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Slavko Zupcic
Slavko Zupcic*

1 - La tecnología ha permitido que resulte igual de fácil escuchar discos pirateados que discos comprados. ¿Pasa lo mismo con el libro? ¿Hay un público lector preparado para leerlo todo desde la pantalla?

Seguramente sí aunque eso no signifique que todo lector estará o deberá estar preparado para. Siendo una opción más, su público tiene o tendrá: se crearán los incentivos para que así suceda.

2 - Si el libro, como soporte, ha modificado las pautas de escritura y de lectura de manera significativa (el tránsito de la cultura oral al mundo de la escritura lo es también de la poesía a la prosa). ¿La aparición de Internet implicaría algún cambio de formato? ¿Hacia qué dirección?

Internet ya ha aparecido hace algunos años y hasta ahora ha sido un personaje literario: personaje vínculo, nieta de Graham Bell, rauda y veloz. Vende libros, es cierto, pero incluso sus contenedores se parecen en imagen y semejanza al libro tradicional. Internet cristiana. También democrática: Incluso si cambiase el formato, alguno seguiría navegandola para encontrar en ella librerías de viejo.

3 - Hay quienes afirman que este cambio afectará los modos de lectura y, por consiguiente, llevará a la decandencia al reinado del libro impreso, pero, ¿es esto así? ¿Uno reemplaza y perjudica al otro inevitablemente?

Hasta ahora no, pero quién sabe si se trata de una transición y con los años se implantará la sustitución y el libro que ahora conocemos será un objeto extraño y, por tanto, más caro. En todo caso, libro no es sólo literatura y la literatura desde años ya es un objeto extraño y caro. Se me ocurre, además, que el escritor en esta situación tiene muchas opciones pero dos son las principales: llorar al libro como una viuda o escuchar el alegato que contra el libro diariamente produce su esposa: polvo, ácaros, falta de espacio, etc. Conozco dos mujeres en mi vida que agradecerían un reemplazo definitivo: mi madre, que semanalmente me llama desde Valencia, en Venezuela, para preguntarme cuando pienso sacar de su casa la biblioteca que construí hasta los veinticinco años, y Giuliana, la muchacha que cuida mis hijos porque los tuvimos juntos: tiene miedo de que le haga caso a mi madre y decida fundar en nuestra casa de Valencia, en España, una gran biblioteca bivalenciana: bella, caótica y polvorienta, como tiene que ser.

4 - Hay textos muy malos en los blogs, también cosas buenas pero ¿hay una literatura específica a dicho formato?

Hay también textos muy malos impresos según la usanza tradicional. ¿Posibilidades de género? Quizás, pero hasta ahora se asemeja mucho al diario: pentimientos, películas, fotos y canciones.

5 - Si bien es evidente que la circulación de revistas o libros por Internet tiene ciertas particularidades respecto a su circulación impresa ¿Hay realmente un cambio sustancial en cuanto a la forma de consagración de las obras?

Que ya ninguna obra se consagra pero, creo, que aquí se trata de un cambio de paradigmas, de otros paradigmas.

6 - Si estar on-line sería indispensable porque la conexión global, masiva, lleva a pensar que estamos cerca, dada la propia comunicación, precisamente con quien no está a nuestro alcance real e inmediato; entonces ¿la conectividad implica pobreza?

Pobreza es, seguramente, otra cosa.

*Autor
Slavko Zupcic (Valencia, 1970). Psiquiatra y escritor. Ha recibido los siguientes reconocimientos: 'Bienal de Literatura Infantil' (Ateneo de Valencia, 1987); 'Bienal José Rafael Pocaterra (Ateneo de Valencia, 1988); 'Premio Municipal de Valencia' (1991), 'Mención Honorífica de la Bienal de Literatura de Guayana' (1994); Finalista del 'XIX Premio Herralde de novela' (2001), Mejor artículo de humor de El Nacional (2006). Ha publicado los libros Dragi Sol (cuentos, 1989), Vinko Spolovtiva, ¿quién te mató? (cuentos, 1990), 583104: pizzas pizzas pizzas (cuentos, 1995), Barbie (novela, 1995), Máquinas que cantan (crónica, 2005), Giuliana Labolita: el caso de Pepe Toledo (novela para niños, 2006) y Tres novelas (novelas, 2006). Actualmente vive en España.