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Diego Trelles Paz
Diego Trelles Paz*

1 - La tecnología ha permitido que resulte igual de fácil escuchar discos pirateados que discos comprados. ¿Pasa lo mismo con el libro? ¿Hay un público lector preparado para leerlo todo desde la pantalla?

Debería ser lo mismo. Leer desde la computadora da para un cuento o para ir saltando entre blogs y leyendo notas al paso. Con la novela no funciona igual. Al inicio se intentó aplicar la lógica de la novela por entregas pero ninguna ha sido exitosa y todas terminaron publicándose en formato de libro. Como los soportes son distintos, lo que un aparato como el Kindle procura es emular físicamente las dimensiones del libro y, siendo digital y móvil, hacer más práctica la vida del lector en más de un sentido. En lo personal, leer desde un aparato que parece una calculadora gigante no me causa la más mínima curiosidad. La idea de la biblioteca que crece con uno para mí es feliz. Pensar que en el futuro podremos firmar nuestros libros digitalmente me parece de una frialdad atroz.

2 - Si el libro, como soporte, ha modificado las pautas de escritura y de lectura de manera significativa (el tránsito de la cultura oral al mundo de la escritura lo es también de la poesía a la prosa). ¿La aparición de Internet implicaría algún cambio de formato? ¿Hacia qué dirección?

En cuanto a la escritura eso ya ocurre, tanto en la forma como en la temática. La idea de que las ficciones nacen de un híbrido de influencias de todos los campos y disciplinas no sólo artísticas; el hecho de que los límites entre lo que antes era y no era literario se hayan difuminado casi completamente; la constatación de que el mundo cibernético puede servir de tema y conformar un género tan importante como cualquier otro. En lo que respecta a lo formal, eso que con mucho talento incorporó Manuel Puig a sus novelas (las manifestaciones y productos de la cultura popular) se está potenciando en el presente a través de las ventanas infinitas que abre la tecnología. Lo que falta es encontrar la fórmula para que este mundo algo rígido no suene impostado y prosaico dentro del esquema de un proyecto narrativo serio.

3 - Hay quienes afirman que este cambio afectará los modos de lectura y, por consiguiente, llevará a la decadencia al reinado del libro impreso, pero, ¿es esto así? ¿Uno reemplaza y perjudica al otro inevitablemente?

No creo que el libro deje de existir. Ambos convivirán. Los más perjudicados serán los agentes intermedios entre el escritor y el lector. En un mundo cibernético en el que se bajen los libros directamente, la idea de la librería se volverá lamentablemente obsoleta. Curiosamente, el ritual de la convivencia pública va perdiendo espacio con esa ferocidad sorprendente con la que la tecnología lo simplifica todo.

4 - Hay textos muy malos en los blogs, también cosas buenas pero ¿hay una literatura específica a dicho formato?

No hay un formato estándar. Lo que hay es una oferta monstruosa. La democratización de la opinión, el hecho de que todos tengan una ventana para decir lo que quieran y de la manera en que les dé la gana, genera más lectoría y, al mismo tiempo, baja el nivel general del discurso. Se sigue, entonces, la lógica del best-seller: así como hay una cantidad muy grande de novelas formulaicas de una calidad muy baja, existe entre estas rumas de libros y de autores al por mayor, unos cuantos que escriben obras de gran valor. Los blogs tienen la cualidad de generar lectorías medianamente fieles, pero para llegar al escritor ingenioso o distinto o atrevido, hay que navegar y navegar. Todo depende, desde luego, de qué es lo que se busca.

5 - Si bien es evidente que la circulación de revistas o libros por Internet tiene ciertas particularidades respecto a su circulación impresa ¿Hay realmente un cambio sustancial en cuanto a la forma de consagración de las obras?

En cuanto a las revistas electrónicas, yo creo que aún impera la lógica de que la palabra impresa es lo que queda y sobrevive. El mundo electrónico suele ser muy volátil, lo que encuentras un día puede irse al otro. En el mundo académico es parecido: son las revistas impresas las que mantienen el prestigio y suelen ser más valoradas entre los investigadores que están buscando publicar sus textos. Personalmente, me siento mucho más cómodo con las revistas culturales impresas pero valoro mucho cuando éstas tienen una edición digital que complementa lo que no incluye la de papel.

*Autor
Diego Trelles Paz (Perú, 1977) Estudió cine y periodismo en la Universidad de Lima y es doctor en literatura por la Universidad de Austin, Texas. Es autor del libro de cuentos Hudson el redentor (Lima, 2001) y de la novela El círculo de los escritores asesinos (Barcelona, 2005). Relatos suyos han aparecido en las antologías Pequeñas resistencias 4 (Madrid, 2005), Nacimos para perder (Lima, 2007) y Asamblea portátil (Lima, 2009). También ha participado en el libro de homenaje Roberto Bolaño. Una literatura infinita (Poitiers, 2005). En 2009 compiló y prologó la antología de nueva narrativa latinoamericana El futuro no es nuestro (Buenos Aires; Santa Cruz de Bolivia; Santiago de Chile). Junto al escritor Daniel Alarcón editó The Latin American Issue, una antología bilingüe de escritores hispanoamericanos para la revista estadounidense Zoetrope All-Story. Actualmente es profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad de Binghamton, Nueva York. Sitio web: www.diegotrellespaz.com