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La guerra de las Malvinas y la liberación nacional
Jorge Enea Spilimbergo*

Pensaba comenzar esta conversación tomando el tema que abordo en un articulo que sale hoy en "El Observador", con relación a la utilización que hacen de la movilización del 2 de abril último sobre Plaza Retiro, enfocándolo desde el punto de vista de la utilización de la movilización, como campo de batalla, por la prensa.

El sentido profundo de la marcha del 2/4/1984

Lo que señalo en "El Observador" es el hecho político formidable de que todo el universo de la Argentina oficial, de la Argentina sonora, impresa y visual, que se ha reunido para condenar en su médula misma la guerra de las Malvinas, incluyendo el bloqueo casi sistemático incluso del debate, recibe como respuesta una movilización que -de acuerdo a todos los testimonios, eso no ha podido ocultarse- ha reunido alrededor de 20.000 personas con una gran cantidad de juventud, y al mismo tiempo con una presencia muy numerosa de los primeros protagonistas, es decir de aquellos que convocaron, "El Centro de Excombatientes", cuya posición por otra parte es otro de lo que podríamos llamar un milagro de la Argentina contemporánea.
Porque el Centro ha señalado con toda claridad ciertas líneas fundamentales a despecho de todo el huracán de propaganda imperialista británica y norteamericana que encuentra en los órganos de información y prestigio de la Argentina oficial, incluido el propio gobierno, su eco y retransmisor activo en el seno de la sociedad Argentina. De modo que la guerra de las Malvinas, vista a la luz de todas esas instituciones, parece a primera vista una batalla desesperada, para usar la moral de los esclavos que predomina en este tema, imposible de sobrepasar o equilibrar las fuerzas aplastantes, que se desatan sobre la conciencia del país. La moral de los esclavos consiste en decir que no hay confrontación posible con los poderosos, porque son poderosos. Pero la moral de la revolución consiste en saber que los poderosos serán derrotados, porque son opresores y porque se destruyen las condiciones de su propio poder, si actuamos en el sentido de la historia.
Entonces creo que ese es un hecho capital, que demuestra que la ruptura histórica generada por la guerra del 2 de abril, es inexorablemente irreversible y contraría lo que dice "Clarín" hace dos o tres días en un articulo editorial (que va ganado espacio la idea de que fue una aventura descabellada y de que se lanzó una lucha condenada a la derrota de antemano; no, esa idea de "Clarín" es la que no va ganado espacio: va ganando espacio por supuesto, en dimensión acústica, sonora, pero va perdiendo espacio en general).
Ahora el hecho mas importante de esta movilización, aparte de la movilización misma, me parece que es que se produce en la misma tarde del día cuando, por la mañana, Alfonsín acude a Luján para hablar de las consecuencias incalculables que no midieron quienes desataron la guerra; ni bien se produce eso, se realiza la respuesta bajo la bandera de los excombatientes, que dicen con todas las letras que asumen como un hecho glorioso el 2 de abril, lo cual también da la dirección de su crítica implacable a los errores de la conducción y a las demasías del régimen interno militar, es decir sobre los militares que proyectaban su tiranía sobre el país.

La lucha de clases en los medios de comunicación

El hecho mas notable es que inmediatamente de producirse la movilización, ella misma se transforma en el objeto de la lucha, esa particular lucha de clases que es la lucha nacional.
Es así que, al día siguiente, la prensa (muchos noticieros de televisión, por ejemplo el de canal 13, con sus 120 repetidoras del interior), no da la noticia de que 20.000 Argentinos se lanzaron a la calle a decirle, ¡ NO !, al imperialismo Norteamericano y Británico y para reivindicar -mas allá de las contingencias de sus conducciones circunstanciales- la guerra contra el enemigo imperialista. La noticia fueron los desórdenes tangenciales, pero que se usan para descalificar, que ocurren al final de la marcha. Es decir, transforman la reivindicación de la lucha de liberación, no en un hecho político, sino en un hecho policial, que es en definitiva, lo que la oligarquía siempre ha hecho, respecto a los movimientos populares.
Borges decía que el Martín Fierro, (que esta lleno de un sentido reivindicatorio, que integra su alta calidad estética), era la historia de un cuchillero de la década de 1870 y por vía ensayística convertía el drama del gaucho aplastado, arrinconado, oprimido, suprimido, de un hecho político en un hecho policial. De la misma manera el diario "Clarín" por ejemplo, titula ese día, en primera página (y creo que luego a dos paginas adentro), "Desordenes en la marcha de los excombatientes"; la noticia no es la marcha, son los desórdenes.
Sabemos que esos desórdenes fueron tangenciales, pero no se hace énfasis, sobre otro hecho, si se quiere violento, pero que tiene una alta justificación política, que fue el derribamiento de la estatua de Canning.
Nadie dice que eso fue un acto de barbarie, porque evidentemente en la conciencia pública, a pesar de todo, está la idea de que ese ministro inglés, que nos vendió el reconocimiento de la independencia, después de que la hubiésemos conquistado con las armas en la mano, imponiéndonos usurariamente, un crédito de 1.000.000.- de libras esterlinas de aquella época, de los cuales el país no vio un solo centavo, no puede transformarse en héroe cuya estatua esté en Buenos Aires, dónde todavía no está la estatua de Quiroga. Para decir esto ni siquiera hace falta ponerse en una posición revisionista: Quiroga forma parte de la historia Argentina, de sus avatares, de sus luchas de sus enfrentamientos, por lo tanto puede estar una estatua, puede tener un nombre una calle.
La prensa no hizo énfasis en ese "acto de depredación, que es elocuente por sí mismo, que es defendible por sí mismo.

Consignas contradictorias

Creo que la manifestación en sí misma, ofrece otros puntos de interés como es la contradicción de las consignas, etc. Aparentemente en algún momento se lanzó el grito: "Galtieri, borracho, mataste a los muchachos" (yo mismo lo escuche y "Clarín "lo extrae y lo pone con una luz de rayo láser). Esta consigna ofrece algunas reflexiones, sobre lo inevitablemente contradictorio de la conciencia pública en gestación. Uno puede, por ejemplo, observar que quien mató a los muchachos fue el imperialismo británico, fueron los soldados de Margaret Thatcher, guiados por el satélite y los apoyos del imperialismo yanqui. Es decir, se puede hacer notar que cuando se pierde de vista que nuestros hombres, nuestros combatientes, fueron muertos por el invasor extranjero, se pierden de vista muchas cosas.
También me hace acordar, sin con eso querer hacer una equiparación de los personajes, una reflexión de Arturo Jauretche quien, hablando sobre las injurias que se vertían contra Eva Perón, es decir sobre su presunta condición de puta, decía: "En nuestro país se puede ser vendepatria, lo que no se puede es (real o supuestamente) no observar una moral sexual". Del mismo modo, parece que en nuestro país se puede ser vendepatria, no se puede ser borracho.
Esto dicho un poco en familia, reflexionando sobre los vaivenes, de esta segunda batalla por las Malvinas, que no se da en los archipiélagos australes, sino en la cabeza de los argentinos y vemos que la Argentina oficial mete preso a quien condujo mal una guerra contra el enemigo extranjero, pero deja suelto a quienes condujeron bien una "guerra" contra el propio pueblo, y el propio país (porque Videla está suelto, aunque puede ser que al final lo metan preso), y es mas difícil aún que lo metan preso al presidente, del cual Videla fue el comisario de policía, es decir a Martinez de Hoz.

El cipayismo de la oficialidad yaltera

Pero no fueron los civiles, fueron los propios militares yalteros los que le dijeron a Galtieri, que dirigió mal una guerra contra el enemigo real del país (en verdad, Galtieri se encontró con la sorpresa de que estaba peleando contra el enemigo real del país), que tenía que irse y después lo metieron preso o lo empezaron a procesar. Ellos mismos lo hicieron porque en su concepción, desde los acuerdos de Yalta, el mundo estaba dividido en zonas de influencia y nosotros pertenecíamos a la zona de influencia norteamericana y por lo tanto no era posible enfrentar a los Estados Unidos y a Inglaterra y que ese era el pecado cometido.
Entonces, la primera etapa en esta segunda batalla -conducida por Margaret Thatcher- estuvo a cargo de la alta oficialidad o de la cúpula militar que se había visto embarcada en una guerra que rompía con todos sus esquemas de inserción intelectual, práctica, militar, económica y política en la Argentina y en el mundo, y se hizo bajo la consigna (esto no es una interpretación mía, fue difundido como comunicado oficioso a todos los medios de prensa), de que era imprescindible reestructurar o recomponer las relaciones con los Estados Unidos y que era preciso tener en cuenta que pertenecíamos a Occidente y que debíamos observar lo dispuesto por los famosos acuerdos de Yalta, que a fines de la segunda guerra mundial reunieron las firmas de Roosevelt, de Churchill, de Stalin, determinando las zonas de influencia en que se dividía el mundo.

La desmalvinizacion civilista

La segunda etapa viene a partir del gobierno democrático, que (al margen del respeto institucional que debemos brindarle, en cuanto -bueno o malo- es el que hemos elegido los argentinos) es un gobierno ideológicamente dominado, hasta la médula, por el colonialismo ideológico.
Se está procurando inculcar en el país (cosa que entiendo que en definitiva no se va a lograr), dos o tres ideas centrales. Algunos la dicen más abiertamente, otros con un poco mas de pudor.
La primera idea, es la que expone, ya en el curso de la guerra, una franja que va desde ese movimiento por la Patria, la religión, el hogar, esos caballeros de la Fe, que de vez en cuando aparecen, diciendo que: "Enfrentar a Estados Unidos, es hacerle el juego al comunismo y hacerle el juego al comunismo, es ofender a Dios". Bajo esta forma neblinosa y delirante, es muy difícil que nada pueda ser tragado por el conjunto del pueblo.
Pero de un modo más político esa misma idea la expone el desarrollista Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), cuando señala que el desenvolvimiento de la confrontación militar con Gran Bretaña va a producir la ruptura de nuestra pertenencia orgánica al campo occidental y nuestro sistema natural de alianzas. Opinión que en definitiva, no es muy distinta que la del Canciller Caputo, cuando enuncia la idea de que los argentinos pertenecemos a Occidente, es decir cuando nos instala en el sistema de dominación del imperialismo norteamericano, británico y europeo occidental.

Enterrar las enseñanzas de la guerra

Esta es la primera consigna: hay que enterrar las enseñanzas de la guerra. Porque la guerra puso al desnudo, ante la conciencia general del país en todos sus estamentos, la naturaleza de nuestras reales relaciones con el mundo. Puso al desnudo que no somos un país europeo, avanzado, aliado de esas potencias, llamadas "democráticas", sino que formamos parte del llamado Tercer Mundo, que es un modo elegante de decir que formamos parte de la zona colonial del planeta, la zona en la cual el mundo civilizado, el mundo democrático, y en parte también el mundo socialista, extrae los jugos vitales, para sostener su propio nivel de desarrollo, de bienestar y de equilibrio social interno.
Esa es una enseñanza traumática de la guerra, que rompe con el "super yo" colonial que persiste sobre la conciencia del país, aún en los periodos de gobiernos populares. Porque siempre, en última instancia, estos aparecen como verdaderos intrusos que, sin exageración, se puede decir que no logran legitimarse ante la Argentina bien pensante, desde por lo menos la batalla de Pavón (el triunfo del Mitrismo sobre la Confederación, sobre el Partido Federal del Interior, de la década del 60 del siglo XIX). Ese "super yo" que se mantuvo intacto durante mucho más de un siglo, queda así cuestionada por la guerra y por la latinoamericanización que esa guerra imprime sobre el país. Y es esto, precisamente, lo que es necesario borrar de la conciencia: el primer objetivo va mucho más allá de los movimientos tácticos, de recomponer las relaciones por diplomacia etc., afecta, yo diría, a la esencia misma del país, a su existencialidad fundamental.

¿Era insensato el enfrentamiento?

El segundo punto se liga operativamente con el anterior, y es la doctrina de la insensatez del enfrentamiento. Aquí obran muchas cosas. Armendáriz, el Gobernador radical de la Pcia. de Buenos Aires, lo dice abiertamente: "Hubo intenciones pecaminosas en los que actuaron", transformando así la historia en un análisis de intenciones. La "intención era perpetuarse en el poder, la intención era aliviar la presión interna". Parece ahora que estos señores, que no hicieron nada para moverle el piso a la dictadura, que fueron mansos corderos, muy bien, estos señores creen que por la movilización del 30 de marzo, la dictadura estaba a los tumbos y que en dos días se resolvió ocupar las Malvinas. A mi me habían informado los radicales del proyecto de ocupar las Malvinas por lo menos 5 meses antes del 2 de abril de 1982. Los argentinos comunes nos podemos haber sorprendido, pero ellos lo sabían.
Pero lo fundamental de esta consideración es la idea de que se trató de una batalla loca, destinada a la derrota. Yo creo que ese punto tiene que ser objeto de una discusión concreta y debe ser enfrentado en la polémica pública. Acá no se trata de subestimar el poder económico, financiero, militar, diplomático, político y cultural del imperialismo, ni de negar la debilidad de los pueblos del Tercer Mundo y de la Argentina, aun cuando la debilidad fundamental reside en el propio frente interno (es decir, la fuerza fundamental de la penetración imperialista se establece sobre todo en la dominación ideológica, y este tema es uno de los temas que hacen a la dominación ideológica).
Nos preguntamos, ¿Estaba la guerra condenada de antemano a desembocar en una victoria militar de los británicos con el apoyo norteamericano? Si fuera así, el poder anularía la historia y nosotros conocemos hartos ejemplos de pueblos débiles que de un modo u otro logran triunfar militar y políticamente, porque en definitiva el triunfo militar no es lo decisivo, aunque sea la mediación necesaria en ciertas confrontaciones. Donde se logra el triunfo es en el campo político.
El pueblo de Vietnam logra derrotar en 25 años sucesivamente, al imperialismo francés y al imperialismo norteamericano y la última batalla no se da en los campos de batalla de Vietnam, sino que se da en la ruptura del frente interno Norteamericano, es decir en el desenvolvimiento político o en las repercusiones políticas de la guerra, que terminan destruyendo la capacidad operativa -que seguía siendo abrumadora- de las fuerzas militares norteamericanas.
Se puede decir que no vale hacer equiparaciones mecánicas, y la respuesta que nosotros podemos dar al caso concreto argentino, es una respuesta doble.

FF.AA. antipopulares y guerras nacionales

Es evidente que con la ideología, con las hipótesis de guerra, con el tipo de armamento utilizado, con los métodos de disciplina internos y la ética de conducción de las fuerzas argentinas, con los militares del Proceso, una guerra de esta naturaleza no podía ganarse.
Entonces, la consecuencia que debe sacarse es que es necesario aplicar el análisis crítico, no para llegar a la conclusión de que en ningún caso la guerra se podía ganar, sino fundamentalmente para descubrir como enseñanza y experiencia de la guerra cuáles debieron ser las condiciones para un triunfo militar y político. No para que llegáramos a la conclusión de que la Argentina esta condenada a someterse a los mas poderosos, sino para llegar a la comprensión de cómo como un país mas débil puede derrotar, en este o aquel terreno, a una coalición de países mas fuertes.
De manera que en la función critica nosotros encontramos dos posibilidades: la de devolvernos a la moral del esclavo o la de proyectar de la experiencia de la guerra una concepción liberadora y revolucionaria.

El Informe Rattenbach, máxima expresión del cipayismo

En esto es inexcusable la referencia al informe "Rattenbach", que fue publicado en una revista sensacionalista, en forma sensacionalista (lo único que faltaba eran mujeres desnudas en medio del informe), destacando en tipografía especial algunos puntos de las numerosas barbaridades que cometió la conducción militar.
El informe "Rattenbach" no habla sin embargo, por ejemplo, de la bárbara disciplina que imperaba en las tropas Argentinas, del estaqueamiento de soldados. De eso no habla, porque para el informe "Rattenbach" ese no es el problema, naturalmente.
¿Que dice el informe "Rattenbach" en sus ideas mas generales y centrales ? Dice que la Argentina debió haber obedecido la resolución 502 de las Naciones Unidas. Es decir, otorga legalidad a una resolución de las Naciones Unidas que convenientemente decodificada significa lo siguiente: "Solamente pueden romper la paz, los países imperialistas". Porque no hubo resolución de las Naciones Unidas para el desembarco en Grenada, ni hay resolución posible de las Naciones Unidas contra la hostilización o preinvasión de Nicaragua, ni siquiera cuando la mayoría de los países imperialistas votan a favor de ella, porque existe el veto norteamericano, no habiendo existido el veto ruso y el veto chino para la resolución 502.
Entonces el informe "Rattenbach" comienza por decir que la Fuerzas Armadas Argentinas, según el glorioso General Rattembach, no pueden hacer un acto de soberanía sobre el territorio nacional argentino. Esto es lo que plantea este general, que será general, pero que no puede ser considerado argentino.
¿Y qué más dice el informe "Rattenbach"? Concentra todos sus cañones en señalar cómo el comando militar ignoró la desproporción de fuerzas. Es decir que afirma que la Argentina no puede enfrentar a poderes imperialistas, porque la magnitud de esos poderes condena de antemano a la derrota.
De manera que está bien claro, y no puede causar sorpresa, que el eje de la critica que el alto mando militar hace a los -a pesar de ellos- "heterodoxos" que condujeron la guerra, se funda en la ideología de que la Argentina no es un país soberano, no puede ejercer actos de soberanía en su territorio, ni puede enfrentar a poderes mayores, cualquiera sea la legitimidad de la causa que invoque. Todo lo demás se ordena en esta síntesis, toda una serie de errores, barbaridades, inconexiones, etc, se ordenan en esta síntesis y vienen a alimentarla, a justificarla.

Lo que el Informe Rattenbach no dice

El informe "Rattenbach" no dice que esa estructura militar argentina de tres fuerzas armadas autónomas, con tres comandantes en jefe soberanos, no nació pensando en la patria para defenderla, sino en el pueblo para oprimirlo. Porque la independencia de los comandantes en jefe, apuntaba a un solo punto, que era transformar al Presidente civil de la República (al Frondizi, al Illia, al Perón, a la Isabel de turno) en una figura decorativa.
No dice que había tres fuerzas independientes porque no se pensaba en defender al país contra enemigos externos, sino en que cualquier general, brigadier o almirante le dijera al Presidente de la República: "Respondo a mi mando natural", es decir: "No respondo al presidente elegido bien o mal por los Argentinos, no respondo a la constitución, etc., sino que respondo al Comandante en Jefe". Claro está que con esos tres usurpadores institucionalizados no se podía salir a defender al país hacia afuera.
El informe "Rattenbach" habla de inconexiones y falta de coordinación entre las tres fuerzas, pero no acusa a la ideología subversiva que presidía la segregación de las Fuerzas Armadas en entidades autónomas e independientes entre sí.
O sea que el informe "Rattenbach" hace las críticas y las lleva a una cúspide: tanto las que recoge como las que omite, tanto sus apreciaciones como sus silencios tienden a validar estas dos cosas: a) que la resolución 502 era legitima y debió ser acatada, y b) que el país no puede enfrentarse a enemigos mas poderosos.

La cuestión "técnica" de la guerra

Yo no soy un técnico en cuestiones militares, lo que me permite decir menos burradas sobre cuestiones militares que los técnicos ideologizados en la cipayería (invoco además en mi descargo esa expresión de Clemenceau, el primer ministro francés durante la Primera Guerra Mundial, que señalando a su modo el carácter político que encuadra a toda guerra decía: "La guerra es una cosa demasiado seria, como para dejarla en manos de los generales").
Pero tendríamos que reflexionar sobre cómo, de dónde, de qué núcleo generador, nacen los errores y los despropósitos que presidieron una guerra que los Argentinos tenemos que saber que sí pudo ser ganada. Es más, ¡que debió ser ganada! Los gringos saben eso, basta leer ciertos cables para obtener la idea de que tienen la sensación de que la ganaron raspando.
El primer punto que creo que hay que señalar es la abyección de la Argentina oficial, sobre el hecho de que no se haya hecho lo elemental en toda comunidad nacional: rescatar los nombres y las hazañas de quienes pelearon, de esos que pelearon a veces admirablemente ¡Se rescata a Maradona, eso sí: las páginas de fútbol están encendidas de patriotismo, y todos nos conmovemos cuando a Martillo Roldán le dan una paliza de órdago! Lo revientan y estamos todos llorando, porque es un héroe, es un héroe, ¡peleó como un bravo!
Pero cuando se pelea por cuestiones reales, importantes, no simbólicas, ahí se terminó: ahí, en eso nadie sabe nada.

Hazañas que a nadie interesan

Hay un periodista, Kazanzew, al que le dieron mucho. Yo no seguí su actuación, pero escribe en "La Prensa" un articulo donde menciona las hazañas de una serie de aviadores militares que salieron a luchar por la patria, en fin no sé si será importante, si no lo fue entonces habrá que ruborizarse o decir "bueno, disculpen". Pero esos aviadores salieron a luchar por la patria e hicieron cosas de locos, demostraron no solamente gran valor sino gran ingenio, es decir la capacidad creadora de una comunidad cuando se pone a inventar cosas que no están en los manuales, ni en la fría descripción de los poderes de unos y otros, pero que van creando bajo el impulso de una profunda convicción nacional, nada más y nada menos que eso.
¿Que harían los yanquis ante una hazaña como esta?: un submarino no nuclear que atraviesa las defensas sofisticadas de la flota enemiga, se pone a tiro del "Invencible" y lo torpedea, y después de 36 horas de persecución llega a aguas seguras. Harían una serie de TV, harían algo. Dirían "miren esto, esto es además entretenido, se puede vender, hay mucho suspenso".
En la Argentina la revista "Humor" se burla alegremente en unas estampillas que inventa y una de las estampillas es celebratoria del hundimiento del "Invencible", que fue realmente torpedeado. Y se ríe, "los torpedos no estallaron". En vez de reírse, hay que responderse porqué no estallaron.

Porqué no estallaban los torpedos

¿Porque no estallaron los torpedos? Entre otras cosas porque los importamos y en segundo lugar porque los torpedos no eran necesarios para matar a presos políticos indefensos. Entonces, la picana eléctrica, los alambres para agarrarles las manos, todo eso sí estaba, pero los torpedos no. No hubo tiempo de ver si estaban en condiciones y hubo que usarlos como estaban. Y claro, no estallaron. Pero el otro hecho es también fundamental porque juntos nos dan la clave del enigma.

Cómo se hubiera podido ganar la guerra

Tratemos de reconstruir para ver como la guerra debió ganarse. Eso es lo que el país debe aprender, después de honrar el heroísmo de muchos, su valentía puesta al servicio de una causa patriótica: cómo fue aproximadamente la continuación que tuvieron de la guerra que habían empezado.
Ahí había tres planos posibles de despliegue de las fuerzas nacionales.
El primer plano era el de una ocupación simbólica, o sea 500 hombres desembarcaban, anulaban a los 60 o 80 marinos británicos y ocupaban simbólicamente las Malvinas.
¿Que ocurría en ese momento? El general Majestuoso (Galtieri), había movido los hilos de acuerdo a la ideología impresa en su cabeza (que no era distinta que la de todos los otros, la de los tres primeros, tres segundos, y tres cuartos comandantes que formaban las juntas militares). Dijo entonces "Bueno, ocupamos acá y se va a crear una situación conflictiva con los británicos que al fin de cuenta son nuestros socios, que va a resolver el amigo mayor Estados Unidos. Entonces, como este asunto de las Malvinas no se va a resolver por negociaciones, vamos a crear un hecho, este hecho va producir una conmoción y finalmente va a venir Estados Unidos y va a decir: 'Bueno todos somos amigos, somos aliados (concepto fundamental, Argentina aliada de los países de Occidente, unos más chiquitos otras más grandes pero aliados), ustedes tomen esto, que Inglaterra se quede con esto otro y bueno -ya que estoy por aquí- yo me quedo también con algo'". Y el general majestuoso, que ya había mandado militares argentinos a Nicaragua etc, iba a decir: "Bueno, tome", y dividíamos por tercios. Antes no teníamos nada, ahora tenemos un tercio, esa es un poco la idea; entonces ponen 500 hombres en una ocupación simbólica.
A partir de ese momento se precipitan los acontecimientos.

Mayordomos, amos y tías

Imaginen una plantación en el Sur de los Estados Unidos, antes de la Guerra Civil. El mayordomo negro, que es un esclavo en excelentes relaciones con el amo, habla pestes de la tía del amo, que es una mujer insufrible. Entonces, uno y otro intercambian figuritas sobre lo imbécil e insufrible que es la tía, muy jocosos los dos... hasta el momento que el mayordomo se considera un pariente del amo y le hace un desplante a la tía.
En ese momento al mayordomo le dan una patada y lo mandan a la choza a cortar y a cargar algodón. Porque una cosa es que la tía sea una reverenda estúpida que no la aguanta nadie y otra cosa es... ¡que un esclavo mancille o le falte el respeto a un miembro de la clase dominante! Como el mayordomo no tiene conciencia de clase, pero el amo sí, ¡sí que tiene conciencia de clase!, sabe que al tocar a la tía insufrible, lo están tocando potencialmente a él. Y eso no se puede tolerar.
Entonces Inglaterra responde como un país serio, es decir como un país imperialista serio, y dice: "Acá no hay nada que discutir, acá es necesario corregir al esclavo, este es un esclavo rebelde", y cuando se está a punto de llegar a un acuerdo de paz, hunde el Crucero General Belgrano. No lloremos -salvo, por supuesto, por las víctimas- ya que ellos actuaron en serio, y de ellos tenemos que aprender. Actuaron siguiendo su ley y su ley era: "Un país dependiente, un país esclavo, no puede ejercer actos de soberanía frente a un país imperial", eso es todo lo que Haig y la Thatcher hicieron en lo esencial.
Pero al hacerlo revelaron lo que la Argentina es: que no era un aliado, que lo nuestro era la forma más abyecta del sometimiento del esclavo, la del que se cree igual al amo porque el amo por ahí lo trata cordialmente. Revelaron que el primer aspecto de la reversión de esa situación, de la subversión de esa situación es asumir que la Argentina es un país colonial, un país latinoamericano, del tercer mundo. Que la Argentina no es un país de Occidente, es una colonia de Occidente y que "Occidente" significa "el imperialismo inglés y norteamericano", con sus acuerdos de superpotencias y enfrentamientos con el otro bloque, que no por casualidad no tuvo la intuición de vetar la resolución 502. Y eso pese a que era una cuestión de principios vetarla, independientemente de cómo actuaba o como venia actuando la política internacional argentina. Cuba y Nicaragua, lo comprendieron y apoyaron inmediatamente, pero las grandes potencias llamadas socialistas o un poco socialistas no vetaron esa resolución.

"Los ingleses no se van a venir con todo"

Entonces, ante esa situación, viene el segundo paso, transformar la ocupación simbólica en una ocupación militar ¿ Para qué?, para pasar a un operativo de disuasión, se dijo: "Si ponemos 9000 hombres, ¿Los ingleses se nos van a venir con todo? Es una locura, por unas islas insignificantes con 1800 kelpers ahí... Hay una desproporción monstruosa". Pero los ingleses que sí son serios se nos vinieron con todo.
Entonces así empezamos a ver la primera raíz de la derrota, está en el no dimensionamiento militar de la guerra por un error de concepción política, cosa que no nos puede engañar y asombrar, porque en definitiva los militares argentinos creían que venían de otra guerra. Todavía "el héroe de Puerto Argentino" Benjamin Menéndez, sigue diciendo: "Yo que he estado en dos guerras y he sido general victorioso en la primera".
No sabe lo que es una guerra, ha estado en una carnicera operación de policía y cree que era una guerra. No sabe lo que es una guerra, es como si un médico no sabe lo que es un microbio y quiere agarrar y salvarlo a alguien de la lepra o de la tuberculosis. Muy bien, de modo que no es asombroso: operaron de manera tal que creyeron que a nivel de disuasión iban a conseguir resolver el problema, más duramente. Creían que la cosa iba a quedar con Inglaterra, con la tía del dueño de la plantación.

Con otra concepción de las cosas...

¿Que hubiera ocurrido si hubieran previsto, de acuerdo a una concepción razonable, lo que iba necesariamente a suceder? Bueno, en ese caso posiblemente se habría mandado la flota -antes de la apertura de las hostilidades- a operar desde el Puerto Argentino y el estrecho San Carlos. No se habría mandado a ultimo momento al "General Belgrano" que tenia, por ser un navío antiguo, un gran poder de fuego. Se habría puesto este crucero con su poder de fuego en la bahía de Puerto Argentino La revista de la Fuerza Aérea denuncia que quedó en Campo de Mayo una pista de aluminio enrolladita, es decir que no se previó que el grupo combatiente central de la Fuerza Aérea debía establecerse en Malvinas, y luego concluye: "debido a eso los ingleses pudieron colocar una costa artificial a 100 millas de las Islas Malvinas y obtuvieron sobre la Fuerza Aérea Argentina superioridad táctica, porque los aviones argentinos solamente podían operar unos minutos y tenían que volver a sus bases." Esto no está inscripto en el análisis de qué potencial tiene este país y qué potencial tiene este otro, sino en el análisis político de la guerra: si hubieran sabido que ésa era una guerra en que iba haber que combatir, habrían puesto el grueso de la aviación y los barcos sobre Malvinas y entonces habrían hecho polvo cualquier tentativa de aproximación, máxime cuando sabemos que aún en las malas condiciones que ellos mismos generaron hicieron polvo varias tentativas.

Pésimas decisiones logísticas

Tercera cuestión, ¿es concebible, ya pasada la época de los incas - como ustedes saben las tribus o las naciones precolombinas, aún las mas avanzadas, ignoraban la existencia de la rueda, no tenían la rueda y tampoco ganado mayor, tenían que poner la carga directamente sobre las llamas y las vicuñas que son animalitos muy mimosos - es concebible, preguntaba, que para llevar las provisiones al frente los soldados argentinos tuvieran que cargar durante 8 horas bolsas de papas que pesaban 50 kilos? Durante nuestras guerras civiles, se inventó la infantería de a caballo. Las grandes distancias impedían que los infantes las recorrieran, entonces hacían el trayecto a caballo y cuando había que combatir desmontaban. ¡Y en Malvinas se hacían largas marchas cargando papas! No digo que se llevaran Jeeps con orugas por el terreno blando, no digo que se llevaran helicópteros. Ni siquiera se llevaron caballos... ¡ni caballos!. Para hacer en 2 horas 30 kilómetros, había que caminarlos y cargar las cosas.

Tropas inmovilizadas por un error político

Claro nosotros éramos también zonzos, leíamos y decíamos que para defender una isla la proporción es un hombre por cada cinco atacantes. Eso es en Europa, en lugares poblados, en lugares donde hay caminos. Aquí era al revés, se necesitaba asegurar la mas mínima movilidad para atacar la primera cabeza de puente, tendrían que haberse agarrado todos los helicópteros disponibles, los caballos, usar los Jeeps con oruga y darle movilidad a esas tropas.
Entonces creo que no se necesita ser militar, ni técnico, ni haber estudiado el arte de la guerra para entender, por sentido común, que todo eso no se hizo porque se supuso que no iba haber desembarco británico, que no iba haber que pelear. Y se supuso que no íbamos a tener que pelear porque se supuso que íbamos a recibir el trato de aliados, no el trato de vasallos rebelados.


Derrota militar y reaccionarismo de la oficialidad

Por supuesto, no necesito extenderme sobre el hecho de que rebosaba Puerto Argentino de comestibles y medios que no llegaban al frente de batalla y lo que eso significa en cuanto a definir la relación entre un cuerpo de oficiales que actúa como policía del país y el cuerpo de tropa: en general vive institucionalmente su situación como privilegio (por supuesto ha habido muchas excepciones). Considera a los "soldaditos" combatientes -y a los suboficiales incluso- como cosas. Esa profunda corrupción no es sino la expresión militar y combatiente de la corrupción de los golpes de Estado.
Un alto oficial naval que estuvo en el comando operativo se lamentaba que por un lado se ignoraran hazañas como el torpedeamiento del "Invencible" y por el otro lado se haga alharaca sobre el estaqueamiento de soldados. Yo creo que este señor, en lo primero, tiene toda la razón y en lo segundo no tiene absolutamente razón, porque un ejército que estaquee soldados, es decir seres humanos de carne y hueso que a lo mejor 15 minutos después van a estar tiroteándose y muriendo, no puede ganar una batalla, salvo contra un ejército que también estaquee soldados.
Todos los elementos, algunos de los cuales señala "el informe Rattembach" (los jefes no iban al frente, las tropas como eran cosas, no eran renovadas, los que estaban en la retaguardia se quedaban en la retaguardia y los que estaban en el frente se clavaban semanas en el frente), todo ese conjunto de modos de conducción, se ligan por supuesto con el carácter reaccionario que asume la oficialidad bajo la ideología colonial de la seguridad nacional.
Bueno, a esto que señalo en forma esquemática, podría añadirse la falta de previsión de haber cargado cuanto pertrecho podría señalarse en la flota mercante argentina y desembarcar antes del bloqueo la mayor cantidad de pertrechos, combustibles, etc.

El fantasma chileno y la desconfianza en el pueblo

El disparate político de haber mandado las tropas de élite a la frontera con Chile, en lugar de haberlas mandado a pelear en Malvinas, con el argumento de que nos iban a dar la puñalada por atrás y olvidando que la movilización nacional, el buen soldado de infantería que es la base de todo ejército, especialmente en un país dependiente, hubiera destruido la hipótesis de una invasión a las tropas de Pinochet. Para eso no necesitábamos tropas de elite. Y no digo esto para imputar que se hayan mandado soldados jóvenes y que vayan a pelear los profesionales, no. Simplemente para señalar que grupos de soldados entrenados, especializados y profesionales, rápidamente dan una cohesión militar y una capacidad combativa a los reclutas, que se convierten en semanas o en días en combatientes. Depende de que haya una conciencia política nacional que anime al conjunto.

FF.AA. coloniales no pueden servir a la patria

Esto nos lleva otra vez al error de la concepción general. Partamos de donde partamos, sea de las relaciones argentino-chilenas, de las relaciones Ejército-pueblo, o de cualquier aspecto que analicemos, llegamos sin forzar el razonamiento, de un modo natural y a través de nexos concretos, al hecho de que todos los errores derivan de una concepción y una practica colonial.
Fuerzas Armadas educadas en una concepción política colonial, en una concepción militar represiva, en una concepción de seguridad nacional, en una concepción contraria a la defensa nacional, educadas en la idea de que no son las Fuerzas Armadas de la nación, del país y del pueblo argentino, sino que son un eslabón de una causa universal en que Occidente lucha contra las fuerzas demoníacas (que es el modo de hablar de "ser el eslabón dependiente del imperio"), naturalmente no podían -salvo la presencia directa del Espíritu Santo, pero el Papa vino hablar... ¡a favor de los ingleses!- no podían, decía, concebir la operatoria global de esa guerra.

¿Ganarse a los kelpers sin liquidar la F.I.C.?

Hay otros hechos: de un modo plausible, las Fuerzas Armadas, consideraron después de haber masacrado a los argentinos, que las relaciones con los kelpers debían dirigirse políticamente. Entonces actuaron como señoritas, y así es que el Capitán Giachino murió como un perro, por no ponerle un obusazo a la casa del Gobernador y hacer saltar a todos los gringos de ahí adentro. Es un hecho ponderable, pero omitieron un pequeño dato: que para intentar ganar la voluntad de los kelpers (cosa bastante difícil, pero bueno...), para intentar ganarla, era necesario destruir a la "Compañía de las Islas Falkland", la FIC, que sintetiza en su trato con Malvinas el trato general del imperialismo británico y norteamericano con el Tercer Mundo.
Malvinas exporta por valor de unas 2.500.000.- libras esterlinas a través de la FIC, la Compañía de las Falkland, que es un capitulo en una monstruosa multinacional que tiene inversiones en Groenlandia, en Siam, en todas partes. Es una oficina las Falkland, pero en Malvinas es todo. Al mismo tiempo, Malvinas importa por unos 800.000.- libras esterlinas, es decir tiene 1.700.000.- de balanza comercial favorable, dos terceras partes de sus exportaciones son superávit de la balanza comercial.
Ustedes imaginen que esa empresa monopólica asentada ahí, chupa como ganancias que no se reinvierten las dos terceras partes de las exportaciones, en unas islas que lo único que hacen, lo producen para exportar.

Para ganarse a los kelpers había que expropiar oligarcas

Las islas mismas están en manos de un grupo terrateniente ausentista, es decir que tenemos allí los dos elementos (la economía dependiente manejado por un monopolio multinacional y la monoproducción basada en una clase o clasecita terrateniente) que son las características de la estructura semicolonial argentina. Una vez que le sacamos los otros elementos y queda el esqueleto, se dan en Malvinas los mismos elementos que acá.
Entonces parecería que habría que romper esa situación y llegar y decir: "Señores, el Estado Argentino garantiza la nacionalización de esta compañía, que a su vez va a pasar -según un plan "X" (no vamos a entrar en todas las posibles variantes)- a ser una propiedad colectiva o una propiedad cooperativa o como diablo se quiera llamar, de la comunidad malvinense. Solamente van a poder ser propietarios de tierras en las Malvinas quienes vivan y produzcan en ellas, queda todo terrateniente ausentista expropiado y se abre un registro para entregar tierras a la explotación". Estoy dando un ejemplo-(no sé, yo creo que los kelpers ni con es se ablandan) de lo que seria un tratamiento político.
Ahora bien, la pregunta que se impone es: Gente que ha afirmado el privilegio dentro del país, que ha falklandizado el país, que vive sometida a esa servidumbre intelectual, ¿va a actuar como transformador de las condiciones en las Malvinas, para romper el vinculo con el monopolio extranjero? Ese vinculo lleva, como sabemos, a una despoblación de las Malvinas, que tenían a principio de siglo 2.500 habitantes, tienen actualmente 1.800 y podrían tener 10 o 15.000 habitantes perfectamente, porque es una geografía mas feraz que la de la meseta patagónica, donde tienen que tirar anualmente varias decenas de miles de cabezas de lanares al mar, porque no las pueden mantener. Aproximadamente 300.000 lanares tienen, 300.000 lanares ¿Y dan de comer a 2.000 personas nada más?

La guerra total: cómo atacar al corazón del imperio

Es curioso ver cómo la conciencia nacional avanza fragmentadamente por distintos andariveles. Nada menos que el señor Manfred Shönfeld, en "La Prensa" señala con mucha inteligencia, que es inexplicable que no se haya atacado el punto más débil del despliegue militar británico, que eran los grandes cargueros que traían la tropa. Si se pudo llegar a torpedear al "Invencible" es muy difícil pensar en la imposibilidad o en la dificultad de haber torpedeado a esos grandes cargueros, trasatlánticos que traían 5 o 10.000 hombres adentro. Un lindo torpedo, ahí, hubiera producido una conmoción universal y habría movilizado a la sociedad británica.
Porque hay dos situaciones que pueden movilizar a la sociedad británica contra las aventuras imperiales: una es cuando empiezan a llegarle los cajones o los telegramas de sus muertos a ellos, con lo cual se empieza a moderar el patriotismo imperialista y chauvinista; la segunda es cuando empiezan a tocarle sus dólares o sus libras, entonces se abre el otro capitulo, el de la guerra total, que fue de entrada el más evidente. Incautar al enemigo también es una medida de guerra.
La Argentina hubiera podido decir "Queda abolida la deuda con Gran Bretaña, se expropia la deuda con Gran Bretaña como enemigo de guerra"; como antecedente, a lo mejor habría que haber buscado una ley inglesa, averiguar por ejemplo qué hicieron los ingleses con la deuda con Alemania, si es que había deuda con Hitler: ¡A ver si se iban a Suiza a pagarle la deuda a Hitler durante la guerra! Hubiera sido, simplemente, repetir la táctica de Rosas cuando les dijo, durante el bloqueo anglofrancés : "Sí señores, vamos a hablar sobre la deuda y el empréstito Baring que se viene arrastrando, cuando ustedes se vayan" y entonces los banqueros ingleses le empezaron a decir a los aventureros de las cámaras y del gabinete: " Paren la mano queridos, que no cobramos".
O sea que había que pasar a la incautación, a la expropiación, al desconocimiento de la deuda y a advertirle a los "aliados" que nosotros estábamos considerando qué hacer con toda la deuda externa. Por supuesto para eso había que tener otra concepción, pero lo importante del caso es que nada sale de la nada: de la ruptura, del quebrantamiento de una vieja concepción colonial, por un fenómeno intrínsecamente legitimo como era el enfrentamiento con Inglaterra y Estados Unidos por las Malvinas se abría y se abre la posibilidad de la recomposición de una conciencia política. La batalla que están dando ahora en nuestro país busca, precisamente, impedir esto.

Malvinas económicas

Un poco esquemáticamente, podemos decir: "Se paso de una 'guerra' bien llevada, en el sentido de eficientemente llevada contra el pueblo argentino, 'guerra' que produjo 20 o 30.000 víctimas mortales mas todas las demás, a una guerra mal llevada contra el imperio, contra el dominador real, abriendo así el camino de poder llevar adelante una buena guerra de liberación contra el enemigo real". Y al hablar de guerra no estoy hablando solamente de hechos militares.
Estamos viviendo una época de batalla ideológica que se proyecta sobre la actualidad y sobre los distintos aspectos que estamos enfrentando: hace un mes y medio en un articulo de "Ámbito Financiero" (el órgano de prensa de la patria financiera) que dio mucho que hablar, se denunciaba o se anticipaba que podía existir el proyecto de no pagar la deuda externa, de declarar la moratoria. Yo estaba en ese momento en el Uruguay y leo en el diario "El País" de Montevideo, un diario que reputo más reptiliano que "La Prensa " o " La Razón ", un articulo muy bien escrito, muy bien expuesto, con el título: "Hacia unas Malvinas económicas".
Allí, y después de describir más o menos la situación, se sacaban las conclusiones que eran básicamente estas: la Argentina sufrió la aventura de Galtieri de enfrentar a un poder militar incontrastable y ahora parece a punto de sufrir unas Malvinas económicas enfrentando en lo económico el bloqueo incontrastable de los países poderosos.
Dicho de otro modo: acá todos los aspectos y planos de la realidad se interrelacionan. La moraleja de la fábula para esta ofensiva entreguista es: "Si no pagamos la deuda externa, nos va a pasar lo mismo que en Malvinas", y esto expresa el carácter incontrastable de los grandes poderes mundiales, y por lo tanto el destino prefijado e inexorable de la Argentina, que está destinada a ser un país satélite y colonial. Es imposible extraer fuerzas del país para enfrentar ese destino y para generar una real independencia nacional.

Cómo seguir luchando

Esta concepción tiene siempre dos formas de presentarse: una forma abierta que posiblemente o seguramente obtiene el rechazo general, y formas indirectas, encubiertas, a veces con cierto aire progresista, pero donde escarbando un poco, uno encuentra de una u otra manera el planteo del derrotismo.
Por eso, volviendo al principio, la prensa entreguista y cipaya ha tenido esta reacción ante un hecho tan alentador a pesar de su insipiencia ideológica y a pesar de lo contradictorio de las consignas (la vida es así, la vida no se da como modelos puros ni mucho menos). Lo que tenemos, y es un hecho central, es una convocatoria de un grupo de excombatientes dotados de alta intrepidez política, de una maduración sorprendente, que asume la guerra como gesta nacional, que exige explicaciones y que ejerce una critica implacable a todos los desvaríos de su conducción. Y que frente a la tentativa de suprimir el ejercicio militar obligatorio, es decir, frente a la tentativa de los que ostentando cierto aire de rebelión, dicen en definitiva: "Solamente puede haber guerreros de países imperialistas, los argentinos no tenemos derecho de defender nuestro país", responden diciéndole "¡Sí!" al servicio militar, como deber y derecho. Le dicen "sí" a un servicio militar democráticamente organizado.
La reacción de esa prensa, por lo tanto, honra a su manera a esta movilización de muchos miles de argentinos. Pero claro, la primera reacción que uno tiene es decir: "Bajemos los brazos, acá nada sale bien, resulta que 20.000 tipos se reúnen, hacen una gran manifestación, se producen ciertos incidentes totalmente tangenciales, de gente que es repudiada ahí mismo y esto que es lo que van a leer 500.000, 1.000.000, 2.000.000 de personas: es un hecho policial. ¡Pero estos tipos controlan todo!".
Yo creo que no, porque la verdad se abre paso. En realidad, están a la defensiva, tiene que empezar por deformar un hecho que no pueden ocultar y es que hay un gran sector -no sé si mayoritario o minoritario pero que es indestructible y que si no es mayoritario lo va a ser- un gran sector profundo del país para el cual esta experiencia es una experiencia en plena digestión, en pleno proceso. En definitiva, el resultado final va a depender de lo que vayamos haciendo en la clarificación, en la discusión política de estas cuestiones y en llevarlo digamos a acciones tales como la del Dos de Abril ultimo, que demuestra que ese golpe, ese choque que ha dejado muertos, ha dejado sangre, que ha dejado la huella indeleble del imperialismo inglés y norteamericano, es algo irreversible. No mecánicamente, claro: depende de la lucha que todos vayamos desarrollando.
Pero teniendo en cuenta eso, computando eso, es irreversible.

Aclaración
Conferencia dictada con ocasión del segundo aniversario de la recuperación de las Islas Malvinas, en el Centro de Estudios Nacionales Arturo Jauretche. La versión original apareció en el periódico "Acción Popular para la Liberación". Se reproduce sin notas.
*Autor
Jorge Enea Spilimbergo nació en Buenos Aires en 1928. Ingresó a la Izquierda Nacional en 1948, y a partir de ese momento orientó toda su creación teórica, periodística y militante al crecimiento de esta corriente, a la elaboración de sus bases teóricas y la defensa y profundización de esas bases tanto en el plano conceptual como en el de la política práctica. En su labor de publicista, amén de incontables artículos periodísticos y conferencias, escribió -entre otros libros- los siguientes textos, fundamentales para comprender el pensamiento de la Izquierda Nacional: Nacionalismo Oligárquico y Nacionalismo Revolucionario, Historia crítica del radicalismo, El socialismo en la Argentina, y La cuestión nacional en Marx. Redactó, además, las Tesis Políticas del Partido Socialista de la Izquierda Nacional, que pasaron a conocerse como "Clase Obrera y Poder". Integró las conducciones del Partido Socialista de la Izquierda Nacional y del FIP. Dirigió la Corriente Nacional del FIP y, como Secretario General, el Partido de la Izquierda Nacional y Patria y Pueblo. Falleció el 4 de septiembre de 2003.