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Bajo tierra
Gustavo Valle (Editorial Norma, 2010)
Camila Fabbri*
El premio bienal de novela “Adriano González León” del año 2008 fue otorgado a Bajo Tierra, la novela del autor venezolano Gustavo Valle. Este premio lleva el nombre de un escritor y poeta venezolano que en su tiempo estuvo comprometido fuertemente con la política de su país, por eso mismo hoy se concede a jóvenes autores, creadores de novelas urbanas con temáticas sociales .Hay una pregunta que hoy todavía me sustenta y es, qué ingredientes son necesarios para que un material sea premiado. La respuesta en esta oportunidad es clara, salta a la vista una vez finalizado el libro.
El punto de partida de Bajo Tierra es la desaparición, la ubicación de un cuerpo al que todavía no es propio darle muerte, porque esa muerte no se vio. No hay falta de pulso, ni peso muerto, ni abandono. Hay alguien que estaba y un día ya no.
Sebastián C. es el que relata. Su padre se esfuma en una excavación, desaparece bajo tierra y a partir de este dato todo lo que sucede se tiñe de la misma circunstancia. Sebastián C. conoce a Gloria, una chica que dedica sus días en la facultad igual que él, y que tampoco conoce a su padre. Un día ya no lo vio más. Otra desaparición. Los dos personajes de la misma generación se reúnen por este mismo incidente: bajo la misma circunstancia es que se llevan bien, se entienden, y emprenden una búsqueda que nunca terminan de entender. Porque insistir en una desaparición es algo que no se concibe, por eso mismo ellos se eligen. Pareciera que no les basta con el drama propio, y por la misma razón, encuentran a un tercero: Mawari, un indigente que perdió a su familia en unas tratativas con la policía venezolana, alguien más que pareciera transitar lo mismo que ellos. La pérdida no admite diferencias en Bajo Tierra, une a personajes completamente disímiles a hacer cosas infrahumanas.
El ingrediente principal comienza cuando Sebastián C., Gloria y Mawari comienzan un periplo por túneles subterráneos a los que tienen acceso por conocimientos de Mawari. En los sucesos no hay una verdad, ninguno de los personajes termina de creer en qué es posible y qué no, pero de todas formas las cosas pasan. Los tres bajan, y caminan. Días enteros. Se convierten en lo que son sus propios desaparecidos, para los de arriba, los tres personajes ya no son. Dejan de ser.
Sebastián C. y Gloria afirman acompañar a Mawari a buscar a su familia, pero la búsqueda está triplicada, todos buscan. Y lo peor pasa ahí abajo, las conductas humanas se animalizan, aparecen nuevos códigos, el desenlace trae lo imposible a primer plano y uno compra, sigue leyendo. Acá la novela toma un ritmo paranormal: el ingrediente principal de lo premiado se hace sentir. No pone en duda un resultado regular. Hay elementos propios de la ciencia ficción traídos a las cañerías de Caracas, a tres personajes que representan por momentos la miseria más amarga. La discordancia de estos dos factores es particular, es el plus más valioso de Bajo Tierra. Gustavo Valle hace convivir oscuridad de túnel con cucarachas, estudiantes, y una infinidad de conceptos que pueden resultar alegóricos a una realidad política y social sin tiempo. Es decir, constante, capaz de pertenecer a distintos puntos de la historia.
Empiezo a entender los componentes que hacen a un material merecedor de un premio; la parte jugosa del galardón es hacer que la novela circule para inaugurar distintas interpretaciones. La publicación y difusión. Porque Bajo Tierra también se presta a eso, a infinidad de posibilidades de englobarla; es posible inaugurar un diálogo acerca de un material extenso como el de Gustavo Valle. Esa es la posibilidad de la alegoría: abrir al debate. El libro no termina, sigue circulando en los comentarios de las lecturas de otros.
*Autora
Camila Fabbri nació en Buenos Aires en 1989. Estudió dos años en el Iuna de arte dramático. Actualmente cursa el CBC para la carrera de Letras. Trabaja en teatro como actriz, y se forma para directora. Hace un taller de narrativa y dramaturgia con Romina Paula. Se forma en actuación con Julio Chavez. Dirige una obra teatral que tendrá estreno durante el 2010. Colabora en la revista de reseñas literarias Los asesinos tímidos.