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Mark Strand
Martín Vázquez Grille*
Siempre
para Charles Simic

Siempre de noche
con ese aspecto desgreñado, sentados
alrededor de una mesa iluminada por una simple lámpara,
los encargados de olvidar trabajaban con ahínco.
Movían la cabeza de un lado al otro, cerrando los ojos:
Entonces una casa desapareció, y también un hombre en su jardín
con un ramo de flores en la mano.
Los encargados de olvidar fruncieron el ceño.
Entonces Florida se esfumó y también San Francisco, ese lugar
donde barcos y barcazas dejan pequeñas y brillantes cicatrices
a través de la bahía.
Uno de los encargados de olvidar prendió un fósforo.
Y los haces de luces como arpas
que abovedan los ríos de Nueva York
desaparecieron para siempre.
Otro llenó su vaso
y brindó por las muchedumbres desplazándose
al atardecer bajo las sulfúricas luces de las avenidas.
Y luego Bulgaria se fue, y después la siguió Japón.
“¿Donde va a parar todo esto?” dijo uno de ellos.
“Qué trabajo tan difícil, éste de perseguir el destino
de todo lo que se conoce” dijo otro.
“Hasta la última piedra”, dijo un tercero,
“y solo la fría perfección de la nada
quedará librada a la imaginación.” Y borradas del mapa
fueron Norte y Sud América
y también la Luna.
Uno de los encargados de olvidar tosió.
Otro bostezó, y otro espió por la ventana.
No había hierba ni árboles…solo la bruma
de una promesa en todas partes.

Always
for Charles Simic

Always so late in the day
In their rumpled clothes, sitting
Around a table lit by a single bulb,
The great forgetters were hard at work.
They tilted their heads to one side, closing their eyes.
Then a house disappeared, and a man in his yard
With all his flowers in a row.
The great forgetters wrinkled their brows.
Then Florida went and San Francisco
Where tugs and barges leave
Small gleaming scars across the Bay.
One of the great forgetters struck a match.
Gone were the harps of beaded lights
That vault the rivers of New York.
Another filled his glass
And that was it for crowds at evening
Under sulphur yellow streetlamps coming on.
And afterwards Bulgaria was gone, and then Japan.
“Where will it stop?” one of them said.
“Such difficult work, pursuing the fate
Of everything known,” said another.
“Down to the last stone,” said a third,
“And only the cold zero of perfection
Left for the imagination.” And gone
Were North and South America,
And gone as well the moon.
One of the great forgetters coughed,
Another yawned, another gazed at the window:
No grass, no trees…
The blaze of promise everywhere.

Danza de invierno

Ya lo hemos visto casi todo: los tormentos de la distancia,
las novedades somnolientas, lo bello convirtiéndose en asqueroso
una línea de edificios en lo alto y la nieve cayendo
hacia un callejón del centro de la ciudad,
la vieja padilla amontonándose alrededor del fuego,
la nueva pandilla calentándose las manos unos a otros.

Oh, la luna y sus exhibiciones de palidez.
Oh, los vecinos de al lado y sus vidas apagadas.
El callejón marca un camino a seguir pero ¿dónde está el otro?
Si acaso nos perdiéramos en medio de este clima,
¿alguien nos reconocería cuando llegáramos a casa?
¿Nuestros padres nos alimentarían o simplemente
nos dejarían ir?

Danse d’hiver

We’ve seen them all: the torments of distance,
The sleepy renewals, the fair turning foul,
The line of buildings high in the falling snow,
Down an alley in the center of town
The old gang huddled around a fire,
The new gang warming their hands on each other.

Oh for the moon’s displays of pallor.
Oh for the life of the people next door.
The alley points one way but what points the other?
If we should lose ourselves in this weather,
Will anyone know us when we arrive?
Will mother and father feed us or let us go?

Miedo a la Noche

después de Leopardi


ALCETUS: Te lo digo, Melissus,
mirar a la luna justo ahora
me recuerda un sueño que tuve anoche.
Yo permanecía frente a la ventana, mirando al cielo,
y súbitamente la luna comenzaba a caer.
Venia directo hacia mí, acercándose cada vez más
hasta que chocaba
chocaba!
como un bólido junto a la casa y luego
explotaba en llamas, y se apagaba
como una brasa caliente arrojada al agua,
ennegrecida; dejando una huella en la hierba.
Y esa era la manera
que encontraba la luna para desaparecer.
Pero hubo algo más
cuando miré hacia arriba, ví
un hueco en la oscuridad
Era el agujero desde el cual la luna
había rodado hacia abajo .
Te lo digo Melissus,
estaba asustado, y todavía lo estoy.

MELISSUS: ¿Y por qué no habrías de estarlo?
Después de todo, la luna podría caer en cualquier momento.
ALCETUS: Es cierto, mira a las estrellas,
Caen durante todo el verano.

MELISSUS: Sin embargo querido, hay montones de estrellas
¿cuál es el problema si algunas pocas caen?
quedan miles y miles.
Pero solo hay una luna en el cielo
y nadie, mas allá de los sueños
la ha visto caer.

Fear of the Night

after Leopardi

ALCETUS: I'm telling you, Melissus,
Looking at the moon just now
Reminds me of a dream I had last night.
I stood at the window, looking at the sky,
And suddenly the moon began to fall.
It carne straight at me, getting nearer
And nearer until it crashed
Like a bowl beside the house.
Then it burst into flame, then fizzled
Like a hot coat dropped in water.
It turned black, and the grass was singed.
And that was the way the moon went out.
But there was more to it than that.
When I looked up, I saw an opening in the dark.
It was the hole from which the moon
Had rolled down out of the sky.
I'm telling you, Melissus,
I was scared and still am.

MELISSUS: And why shouldn't you be?
After all, the moon could fall at any time.

ALCETUS: That's right, look at the stars,
They fall all summer long.

MELISSUS: But there are lots of stars,
And if a few of them fall, so what?
There are thousands left.
But there is only one moon in the sky
And no one has seen it fall but in dreams.

Ficción

Pienso en las vidas pequeñas
de la gente en las novelas, segura de su propia muerte
pero no de que la novela va a terminar. Qué diferentes son
de las nuestras. Aquí la luna mira en silencio hacia abajo,
a través de nubes diseminadas, sobre la ciudad durmiente,
y el viento rodea las hojas caídas,
y alguien – específicamente yo- hundido en su silla
pasa las páginas, sabiendo que no hay
mucho tiempo para el hombre y la mujer en esa habitación alquilada
para la luz roja sobre la puerta, para el iris
balanceando su sombra contra la pared; no mucho tiempo
para los soldados bajo los árboles que bordean
el río, para los heridos siendo arrastrados
hacia las ciudades del interior adonde permanecerán;
la guerra que perduró por años va a terminar algún día,
y también todo lo demás, excepto una presencia
difícil de definir, una huella, como el aroma de la hierba
luego de una noche de lluvia o los restos de una voz
que nos deja saber, sin decirlo
para no desesperarnos, que aunque el final llegue
seguirá adelante de todos modos.

Fiction

I think of the innocent lives
Of people in novels who know they´ll die
But not that the novel will end. How different they are
From us. Here, the moon stares dumbly down,
Through scattered clouds, onto the sleeping town,
And the wind rounds up the fallen leaves,
And somebody-namely me-deep in his chair,
Riffles the pages left, knowing there's not
Much time for the man and woman in the rented room,
For the red light over the door, for the iris
Tossing its shadow against the wall; not much time
For the soldiers under the trees that line
The river, for the wounded being hauled away
To the cities of the interior where they will stay;
The war that raged for years will come to a close,
And so will everything else, except for a presence
Hard to define, a trace, like the scent of grass
After a night of rain or the remains of a voice
That lets us know without spelling it out
Not to despair; if the end is come, it too will pass.

La vida en el valle

Como muchas nociones brillantes - fáciles de entender
pero difíciles de aceptar - nuestra idea
acerca de por qué odiábamos este lugar
fue desechada al principio y olvidada después. Aquellos vientos
inusuales sobre el lago, trayendo un polvo eléctrico
y luminoso, un aire ceniciento plagado de hojas (caídas,
fantasmagóricamente) cubriendo de sombras el valle,
llenándolo todo con un sonido repentino, no fueron suficientes para hacernos partir.
Tampoco aquellos momentos en los que el frágil sol del invierno
esparcía su media luz helada sobre los cañadones
y tormentas silenciosas enterraban los hoteles de lujo bajo el peso de la nieve.
Nosotros, simplemente nos quedamos adentro.
Nuestros amigos dirían que el paisaje (la luz de las estrellas
sobre los domos y las torres, la frígida luna
balanceándose en el espejo de agua) era grandioso. Y estuvimos de acuerdo,
y nos acostumbramos a la visión de caballos de acero galopando
por los campos, a pájaros con las alas desplegadas
(sus huesos color plata brillando en la orilla del lago)
y lejos, muy lejos, enormes bancos de nubes
inmóviles como el plomo.

Life in the Valley

Like many brilliant notions-easy to understand
But hard to believe-the one about our hating it here
Was put aside and then forgot. Those freakish winds
Over the flaming lake, bearing down, bringing a bright
Electrical dust, an ashen air crowded with leaves-
Fallen, ghostly-shading the valley, filling it with
A rushing sound, were not enough to drive us out.
Nor were those times the faded winter sun
Lowered a frozen half-light over the canyons
And silent storms buried the high resorts
With heavy snows. We simply stayed indoors.
Our friends would say the views -starlight over
The clustered domes and towers, the frigid moon
In the water's glass -were great. And we agreed,
And got to like the sight of iron horses rusting
In the fields, and birds with wings outspread,
Their silver bones glowing at the water's edge,
And far away, huge banks of cloud motionless as lead.

La Idea
a Nolan Miller

También en nosotros, surgió el deseo de poseer
algo que estuviera mas allá del mundo conocido, mas allá
de nosotros mismos, mas allá de nuestro poder de imaginación
algo, sin embargo, en lo que pudiéramos reconocernos; y este deseo
llegaba siempre acompañado de una luz menguante, fugaz y
era tanto el frio que el hielo de los lagos del valle se rompía y rodaba,
y la nieve flotante cubría cada porción
de tierra que veíamos, y las escenas del pasado
cuando volvían a la superficie, ya no eran
mas que blancas y fantasmales imágenes, entre falsas curvas y señales difusas;
y ni una sola vez sentimos que estuviéramos cerca
hasta la noche en que el viento nocturno dijo: “¿Por qué hacen esto,
precisamente ahora? Vuelvan al lugar adonde pertenecen”
Y entonces, una cabaña apareció, con sus ventanas llenas de luz, pequeña,
a la distancia, en las nacientes heladas de los ríos,
y nos detuvimos frente a ella, asombrados por su presencia
y hubiéramos avanzado y abierto la puerta,
hubiéramos entrado y nos hubiéramos calentado
los cuerpos, pero esa casa era nuestra porque
justamente no era nuestra
y debía, por eso mismo, permanecer vacía. Esa era la idea.

The Idea
for Nolan Miller

For us, too, there was a wish to possess
Something beyond the world we knew, beyond ourselves,
Beyond our power to imagine, something nevertheless
In which we might see ourselves; and this desire
Came always in passing, in waning light, and in such cold
That ice on the valley’s lakes cracked and rolled,
And blowing snow covered what earth we saw,
And scenes from the past, when they surfaced again,
Looked not as they had, but ghostly and white
Among false curves and hidden erasures;
And never once did we feel we were close
Until the night wind said, “Why do this,
Especially now? Go back to the place you belong;”
And there appeared , with its windows glowing, small,
In the distance, in the frozen reaches, a cabin;
And we stood before it, amazed at its being there,
And would have gone forward and opened the door,
And stepped into the glow and warmed ourselves there,
But that it was ours by not being ours,
And should remain empty. That was the idea.

A sí mismo

Así que viniste hasta mí, ahora, sin saber bien por qué;
ni tampoco el motivo por el cual te sentás
en el terciopelo color rubí de una silla horrenda,
(la curvatura secreta y reveladora de la luz coloreando
tu cabello de un gris plata)
menos aún por qué elegiste este momento para comparar
lo escrito durante años a este no escribir nada; justamente vos
que acercaste tus ojos, ( mirando cuidadosamente en el aire lustroso
que refleja el espejo en el corredor) para decir
que eras mío, completamente mío; rogándome que escribiera
siempre para vos, obviamente sin explicarme nunca para qué;
vos, el que me susurraba al oído solo las cosas
que querías escuchar, y venís ahora y me decís
“ya es tarde, los arboles se agitan en el viento,
la noche va a caer”; como si hubiera algo
que quisieras saber y durante años olvidaste preguntar,
algo parecido a la luz del sol inclinada sobre este escritorio,
un brazo que se levanta, un rostro que se da vuelta, y lejos
a la distancia un coche desapareciendo entre las colinas.

To Himself

So you’ve come to me now without knowing why;
Nor why you sit in the ruby plush of an ugly chair, the sly revealing angle of light turning Your hair a silver gray;
Nor why you have chosen this moment to set the writing of years against the writing of Nothing; you who narrowed your eyes, peering into the polished air of the hallway mirror, And said
You were mine, all mine; who begged me to write, but always of course to you, without ever Saying what it was for;
Who used to whisper in my ear only the things
You wanted to hear; who come to me now and say
That it's late, that the trees are bending under the wind,
That night will fall; as if there were something
You wanted to know, but forgotten to ask, something to do with sunlight over a table,
An arm rising, a face turning, and far
In the distance a car disappearing over the hill.

La escena famosa

Los brillantes escarlatas del atardecer se hunden como un fracaso
oscurecen la escena famosa: el retrato que la naturaleza tiene de nosotros
en la costa mientras la luz del sol todo lo inunda, ensuciando los palmares
y los caminos de madera que preceden a las de cabañas de veraneo.
Oh, y los pájaros silenciosos encorvados en los árboles
o esperando bajo los aleros, y por ahí un bote
que corta la marea, liberando espirales de vapor.
Qué sentido tiene haber venido hasta aquí tan tarde?
Lo sabremos antes de que el viento nocturno se desvíe
hacia la ciudad, dejando una estela maloliente, y cerremos
los ojos, contradiciendo el deseo de las mareas entrantes?
Probablemente no. Entonces dejemos a lo indecible hacer lo suyo.
Dejemos a la luna enfurecer y esfumarse, como finalmente lo hará,
y a las flores de zanahoria inclinarse sobre los campos
y a la oscuridad ser admirada. Estaremos afuera,
conversando con nosotros mismos, repitiendo las mismas palabras
que siempre se han usado para describir nuestro destino.

The Famous Scene

The polished scarlets of sunset sink as failure
Darkens the famous scene: nature’s portrait of us
On the shore while the flooding sun soils the palms
And wooden walks before the rows of tiny summer homes.
Oh, and the silent birds are hunched in the trees
Or waiting under the eaves, and over there a boat
Cuts through the swell, realising its coils of steam.
What does it mean to have come here so late?
Shall we know before the night wind strays
Into town, leaving a sea-stale wake, and we close
Our eyes against desire’s incoming tides?
Probably not. So let the unsayable have its way.
Let the moon rage and fade, as it will, and the heads
Of Queen Anne’s lace bow down in the fields,
And the dark be praised. We shall be off,
Talking aloud to ourselves, repeating the words
That have always been used to describe our fate.

El Final

No todo hombre sabe que es lo que cantará en el final
mirando hacia el embarcadero mientras su barco se aleja, o como será
encontrarse atrapado por el rugido del océano, inmóvil, ahí, donde todo se termina,
o qué esperará cuando ya esté muy claro que nunca va a volver.

Cuando haya pasado el momento de podar las rosas o acariciar al gato,
cuando el atardecer que incendia el césped o la luna que luego lo congela
dejen de existir, no todo hombre sabe qué encontrará en su lugar.
Cuando el peso del tiempo no se sostenga con nada, y el cielo

sea solamente una luz que se recuerda, y las historias sobre cirros
y cúmulos se terminen, y todos los pájaros estén suspendidos en su vuelo,
no todo hombre podrá imaginar qué es lo que le espera, o qué cantará
cuando el barco que lo conduce penetre en lo oscuro, ahí, en el final.

The end

Not every man knows what he shall sing at the end,
Watching the pier as the ship sails away, or what it will seem like
When he’s held by the sea’s roar, motionless, there at the end,
Or what he shall hope for once it is clear that he’ll never go back.

When the time has passed to prune the rose or caress the cat,
When the sunset torching the lawn and the full moon icing it down
No longer appear, not every man knows what he’ll discover instead.
When the weight of the past leans against nothing, and the sky

Is no more than remembered light, and the stories of cirrus
And cumulus come to a close, and all the birds are suspended in flight,
Not every man knows what is waiting for him, or what he shall sing
When the ship he is on slips into darkness, there at the end
*Autor
Mark Strand nació en Summerside, Prince Edward Island, Canadá, en 1934. Creció y se educó entre Estados Unidos y Sud América. Es autor de una docena de poemarios y tradujo, entre otros, a Carlos Drummond de Andrade y Rafael Alberti. Fue elegido Poeta Laureado de los Estados Unidos en 1990 y obtuvo en 1999 el Premio Pulitzer por Blizzard of One (Alfred A. Knopf, 1998). Estos textos fueron originalmente publicados en su libro de poemas The Continuous Life (Alfred A. Knopf, 1990). Strand vive en Nueva York y es docente en la Universidad de Columbia
*Traductor
Martín Vázquez Grille nació en Enero de 1976 en Buenos Aires. Estudió Letras en la UBA y actualmente cursa la carrera de Historia, también en la UBA. Trabaja como docente de inglés y de español para extranjeros. En 1998 fue seleccionado para la Antología de Poetas del Ciclo Buenos Aires no Duerme, publicada por Eudeba y en 1999 publicó Tundra (poesía) en forma independiente. Estos poemas de Mark Strand son sus primeras traducciones en salir.