Interiores
Mariano Pensotti *


La obra transcurre en el interior de un edificio real en el centro de la ciudad. Pasillos con puertas que permiten acceder a los interiores de los departamentos, seis departamentos distintos. Los espectadores pueden abrir las puertas e ingresar a esos espacios. Dentro de los departamentos hay diferentes situaciones con actores. Algunas bastante cotidianas, otras más enrarecidas. Las situaciones no tienen diálogos. Cada espectador tiene un sistema de auriculares a través del que escucha cosas sobre las situaciones que ve en los departamentos. A la manera de un "hombre invisible" el espectador puede recorrer los diferentes espacios, hurgar en esas vidas y esos espacios, observar lo que hacen los personajes mientras por los auriculares escucha los pensamientos de los personajes o sus historias. Cada espectador puede elegir su propio recorrido por los pasillos del edificio y el orden de los departamentos a los desea entrar.


(2ºA)

Un hombre sentado en un sillón mirando la tele en un living. En la televisión se ve un video de un viaje de egresados de los ochentas. Mientras, toma una cerveza y come unas papas fritas. A veces se levanta y deambula un poco por el living. Hace el amague de cambiarse de ropa. Pero después vuelve a sentarse en el sillón y a mirar la tele.

Textos:

DEPARTAMENTO 2ºA.
ABRA LA PUERTA Y DESPUÉS DE ENTRAR VUELVA A CERRARLA.

Tendría que haber dicho que no.
¿Quién mierda quiere ver a toda esa gente?
Ya no tenemos nada en común.
¿Qué hora es?, ¿es muy tarde?
¿Quién carajo quiere juntarse con sus compañeros de la secundaria?
Tendría que haber dicho que no.
Toda esta idea de que hay que recordar el pasado es una pelotudez.
Bueno, tengo que apagar la tele y cambiarme.
Voy a ir así nomás, nada de prepararme para impresionarlos.
No me voy a acordar ni de los nombres.
Del único que me voy a acordar es de Gómez.
Eramos culo y calzón en esa época. Después no nos vimos más.
Gómez estaba loco pero ahora creo que trabaja en un Ministerio.
¿Vale la pena verlo así?
Por ahí no voy.
No hay que atarse a lo que ya pasó.

El VHS hizo mierda a mi generación.
La puta madre, ¿para qué puse este video?
Otra vez la manía de acordarse del pasado.
¿Cuántos años tenía yo?
¿dieciséis?
¿diecisiete?
El viaje de egresados.
Sí.
Las sierras de Córdoba.
Todos los días saliendo a bailar drogados como monos descerebrados.
Nos divertíamos.
¿Debería haber seguido viviendo de esa forma?
Por ahí ahora sería una persona mucho más sabia, con más experiencia.
Aunque en esa época tampoco me zarpaba tanto.
Esos eran los años de mi formación como persona y ya era un pequeño careta.
Lo que uno no hace en los primeros años de su vida no lo hace más, o lo hace mal, o lo hace como una imitación. Aunque quiera repetirlo.
La historia se repite dos veces, una vez como tragedia y la segunda como comedia.
¿Quién dijo esa frase?
¡Hoy estoy con una profundidad del carajo!
Estoy podrido de reaccionar como los demás esperan que reaccione.
De hecho, una vez, de chico me golpearon para hacerme llorar y yo lloré.
Lloré porque entendí que era eso lo que esperaban de mí y representé ese papel, el del llorón, aunque ni siquiera tenía ganas de llorar.
Hoy pienso que si no hubiera llorado todo habría sido diferente.

Voy a salir de acá ya mismo.
Totalmente. Apago el video y salgo a la calle.
Voy a la reunión, sonrío, hago chistes, seduzco a todos con mi simpatía.
Por ahí me cojo a alguna mina.
Me conecto de nuevo con Gómez y nos volvemos a hacer amigos inseparables.
Quizás el tiempo no nos cambió tanto.
Uno en esencia siempre es el mismo, ¿no?
Nadie cambia, nada se transforma.
Volvemos a tener la seguridad de esa época.
Ahora salgo.
O por ahí me visto de puta madre. Con el traje que me compré cuando tenía plata. Mi traje Armani.
Me pongo el traje y les hago creer soy un tipo groso. Me hago el humilde pero poniendo una distancia, como diciendo "Yo sí que la hice".
Hablo de mi mujer, de los chicos. Puedo llevar fotos falsas para mostrar, hacerles creer que tengo una familia recontra convencional.
Me río de las cosas que hacíamos en la escuela, como diciendo "Qué jóvenes y boludos que éramos, en cambio yo ahora soy un tipo que la hizo bien".
Pero me van a mirar con desconfianza.
¡Putos del orto!, ¿quiénes se creen que son?
¡Que compartamos recuerdos no significa que me puedan juzgar!
Los voy a cagar a trompadas a todos.
Me paro arriba de una de las mesas y los meo desde arriba.
Me tomo tres botellas de malbec y se las descargo en la cara.
¿Me ven?, soy un mono. ¡soy un mono descerebrado de nuevo!
Basta, no voy a hacer nada de eso.
Salgo de acá y me voy directamente a la reunión. Tranquilito.

El restorán que eligieron no es muy bueno. Y encima caro. ¿Me va a alcanzar la plata?, puedo usar la tarjeta sino.
Antes sabía siempre lo que tenía que hacer. Ahora no.
Por Dios, qué rocanrol tengo en el bocho!
Vamos, hay que animarse. En serio, va a estar buenísimo.
Pueden haberse convertido todos en personas adorables.
Y Gómez era muy divertido en las reuniones.
¿Por qué me cuesta tanto apagar la tele y ponerme las pilas?
El VHS hizo mierda a mi generación.
Antes nadie se acordaba de nada. No había registros de nada.
Igual hay cosas que se pierden para siempre.
La amistad de la adolescencia, por ejemplo. Eso es algo que no vuelve.
Esos momentos en los que uno hacía cosas imposibles.
Como el día que nos echaron de la escuela a Gómez y a mí.
Nos echaron de la escuela por quilomberos, por hacernos los locos.
No querían en una escuela modelo de clase media como esa a unos putos alborotadores como nosotros.
Era lógico, yo los entendí, los putee a los gritos mientras me arrastraban hacia la salida pero los entendí.
En ese entonces estábamos empachados de libros incendiarios de románticos franceses, de música experimental alemana y nos veíamos a nosotros mismos como working class heroes. Yo no hablaba inglés pero cuando me preguntaban a qué me dedicaba decía eso, soy un working class heroe, creo que lo había escuchado en una canción.
Así que nos pegaron una patada en el culo y nos quedamos en la calle, sin escuela, sin nada... Las calles de barro con charcos y los perros nos mordían los tobillos. Otro verano de desesperanza y angustia a la sombra de los shoppings.
Nos fuimos a comer a una parrillita de Palermo y nos encontramos con Tinelli. Terminamos charlando y resultó ser un tipo muy agradable, mucho menos bizarro de lo que uno imagina.
Subimos con Tinelli a su 4x4 y nos llevó a una fiesta.
Era una fiesta de fin de rodaje de una película que él producía. Una película de nuevo cine argentino, independiente, con un elenco muy loco y muy piola.
Por lo que entendimos la película se trataba de un hombre que busca a su padre, al que no conoce, y del que solamente tiene una fotografía borrosa que cada día se deshace un poco más.
La directora era una chica encantadora. Nos enamoramos al instante. Se llamaba.
Tenía una de esas cosas que te vuelven loco de amor para siempre: un ojo color ámbar y otro color verde. y cuando reía las mejillas se le ponían apenas coloradas. La escuchábamos hablar y en realidad lo único que podíamos mirar era el movimiento de sus labios. Sus labios subían y bajaban, se humedecían, resplandecientes y rosados como una frutilla salvaje después de la lluvia. Podíamos intuir la tibieza de sus pezones debajo de la blusa blanca.
Ya la merca se nos había empezado a subir a la cabeza y sentíamos que las sienes nos latían pidiendo acción. Bailamos Diego Torres, bailamos Nirvana, bailamos tecno de Detroit.
Los rayos del sol entraban dorados por las ventanas cuando nos fuimos, embriagados del sabor de las bocas de directoras de cine independiente.
Alguien se ofreció a llevarnos a algún lugar y terminamos en una quinta en Pilar. Llamaron a unas putas y garchamos con ellas como locos. A veces cerrábamos los ojos y tratábamos de imaginar que no eran putas, que eras cineastas independientes de boca de frutilla pero esa fantasía casi nunca funcionaba.
Nos tomamos un remís con plata que nos prestaron y volviendo para casa pasamos por el frente de la escuela de donde nos habían echado.
Le pedimos al remisero que frenara y ahí mismo hicimos un graffiti en la pared de la escuela con lo que teníamos a mano.
Escribimos "On ne tue point les idées" que significa "Las ideas no se matan" y que es lo que escribió Sarmiento o Perón, no nos acordábamos, cuando los rajaron al exilio.
Nos sentimos mucho mejor, nos sentimos próceres de algo y así fuimos volviendo a los departamentos a tratar de dormir un poco.
El aroma del caño de escape del 60 flotando en la mañana nos hizo acordar a cuando éramos chicos y la abuela nos contaba historias hasta que nos quedábamos dormidos.
Esas cosas ya no pasan.
Y no hay ningún VHS que pueda guardar esas sensaciones.

Bueno, vamos.
Voy a ir a la reunión y que sea lo que Dios quiera.
No hay que dar tantas vueltas.
Hay que ser decidido. Como en los viejos tiempos.
Está bien ir a verlos.
Ver en qué anda Gómez.
Podemos seguir teniendo muchas cosas en común.
Había algunas minas muy lindas.
Por ahí me cojo alguna.
Y sino vuelvo temprano, me hago unas pajas y me quedo dormido.
Esa es la onda.




(2ºB)
Una chica acaba de mudarse a este departamento. El lugar está a medio decorar. Ella escucha música en un reproductor de CD mientras se prepara una comida. Cada tanto se sienta sobre la cama y escribe apuntes de una novela en un cuaderno (o lo mismo en una compu.). A veces baila un poco con la música.

Textos:

DEPARTAMENTO 2ºB.
POR FAVOR INGRESE AL DEPARTAMENTO.

Ya está.
Ahora sí empieza la vida.
Al fin sola, al fin libre.
Voy a hacer lo que quiera.
No dependo ni de él ni de nadie.
Voy a decorar el departamento como se me cante.
Las paredes quedaron perfectas. El celeste es lo más.
Me hago la comida para mi sola. La comida que quiero.
Estar en pareja es prostituirse.
Ahora que terminé la mudanza voy a dejar el trabajo en esa oficina de mierda y me voy a poner a escribir full time la novela que siempre quise escribir.
Algo sobre todas esas cosas que pienso mientras estoy sentada en el escritorio fingiendo que laburo.
¿Pero si dejo el trabajo cómo pago el alquiler de esto?
No importa.
Cuando él vea mi novela en las librerías se va a arrepentir de las cosas horribles que me dijo.
Me hago una comidita y mientras escribo un poco. Algo groso.
Hoy estoy tan optimista que podría comerme un kilo de helado de naranja, saltar por la ventana y correr cantando Madonna a los gritos.
Helado, correr, Madonna. eso es la vida.
Ahora llamo a Freddo.
Voy a decorar este departamento como el de la serie esa de Warner.
La de la chica provinciana que se va a vivir sola a Nueva York para hacerse cantante y triunfar. Y empieza a tener novios divertidos y otros impresentables, pero ella se enamora de un vecino genial y bohemio que vive al lado.
Por ahí tengo un vecino genial al lado. Tengo que chequearlo.
Mi vida va a ser una sitcom.
Desde acá se ve el departamento donde vivía con papá de chica.
Tenía losa radiante en el piso. El suelo se calentaba en invierno y yo podía acostarme sobre las baldosas tibias como un lagarto al sol. Me calentaba que el piso se calentara. Cogerse un piso, cogerse un departamento, cogerse un edificio calentito. Todo tendría que ser tibio.
Yo tengo una vida tibia, no me juego por nada. Ni ardiente ni helada. Siempre me lo dijeron. Soy un tecito tibio.
¡¿Y los que me dicen eso qué?!... como si alguien fuera una bengala incandescente que ilumina la noche... son todos lamparitas de bajo consumo.
El edificio donde vivíamos está hecho mierda.
Esta ciudad siempre parece que está a punto de ser mejor y nunca pasa nada.
Está bien. que venga Macri y les rompa el culo a todos. qué carajo me importa. Que venga Macri y esta ciudad de mierda se hunda para siempre. Ojalá alguien le pegara un tiro en la cabeza a todos los hijos de puta. ojalá alguien le pegara un tiro a Macri en medio de la bombonera. ese es un plan para la media tarde del domingo: "qué hacés hoy?", "nada, me como un asadito, me tomo unos vinos y me voy para la bombonera a pegarle un tiro a Macri". ¿Y quién lo va a hacer?, ¿yo?... si estoy con mil cosas.
Basta, me tengo que enfocar en lo importante.
Esos negros raperos de la MTV con las minas que mueven el culo todo el día alrededor de ellos. esos negros son grosos. entendieron algo de la vida. no pierden el tiempo en boludeces y van a lo esencial. andá a decirle a esos negros que tenés un problemita en la relación con tu pareja. te pasan por encima con una 4x4 de oro macizo. les chupa todo un huevo. Hay que ser como ellos.
Vamos los negros.
Me acuerdo del traje de la mujer maravilla que tenía cuando era chica.
Yo creía que tenía superpoderes de verdad.
Una noche mamá y papá se peleaban a los gritos en el living y yo los escuchaba desde la habitación. Hablaban de separarse. Me puse el traje de la mujer maravilla y salté dentro del living. Me puse a correr alrededor de ellos, alrededor del sofá, de la mesita ratona con adornos peruanos. Después de un rato me faltó el aire y me caí sobre la alfombra, medio desmayada creo. Ellos no se separaron y durante mucho tiempo yo seguí pensando que el traje de la mujer maravilla tenía poderes.
Papá se mató en un accidente de auto cerca de acá.
El auto quedó retorcido durante días con fajas que puso la policía.
Yo caminaba un montón de cuadras de más para no tener que pasar frente al auto.
Lo único que me quedó de papá es el ropero.
Podría retomar esos cuentos que escribí para el taller literario del año pasado, algunos gustaron mucho, sobretodo el de la mujer motociclista. ¿pero eso a quién carajo le interesa?...
O podría escribir sobre una pareja y usar las cosas que me pasaron con él y con otros novios anteriores.
También podría escribir algo usando la historia con papá y el auto.
Podría ser algo así. Una novela donde el padre de un tipo muere en un accidente de auto. El auto queda destruido cerca del lugar del accidente y se va oxidando a medida que pasan las semanas. El tipo se toma la costumbre de pasar cada tanto por el lugar y mirarlo. Y un día descubre que un linyera empezó a usar el auto para dormir por las noches. Al principio piensa en echarlo pero no puede evitar fascinarse con él. Lo espía, lo mira desde la distancia. Cree reconocer en el linyera cosas de su padre muerto. Identifica al linyera con su padre. Y empieza a relacionarse con él, le da monedas, lo invita a cenar. Y con el tiempo deja todo para salir a caminar por la noche de la ciudad con él. No está mal. Podría ser algo así.
¡Qué temazo este! Hacía un montón que no escuchaba este disco.
Voy a volver a escuchar los discos que me gustan. Ya no importa la mierda que escuchaba él ni lo que decía de mi música.
Este es el momento.
Hay que hacer cosas grosas.
Yo voy a hacer eso.
Si alguien tiene algo interesante para decir que lo diga.
Sino cerrá el orto y andate a la concha de tu madre.
Aclaración
La obra Interiores está compuesta por escenas que transcurren en varios departamentos. Este texto es una selección de dos de ellos.
*Autor
Mariano Pensotti (Buenos Aires - 1973) se formó en cine, artes visuales y teatro. Entre sus trabajos se destacan "El pasado es un animal grotesco", "La Marea", "A veces creo que te veo", "Sucio", "Interiores", "Vapor" y "Los Muertos". Sus obras han sido presentadas en la Argentina y en festivales y teatros de Bélgica, Alemania, Francia, Irlanda, Letonia, Brasil, Canadá, Japón, Austria, España, Chile, Inglaterra, Dinamarca y Suiza. Por su trabajo obtuvo los premios Rozenmacher, Clarin y el Premio F; y las becas Unesco-Aschberg, Rockefeller Foundation, Fundación Antorchas y Casa de América de Madrid.