Relatos Submarinos Inconscientes
Facundo Solanos


Lac'n Roll, de Sabrina Haimovich

(Cielo Abierto Ediciones, 2015)



"La creación de algo nuevo no se realiza con el intelecto sino
con el instinto de juego que actúa por necesidad interna.
La mente creativa juega con el objeto que ama".
Carl Jung




Rock 'n Roll, baby


Lac'n Roll es un libro de relatos sobre una tribu urbana llamada el "lacanismo", un grupo de psicólogos e intelectuales porteños que se nuclean bajo la figura del psicoanalista francés Jacques Lacan. Al parecer, en el psicoanálisis, así como en el rock, también hay tribus, con sus reglas, sus personajes, su cultura, su folklore. Los cuentos de Lac'n Roll son historias delirantes que podrían pasar en ese mundillo si acaso viviéramos en un universo psicodélico. Un Yellow Submarine remasterizado y literario que se sumerge en la academia y va atravesando las distintas dimensiones de la intelectualidad humanística porteña: la universidad, la epistemología, el psicoanálisis, etc. En el libro, estos saltos de dimensión están visibilizados con referencias que van de un cuento a otro. Ya sean personajes o situaciones que se repiten de relato en relato, queda claro que Lac'n Roll es un solo viaje.


Podría decir que es una obra que pone la lupa en cuestiones sociales del campo intelectual poco retratadas. Es el descubrimiento de un nicho poco explorado. Podría decir que se trata de un libro antropológico literario deleuziano que se inmiscuye en una tribu, la explora y la deconstruye. Pero voy a tratar de no irme por las ramas eruditas. Ponerle etiquetas conceptuales a los sucesos -a pesar de que ya lo hice, ¿cómo librarme de este habitus?-. No, no quiero hacer eso con Lac'n Roll, sería atentar contra su manifiesto a favor de la libertad, de la autogestión, de la diversión, contra ese espíritu vivo que dio origen al rock, al psicoanálisis y a tantas otras cosas más.



De vacas y vocaciones


A propósito de los viajes, pensaba que la semejanza entre la voca y la vacación es más que acústica. Hay otra homofonía, la de lo que suena bien porque se hace por placer. El estilo de Sabrina es vacacional y vocacional. Tiene esa libertad, ese aire fresco y desprejuiciado de cuando uno va caminando por la playa a la noche riéndose de la vida mientras busca ovnis o estrellas fugaces con la mirada. Sus cuentos son lo onírico y lo alucinatorio convertidos en historias delirantes hasta que amanezca.


En Lac'n Roll, Sabrina vierte esta espontaneidad sobre el campo intelectual uni-versitario, que es sabido que tiende a dogmatizar los conceptos y las teorías. Lac'n Roll recuerda la conexión entre el pensamiento y la di-versión. Como bien dijeron algunas vanguardias artísticas, el arte, el pensamiento son parte de la vida. Si algo surge en estas condiciones, logra convertirse en libro y circular, es que estamos hablando de una gran obra. Y creo que Lac'n Roll lo es.



Lo mágico


Conocí a Sabrina en un barco abandonado en Cabo Polonio una de esas noches estrelladas sin fechas ni horarios, entre cantos, bailes y reflexiones existenciales. Compartimos algunos mates y puestas de sol, y luego intercambiamos mails. En ese momento, ella me había comentado que era escritora y que estaba terminando su primer libro. Meses más adelante, recibí un ejemplar de Lac'n Roll. Cuando me preguntó si quería reseñarlo, automáticamente dije que sí. No sólo porque es mi amiga y creo que las amistades se nutren de cosas mágicas como estas, sino porque creo verdaderamente que la poética de Sabrina Haimovich debe ser difundida; es una literatura desestructurada, libre, divertida, surrealista, hermosa.


Si uno se pone a charlar con Sabrina, descubre que su literatura está inspirada en millones de anécdotas de la vida cotidiana llevadas al punto de lo absurdo. Entre ellas, me gustaría compartir una, que de alguna u otra forma aparece en el libro atravesándolo de principio a fin. Y está vinculada con su particular forma de escribir. Aquella noche, después de las historias de duendes y extraterrestres, ella se puso a contar acerca de una supuesta musa que le había dictado su libro. Una musa hippie que había encontrado en un colectivo fantasma una tarde de calor porteña. Decía que sólo fue gracias a ese encuentro que pudo escribir el libro y dejó en claro que ella sólo se limitó a escribir lo que ésta le mostraba. Yo soy un poco agnóstico con respecto a todas estas historias. Nunca me pasó, me cuesta creer. Pero muchos artistas, desde tiempos ancestrales relatan sucesos como éstos. ¿Cómo decir que no existen? Por otro lado, sí creo en lo que se dice en las noches polonienses, en ese pueblo de fin del mundo donde no hay necesidad de mentir. Así que estoy seguro que esta historia tiene su cuota de verdad y deseo que Sabrina siga teniendo este tipo de experiencias mágicas y siga escribiendo. El mundo necesita recuperar la magia; para eso están los grandes escritores.



*Reseñador

Facundo Solanos. Es investigador especializado en música folklórica y tradicional. Esta es su primer reseña literaria. ¿No estuvo tan mal, no? facundo.solanos@gmail.com