Marea
Bárbara Pavan
Lo que suena

Marea

Hermanos McKenzie
(Puerto Fantasma, 2015)

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Cuando me gusta un disco, sé que me pongo repetitiva y densa. Lo escucho hasta volarle las pelusas (en algunos casos, hasta el punto del hartazgo), lo recomiendo a cualquier pobre diablo que quiera escucharme, y por supuesto, escribo sobre ese disco hasta ya no tener razones para hacerlo. Este año, por suerte, la escena local me dio razones variadas para hacerlo. Pero uno de los discos más lindos, más atrevidos y memorables que nos deja este 2015 es, sin dudas, Marea, el nuevo trabajo de Hermanos McKenzie (sin el “Los”, por favor) que llegó allá por marzo y se instaló en mis tímpanos.


Para los conocedores de la banda, sabrán que sus esfuerzos anteriores estaban más relacionados a una instrumentalización más sutil, quizás más digerible como folk, que se podía apreciar muy bien en su interesante debut Siamés (2011). Pero pasaron cuatro años, y la banda podía elegir dos caminos. O quedarse con la fórmula que ya les había resultado; ojo, una fórmula muy linda que les recomiendo escuchar si aún no lo hicieron. O, por otro lado, atreverse a algo diferente y patear el tablero para encontrar un nuevo sonido que los represente en el cambio que, obviamente, puede esperarse de cualquier humano en ese lapso de tiempo.


El resultado es Marea. Once canciones en las que Cecilia e Ignacio Czornogas, Marina Pérez, Daniel Digón y Eric Brown parecen no tenerle miedo a nada, y en lugar de coquetear con el cambio, lo abrazan completamente. Lejos de los instrumentos más pastorales que habían elegido para su primer trabajo, en Marea la banda abraza lo eléctrico, desde guitarras, cuerdas y sintetizadores, para construir una atmósfera más sensual, más ominosa, pero sin ignorar sus rasgos de identidad que construyeron en su primer esfuerzo.


Con Mariano “Manza” Esaín (Valle de Muñecas, Flopa-Manza-Minimal, Menos Que Cero, Martes Menta) en la producción, el disco oscila entre diferentes géneros escapando a la categorización. Desde las primeras notas de “Mañana”, nos damos cuenta que estamos frente a algo diferente: quizás con algunos puntos en contacto con el rock canchero de los ‘80/90, pero con un juego de guitarras que estaba ausente en el disco anterior y que en un mundo donde tenemos diez mil aparatitos para saber todo, todo el tiempo, estamos “algo desconectados”.


Es posiblemente “Ley Marcial”, ya desde el arranque, uno de los puntos más altos del disco. Introduciendo fuertemente los sintetizadores en su sonido, y quizás representando el cénit de este sonido ominoso y sensual del que hablaba, de nuevo vuelve este trabajo de seis cuerdas más funky y apto para moverse. Lo mismo pasa en “Marea”, y en otros temas en donde la banda realmente se luce en tareas de composición: “No Conduce a Nada” o “Caimán”.


Es un disco interesante por esta valentía. Aquellos que desconocían el trabajo de Hermanos McKenzie antes de este disco podrán disfrutarlo igualmente porque además de ser un esfuerzo arriesgado, también es un muy buen disco. La intención de cambiar todo, de reemplazar una receta que salió perfecta desde la primera vez, tiene más oportunidades de fallar que de resultar en algo mínimamente escuchable. En el caso de Marea, es un juego peligroso al que le sacan rédito gracias a buenas dosis de creatividad y talento.


Quizás este sea uno de los motivos por los que creo que Marea, aunque estemos recién a mitad de año y tienda a la hipérbole, es de lo mejor de 2015. Cualquiera con dos oídos puede darse cuenta. Pero a medida que se van pelando las capas sonoras, la producción impecable, el gran trabajo de voces de Cecilia y Marina, va quedando el núcleo de un trabajo con corazón. Que es, en definitiva, lo más importante. Después de tantos elogios, creo que ya no quedan más dudas para ponerse a escuchar Marea inmediatamente. Dale que va.



*Reseñadora

Bárbara Pavan nació en Buenos Aires en 1987. Es periodista (TEA) y se encuentra finalizando la Licenciatura en Comunicación Social (UBA). Es la co-fundadora y editora de la web indieHearts, dedicada a la música independiente nacional e internacional.