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Poemas Comunes
Mariana Suozzo*
I

Sospecho que el viento fuerte podría derribar
aquel arbolito recién plantado por la municipalidad
no es que se valla a romper en mil partes por la caída
pero a ninguna forma amable le sienta bien un golpe.


II

La suerte renuncia al señor un día cualquiera
alguien lo atropella con un auto le pasa por arriba
queda tirado en la calle y le roban sus pertenencias
más tarde una ambulancia lo recoge y es llevado
a una cama brillante que hay en el hospital de la zona.
Las sábanas limpias acarician una pila de huesos rotos.


III

El agua de lluvia empalma las veredas
el charco cubre la extensión de la calle
para cruzar la gente arremanga sus pantalones
o camina una cuadra hasta llegar
al puente gris recientemente inaugurado.


IV

Hace varios días murió un perro en la autopista
fue aplastado por un camión que hizo una mala maniobra
los pelos y los huesos siguen pegados en el asfalto
parecen una alfombra marrón que la mujer estándar
compraría para decorar algún rincón del living-comedor.


V

Adentro de la habitación había una sombra
sin embargo me deshice de la imagen tan pronto como pude
la dejé moverse como un fantasma delante del cuerpo
la abandoné como un verso que renuncia la cadencia
o como se abandonan las mascotas en verano
con ese dolor que pronto es compensado
por el mar y la brisa de la playa.


VI

Transito por la calle escuchando la radio
en el camino voy dejando algunos paquetes
hasta los objetos más preciados pueden abandonarse
con un gesto torpe en un tiempo muerto.




Emilio


I
Siempre te veo quieto en la puerta del negocio
contemplando la nada o los galpones comerciales
donde no sucede otra cosa que el trabajo

tu ocupación gira entorno al movimiento del barrio
aunque por acá sólo vivan viejos que tienen perritos, gatos
o alguna hija también entrada en años

la fachada de tu local se enfrenta a la mía
nos separa una calle que es transitada
por micros que van y vienen a Paraguay

a veces estás parado en la puerta
al mismo tiempo en que yo me asomo
a ver si algo finalmente sucede.


II

Mi circunstancia es peor que la tuya
debo permanecer detrás de una reja

que pusimos para protegernos
de los chicos que roban en el barrio

tu local tiene una vidriera polvorienta
y un recibidor del que salís haciéndole facha

a la chica que todos los días te trae el almuerzo
y también a las paraguayas recién llegadas
que duermen en el local de la esquina.


III

Durante los últimos meses
en que la situación laboral es realmente mala
y los dos tenemos mucho menos trabajo que antes

coincidimos en la puerta bastante seguido
después de algunas horas de leve movimiento
comienzan a llegar los micros a la terminal

pero a veces doblan tan rápido la esquina
que ni siquiera podemos mirar
los pasajeros que viajan adentro

nuestras figuras aparecen dibujadas
en las ventanillas de los colectivos que pasan con prisa,
funcionan como una especie de espejo empañado
en el que nos vemos reflejados de un lado y otro de la vereda.


IV

Mi negocio de auto-partes consta de una oficina
y un galpón comercial que abre su persiana a la calle
allí dentro alojamos las piezas de los automóviles

en estanterías de metal, a veces subimos la cortina
hasta la mitad para que por la abertura ingrese el sol
cualquier agujero es mejor que la oscuridad del encierro

los sábados el trabajo todavía es mas tranquilo
yo solamente debo esperar hasta el mediodía
para que regrese la camioneta de realizar las entregas

ahí es cuándo te observo, parado en el umbral
a tu edad yo preferiría recibir una jubilación
y estar en mi casa disfrutando la tranquilidad del hogar

pero venís a trabajar igual aunque todos comenten
que plata no necesitás, tenés una casa hermosa
y siempre andas cambiando el coche por uno más nuevo.


V

Esta mañana cuando salí a la puerta
cruzaste la calle para conversar conmigo
y aprovechar que mi cuadra tiene más sol que la tuya

me querías contar algunas cosas de las palomas
que se hospedan en el árbol de la esquina
según la información que manejás

el nido es muy débil y esta allí hace dos años
fue construido de a poco con ramas muy finas
para incubar a los pequeños huevos blancos

la madre paloma es fácil de ver
porque tiene el cuerpo robusto y el pico delgado
esta semana tuvo familia por segunda vez

estabas muy contento por el nacimiento
hasta conservabas de recuerdo
los pedacitos rotos de la cáscara del huevo

el pichón que nació todavía se alimenta de sus padres
con una sustancia parecida a la leche por estos días
pesa un poco más de quince gramos y te están dando
muchas ganas de ponerle de nombre Emilio.
*Autora
Mariana Suozzo nació el 24 de febrero de 1982. Actualmente vive en Ramos Mejía, trabaja vendiendo repuestos para automóviles y cursa una Tecnicatura en Sommellerie. Publicaciones: Mark en el espacio (Huesos de Jibia, 2007) y Día tras Día (Colección Chapita, 2009) Antología Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Ultima Poesía Argentina (Ediciones en Danza, 2008) y Lo Humanamente Posible (El fin de la Noche, 2008). Blogs: www.markenelespacio.blogspot.com y www.unaola.blogspot.com.