López Merino" en 2005, organizado por Cultura de La Plata. Publicó la plaqueta la desdentada (Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura, 2002) y Camping (Vox, 2010). Poemas suyos fueron antologados en el libro Quedar en lo cantado (El fin de la noche, 2009). Mencionada dos veces en la convocatoria Poeta Revelación 2011 organizado por Plebella. Actualmente dicta clases y talleres de literatura.