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La experiencia de lectura

El martes 20 de octubre nos reunimos en una casa para hablar sobre la relación entre literatura e internet. Participaron Funes (dirige la Editorial Funesiana y postea en El Glob de Funes), Charly Gradín (participa en la revista Planta y escribe su Diario de un viaje a Misiones) y Sonia Budassi (escritora y coeditora de la editorial Tamarisco), además de los editores de la revista No Retornable, Marcelo López y Sol Echevarría.

Sol Echevarría (SE) : Nosotros estamos armando un dossier sobre Literatura e Internet, ese es el marco de esta charla debate que propusimos.

Funes (F) : ¿Por qué eligieron ese tema?

SE: Ehhh, las preguntas las hacemos nosotros... Ja, ja. Tiene que ver con varias cosas. Por un lado, siempre que nos invitaban a charlas sobre revistas salía este tema. La pregunta sobre el tema de Internet viene indefectiblemente. Ahí nos dimos cuenta que el tema genera fuertes interrogantes. La pregunta ¿papel o digital? se trabajaba entonces en términos muy simplistas dado el tiempo, por eso nos pareció interesante volver sobre ella de una manera un poco más exhaustiva. Por otro lado, sabemos que el tener una revista virtual tiene sus particularidades. Entonces uno empieza a preguntarse al respecto de qué significa publicar en Internet, qué otras publicaciones hay. Ahí aparece la cuestión de los blogs y otros problemas: el tema del mercado, de la doble circulación de los materiales. Hay tantas preguntas al respecto... Lo que buscamos con todo esto es tratar de encontrar algunas respuestas y seguir planteando más preguntas.

F: Me acuerdo que me sorprendió ver las distintas etapas en la No Retornable. Me acuerdo que cuando sacaron unos números en papel me dio la sensación de que hubo un intento de llegar a hacer algo más tangible. Más allá que la propuesta era interesante porque era un solo papel desplegable muy divertido, esto no siguió, no sé si porque no les salió o no les alcanzaba la guita, lo cierto es que quedaba muy corto en papel respecto de lo que era en formato virtual. El número siguiente lo hacen un choclazo, como si se hubieran decidido explotar más las ventajas de una publicación online, que se puede extender. Desde afuera, noto que ese intento frustrado de llegar al papel dividió la publicación virtual en dos momentos: uno muy medido, y otro más desbordado, más consciente de las posibilidades distintivas del formato. Me pareció buenísimo eso de darle el espacio que quieran, que le sirve mucho más al que escribe pero también al que lee. Al tener libertad, se ven los propios límites del autor. No es lo mismo quien desarrolla un tema en dos carillas y quien lo hace en quince, el grado de profundidad y reflexión es distinto.

Marcelo López (M) : En Internet no hay nada externo que te obligue a acortar la extensión.

Sonia Budassi (SB) : También eso te segmenta el lector. Los textos amplios los lee quien le interesa el tema y no tiene problemas con la extensión. Se corta con ese mandato que dice que para que los blogs tengan punch tiene que escribirse corto y con palabras clave, como dice alguna gente que hace marketing.

Carlos Gradín (C) : Creo que se puede pensar que estamos en un momento de transición. Por un lado la publicación en Internet, pero todavía no está la tecnología para que la experiencia de lectura sea igual a la del libro.

F: Creo que nunca va a llegar.

C: Yo creo que sí. De hecho Amazon está promoviendo un libro digital, kindle, que vendría a ser como el I-phone de libros: bien diseñado, chiquito, bastante barato. El formato digital tiene sus propias cualidades. Por ejemplo, muchas revistas virtuales son ilegibles desde la lógica tradicional de la revista en la que uno la leía casi por completo. Muchas publican material que sirve de archivo permanente, para el que le interese algo puntual. Se pierde esa cuestión del límite de espacio. Eso te obligaba a pensar en el fin de la página. A veces los textos de Internet están escritos por personas que escriben como si la página no terminara nunca, es otro estilo completamente diferente. El blog TP, más allá del cinismo cool que les gusta mostrar, a veces parece que alguien se desgrabó a si mismo. No tiene la forma de un texto argumentativo. A veces está bueno y a veces no.

F: Lo que tiene de bueno es que el autor de los artículos se tiene que hacer cargo. Ya no podés echarle la culpa al editor porque te da poco espacio. Si le falta una edición a ese tipo, está mostrándote que no sabe cómo armar una nota. En papel tendría un editor que se lo corregiría. Ahora al queso se le nota que es queso.

C: Cada forma de edición tiene sus problemas. Quizás en el momento anterior era justamente que el editor cercenaba tus textos. Un ejemplo fue cuando salió a la luz que en Carver el editor tuvo un rol decisivo.

SE: Se dice que fue el autor de su estilo.

M: Dentro de poco van a salir los cuentos originales y se va a saber qué tan cierto es lo que dicen.

C: Eso va a ser un baldazo de agua fría para los jóvenes cuentistas que se inspiraron en Carver. Es como que publiquen los cuentos de Bukowsi estando sobrio.

F: Hay gente que va a hacer noticia de eso, pero la verdad que es indistinto quien fue el autor. El libro es un producto terminado. La gente que pasó detrás, pasó.

C: El modelo de ahora sería un blog: esa página infinita en la que podés explayarte sin ningún tipo de barrera.

SB: Ahí conviven lo colectivo y una suerte de autoconciencia individual.

F: A mí Casas, que es muy conciso, me deja siempre con ganas de leer más.

C: Sus textos son más literarios, en el sentido de una autoedición. Tiene que ver con las reglas que se autoimpone un escritor.

F: Ahí se nota más el oficio.

SB: Estar atento a la estructura, a cómo funciona el texto.

F: Es que uno lee con esas estructuras, entonces está bueno que alguien adapte su idea y te la transmita a través de esa estructura.

M: ¿Ustedes qué leen en Internet? ¿revistas, blogs? ¿leen libros en pantalla?

C: Los libros que leí fueron porque, quizás, necesitaba algo específico, pero ahora que lo pienso no leí tantos libros en Internet. Lo bueno es eso justamente: estamos en la época en que la disponibilidad de libros es vertiginosa, nunca en la historia se dispuso de tanto material. Ahora podés tener casi todo.

SB: Hay editoriales grandes en Estados Unidos que, por lo que sé, son un poco más abiertas con el tema de las publicaciones, pero acá son muy paranoicas. A veces pasa que, por mi laburo en el diario, tengo que trabajar con algún libro que no se editó todavía, entonces lo pido, para que me manden el PDF por mail, pero te dicen que no, prefieren mandarte las pruebas de galera impresas. Nosotros en Tamarisco no tuvimos el tiempo suficiente de poder subir más libros en ese formato, pero es muchísimo mejor porque está al alcance de todos. Si alguien en Santiago del Estero quiere leer un libro nuestro, no lo consigue, no sé si llegamos a distribuirlo. Pero de este otro modo se fomenta tanto el libro como la editorial.

F: Las editoriales independientes, como Funesiana o Tamarisco, tienen ese problema de quedar en la nebulosa, pero así, con el PDF, se resuelve. Termina siendo como un trampolín. Lo vuelve accesible.

SE: ¿Y por qué no compiten? Me refiero al libro digital y al libro impreso, porque, lo que decíamos antes de empezar esta charla era que los discos sí compiten, pero en lo que tiene que ver con los libros eso no pasa todavía.

C: Yo, particularmente, prefiero toda la vida leer en papel.

F: Anteayer hablaba con un músico que me decía que estaba muy a favor de esta idea de subir los discos, como hizo Radiohead en su momento, porque el que pierde no es el autor de la música, sino la discográfica. El ejemplo más claro está en los sesionistas, que van, tocan y después ceden sus derechos sobre eso que tocaron. Cuando vos comprás un disco, le estás pagando, sobre todo, a la discográfica, que se queda con un 90% del total, supongamos. Si la discográfica pierde, al sesionista no le importa porque ya cobró, se jode la discográfica y punto.

SB: Pasa que con los libros, esa diferencia de recepción es mucho más fuerte que con los discos. Leer en soporte papel y leer en objetos, como pantallas, etc., no es lo mismo. Yo adhiero a la idea de que estamos en una etapa de transición.

C: Todavía la tecnología libro no está superada, es superior a estar sentado leyendo frente a una pantalla. Leí en una revista hace poco un artículo que analizaba toda esta cuestión de los nuevos productos tecnológicos, lo que es de baja calidad, pero conveniente para los usuarios. Yo, cuando tuve la experiencia de traducir, trabajaba en la pantalla, pero cuando tenía un rato libre, no abría una ventana nueva y me ponía a leer literatura. Esa no es una experiencia muy placentera, a decir verdad. Y algo parecido pasa con las revistas on-line. Yo quisiera publicar la revista (Planta) en papel. Si tuviera la plata, lo haría.

F: Yo lo que noto es que cuando una revista en papel pasa a ser digital, ya que hablamos de revistas, no se agrega multimedia. Y eso es importante porque hay muchas revistas digitales que se olvidan que son digitales. Básicamente, ponen textos. Entonces, solo repiten la lógica en otro soporte. Hay muy pocas que se hayan avivado de que pueden usarlo a su favor, son muchas ventajas que se hacen posibles. La mayoría de las revistas digitales, uno las puede imprimir y hacerlas en papel, de la misma manera, porque la lógica es la misma. ¡Podés hacer de todo! Cambia el soporte, pero no cambia la lógica.

C: ¿Y cuál sería el proyecto editorial que implementó esas ventajas?

F: No, lo que yo digo es que cuando a una revista digital se le pregunta por esto, se olvidan de responder lo más simple: que lo hacen en digital porque no tienen plata.

SE: En nuestro caso, pasa que la persona que maneja el contenido textual y el diseño no son la misma, no van de la mano para proponer ambas cosas. Si quiero cambiar algo, por ejemplo, poner un video en medio de una nota, es todo un tema. Y eso está ligado con mi limitación de no saber hacerlo yo misma.

C: Es interesante pensar eso, cómo sería una revista que aprovechara todas las herramientas disponibles que le propone lo digital.

F: Si quisieras diseñar una revista que aproveche todo eso, sería como una especie de “second life”, en 3-D. Tenés esa posibilidad de poner un video, un audio, una foto, etc. Puede ser difícil, pero si se puede hacer, debería hacerse.

SB: El tema es que la gente que sabe hacer ese tipo de cosas, tiene una lógica distinta, cobra, me parece bien que lo haga, pero hay veces que no es monetariamente posible bancar ese proyecto.

F: Todavía hay un montón de faltas en lo que es relacionar Internet y Literatura. Habría que formar gente que pueda diseñar, seleccionar, elegir.

SE: Habría que pensar lo siguiente: todos los que estamos acá, nacimos sin computadoras, no había en nuestras casas cuando nos criamos. Y sin embargo, muchos ya estamos trabajando frente a ellas. Claramente estamos en un período de transición. Recién los que nacen ahora comienzan a tener toda una cultura distinta, de celulares, computadoras y nuevos productos. Esta disociación no va a existir en un futuro.

F: Hoy en día ya es imprescindible. Imaginate un día sin Internet, sin servidores, las transacciones bancarias que no se podrían hacer, muchísimas cosas. Se “cae el sistema” de verdad si no hay Internet.

SE: Claro. Por ejemplo, si hacés una lectura o una presentación, ¿cómo hacés para difundirla si no es a través de Internet?

C: Es como dice Bruce Sterling (1), en su lista de “desafíos para el futuro de la literatura”, cuando dice que con Internet estalla el sistema de consagración de las grandes figuras del campo de la cultura.

SB: Descentraliza la reputación literaria, dice.

C: Lo que hay es una llegada instantánea a todas esas figuras y sus obras.

SB: Muchas veces se incorpora la producción marginal o disidente con respecto a lo que ofrecen los medios masivos más consagrados. Al mismo tiempo, creo que hay una reproducción de los sistemas de jerarquías, que el cholulismo está instalado, que el “verticalismo” también existe.

SE: Creo que con el tiempo va a generar algo propio, pero por ahora es una reproducción dentro de otro soporte.

C: Nunca va a revolucionar la cultura.

SB: No sé, en la literatura me parece que eso cambió un montón. El hecho de que escribir en Word es más fácil, publicar en tu blog también es más fácil. No sé si hace diez años había tantos escritores como ahora y que, además, tuvieran su propio circuito. Era todo mucho más chico. Ahora la facilidad, el dominio y el acceso a la escritura posibilitan todo mucho más que antes. También es cierto que había menos referentes culturales: la Universidad, los medios masivos de comunicación. Hoy el abanico es más grande.

F: Hace poco vi una película que me pareció interesante y tiene que ver con todas estas cuestiones de la net. Se llama Untraceable, habla sobre lo que pasa con Internet, y muestra que es un espejo de lo que pasa en la realidad. La película muestra a un hombre conectado a una inyección letal, que cuanto mas visitas tenía una página, el tipo más rápido se iba a morir. Entonces, el cambio en Internet incidía en esa realidad. Pero, no digo algo así, sino otro tipo de situaciones de la realidad que se vean modificadas por un cambio en la red. Debería valerse de sí misma, manejar dinero, no sé, pero hasta ahora se vale y refleja cosas de la realidad. Mientras eso no cambie no va a revolucionar nada, está mostrando algo que ya existe. Básicamente, es difusión. Hoy no está construido algo más.

C: Google da plata, hay blogs que reciben dinero en Estados Unidos. Depende del flujo de clicks y entradas que haya en las páginas.

SE: En cuanto a lo que tiene que ver con cholulismo, por ejemplo, está todo lo que pasó con Pola (Oloixarac) y su libro, los comments que dejaba la gente cuando salía una nota sobre ella en algún lado. Si era linda, si era fea… un montón de cosas que no tenían que ver con la obra en sí. Aparece una desacralización muy fuerte. Después de un análisis serio, de repente, tenés un comentario fuera de lugar. Digo, hay como una impunidad.

SB: Sí, y eso es muy de Internet, que habilita cierta inmediatez y frustración con los comentarios, ya que cualquiera puede opinar desde cualquier lugar y es parte del juego. También hay un estímulo del morbo.

C: Es casi un género nuevo eso, el comment anónimo.

M: En medio de estas proliferaciones de opinión y de todo lo que se publica como literatura, yo pensaba cuál será el rol del crítico en todo esto. Creo, como decía Sonia, que va a terminar copiando los vicios de los medios de comunicación ya consagrados, de la época anterior, de la etapa de los libros y las revistas impresas, etc., en donde había –y todavía hay- algún referente cultural que dice “lo que hay que ver, leer”. Aún no hay críticos de blogs, o de literatura en Internet, entonces, ante tanta enorme cantidad de materiales que se publican, el lector, no digo ya quienes formen parte de ese mundillo literario, sino, el lector común… ¿qué hace? ¿es necesario esperar que alguien ocupe ese espacio?

C: Hay blogs que nuclean y que sirven un poco de centro de escena de todo lo que pasa. Se ve sobre todo en política, quizás. En literatura, si bien no es tan claro, se puede pensar en algo así.

F: Claro que sí, gente que linkea a un grupo de gente y no a otro, que habla sobre algunos libros y otros no. Hay una suerte de regulación ahí, me parece.

SE: Hay tanto, tanta oferta de obras de teatro, de presentaciones de libros, de lecturas, que se hace necesario tener estos centros que sirven para poder elegir en medio de tanta cantidad de cosas. Un crítico que recomiende, digamos. Si el problema ya no está dado por lo que tiene que ver con la publicación, entonces está en otro lado: en la difusión. No se difunde.

F: A mi me pasa con la Funesiana, ya que antes hablábamos del tema de las publicaciones, que puedo defender lo que hago. No entiendo la gente que regala sus libros, es como si no valoraran lo que están haciendo. Por ahí me piden una rebaja y digo que no, porque eso me costó trabajo, a mi por un lado, pero también al autor, a quien lo corrigió, etc. Es todo un camino que tiene que valorarse, y se valora pagando lo que sale. Es muy difícil que la gente valore todo eso.

SE: Hay todo un tema acerca de la literatura y la gratuidad. Uno tiene amigos que escriben, que te pasan sus libros y, entonces, esa lógica del mercado se desdibuja un poco.

F: Claro, pero si vos le pedís un libro gratis a la Funesiana, a Tamarisco, o alguna otra editorial chica, es porque no entendiste el juego al que se dedican. No es lo mismo que te de un libro por prensa la editorial Sudamericana u otra grande.

SE: Muchas revistas se están pasando últimamente al formato digital, pienso en “Bazar americano”, “Otra parte”, por ejemplo. Creo que pasa algo que con los libros todavía no. Me refiero a la inmediatez. Vos (a Carlos Gradín), subís un número de “Planta” y al otro día ya tenés un lector que está interesado en un análisis que se publica ahí y entonces lo lee, se entera mucho más rápido. En papel, quizás las revistas dependían de toda otra serie de factores, la distribución, etc.

C: A mi, además de todo lo que venimos hablando, me interesan otras cuestiones que, por momentos, si uno lo piensa bien, parece algo marciano, entre la magia y lo inverosímil. Yo te digo: “Decime una frase y yo te digo en qué libro está”. Hoy con Internet te digo dónde está, cuántas ediciones se hicieron de ese libro, cosas que parecen imposibles si uno las piensa con la mentalidad de alguien que tenía nuestra edad hace treinta años atrás. Son dimensiones muy distintas. Y esto es algo tan extraño que la cultura todavía no está pensándolo, no está asimilado. Es como cuando uno veía un punk al volver la democracia, ¿no? Hay una tapa de la revista “Cerdos & peces” en el ‘84 en la que se veía un punk y, digamos, la cultura argentina todavía no tenía asimilada esa imagen del tipo que, a su vez, estaba haciendo una intervención social.

M: Digamos que hay toda una manera distinta de captar la realidad, de intervenir con algo impactante en la sociedad. Antes, era Symns que te ponía un punk en la tapa de su revista. Hoy tenés pibes que se graban con el celular mientras se pegan cintazos en un aula de una escuela de Jujuy… algo está pasando ahí y ése es el modo que tienen esos chicos de mostrarlo, de manifestar, no sé, una incomodidad, pura violencia, lo que sea. Y yo cuando veo eso pienso que sí, que es una manera que tiene Internet de incidir y de manifestarse en la realidad, de trastocar algo, porque lo veo y siento que es un modo de intervención de un grupo de chicos, no son punks, sino chicos que van a la escuela. Y usan la tecnología para mostrar eso que hacen.

F: Yo creo que la gran utopía que es Internet representa eso: vencer a los grandes medios de difusión que logran dominar a las masas haciendo que se comporten de tal manera. Internet viene a contrarrestar eso y está buenísimo.

SE: Bueno, vamos a ir dando por terminada esta charla...

Notas
(1) Gradín hace referencia a un artículo, traducido y publicado en Revista Planta, llamado “18 desafíos para la literatura contemporánea”, escrito por Bruce Sterling.: Link