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Los modos de ganarse la vida
De Ignacio Molina
(Entropía, 2009)
Camila Fabbri*

Hace un tiempo se me preguntaba qué es, detalladamente, una reseña literaria. Qué ingredientes debe tener para ser tomada como tal, y qué cosas anularían el todo. A partir de esa pregunta pensé que una reseña no es un elemento valioso si no tiene o intenta demostrar el después del lector. Los efectos posteriores al libro. El futuro creador de la reseña lee para escribir acerca de eso, pero esa característica no lo aleja de ser un lector común. Los modos de ganarse la vida me trae a primer plano esta cuestión. No me es posible hablar de la novela ausentándome de mi primera persona, acudiendo a una tercera, ya que el material es puro hacer en el lector: puro contagio de un estado. El tiempo de entrega de una reseña es limitado. Entonces, se calcula cuánto tiempo llevará de lectura y cuanto del después. Yo no pude cumplir con ese tiempo, no bajo el encargo de esta novela. Es acá donde empieza mi reseña: mi contagio de un estado en el que Los modos de ganarse la vida está inmerso y me sumerge.

La segunda novela de Ignacio Molina fue publicada bajo el sello Entropía. El primer libro del autor Los estantes vacíos también está a cargo de la misma editora. Los modos de ganarse la vida relata el día a día de dos parejas comunes situadas en un marco porteño. Molina sitúa los espacios barriales como si la descripción fuera inacabable; es esto lo que le da al relato el primer aspecto monótono y en un punto claustrofóbico, como si no hubiese posibilidad de salir de tanta costumbre, de tanto mismo edificio cada vez. Dentro, o en medio de esa estructura, conviven parejas que parecieran estar lejos de una dinámica amorosa. En la novela aparece la pareja como un acto de repetición, y lo claustrofóbico encuentra ahí también una forma posible. El libro está dividido en dos partes, en cada parte un lazo destruido: un vínculo amoroso. Dentro de esas partes acabadas aparece el tiempo, como si en realidad los personajes fuesen pretexto de la novela. Darle vida al tiempo, forma humana: es Los modos de ganarse la vida. Porque el tiempo en su estado puro es un vínculo y no otra cosa.

Ignacio Molina cuenta un mundo cotidiano que de tan monótono, oscuro, y lo que más afecta es que esa, sea la realidad. En Los modos de ganarse la vida no hay ficción, y es para mí es ese el aspecto más valioso del trabajo de Molina. Un relato que no para de referirse al tiempo y a qué hacer con él, y no es un tema menor, ya que algo contagioso se imprime. Algo del estar infinito, de que ya habrá tiempo de entregar esta reseña: ya habrá tiempo de digerir que esto, tan quieto, es lo cotidiano. Y que el vínculo no es más que un pretexto literario.

*Autora
Camila Fabbri nació en Buenos Aires en 1989. Estudió dos años en el Iuna de arte dramático. Actualmente cursa el CBC para la carrera de Letras. Trabaja en teatro como actriz, y se forma para directora. Hace un taller de narrativa y dramaturgia con Romina Paula. Se forma en actuación con Julio Chavez. Dirige una obra teatral que tendrá estreno durante el 2010. Colabora en la revista de reseñas literarias Los asesinos tímidos.