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Notas para un agitador
Verónica Viola Fisher*
cuando era pequeño se le cayó un piano
en la nuca, desde ese día sus vértebras
suenan cada vez que baila
sobre la silla eléctrica: no muestra arrepentimiento
con palabras, no entona
baladas de protesta

Se dedicó a grabar sonatas
de guerra, percusión ósea contra
tiritar de dientes. La electricidad es buena
compañera dice ahora
encerrado a perpetua

De la música del cuerpo proviene
una verdad indisoluble pero si hubiera
caído una hoja
filosa sobre su nuca, ¿qué palabras
escribiría nunca?

un niño pregunta a otro
cuando el mar se agita, habla?
shh... le contesta su amiguito
al igual que las olas
y callan



*


En un pentagrama vertical las notas
caen unas sobre otras
cuelgan sostenidas
y en la duración intentan alcanzar
el cielo pero
solo cuando toca
ávido y vulnerable son

contradicción plena:
si blandeo el pentagrama
llueven uvas negras



*


entrar a tiempo la espalda
sostenerla derecha
flexibilizar el estado
nervioso y dirigir el sonido
hacia las butacas
no olvidar la deuda
con el público debe siempre
mantenerse
seguir la batuta de ciertas quejas
elevar el volumen para
mostrase amplios mientras
no olvidar que la economía
en los recursos
determina la calidad de vida
de ciertas voces



Convicción a dos voces


No sabe
(si bajarse los pantalones
es una buena estrategia)
no pregunta no responde no reflexiona
habla habla cada articulación
es una clavija los dos omóplatos dos
platillos su mirada un silencio
de pupila abierta un agujero
negro (como el secreto del que
no sabe)

entonces ¿cuál es
la mejor estrategia? (se agacha y)
si no siente nada
(está perdido)
está perdido



*


Cada línea
es un nervio expandido y vibra
como la cuerda espesa de un contrabajo
en manos de un niño.



*


Cantar no acatar
toma aire y vuelve

teclea letras tras el que hoy
cantante y sonante dijo
cuál era el precio de su voz

En la sala del hospital no hay mucha luz
y cuesta agitar el propio corazón
quiero escuchar otra vez a Bach basta
de encerarse el oído. Lamento
que el episodio haya sido con un piano
y no con una herramienta
similar donde
no golpeadas
rasguñadas las cuerdas mueven aunque

si hubiera caído un clave
sobre mi nuca nunca
hubiera visto la clave
ni trunca



*


no me desprendo del auricular
en funcionamiento veinticuatro horas al día
ninguna pieza ningún
movimiento de motores
ni juntas ni hélices

año tras año peleo por millones
de ciclos afinados aunque el instrumento
esté desaparecido
virtualmente sin desgaste ni averías
por el chaleco antibalas
que decidí no usar pensando:

contra el destino
el movimiento continuo de la lengua
no para y en algún momento algo
podrá decir



*


detrás del encierro asomó un tendón
blanco como la espuma del mar
y se pierde cuando debe seguir
la orquestación que el programa anuncia:

de lo que no se puede hablar, mejor hacer
los días están contados
son arvejas negras y el guiso
se cuece con ojos desconocidos



*


Nosotros
respetamos el compás de otra lengua
hacemos honor al que nos dice
lo que no queremos oír, mortales



*


La organización de los elementos sonoros
hace al compositor. Para distribuir correctamente los gritos
del otro se debe conocer cada bolilla cada punto
débil, como uno mismo ese otro se retuerce en su instrumento
en el amor al aire o al arco guerrero que se agita
con más ferocidad que virtuosismo. Cuando te toca
tocar, el sentido se pierde en la piel del enemigo:
acompañar o estar al frente de la masa
sonora no es lo mismo, la quinta
fila de violines que el solista. El ataque
de cada nota debe ser letal.



*


desatar las cuerdas que
van tensas desde el cuello a los tobillos
cantando

¿admitiendo la afinación como un deseo inalcanzable
el destiempo como un error a conciencia?

el cifrado cuesta
los dedos cavan en la guitarra y callo
tras callo dura
la yema la clara idea

bajo la tapa
en el cuerpo macizo



*


a fuerza
de estar en el aire
abroché una nota aguda
entre dos vértebras

fue un botón demasiado grande
en un ojal diminuto, desde la silla
eléctrica coreografía me mueve
en off

es el sistema
de energía convencional es la estructura
de los cables y el martillo que
cambió las cuerdas del piano por
dar una sentencia.



*


Hay una mariposa en la palma de mi mano
tiene un diente plateado
para curar. La radio está alta, cuelga
desde el cielo una canción
después otra y después
piden que cantes pero lo tuyo
es el baile,
no puedo entonar

entonarme con un tinto espeso
eso sí, acá en las tetillas que vibran que sueltan
leche oscura

cantar sí pero con el coso hinchado
que se mueve como una lengua y dice
no perder el equilibrio, la dureza, resistir



*


La casa está tomada por la puerta
de atrás, fondo blanco y vaciar
el contenido lo más rápido posible el agitador
no discute sobre el final ni sobre el comienzo
de la obra porque ya no quedan
más que cenizas de los albañiles y una placa
recordatoria del arquitecto. El telón
quedó enrollado como los pergaminos
que intentamos descifrar y caerá y volverá
a levantarse como una guillotina.

En la casa ya no hay elementos
para las formas que enloquecidas no tienen
donde dormir. La función está a pleno
la luz quema a los actores
y el único refugio es la propia sombra.

Por la puerta grande entraron para dejar
sedimento, base que es borra, aquí
no hay pasado nada
queda más que restos esfumados
en el agua de nuestras canillas. Ahora,
puede verse en cualquier lado el blanco
ya no precisa disparos
el fondo es siempre superficie
que de un modo u otro se acomoda.

El agitador no discute sentado.
Su actuación es desnudarse, dar una mano
de obra al silencio, zarandear los órganos
del cráneo bailar lo que se escucha con paso
propio mientras,
por la puerta de atrás
algo asoma



*


Desde lo alto observo la vereda de enfrente

la senda peatonal las cinco
líneas de cal y los cuerpos
detenidos en medio:
una pareja es una semicorchea la
embarazada una blanca con puntillo esta
negra el tiempo marcado

¿por el compositor, el intérprete o
por quien escucha?



*


tengo la impresión de ser
una presión de res extensa sobre la otra que
piensa cada nota y

leo leo vuelvo a leer

hay pocas indicaciones
tengo el ritmo, fragmentos

cada plato
tiene su precio el gusto nunca
llega igual
para todos
se repite algo siempre
algo se repite después de


*


mira exhausto como preguntando
si es un ser humano o un producto
humano, todavía pelea, todavía pela
lo suyo:

la liquidez pesada está
en los fondos desplazados
en una ebullición que cerca
velozmente orejas planas



Ensayo general

previa entrada a la ciudad
golpean la caja
torácica y sobre el cordón
sentados conversan

no saber pronunciar
el cuerpo en contra del cuerpo es lo mismo
que ser mudo



Coda


Tengo desprecio para dar, tangible
en mis testículos vacíos que supieron
ser campanas y colmar un tiempo, futuro.

Nunca quise ser un revolucionario profesional
nunca quise leer música ni saberme un prodigio.
Los órganos representativos terminan por corromper:
la lengua, los ojos, el cerebro.

Moverme, vibrar, abotonado a todo
espejo de un reflejo atento, eso
requiero
agitar lo imposible, de nuevo.
*Autora
Verónica Viola Fisher nació en Abril de 1974. Publicó Hacer sapito, -Nusud, 1995- (reedición Gog y Magog, 2005); A boca de jarro, edición a secas, 2002; Arveja negra, -vox, 2005-; Notas para un agitador, la calabaza del diablo, 2008.-