Road movie
Anita Gómez


Carsick, de John Waters

(Caja Negra Editora, 2014)



“Hacía mucho tiempo que no sentía tanto entusiasmo o miedo. Tal vez nunca antes me haya sentido así. Acabo de firmar contrato para escribir un libro después de haber realizado la propuesta más simple del mundo. Yo, John Waters, viajaré a dedo desde la puerta de mi casa en Baltimore hasta mi departamento en San Francisco, y veré qué pasa. Sencillo, ¿no?"


He aquí el proyecto, impulsado por el deseo de tener aventuras y un plan para no hundirse en la demencia. ¿Podrá hacerlo un enfermo del control, como él mismo se llama?


“Estas son unas vacaciones irracionales, no un tour“, nos anticipa antes de plantear algunas reglas: va a llevar un poco de dinero en efectivo, un par de tarjetas de crédito y va a dormir en hoteles, a menos que alguien lo invite a pasar la noche en su casa. Llevará algunos carteles con distintas leyendas, que van desde “No soy psicópata” hasta “Crisis de la mediana edad”, para estimular a que los conductores lo levanten. Ah, eso sí, no se va a subir en ninguna moto.


Un mundo posible de fantasías a lo Waters. Enamorado o muerto.


El libro, se divide en tres partes. Dos nouvelles escritas antes de emprender el camino: Lo mejor que podrìa pasar; Lo peor que podría pasar, y el viaje real: Lo que realmente sucedió. No ficción. Cada nouvelle tiene trece capítulos que, en estas ficciones, son la cantidad de aventones que lo llevan hasta el destino final. Son viajes por el imaginario Waters explotado y llevado al límite. Ambas partes son desquiciadas, todo eso que él podría imaginar, magnificado.


Lo mejor nos conduce a algo más tierno, íntimo. Deseos cargados de fantasía, situaciones idílicas. Ser copiloto en carreras de demolición y terminar en un affaire con el piloto viendo videos triple XXX. Viajar unos kilómetros con un oficial que colecciona y utiliza Popper para manejar, o ser presentado como “el hombre sin tatuajes” en un freak show. Toparse con su estrella porno preferida y ser abducidos por un ovni y sometidos a una violación espacial, episodio que recuerda a la novela de Fredric Brown Marciano, vete a casa.


Lo peor es una road movie hilarante y de terror, ¿qué imagina John como pesadilla? Aventuras demenciales. Delirios extremos. Imposible no reírse en voz alta a medida que avanzamos en los capítulos. La apuesta se redobla con más y más potencia. Las nouvelles son un modo de explorar la amplitud de la lectura sobre el mundo del cine.


John armó su propio playlist. El mix para la ruta. En cada capítulo suena, casualmente un tema. Se puede escuchar la lista completa en la web.


Lo cierto es que al ir recorriendo estas líneas la ansiedad va in crescendo, las ganas de llegar al viaje real. Querer saber.


Lo que realmente sucedió. No ficción.


De una costa a otra de Estados Unidos, el ancho del país en su totalidad. Casi 5000 km. El número no dice mucho, pero mirar la distancia en el mapa sí. 21 viajes en 9 días.


“Siempre es todo un shock que alguien realmente se detenga para levantarte. Tardas un segundo en entender lo que está pasando, y luego entras en pánico y agarras todas tus cosas, porque tienes miedo de que cambie de opinión y se vaya.”


Loa miedos se tornan más básicos. Las necesidades son otras. Desde la regularidad para ir al baño. La sed. Perder sus anteojos para leer. No haber llevado la tijera de cutículas para recortar su distintivo bigote. La falta de una crema humectante antiarrugas. En definitiva, un neurótico delicioso. Sus artificios y la sinceridad descomunal con la que se describe.


¿Cómo es toparse con algo peor de lo que imaginó en lo peor que podría pasar? Las pesadillas en las que no había pensado. Si bien, en un sentido, lo peor se pone más chato, la realidad apremia de otro modo. Más de nueve horas al costado del camino y sólo ser levantado por un tramo de quince minutos. Ver cómo crece su desesperación o la relación con sus secretarias que lo monitorean por mail y por GPS. Sus cambios de humor. Ser reconocido por su participación en Chucky o en Los Simpsons. La fama. Cuándo la precisa, cuándo no. ¿Qué genera un hombre anónimo haciendo dedo para algunas personas?


Las explicaciones del mundo que John da son hermosas. Recorremos su sensibilidad en cada encuentro. Qué ve él en el mundo. Por dónde se pierde su cabeza al pensar en los demás, de dónde vienen, qué harían. La felicidad o el contento que ve en los otros. Las vidas simples de muchos de ellos. El granjero que le da dinero al bajar, la veterana de guerra víctima de una vacuna de ántrax en mal estado, el alcalde. El especial vínculo con el concejal republicano, un bromance sin desperdicio. Las notas de color de la vida en el centro de Estados Unidos, de quien nunca entró a un Wall Mart y lo hace por primera vez en esta travesía. Los lugares de comida rápida, los paradores de ruta. Los hoteles del camino. Los trabajos, los paisajes. Es muy emocionante y divertido el modo que usa para retratar lo real, con qué detalles de su imaginación tiñe al mundo. Su ironía amorosa, y una mirada compasiva.


La experiencia, y por ende, el libro, abren mundos. Contagia entusiasmo y ganas.


“¡Estoy haciendo cosas nuevas todos los días! “, celebra el enfermo de control.



*Reseñadora

Anita Gómez nació el mismo día que su madre en el invierno de 1976. Formó parte de un equipo de natación. Alterna entre la danza, la escritura y los excesos. En diciembre de 2011 editó Ahí en la ciudad su primer libro de cuentos.