Del poema a la acción poética
Valeria Medero *


Mataderos, de Ricardo Carreira
(El niño Stanton, 2010)

Incluyendo poemas, prosas y dibujos, "Mataderos" arma un corpus, le da forma, espesor y límites a una producción artística que su creador deseó dinámica, fluyente e inasible; y que tras ese deseo fue convergiendo finalmente en una forma única: la performance. Es la muestra de una obra que subsiste incompleta por deseo y por ausencia de su autor. Cuando Carreira quemó sus pinturas en 1974, había decidido que su nuevo proyecto artístico no sería sino "hablar", por eso su obra no se puede considerar sino inconclusa sin la presencia física de su autor; dado que es la obra de un artista cuya pretensión fue pasar a ser él mismo su obra. Porque Carreira aspiraba a un arte que no estuviera hecho de objetos, sino que se constituyera en el mismo sujeto-artista: arte, artista y obra como un todo indivisible.

El libro se divide en 3 partes: poemas; prosas, papeles y apuntes (donde también hay dibujos); y epílogos y anexos. En la primera parte, una selección de poemas es la plataforma de lanzamiento, el lugar desde donde Carreira apunta y dispara al mundo: con el anclaje en la palabra. También es el lugar desde donde rescata la materialidad de la experiencia de las palabras.

Sus poemas son un sistema de categorización, donde destacan el nombre y el verbo: desnudos de sintaxis, en lugar de pasaje obligado y posición evidenciada al final del verso. Como parte constitutiva del tejido rítmico, es desde el nombre donde subraya el peso de los versos: en la repetición, en el peso de los objetos que fueran intervenidos por el verbo.

Cada objeto se mueve a una velocidad distinta
Y entra en contacto con distintas cosas.
Objeto, velocidad, contacto, cosas.
Mueve, entra.

Mesa. (allá hay una mesa de madera)
Tiempo. (¿dónde está?)
cualquier cosa que se mueve sirve para comparar
el movimiento de otras cosas.
cosa, movimiento.
mueva, sirve, comparar.


Subrayados y resonando al cierre de cada estrofa, resaltan extrañados los objetos del mundo tangible; el ritmo trata a las palabras como objetos y los objetos recorren las líneas de sentido del poema, enrareciendo su presencia cotidiana.

Pero la materialidad también es la del cuerpo, la del cuerpo sensible con el que el poeta palpita el mundo, porque "todo lo que resuena tiene distintas tibiezas". Materialidad que empuja a la acción, teoría que se vuelve acción política en los textos siguientes, política que se vuelve intervención en el campo cultural. Así, en la segunda parte encontramos los textos donde Carreira postula su teoría del arte, del lenguaje, de la palabra como material del poeta; pero también del Estado y la sociedad contemporánea.

Como una teoría del arte, Carreira plantea la idea de deshabituación como objetivo, parecida a la idea de extrañamiento de los formalistas rusos. Deshabituar, incomodar, molestar de manera permanente a la conciencia adormecida por la rutina, ése debería ser el propósito del arte en la lucha por la libertad y el cambio social.

Qué arte hay que hacer entonces?: +

Conciencia, que no sea eludible y que no se pueda aguantar esa conciencia. Cuanto más masiva y cotidiana mejor. Cotidiano como mis zapatos pero que me vayan uno muy grande y el otro muy chico.

La conciencia como condición de la verdadera libertad.

Esta selección de textos poéticos, críticos y teóricos, recorre el trayecto del artista en esa búsqueda e intenta capturar su presencia en la memoria de quienes lo conocieron y compartieron con él algunos de los espacios donde circulaban los artistas. De esa intención surge la tercera parte del libro, donde Ricardo Piglia resume así su visión del proyecto artístico de Carreira: "para Carreira el arte siempre fue una forma de acción. En los últimos años trasladó esa práctica a los usos del lenguaje. Las palabras se le convirtieron en un campo de lucha, una versión en miniatura del orden del mundo", orden asociado al status quo, que en consecuencia había que alterar, subvertir, des-ordenar, romper para liberarse de ataduras. Porque así como estamos, no todo está bien y lindo.
Autora
Valeria Medero nació en Hurlingham en 1973. Es Lic. en Administración, estudiante intermitente de Letras en la U.B.A. y está por terminar un Posgrado en Gestión de la Cultura. Escribió crítica de poesía para la revista literaria Oestiario y artículos para la revista de crítica de Arte Zona Churrinche.