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Carlos Labbé
Carlos Labbé*

1 - La tecnología ha permitido que resulte igual de fácil escuchar discos pirateados que discos comprados. ¿Pasa lo mismo con el libro? ¿Hay un público lector preparado para leerlo todo desde la pantalla?

Creo que un símil adecuado para esta pregunta es el arte contemporáneo. Desde Duchamp -o antes, con los primeros movimientos artísticos radicales europeos del siglo XIX- los artistas tomaron conciencia de que cada soporte tiene su propio potencial artístico y comporta una recepción diferente de parte de cada espectador. Una novela escrita para la pantalla -una hipernovela- debe tener una estructura fragmentaria, breve, múltiple y rápida, muy diferente a una novela de mil páginas en papel, digamos El Quijote o 2666. Sería interesante extrapolar los estudios de Iser sobre la lectura a la nueva literatura electrónica.

2 - Si el libro, como soporte, ha modificado las pautas de escritura y de lectura de manera significativa (el tránsito de la cultura oral al mundo de la escritura lo es también de la poesía a la prosa). ¿La aparición de Internet implicaría algún cambio de formato? ¿Hacia qué dirección?

Hay una fragmentación necesaria para los libros en pantalla. Nadie puede leer sin parar por horas y horas en una pantalla, porque los ojos se irritan con la luz. Es un asunto de refracción de la luz en el papel o desde el papel, y en ese sentido podemos jugar con la idea de que un texto electrónico -del cual proviene siempre la luz- debe ser breve para no dañar demasiado la vista humana y luego nuestro entendimiento sólo podrá soportar novelas hechas de viñetas, concentradas y sugerentes, porque una expresividad literaria visceral y explosiva en pantalla puede dejarnos ciegos como a los seres de la caverna platónica.

3 - Hay quienes afirman que este cambio afectará los modos de lectura y, por consiguiente, llevará a la decadencia al reinado del libro impreso, pero, ¿es esto así? ¿Uno reemplaza y perjudica al otro inevitablemente?

Creo que no es ni será así. Vuelvo al símil del arte contemporáneo: habrá una diversificación de circuitos de lectura, de crítica y de negocios literarios, cada uno vinculado a los distintos soportes. Ahora, habrá que ver de qué sesgo ideológico se tiñe cada circuito y pelear cada uno por los que le interesa; así como la pintura al óleo se asimila a los salones y las academias, y por ello tiende al conservadurismo, creo que el papel en las próximas décadas seguirá siendo el lugar de la vanguardia y la experimentación, mientras que en la pantalla tendremos literatura no demasiado osada hasta que este soporte encuentre sus lectores estables.

4 - Hay textos muy malos en los blogs, también cosas buenas pero ¿hay una literatura específica a dicho formato?

No lo creo. El blog, a diferencia de la literatura hipertextual -que es concretamente un soporte nuevo, con un inusitado comportamiento de lectura y por ello tiene estructuras narrativas nuevas-, es una variante de las escrituras del yo. Me parece que el blog y el email son la última -por ahora- mutación de la carta, que en el mundo medieval y clásico era la epístola y antes la mensajería oral. Siempre habrá miles de cartas y un puñado de textos literarios epistolares interesantes.

5 - Si bien es evidente que la circulación de revistas o libros por Internet tiene ciertas particularidades respecto a su circulación impresa ¿Hay realmente un cambio sustancial en cuanto a la forma de consagración de las obras?

Esta pregunta toca quizá el problema más complejo de todos, que tiene que ver con la legitimación en un mundo donde la palabra escrita es móvil. Es el futuro y al mismo tiempo el mundo premoderno, y por eso Borges tiene la primera y la última palabra en todo esto. La respuesta, imagino, tiene que ver con las bibliotecas y con la capacidad que tenemos de prever que la energía eléctrica se va a acabar también, más temprano que tarde. Cuando no haya dónde enchufar una pantalla o un disco duro será necesario volver a las bibliotecas, las cuales sin embargo también estarán vacías porque los árboles que queden serán sagrados y el material escrito que sustituya el papel vegetal seguramente no perdurará más de cincuenta años. Luego viene el vacío de la permanencia. Consagración literaria significa permanencia; pero, ¿qué permanece de nosotros en un mundo rápido? ¿Qué queremos que permanezca y a costa de qué? ¿Preferimos que sobreviva un árbol, una pantalla o un libro?

6 - Si estar on-line sería indispensable porque la conexión global, masiva, lleva a pensar que estamos cerca, dada la propia comunicación, precisamente con quien no está a nuestro alcance real e inmediato; entonces ¿la conectividad implica pobreza?

La conectividad es invento de publicistas y corporaciones. Con cada nueva plataforma de conexión que nace -World Wide Web, email, blog, Facebook, Twitter, etcétera- y mientras más tiempo pasamos frente a la pantalla, más palpable se hace la necesidad física de salir y volvernos cuerpos y encontrarnos con otros cuerpos de manera que sólo los cuerpos pueden experimentar. Creo que nunca antes en el mundo hubo un auge como hoy de las disciplinas puramente corporales, desde el fútbol hasta el yoga. En realidad hay una lucha semántica -por intereses comerciales e ideológicos- por reemplazar la palabra comunicación por conexión, con la pérdida de significante y de corporalidad que eso implicaría si ocurriera.

*Autor
Carlos Labbé (Santiago de Chile, 1977) ha publicado las novelas Libro de plumas (Ediciones B, 2004), Navidad y Matanza (Periférica, 2007) y Locuela (Periférica, diciembre de 2009) además de la hipernovela Pentagonal: incluidos tú y yo (Universidad Complutense de Madrid, 2002, http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/pentagonal/). Es el compilador de Lenguas (dieciocho jóvenes cuentistas chilenos) (J.C. Sáez Editor, 2005). Trabaja como editor en Planeta Chilena, hace clases en la Universidad Diego Portales y actualmente escribe una versión para el cine de Cagliostro, de Vicente Huidobro. Es coeditor de Sangría Editora y dirige la revista electrónica de crítica literaria Sobrelibros.cl. Durante 2005 llevó a cabo la investigación Archivodramaturgia.cl. Toca con la banda de rock Tornasólidos y ha publicado los discos solistas Doce canciones para Eleodora (Birdsong netlabel, 2006, http://birdsong.co.il/#carlos) y Monicacofonía (Autoedición, 2007).