Introducción al dossier
Sol Echevarría *

"El libro miente, el cine agota,
quémenlos ambos, no dejen sino la música"
¡Que viva la música! , Andrés Caicedo.

Este es el primer dossier de música que hacemos en la revista. Venimos dándole vueltas a la idea desde hace mucho tiempo, repitiéndola como un estribillo pegadizo. Pero nunca era el momento. Tomar la música como objeto de estudio nos parecía una tarea imposible, que no obstante se volvió inevitable.

Se podría decir que la música existe desde que existe el mundo, pero es el hombre quien le ha dado valor como tal a su existencia. La música es en cierta manera previa a éste, pero, también, lo comunica. Al mezclarse con otros sonidos, las palabras adquieren un ritmo que se aleja del que se usa en el lenguaje cotidiano regido por leyes y estructuras convencionales. Como la poesía, la música con palabras juega a decir lo que las palabras, medio de transporte en el que el hombre se define como tal e ingresa en una sociedad, por sí solas no pueden. A través de la música se entra en diálogo con los objetos, instrumentos, haciéndolos "hablar". Así la lengua humana se fusiona y se transforma, creando entonces otro lenguaje.

Hablar de música parecía una tarea imposible porque implicaba volver al lenguaje humano un arte que juega a trasgredirlo. Siempre habría en este gesto un afuera, algo que se escape y permanezca inabarcable, un resto. Aceptando esto, seguimos adelante y nos propusimos una tarea más reducida, aunque no por eso menos compleja, al preguntarnos qué tipo de música hay acá, ahora. ¿Por qué? De lo macro a lo micro, tanto la historia del mundo, del país y del músico en particular se hacen presentes en cada canción. En toda expresión musical hay una materialidad que la hace posible, no sólo a nivel instrumental sino que también implica sus condiciones materiales de producción. Esto es evidente al tomar el recorrido que hubo desde el juglar en sus inicios hasta el boom cibernético, así como la aparición de festivales masivos, de pequeños teatros del under, y la tragedia de Cromagnón son otros ejemplos de cómo estas condiciones repercuten en el panorama de la música. Las posibilidades de reproducción modifican su producción. Esto no implica que se deba sólo a una evolución exterior respecto a la misma música, sino que ambas se relacionan. Es por eso que es posible, a través de la música, escuchar el sonido de una historia, que cruza lo general y lo particular. En este caso, nuestra historia.

"La música es cada uno de los pedacitos que antes tuve en mí y los fui desprendiendo al azar", dice la protagonista del libro de la novela de Andrés Caicedo que le dio título a este dossier, donde nos propusimos echar un vistazo al panorama contemporáneo de escena musical local. Intentando así analizar no sólo la música que se compone, toca y escucha sino también el contexto en el que estamos inmersos. En este loco afán convocamos a escritores, oyentes y músicos para que den su opinión y punto de vista sobre el tema. Escuchemos entonces como suena. Y ¡qué viva la música!
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