Volver Menú
Pequeña entrevista a Carlos Gamerro
- autor de Las Islas-
Marcelo López*

Marcelo López: Carlos, me gustaría que me contaras cuál era tu postura en cuanto a la decisión de retomar las Islas Malvinas en aquel momento en que se produce el conflicto y si recordás ese “fervor popular” y la visión de los medios al respecto, ¿qué cosas te llamaban la atención en ese entonces?

Carlos Gamerro: Mi ‘posición’ en ese momento era la de poner la mayor distancia posible, por el mayor tiempo posible, entre la Argentina de la dictadura y mi persona. Cuando se produce la toma de Malvinas yo estaba en una playa mejicana, y me entero una semana más tarde, mientras compraba una remera, por la radio del local. Regresé a la Argentina más o menos a principios de mayo, con la visión de los hechos que se tenía en el extranjero. Al llegar, la sensación principal fue de shock. Me parecía que todos estaban a favor de la guerra. Creí que todos se habían vuelto locos. O que yo estaba loco.
Tras escribir Las Islas, mi provisoria conclusión es que estas son un significante vacío (que por eso puede denotar cualquier cosa, todas las cosas); son el halcón maltés de la historia argentina. Para la vida argentina actual, no sirven de nada. Son un cero. Dos ceros. Lo mejor sería olvidarse de ellas, si no fuera porque los soldados que estuvieron allí no pueden hacerlo, y entonces no nos dejan hacerlo.

ML:Yendo un poco más al texto en sí, ¿cuáles eran las particularidades de la guerra que te parecían potencialmente narrables? ¿hubo algo, un punto de vista o situación concreta, que hayas querido –y no hayas podido- narrar por su complejidad?

CG: Lo que me parecía no narrable - de modo directo - fue la historia bélica. Por eso elegí hacerlo a través del videogame. Así pude narrarla ‘en negativo’ (la historia de lo que hubiéramos querido que sucediera), que fue la historia que nos contaron los medios mientras la guerra duró.

ML: En qué momento y a partir de qué hecho es que te das cuenta que la guerra de Malvinas fue algo que necesitabas narrar.

CG: Hubo, por un lado, un motivo ‘interesado’. La guerra de Malvinas fue la construcción ficcional más elaborada de la historia argentina del siglo XX (prácticamente todo lo que narraban los medios era ficción). Y salvo por el Fogwill de Los Pichy Ciegos, nadie parecía darse cuenta de la mina de oro que estaba ahí, esperando al que se tomara el trabajo de agarrar el pico y la pala. Por otra parte, como yo soy clase 62, y tendría que haber ido, y el destino hizo la vista gorda, la mía quedó fijada en ‘esa otra vida posible’ que pudo haber sido la mía. Si hubiera ido a las Islas. Y sobrevivido. Seguí algún oscuro mandato, que me resultó más fácil ejecutar que cuestionar.

ML: Me gustaría que hablaras un poco de la parte de documentación y también la forma en que encaraste todo lo que investigaste sobre la jerga militar para ser implementado en el mundo ficcional de Las Islas.

CG: Después de la guerra en sí, la mayor infamia que perpetraron los militares de Malvinas fue toda esa “literatura” de guerra, no sólo mentirosa sino torpe y aburridísima. Me obligué a leerla, y así mis deseos de vengarme mediante la escritura iban creciendo día a día. La de la guerra sucia y la de las Malvinas fueron las ficciones del poder más ambiciosas y más chambonas de nuestra historia, pero los militares descubrieron un método de creación de verosímil que no suele enseñarse en los talleres literarios: matar o silenciar a los que lo ponen en duda.

*Autor