Pensaba que no había un paisaje pero
Mariela Gouiric


Hay un paisaje:
En el vientre de mi hermana se gesta un niño.
También podría decir que
en la panza de mi hermana crece Blas,
como un poroto en un frasco de dulce,
entre algodones húmedos. Pero:
-en el vientre de mi hermana se gesta un niño-
suena más milagroso. Más medallita.
Y que te crezca alguien nuevo,
como el brote de un poroto entre algodones húmedos,
es un milagro. Algo extraño. Magia blanca.
Una brujería que algunas mujeres deciden ejercer.

Ahora la internaron,
y le pusieron suero para frenarlo a Blas,
que quiere nacer sin pulmones.
Si la llamás por teléfono te
cuelga antes de que te
despidas.
Para quedarse llorando
sin que puedas verla.

Me pregunto por qué Blas,
que ni siquiera tiene pulmones,
angustia a su madre antes de tiempo.
¿Qué será de ella entonces,
cuando él pueda llenárselos de humo?

Con mi carita de buena, cuando salí
también le hice angustia a la mía
y presión en un ojo hasta que
dejo de ver.
Tuvieron que separarnos el partero y las enfermeras
que la asistían.

Del asunto las dos salimos malheridas:
Ella con un ojo ciego
y yo con un soplo en el corazón.
Cuando lo cuento y me dicen: -Qué bajón-
Me gusta responder:
-No tanto, siempre quise tener
una
mamá
pirata.

-Un soplo-
me decía ella
-es tener aire en el corazón.
Como un vientito-.
En esa explicación nos reconciliabamos.
Mariana, una nena vecina
me porfiaba que un soplito es
un agujerito en el corazón que te sangra.

Al soplo le echaban la culpa
de que me la pasara llorando como un chancho.
Un chancho chiquitito, rosado, agradable, me imagino.
De esos que no vale la pena carnear.
De esos que cualquiera adoptaría
una tarde
en el parque,
sin pensarlo mucho.

Pero en vez de llevarme al parque
me sacaban bajo un árbol
para que solita se me quitara la maña de llorar.
Y funcionó.

Hay chanchos que si les acaricias la panza
no pueden evitar quedarse dormidos.
Qué bestia hermosa.

Por eso Blas, a vos te digo:
que de este lado se la pasa bastante bien.

Te tocó mamá maestra, papá taxista.
De hermana una gordita piola.
Viven frente a la plaza, rodeados de terreno
y les dieron el Procrear para un baño más, un agrandar la cocina
y hacer una pieza donde
pasarás como 18 años por lo menos.
Así que tranquilo: Hay tiempo.

De este lado se la pasa bastante bien
pero tranquilo, disfrutalo.
Porque por las noches, cuando esté oscuro,
y zumbe por la ventana lo que anda en la calle
y tu cuerpo este echado entre almohadones,
o abrazado a la espalda caliente de una mujer
o de un hombre
o de los dos,
descubrirás:
aquello que te mantiene despierto ya no interrumpe el sueño de nadie.
Una sensación fundante volverá a vos,
y extrañarás algo
que te hará arrepentirte de haberte apurado tanto.



*Autora

Mariela Gouiric nació en Bahía Blanca en 1985. Además de poeta es profesora de Artes Visuales, de profesión y vocación. Da clases en distintas escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires y en la escuela de arte “Belleza y Felicidad” en Villa Fiorito. Lleva publicados, a la fecha, dos libros de poesía —Tramontina (Vox, 2012) y Botafogo (Eloísa Cartonera, 2014) — y dos plaquetas editadas por Belleza y Felicidad: Pensaba que no había un paisaje pero y Decime qué se siente. Se siente hermoso, ambos en 2014. Forma parte de la antología 30.30 poesía argentina del siglo XXI, publicado por la Editorial Municipal de Rosario en 2013.