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NS/ NC
Sobre La caja, de Gabriel Reches (Interzona, 2008)
Fernando Lozano*

El título resume ésta, mi reseña. Llevémoslo de un frío impersonal a un compromiso extremo. Porque, ¿cómo encarar La Caja de Gabriel Reches? No sé, no contesto.

Haré un esfuerzo. Releo su contenido. Nada. Reviso su tapa. Nada. Leo su contratapa. Algo. Dice: un choque, un teclado, unos personajes enigmáticos. Y siempre la perplejidad, la inadecuación frente al mundo cotidiano. La sensación de que la narración cuenta una historia mientras en realidad está pasando otra cosa (1). Que se me permita realizar plagio, que se me permita reformular, que se me permita completar.

“Un choque, un teclado, personajes. Pero no enigmáticos. El muy vapuleado Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española ciertas veces es un recodo favorable. Sobre enigma: 1.- dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo. // 2.- dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse. Entonces, digo: personajes poco delineados. Eso sí es cierto. Se sabe de su pasado, de su presente. Se conocen sus acciones tanto como sus pensamientos porque, hay que ser justo: la internación en la psiquis es constante y pesada. Sigamos. El narrador no se siente perplejo frente al mundo cotidiano. Al contrario: varios son los pasajes que se centran en una interpretación de la realidad que lo circunda, comentándola, enfrentándola, refutándola. Esa información que nos entrega está generalmente relacionada al mundo del arte literario. Gabriel Reches construye un ideal del artista moderno en la figura de su protagonista: desilusión, confusión, pérdida y alteración. Entonces, poco delineados en el hecho de que todo gira sobre un mismo eje. Porque en La caja no sucede mucho, ni siquiera la inadecuación frente al mundo cotidiano. Ese espacio, ese tiempo está ahí, en letras, sobre el papel. Que no sea cómplice al interés de la convención es otro tema. A su vez, Reches cuenta una historia totalmente lineal, no hay espacio para dobles lecturas, no pasa otra cosa. Que su hilo narrativo no tenga una atracción importante no significa que se aleje de lo entendible. Que se asemeje a un cuaderno de notas escritas al azar no sugiere que se escape una interpretación fuera de lo establecido. El gesto explícito aturde.”

Ahora sí, puedo comentar, aunque no sea demasiado provechoso. Reches con su La caja traza una línea poco significativa. Si su intención era emular la tradición de Ernest Hemingway y su teoría del iceberg por un lado hubiera dejado de lado las afirmaciones tan tajantes en boca de su protagonista y por otro lado hubiera dejado indicios a futuro. Ni una cosa ni la otra. Y eso determina un resultado poco positivo.

Notas
(1) negritas son mías.
*Autor