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Antonio Ungar
Antonio Ungar*

1 - La tecnología ha permitido que resulte igual de fácil escuchar discos pirateados que discos comprados. ¿Pasa lo mismo con el libro? ¿Hay un público lector preparado para leerlo todo desde la pantalla?

Cuando la pantalla tiene la misma calidad que el papel impreso como pasa con los nuevos aparatos que imitan el libro, el público está preparado para leerlo todo en pantalla. Sobre todo porque los costos van a ser mucho menores y las bibliotecas cabrán en una usb.

2 - Si el libro, como soporte, ha modificado las pautas de escritura y de lectura de manera significativa (el tránsito de la cultura oral al mundo de la escritura lo es también de la poesía a la prosa). ¿La aparición de Internet implicaría algún cambio de formato? ¿Hacia qué dirección?

No creo, no me parece que la escritura de historias de ficción se vea afectada por el Internet. Lo que sí se ha visto afectado es la forma en que leemos historias de prensa, que combinamos con videos de prensa, audios de prensa, conversaciones digitales con el autor, etc.

3 - Hay quienes afirman que este cambio afectará los modos de lectura y, por consiguiente, llevará a la decandencia al reinado del libro impreso, pero, ¿es esto así? ¿Uno reemplaza y perjudica al otro inevitablemente?

Yo creo que el libro impreso en papel por una casa editorial va a desaparecer muy pronto, y que será reemplazado por el libro comprado en digital para aparatos nuevos como el ibook. Eso me parece una noticia magnífica: los libros serán más baratos, ocuparán menos espacio y se leerán de la misma forma en que se leen hoy.

4 - Hay textos muy malos en los blogs, también cosas buenas pero ¿hay una literatura específica a dicho formato?

No creo, la lectura es exactamente igual a la de una revista, un folleto o un libro: letras puestas en orden para armar palabras que componen frases que forman párrafos y textos. Nada cambia. Lo único distinto es que Internet permite tener espacios a muy bajo costo, espacios que en papel serían insostenibles, como sucede con casi todos los blogs literarios.

5 - Si bien es evidente que la circulación de revistas o libros por Internet tiene ciertas particularidades respecto a su circulación impresa ¿Hay realmente un cambio sustancial en cuanto a la forma de consagración de las obras?

No me parece.

6 - Si estar on-line sería indispensable porque la conexión global, masiva, lleva a pensar que estamos cerca, dada la propia comunicación, precisamente con quien no está a nuestro alcance real e inmediato; entonces ¿la conectividad implica pobreza?

No entiendo la pregunta. La conectividad implica conectividad, precisamente con gente con la que sería imposible comunicarse mejor y más rápido por otro medio. No veo en donde está la pobreza.

*Autor
Antonio Ungar nació en 1974. Ha desempeñado diversos oficios en Colombia, Inglaterra, México, España y Palestina. Suyos son los libros de cuentos Trece Circos Comunes (Norma 1998 y Alfaguara 2010) y De ciertos animales tristes (Norma 2000 y Alfaguara 2010), y las novelas Zanahorias Voladoras (Alfaguara 2004 y 2010) y Las orejas del lobo (Ediciones B 2006 y 2007), ésta última finalista del premio al mejor libro extranjero publicado en Francia en el año 2008.
Sus historias de ficción han aparecido en periódicos y revistas de Portugal, Italia, Alemania, EEUU, México, Argentina y Colombia, y han sido incluidas en dieciséis antologías en castellano, portugués, inglés y alemán. En 2005 fue el escritor latinoamericano escogido para asistir al programa de escritores extranjeros de la Universidad de Iowa. En 2007 hizo parte del grupo de Bogotá 39, que reunía a los escritores latinoamericanos más representativos menores de 40 años (Bogotá Capital Mundial del Libro - Hay Festival). La revista norteamericana Zoetrope: All- Story, de Francis Ford Coppola, escogió un relato suyo para el especial de literatura latinoamericana publicado en abril de 2009.
Su trabajo periodístico fue reconocido en Colombia en el año 2006 con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Ha escrito reportajes y crónicas para las revistas colombianas Semana, Cambio, Cromos, Número, Gatopardo, Don Juan, Soho, Arcadia, Satena y Avianca, y para los diarios El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y El Universal de México. Actualmente tiene una sección fija de crónicas periodísticas en la revista holandesa Passionate.