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Hombres
(Ensayo sobre el blanco)
Bruno Petroni

Dispersa explotada en múltiples gotas esquirlas la transpiración colectiva cae propagada a lo largo de la cerámica blanca crema chorreando cae Sudor nuestro vaporizado adherido al ambiente sudor de nuestro respirar de nuestra hediondez de macho propiadelaactividaddeportiva sudor producto del choque del agua fría contra el calor de nuestra sangre caliente propiadelaactividaddeportiva y las gotas van en cascada una a una hasta posarse sobre los mosaicos blancos por donde se deslizan tocando los descalzos pies míos o de él o de quien sean porque en las gotas se condensan todos nuestros cuerpos blancos y entonces las gotas son de todos nuestros cuerpos masculinos hermanos como monjes en el monasterio nosotros en el lugar del higiene corporal inmersos
bajo los tubos de luz blancos favorecedores del encandilamiento sacro de la ceguera repentina y precisa porque también blancas son las toallas que envuelven las cinturas y mas blancas aún son las nalgas que ocultas siempre del sol salen a la luz cuando caen esas toallas y allí entonces el encandilamiento sacro luz mas blanca que el blanco del hilo que el blanco del vapor que el blanco de la cerámica
el blanco es ubicuo en el lugar porque no puede haber colores por la contra natura no debe haberlos y el blanco es el tono de la inmaculación de la inocencia el blanco, fundamentalmente, es un tono y no un color
blanco lugar del higiene corporal donde nos encerramos yo y otros tantos hombres a bañarnos sin ropa cada uno en su hermética cabina ducha solo con el rosario blanco colgando entre los pectorales cantando nopensarycantarlalala cantando nopensarycantarlalala porque las cabinas duchas se tocan unas con otras y entonces aparecen las sombras del otro proyectadas nopensarycantarlalala tentando las pupilas porque al lado pegado se baña el otro sin ropa y nosotros también estamos sin ropa y encima fregándonos para sacarnos la mugre lo cual puede incitar a la contra natura individual peligrosa dada la sombra amenazante del otro
y después salimos con la toalla atada a la cintura y gracias a Dios blancas también saben ser nuestras mentes en los momentos de mayor tentación, cuando la ropa limpia está por cubrirnos pero aún no y se suceden los diálogos versados sobre la rudeza virilidad y destreza que cada cual arrojó en la escena deportiva previa siempre evitando el nombre de Baltasar, el hombre de color el hombre de la personalidad mágica, mito o verdad del lugar tópico profano de cualquier diálogo Baltasar a quien un blanco osó mirar de reojo y al ser descubierto en su acto profano se le desapareció el miembro y dejó así de una vez y para siempre de ser hombre
entonces blancas nuestras mentes evitando la tentación del mirar porque aún no llega la tregua y mirar no es malo, lo malo es ser descubierto mirando, lo cual no sucede en la tregua con la mayor hombría posible evitar la apresurada tentación de saber quién es uno en este mundo formado por otros y cuando flaquea nuestra entereza a causa del mito baltasariano las pupilas se nos ponen a girar inquietas entonces para despejar dudas nuestra mano que posee aún la toalla blanca simula secar nuestra ya seca y dormitante personalidad como cuando el gallo irgue el pecho y ya me olvido si el que la metió casi al final desde atrás cuando la defensa se distrajo cuando terminaba el partido fui yo o el de allá porque solo escucho en corcheas el pendular golpe de mi mismo contra mis piernas que me asegura quien soy yo y que no perdí nada
finalmente llega la tregua los 42 segundos en los que las ropas limpias cubren los bancos blancos con sus típicas formas triangulares o como si fueran shorcitos ceñidos al cuerpo con botones o sin ellos y cada cual se pone lo que tiene tapando así lo que tiene cada cual 42 segundos tácitos donde todos sabemos como se viste el prójimo de mitad de cuerpo para abajo sin saber como estamos vistiéndonos nosotros porque a nosotros también nos viste el prójimo pero todos lo hacemos entonces está permitido nadie se descubre esnatural nopecaminoso
hasta terminar con espejos gel perfume besos en los cachetes de la cara y salir hacia donde la familia con algunos recuerdos blancos que no pintamos nunca de ningún color por sobriedad ética y seguridad y en el camino aumentar en las retinas el volumen azul de los jeans apretados que con nalgas femeninas libadas se nos cruzan y también por las dudas que aparezca en nuestra cabeza la imagen gigantenegradeBaltasar aumentar para además llegar seguros a casa el volumen rosa pezonal de nuestra respectiva que nos espera vestida con camisa y corbata ansiosa porque sabe que el deporte despierta la locura de nuestro amor, siempre y nos espera sin bañarse porque sabe que nos gusta ver como se baña y nos muestra y una vez confirmada nuestra profunda esencia en los blancos fluires que desde nosotros se desparramaron sobre la cara de la respectiva nos dejamos caer rendidos y consagrados sobre la almohada blanca recordando el deporte agradeciendo a Dios por otro sacro día mas y riendo del miedo a pensar en ese Baltasar ese que debe ser solamente un mito de la gente de color.

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