La materia del asunto
Entrevista a Daniel Guebel
María Agustina Catalano


Tenía pensado hacer un viaje a Buenos Aires y entrevistar a Daniel pero no pude. Internet parecía una buena herramienta, sobre todo para los tímidos y amateurs como yo, que nos intimidamos fácil y olvidamos rápidamente qué íbamos a decir. Pero por internet no se pueden ver los gestos, las expresiones que podrían indicar aceptación o rechazo. Me conformé y preparé algunas preguntas. Daniel Guebel accedió a responder lo que le preguntaba y muchos detalles de la charla tête-à-tête no se perdieron, como la espontaneidad pero contundencia de las respuestas. Habló, entre otras cosas, de la literatura, el teatro, el proceso de la escritura, y yo, le pude preguntar: mejor imposible.


En principio, me preguntaba, ¿por qué después de un gran número de libros publicados y muchos de ellos en editoriales famosas y grandes, elegís Mar del Plata y "La Bola", una editorial independiente?

-Mis libros aparecieron en editoriales grandes, medianas y chicas. En general, donde quieren publicarme. Además, es interesante que un libro que se fue armando en el trato mismo con el editor, salga en una editorial que publica autores bastante jóvenes. Supongo que les faltaba el renglón "viejo no tan choto" y pensaron en mí.


Podría ser.

-¿Cómo que “podría ser”? A lo de “viejo no tan choto” vos tenías que contestar: “De viejo, nada”.


Creo que también había cierto deseo y necesidad de "superar lo local", de ingresar en nuevos circuitos, captar nuevos lectores. ¿Te preocupa el recorrido que hacen tus libros? ¿Quién los compra, los lee, los promociona?

-No sé qué pretenden los editores, ni creo que sea muy útil investigar en las fantasías ajenas. No me preocupa ese recorrido porque, salvo cinco o seis lectores, no conozco al resto.


Si no te preocupa en dónde publicar ni quiénes te leen -si son muchos o pocos- entonces, ¿existe para vos, alguna medida del "éxito" en publicar o vivir de la escritura?

-No dije que no me preocupara en donde publicar. No publico en una editorial u otra hasta que no tengo la impresión de que el libro, de alguna manera solo, encuentra su editorial, como un bebe gatea hasta encontrar su cuna. Hay libros que por algún motivo "convienen" en una u otra editorial, libros que pretenden y no consiguen salir en el sello que deseaban. Hay editoriales que no quieren publicarme, pero no voy a hacer de eso un pequeño episodio de la literatura de denuncia.

No vivo de mis libros. Diría que, directamente, la publicación no forma parte de mis ingresos. El éxito, en mi caso, y si es que existe, es anterior y nada tiene que ver con la circulación y la venta, sino con el modo en que lo escrito se las arregla para ser a la vez consecuente con el impulso original que me llevó a la escritura y con el desvío que la propia escritura impone a los propósitos iniciales.


¿Cómo es esa relación entre el impulso original, el resultado y los posibles desvíos?

-Siempre el texto toma un rumbo propio, más cercano o lejano al propósito o la idea original, salvo tal vez cuando el momento de comienzo y de conclusión resultan próximos (una obra de teatro breve, un cuento). Y si hay un desvío, sigo el desvío.

La sujeción al plan original es la marca o el estigma del escritor profesional, que está marcado por la ilusión de hacer corresponder su obra con una tradición cerrada de antemano.

En mi caso, sencillamente no puedo obedecer o seguir un plan prefijado, porque en el momento de escribir las cosas de definen de forma distinta a lo predeterminado, y la voluntad no sirve de nada, la sujeción al esquema no impulsa la escritura. El desvío, en ese sentido, no es un efecto de ninguna deliberación sino el punto de fuga de la escritura para bordear un obstáculo cuya naturaleza y condiciones yo no conozco previamente.



Hablás del "escritor profesional", ¿te posicionas de manera antagónica? ¿Te seguís reivindicando como "escritor fracasado"?


-No. Parto de una experiencia distinta, no pretendía ser peyorativo ni investirme por comparación de ninguna "superioridad artística". Hacer libros de fórmula, sujetarse a imperativos formales cristalizados, y hacerlo bien, debe ser muy difícil. ¿Escritor fracasado? ¿Yo? Solo en la medida en que mis ilusiones no se correspondieron con mis posibilidades. Pero eso le pasa a cualquiera. Salvo a los que creyeron que consiguieron más que lo que buscaban.


Después de leerte, me surgen varias preguntas sobre tu texto pero por otro lado me parece contradictorio porque en el fondo los libros no se explican, se leen. A veces las respuestas le quitan un poco de gracia al asunto ¿Qué te parece? ¿Te surge o surgió el deseo de preguntarle a algún escritor por sus libros?

-Cuando admiro la obra de alguien, lo único que me pregunto es cómo fue posible que la luz de Dios, que no existe, pudiera caer tan bien sobre su mano. Aunque la materia de un asunto sea bastante asquerosa, en términos del asunto, la disposición de las palabras, sus relaciones internas, son obra y hálito del espíritu, que por supuesto no es ningún "yo". Suena un poco misticoide, pero sería más o menos así.


El autor es más bien un medio, decís, limitado, bastante limitado. La fuerza y el efecto de los textos serían inexplicables, ¿entonces?

-No. En absoluto. La teoría hipposa y drogona del medium es la que asumen los débiles mentales que no asumen la responsabilidad de lo que escriben. El trance del autor es un vértigo de selección de los elementos que se precipitan, él sigue el camino que se le abre, se entrega, pero también es lúcido, sobre todo en la aceptación de uno u otro camino, de la apropiación de una u otra palabra en el flujo acelerado o lento de la escritura. Lo que uno no domina es el resultado final, del que se puede tener o no entrevisiones en el proceso de la escritura.


¿Y cuáles son esas obras que admiras y te preguntas cómo fue posible?

-Cualquiera que me parezca iluminada. Cualquiera que me lleve a imaginar que estaba en mi la posibilidad de escribir algo como eso, ser el que la escribió y hasta quien la firma. Casi no pasa día en que no me suceda eso. Hoy quise ser Valery.


Hablabas de la materia asquerosa, hay algo de eso en tus textos, relaciones que se pudren, maltrato, hastío, ¿te obsesionan determinados "temas" a la hora de escribir?

¿Una teoría de la aplicación del material traumático? No.


No, eso sería como hacer terapia, ¿no? Digo temas como las relaciones humanas, la relación padre-hijo que es frecuente, pero pasadas por cierto tamiz negativo. ¿Consideras tu obra como pesimista respecto de la felicidad, el amor y la familia?

-"Vida feliz no hace novela".


¿Te gustaría ver los textos de “Padre” en escena? ¿Pensás en eso cuando escribís?

Vagamente. Mi primera impresión es que son irrepresentables. Después de escritos, pienso que tal vez no. De hecho, en mayo estreno una de mis obras, Pobre Cristo. Pobre, dirigida por mí.


¿Cómo es la experiencia de escribir y dirigir?

Es a la vez placentero y cansador. En algún punto uno se convierte en una especie de hermeneuta de sí mismo, un excavador de sentidos tramados en la obra y que tiene que presentarle a los actores para que enriquezcan esa representación. A veces, en medio de esa excavación cabalística del pasado, me pregunto por qué ellos o ellas no hacen simplemente lo que está escrito, diciéndolo, y ya. Y de pronto, un gesto, inesperado, lo transforma todo y uno siente que en el fondo su trabajo no fue inútil, que algo distinto y mejor apareció.


Sobre el autor

Daniel Guebel es escritor, director, guionista y periodista. En lo que va del año publicó tres libros (Padre por La Bola, Las mujeres que amé por Random House y Pornografía sentimental por Interzona) y estrenó una obra de teatro –“Pobre Cristo” en El Extranjero-. Habla de la literatura, del proceso de la escritura, del teatro, con humor y sin pelos en la lengua. Prolífico y siempre vigente, Daniel, “de viejo, nada”.

Entrevistadora

María Agustina Catalano (Mar del Plata, 1990) es estudiante avanzada de Letras. Publicó Dos mil doscientos ochenta y uno por La Bola Editora (2014) y cuentos y reseñas en diversas antologías y revistas especializadas. Administra el blog www.2281alfondo.blogspot.com.ar