Breve comentario sobre El corazón de la canción
Mariano Dorr *


El corazón de la canción, de Lola Linares
(Ed. Pánico el pánico, 2011)

Si buscáramos las etimologías de "juego" y de "canción", veríamos que los dos términos comparten una estrecha relación con la noción de burla. La canción es de algún modo una chanza, una diversión, un juego, una broma. Pero la idea de broma nos es un poco extraña para señalar lo propio de una canción o lo propio de un juego. No quiero ser pesado pero la etimología de "broma" es notable: "molusco que carcome los buques, 1504. Del griego broma -caries- (derivado de bibrosko -devoro); por la pesadez de los buques atacados de broma pasó a significar cosa pesada, 1599, contrariedad, molestia, fastidio, y luego chanza, burla, bulla".
Lola piensa la canción en el universo del juego: "hoy podemos decir que todas están hechas para ser modificadas como un juego de Lego". Se construye y se vuelve a desarmar, la canción es desmontable. El análisis de Linares de las composiciones de Spector, Maiarú, Yacosa y de la propia Linares, es parte del juego. Las piezas musicales son desmontadas y reunidas en un conjunto de unidades mínimas para ser observadas y examinadas "con lupa". Del núcleo de una melodía Lola extrae o indica "células" en el interior de las unidades que componen una pieza. Células. El juego es entonces también -como la canción- una forma de vida. El último apartado del ensayo comienza recordando precisamente las Investigaciones filosóficas de Wittgenstein, una obra que afirma que el lenguaje y las acciones con las que el lenguaje está entretejido es, en definitiva, un juego; e imaginar un lenguaje -imaginar un nuevo juego con palabras, una canción quizás- significa imaginar una forma de vida.
Hay una vida de la canción como hay también un corazón de la canción. Vida desmontable, entre el sueño y la vigilia. Si la canción de cuna demuestra que "existe un canto específico para hacer dormir, para producir la calma, el sueño", las canciones -escribe Linares- "pueden despertar en nuestros sentidos una epifanía de comprensión vivenciada". Se duermen un niño y una niña, quedan en-cantados. La canción nos duerme y nos despierta: es, a la vez, hechicera y Príncipe. Escribe Linares: "Esas figuras de deseo o de esperanza, como juegos e invocaciones, toman forma de canción para incidir en posibles estados de atención y en la conciencia de aquél que espera ser encantado". Bella Durmiente.
Despertar es comprender (salvo en la canción de cuna, donde, al contrario, comprender es dormirse). Cuando leemos y escuchamos las canciones que sirven de ejemplo a cada uno de los momentos del ensayo, despertamos. El corazón de la canción nos enseña a escudriñar hacia el interior de ese objeto extraño y sin embargo familiar. Se trata de una des-composición musical. Linares descubre (describe) a la canción volviéndose sobre sí, interrogándose, preguntándose por sus propias estructuras. Cuando en Cebras, de Maiarú, la letra dice "frontera" o "correr", la canción cruza su propio límite o queda desfasada, corrida.
La cuestión del sueño retorna en una de las canciones, Recordable (un sueño), de Lola Linares, una pieza para voz, metrónomo y cintas de casete. Es también una pieza teatral. Cantar esta canción es de algún modo representar la obra de teatro que también es. Una canción-acontecimiento, en torno al tiempo. El uso del grabador (y el metrónomo) introduce al en-canto de un "sueño atemporal, o bien, rastrea recuerdos inciertos de una dimensión onírica", escribe Linares. Y agrega: "La grabación y reproducción de un fragmento específico de la canción permite el desdoblamiento vívido de la voz principal, dejando la sensación de una canción que se interroga". Más adelante insiste con esta idea: "pareciera que la canción se habla a sí misma. Se pregunta por el soporte en que se inscribe y por el tiempo de escucha".
Y, efectivamente, la canción no sólo se habla a sí misma. La canción se escribe. La escritura de Lola Linares, su ensayo, es todavía o también, canción. y no deberíamos separar entre obra musical, obra teatral y escritura o ensayo propiamente dicho. El corazón de la canción "se resbala, deslizándose", y "deslizándose hacia otro sueño", como dice la hermosa letra de Recordable., "deslizándose hacia otro sueño. se va".
Autor
Mariano Dorr nació en Buenos Aires en 1977. Colabora con el suplemento Radar de Página/12 y la revista La otra orilla. En el 2009 Publicó la novela Musulmanes (Editorial Casanova)