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Suburbia
Alfredo Jaramillo*
Bailando a oscuras contento

Hay una época para nacer
y de ahí en adelante uno se sostiene
creyendo que cualquier
principio es bueno

Si ahora digo que estoy acá
mirando la pantalla
con una música de otro planeta
empujando el corazón bien adelante
sé que no digo nada más
allá de lo que le pasa a otro
pibe que anda por ahí
sintonizando el espíritu de su calle
bailando a oscuras contento
despierto bien
colocado.


Una foto de Europa

Una foto de Europa
que traiga nieve hasta acá
donde no hay ni nieve ni
autos
que tengan los colores
de la industria exquisita
que muestra las luces
pero esconde la técnica
y sin embargo exhibe
las caras lindas que tiene la gente
allá
siempre en invierno congelada
en el progreso, familias hechas
mierda pero cenas
a fin de año después de todo
están lejos
y se llaman cuando cambian de empleo
o cuando muere el abuelo perdido
en una tierra en la que crecen
pollos monstruosos
que en cada fiesta religiosa
cacarean la victoria del Hombre.

El puente arriba del agua quieta
pasean sobre él los abrigos
comprados en grandes tiendas
donde el calor germina
las mentes de la próxima generación
que promete engendrar otra generación
que jura ir de una vez y para siempre
hacia el cambio final

Una foto de Europa
tomada una tarde de invierno

desde un lugar alto contra un río

ahí se va...


Buenos Aires Herald

Vivo en un barrio en el que
se escuchan sirenas como
las películas ambientadas
en Nueva York.

Leo también la prensa
de los ingleses que viven acá
o de la gente de acá
que quiere vivir en Nueva York
o Londres pero no le da
la guita y sólo le queda la fe
en el papel de ilustración

leo entonces una columna
última página del diario
escrito en inglés
fechada octubre 2007
con la glosa de unas elecciones

Estoy frente al poema
dominical
que viene a mí meses después
mientras la tele suda un noticiero
recibo phrasal verbs inexpugnables
con la noche iluminada por los autos
tratando de captar qué contrabando
pasa de la tinta a mis manos

las sirenas
no son las que ponen
este edificio a temblar
mi cabeza
no va a moverse hoy
como el aire embolsado en esos conos de tela
que flanquean esas pistas de cemento
donde aterrizan los aviones

Pierdo varios días a la semana
calculando el coeficiente que hay
entre mi edad
y la del resto

sin resultado a la vista invento
el agujero en el que habré de levantarme
mañana tras mañana.


Suburbia

Veo

Veo la vida en una cruz

en una cruz hundida en el pecho

en el extravío
las confusiones

La ciudad que huye
de sí misma y se pierde al sur
mientras de menos echo el talento
de los amigos que viven y rezan
rosarios por las noches
una plegaria a nadie, una plegaria que
vale el pecado de los que perdieron todo
y hoy orinan nafta
a los pies del teatro

Si viajé todo este trayecto para ver
cómo salíamos de la misma cuna
mientras el río se echaba a perder
y yo acumulaba
viejas chapas en la retina

Como si algo nos condujera a un lugar seguro
barca sobre el mar subida hacia el tifón

¿Qué recordaba ayer que ahora no puedo?

¿los homeless, la calle, el descampado?

Nada termina acá
todo sigue
como prolongación de una lastimadura
queda una ciudad rodilla, carne muerta

Esquirlas de gente que ya fue
y en el tubo de la respiración una sangre liviana
que no pesa
que no corre.

No vine de lejos para saber que soy el mismo
a mendigar el mismo pan de todos
que huele a neón
y a insectos perturbados por la luz.

Vine a robar los adoquines para dárselos
uno por uno a mi sacristán
con tal de que me vuelvan ganas
de dormir largo y por todos
los que esperan morirse
cruzando una calle

Tu mujer te dejó hoy
¿qué vas a hacer?

Si las ratas mueren tranquilas en la vereda
si la cerveza nunca va a terminarse
¿por qué ese apuro?

Si van a perderse, al final…

si van a ser miga en boca
de tipos que no van a volver a casa
que van a olvidar a sus madres
tragándose el cielo y la miseria
los platos rotos de las familias sanas
los platos sanos de las familias rotas

poco más.

Porque la lluvia es un monstruo tímido
no voy a olvidarme de cantar

El ruido de los pasos en el subte
la música del ascensor, abriéndose

Alguien hace una fiesta
desde lejos llega el ruido
no entiendo por qué
media nación se paraliza
si viene una banda americana

Esta oscuridad que trae el agua
transforma todo en arrozal

Cualquier barrio es Puerto Príncipe esta noche
bailan umbanda en las cortadas
se prenden fuego los almacenes.

El corazón de la alcantarilla no para de latir

Toda esta gente alrededor
con la que hablo acá o allá

tiene dinero en sus bolsillos

se observan o se olvidan de sí mismas
pero nunca dejan de tener
dinero en los bolsillos

jamás lo olvidan ni caminan sin él
como santo y seña de una lepra diaria

Un hombre ciego que
puede sentir el sol

una familia duerme junta y transpira
en la esquina de la calle

También hay almas que se agitan
en el perfume y el sadismo
de la ropa nueva
y sin embargo una piedra debajo nuestro
no para de rodar hacia algún lado

Barramos la vereda
y armemos un mañana
pongamos la casa linda así
nos sentimos mejor acá.

que pase justo justo

cuando empezaba a hacerme de un
nombre
*Autor
Alfredo Jaramillo nació en Neuquén Capital en 1983 y más tarde pasó una infancia feliz en el desierto de Piedra del Águila. Fue a un colegio cristiano y luego se recibió de Licenciado en Comunicación Social. Trabaja como investigador, periodista, corrector y empleado administrativo. Escribió un libro de poemas que se llama Grunge (Editorial Funesiana) y maneja el blog Pólvora y Chimangos.