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París Intramuros
Javier Fernández*
París Intramuros de Julieta Lerman
(El Suri Porfiado Ediciones, 2008)

Los poemas de Julieta Lerman no hablan sólo de una ciudad y un amor ausente. El recuerdo de una ciudad o un amor, y el idioma del olvido sin lamentos personales, son los contornos de una poética definida en torno a experiencias de lugar. Paisajes caracterizados por la experiencia personal. Y desde el giro autobiográfico todo tiende a ser lugar. Una poesía que se escribe al ritmo de la caminata:

“ciudades/ dentro de ciudades/ (…)las calles/ caminaban delante mío deslizadas/ a historias posibles”, “No escribí poemas/ se escribían solos mientras caminaba”

Cortar los versos al caminar una ciudad, apreciar sus panoramas y desnudar el recuerdo entre paseos, como dice Robert Musil, en El hombre sin atributos: “a las ciudades, como a las personas, se las conoce en el andar”. Resalta una tendencia al cuadro, a espacios propuestos como matrices del recuerdo, constantes todas de una poesía citadina con aproximaciones pictóricas. Paisajes, ya no con la función de exteriorizar emociones, sino como intentos de un trabajo con lo objetivo. Crear y objetivar, componer un archivo del tiempo y la distancia, vueltos muros: “embotada en cuatro paredes a lo lejos/ titila el recuerdo de una ciudad”. Estos poemas del caminante extranjero, de los huéspedes visitantes, paseantes y diversos entre sí, también construyen su objeto poético en un elogio del paseo y de la escritura, de cómo escribirse y hacer caminos con la letra. La cita de Proust, desde el epígrafe, propone un enclave de sentido que nos acerca a cierto clima de París intramuros. La de Lerman también es una búsqueda del tiempo perdido; del material fugitivo de las impresiones, de las paradojas espaciotemporales y de los hallazgos de la memoria están hechos sus versos: “No es necesario estar en París/ para estar en París me quedé/ en esa silla del aeropuerto abrazándote”. Versos que al escandirse evocan espacios, cuentan paseos, refieren caminos. Contemplación de carácter expresivo, valor estético en la mirada y en los espacios contemplados. Poemas vernáculos: París, Buenos Aires, París en Buenos Aires. Y viceversa: “en Corrientes me bajo/ en una esquina de Saint-Germain”. Los poemas funcionan como apuntes urbanos, son un diario de viajes en verso en el que imperan las aliteraciones del recuerdo.

En París intramuros, las memorias de plazas, hoteles, puentes y melodías son pretextos para el poema. Retratista de métros y de calles, Lerman, compone un anecdotario más allá del tiempo. Y no le teme a la primera persona del singular. Su poesía teje recuerdos, instantes perpetuados en sus versos que juntan pasado y presente: “Tengo en los ojos puentes ríos calles recorridos”. Una ciudad descripta, vista, contada, ejercicios de observación directa. El rumor de lenguas contrapuestas, diferentes costumbres, puntos en el mapa, historias y nacionalidades, en paralelo y por separado, sugieren una estética cosmopolita. Las personas también son ciudades: “Cuando sueño con París sueño con vos/ y viceversa”; y las personas edifican su propio imaginario sobre las ciudades: “cada uno se hace su París y Buenos Aires me hizo a mí/ de una manera que yo también/ me pregunto de dónde vengo”.

Tres momentos dividen al poemario; el primero titula al libro; en el segundo, Estos días sin gusto, sobresale una sintáxis más bailarina, y agradecidos versos como estos: “tengo que escribir/ lo que quiero leer”; el último, Unas postales de París, ofrece lugares, retratos, epifanías en un andén, diapositivas. Registro enfrente de un modelo vivo en movimiento, dos amantes que se besan en la estación, un teatro o un café. Película muda del ruido de la lluvia que cae, film documental de la mirada extrañada, inocente, siempre nueva del viajero o del que contempla una pieza de arte. Escribir es desnudarse entre las paredes del encierro y la memoria, es saber hacer algo con la soledad y con los despojos. Intimidad sin intimismos la de Julieta Lerman, y versos que se leen con gusto.

*Autor
Javier Fernández nació en Buenos Aires, en 1981. Estudia Letras en la UBA. Es profesor de lengua y literatura. Traduce a Bukowski. Escribe en el blog colectivo www.palabrasamarillas.blogspot.com.