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Vidas rebeldes:
Notas sobre el cine de Sofia Coppola
Martín Villagarcía*

It’s bright on the outside
The bright love the dark side I know
It's obvious but sometimes you just have to say it so
You don't feel so weak
About being such a freak
Alone

“Outsiders”
FRANZ FERDINAND


A pesar de su corta extensión, el cine de Sofia Coppola permite ser pensado como obra, en la medida en que no se trata de un puñado de películas que no tienen nada que ver entre sí, sino que hay una coherencia y un hilo conductor en común que las atraviesa. El estreno de Somwhere (2010) aporta nuevos elementos a la poética de Coppola, al mismo tiempo que entra perfectamente en sistema con el resto de sus películas.

MISFITS

El mundo es vivido como extraño por los personajes de Sofia Coppola. En principio, esto puede ser pensado como una característica netamente adolescente, y aparece retratada en ese sentido en el cortometraje inaugural Lick the Star (1998). Allí Chloe (Audrey Heaven) y sus amigas de la secundaria forman una pequeña sociedad aparte en la que los varones no tienen lugar y deben morir. Este modelo de sociedad cerrada reaparece en The Virgin Suicides (1999), en donde las hermanas Lisbon no logran encajar del todo en el mundo debido al estricto asedio al que se hallan sometidas por sus padres; especialmente Cecilia (Hanna Hall), la menor de ellas.
En Lost in Translation (2003), Charlotte (Scarlett Johansson) y Bob Harris (Bill Murray), que ya no son adolescentes, experimentan también la extrañeza, debido a la estadía de ambos en Tokio; en el caso de ella en calidad de acompañante de su esposo que viaja por motivos laborales, y en el caso de él en calidad de estrella de antaño devenido actor de comerciales.
Algo similar ocurre en Marie Antoinette (2006) con el personaje de Maria Antonieta (Kirsten Dunst) en el palacio de Versailles, a donde debe trasladarse sin escalas desde el hogar familiar, para rápidamente convertirse en esposa, madre y reina. Por último, en Somewhere (2010), Johnny Marco (Stephen Dorff) es un actor exitoso que ya no soporta el estilo de vida de Los Ángeles y lo vive cada día de forma más enajenada.
En todos los casos, los personajes se hallan inmersos en medios que les son extraños y no logran entablar una relación apropiada, ni con el espacio ni con la sociedad que lo habita. Se vuelven excéntricos y, de esta manera, viven vidas marginales al modelo propuesto. Cabe mencionar que muchas veces esta percepción enrarecida es inmanente a ellos mismos, es decir, sólo ellos se sienten raros, mientras que los demás los admiran con obnubilación.

FAMILIA

El entorno familiar aparece representado como una parte clave del aislamiento al que están confinados los personajes. Esto puede verse claramente en The Virgin Suicides, donde Ronald Lisbon (James Woods) y su esposa (Kathleen Turner) sentencian a una vida a puerta cerrada a sus cinco hijas luego del intento (y posterior logro) de suicidio de Cecilia. El encierro que les imponen, sumado a la faja moral que subyace a esta estrategia (se trata, después de todo, de una familia católica aterrorizada de las influencias externas), tensa al extremo la relación de las hijas con sus padres y todo acaba en un suicidio en masa.
En Lost in Translation desaparece el cuadro familiar básico (padres e hijos) y es reemplazado por la relación conyugal entre Charlotte y John (Giovanni Ribisi). Si bien no hay en este caso una voluntad de encierro para con Charlotte por parte de John, el abandono que hace de ella en un hotel de Tokio produce un efecto similar, pues ¿qué puede hacer una joven norteamericana que no habla una palabra de japonés en una ciudad como Tokio, a la que fue en calidad de acompañante y no por un interés propio? Bob Harris, por el otro lado, se encuentra solo en ese hotel (también, de alguna manera, abandonado por su cónyuge), y es esa soledad la que lo define como personaje y perfila su accionar.
La relación de pareja fallida e incomunicada reaparece en Marie Antoinette, en donde Luis XVI (Jason Schwartzman) no logra entablar un vínculo con la joven heredera del trono. Por otro lado, María Antonieta recibe la presión no sólo de toda la corte, sino de su propia madre (Marianne Faithful) y su hermano (Danny Huston) para hacer las cosas bien, es decir: reproducirse, y asegurarse así la corona sobre la cabeza. En estos tres casos se trata de situaciones de crecimiento, en donde la familia representa una celda de la que se quiere salir (y a la que se vuelve entrar, en el caso de Charlotte y María Antonieta).
Somewhere marca un quiebre en este aspecto, principalmente debido a que lo familiar no es vivido en esta película como algo negativo, sino todo lo contrario. Johnny Marco se encuentra sumergido en su propia soledad en un hotel de Los Ángeles, cuando su hija Cleo (Elle Fanning) aparece en su cuarto para quedarse con él durante una temporada.

ESPACIOS ARTIFICIALES

Los espacios en las películas de Sofia Coppola siempre tienen algo del orden de lo artificial, y en parte es esto lo que vuelve tan extraña la experiencia de los personajes. The Virgin Suicides transcurre en suburbio norteamericano de los setenta plagado de todos los clichés posibles, en un estilo similar al que pudo verse en las mejores épocas de la serie de TV Desperate Housewives. Sumado a ese entorno está la estricta política de los Lisbon para con sus hijas. En Lost in Translation el espacio es Tokio, ciudad artificial por antonomasia junto con París y Nueva York, en la medida en que están hiper-mediatizadas y hacen un negocio de ser lo que parecen y viceversa. El palacio de Versailles en Marie Antoinette presenta un caso similar, puesto que todo está regido por normas protocolares que deben seguirse al pie de la letra, desde la indumentaria hasta la forma de vida. Somewhere, finalmente, presenta un caso similar al de Lost in Translation, debido a que gran parte del film transcurre en un hotel, pero el recorrido por la ciudad queda reducido a la carretera. El espacio representado es esta vez el de los lugares de tránsito: hoteles (aquel en el que se hospeda Johnny en L. A., pero también los que se usan para presentar las películas), aeropuertos, medios de transporte, etc. La artificialidad de los escenarios puede pensarse como la representación de la imposibilidad por parte del sujeto de conectarse con el medio en la sociedad contemporánea.

ENNUI

El mundo extraño, sumado al aislamiento (tanto social como espacial) produce un efecto de melancolía en los personajes de Sofia Coppola. Se trata siempre de sujetos solitarios, con una clara tendencia al aburrimiento y a la depresión. The Virgin Suicides es quizás el caso más extremo de todos, en tanto el contexto ejerce tal presión en el personaje de Cecilia (la más joven, la poeta maldita) que acaba suicidándose, sendero que siguen luego el resto de sus hermanas. En Lost in Translation, Charlotte no sabe qué hacer de su vida encerrada en un hotel en una ciudad más que diferente, mientras que Bob Harris se siente cada vez más ajeno a lo que está haciendo en Tokio. En Marie Antoinette, la joven y futura reina encuentra tedioso el protocolo del palacio, a la vez que debe hacer frente a las burlas de las otras cortesanas. En Somewhere Johnny Marco no soporta más el estilo de vida de estrella de Hollywood, ya todo le resulta más de lo mismo.
No obstante, los personajes de Sofia Coppola logran salir del círculo vicioso del tedio una vez que aceptan su condición de excéntricos y logran explotarla para su beneficio (aunque sea por un momento); al mismo tiempo que entablan alianzas con otros personajes en condiciones semejantes. De esta manera, las chicas excluidas de Lick the Star forman un grupo y traman una venganza en conjunto, mientras que las hermanas Lisbon que sobreviven al primer suicidio acceden a vivir temporalmente como adolescentes, yendo al baile con el grupo de chicos compañeros del colegio sobre el que ejercen un efecto hipnotizante. Charlotte encuentra en Bob Harris un compañero para luchar contra la soledad y, juntos, arman su propio recorrido por la ciudad. María Antonieta hace de su excentricidad una marca personal y la convierte en carisma (al punto de llegar a su frase más célebre y apócrifa: “¿No tienen pan? ¡Que coman torta!”), al mismo tiempo que encuentra en el Conde Fersen (Jamie Dornan) la satisfacción que no puede brindarle su marido. Finalmente, Johnny Marco encuentra en la paternidad la forma de vida que estaba buscando sin saberlo y se da cuenta de que su hija Cleo es la línea de fuga necesaria para salir de su estado de melancolía.
Si bien por un lado la melancolía de los personajes de Sofia Coppola puede ser leída como el aburrimiento de la alta sociedad (una interpretación que se repite al unísono con cada nuevo estreno), también se la puede pensar como un elemento emergente de las transformaciones en la vida cotidiana de la sociedad. Así como el siglo XIX fue el momento de emergencia de la ciudad como la conocemos hoy en día, el siglo XXI (y sus albores hacia fines del siglo XX) presenta un cambio de magnitud similar. Teniendo en cuenta que la globalización alcanzó su punto máximo con la masificación de internet, la ciudad (y, por ende, la vida en ciudad) dejó atrás la restricción del mapa político, la aldea se volvió realmente global y la melancolía del flaneur de Poe y Baudelaire creció también exponencialmente.

VIAJE

El viaje es un motivo que reaparece constantemente en el cine de Sofia Coppola. En un nivel general, esto puede verse en el desplazamiento de personajes como Charlotte en Lost in Translation (de Estados Unidos a Japón), María Antonieta (de Austria a Francia) o Johnny Marco en Somewhere (de Estados Unidos a Italia). Sin embargo, en un nivel más específico, el viaje también aparece en menores magnitudes, pero con igual importancia. Por ejemplo, las secuencias de apertura de The Virgin Suicides, Lost in Translation y Somewhere consisten en automóviles desplazándose (de un lugar a otro en los dos primeros casos y en un círculo vicioso en el último).
Considerando que el viaje es una instancia en la que el imaginario de lo uno y de lo otro se pone en funcionamiento, tiene sentido pensar que el sentimiento de alienación de los personajes de Sofia Coppola se debe en parte a este fenómeno. Se trata en todos los casos de ser siempre un otro.

GÉNERO

A primera vista, el cine de Sofia Coppola puede parecer un cine orientado principalmente a la sensibilidad femenina. Los protagonistas de sus películas suelen ser mujeres jóvenes, tristes y aburridas que buscan la manera de alcanzar una experiencia satisfactoria de la vida. Sin embargo, el hombre aparece también representado en este mismo sentido, es el caso de Bob Harris en Lost in Translation y Johnny Marco en Somewhere. Ambos personajes, a pesar de ser hombres adultos, también están tristes y aburridos y están en la misma búsqueda que sus contrapartidas femeninas. Se puede pensar entonces el empleo del universo femenino, no como un tratado de género, sino como un ejemplar del ser y sentirse extraño en el mundo.
Por otro lado, el imaginario de lo femenino forma parte también de la estética de Sofia Coppola. Esto puede rastrearse no sólo en su trabajo en cine, sino también en sus publicidades (las de Christian Dior, por ejemplo) y video-clips (“I just don’t know what to do with myself” de The White Stripes, por nombrar sólo uno).

INDIE

La estética adoptada por Sofia Coppola en sus películas es la típica del cine independiente norteamericano (desde Jim Jarmusch y Gus Van Sant, para acá). El ritmo es generalmente lento y la acción, al igual que el diálogo, está reducida al mínimo. Los planos suelen ser largos y distantes, es más lo que no pasa que lo que efectivamente pasa y en esa desolación es donde se juega la experiencia de los personajes.
Pero no es sólo en el aspecto visual y en el guión donde la estética indie prima en los films de Sofia Coppola, sino también en la elección de las bandas sonoras. Generalmente, incorpora a sus películas música de bandas pertenecientes a la escena independiente de los 90, con la que tuvo una relación bastante cercana (ver si no los video-clips “Mildred Pierce” de Sonic Youth y “Electrobank” de The Chemical Brothers, ambos protagonizados por ella).
El empleo de este tipo de música aporta en gran parte a la poética de Sofia Coppola, en la medida en que genera una clave de lectura para los personajes y las situaciones en que se encuentran. El caso paradigmático es Marie Antoinette, que relee el cine histórico en clave punk, post-punk y new wave gracias a la banda sonora (que va de Siouxsie & the Banshees a The Strokes, pasando por The Cure y New Order) que sirve de telón de fondo para la vida de la reina adolescente. Lost in Translation presenta una situación similar, en la que la música desoladora de Death In Vegas y My Bloody Valentine dialoga con el humor de la película (y su protagonista). The Virgin Suicides y Somewhere, por el otro lado, cuentan con una banda sonora compuesta especialmente (por Air y Phoenix respectivamente) que, como en los otros casos, hacen a la atmósfera opresiva y melancólica de los films.

*Autor
Martín Villagarcía es argentino y nació en 1986. Es escritor, crítico, ilustrador y fotógrafo. Publicó las plaquetas de poesía Afasia (Color Pastel, 2006), Farsa (Ediciones Proveedora de Droga, 2007) y Cómo desaparecer completamente (y nunca volver a ser encontrado) (Color Pastel, 2010). Estudia Letras en la UBA, colabora con las revistas No-Retornable y El Interpretador y coordina el Club de Lectura de Casa Brandon. Mantiene el blog El cuarto abierto (www.elcuartoabierto.blogspot.com) y su página personal con fotos, ilustraciones y videos (www.martinvillagarcia.com.ar)