Cartas a Shannon
Martin Dubini


- I -


Shannon



Creo que estoy pensando demasiado. En general estoy pensando demasiado en este orden: gilada uno, gilada dos, gilada tres. Puestas en el mundo las giladas se dan de manera sucesiva una después de otra. Puestas en mí, donde nacen, se dan todas a la vez como en un caldo... Esto que estoy haciendo ahora es gilada reflexiva. Algunos le dicen "gilada meta" o “gilada de 2º grado”.



Son las 22:45, es viernes, puedo hacer 300 cosas, 290 de esas cosas terminan conmigo intoxicado, con o sin amnesia, con o sin taquicardia, más tarde o más temprano en posición horizontal, contra las sábanas, a 20 centímetros del brillo neutral de una pantalla... Por suerte existen las pantallas, son de importancia máxima y total. Pantalla es encuadre y gestión de cosas pésimas que pienso. Las cosas pésimas que pienso están relación de influencia recíproca con las cosas pésimas que siento, las cosas pésimas que hago y las cosas pésimas que hay. Es todo el mismo pésimo alud de cosas pésimas, en el sentido de la gilada y la inercia.



En fin, acá nadie está tomando actas, nadie registra el color del cielo que disfrutan los que no quieren escribir sobre sí mismos. Nadie está seguro de decir “es azul”, “es celeste”, “es rojo”, “es igual a un rayo que se traza en el medio de la noche con todo el voltaje que podemos imaginar juntos durante una jornada larga de empatía químicamente acelerada” Esto último es gilada poética de calidad micro.



Opino que todas las películas del mundo producidas en estados unidos son buenas, muy buenas o excelentes. Lo digo en el sentido de “son todas visibles” y en el sentido de “son todas mejores que mi mundo interior, incluida mi idea del mundo exterior”. Quería que supieras que me estoy cuidando. Fijate que estoy lleno de amor propio. Mis amigos me bautizaron el Pibe Dignidad y en el trabajo me dicen Equilibrium.



Steve

- II -


Shannon

Estuve tomando medidas. El perímetro de mi aislamiento es cada vez más angosto. Lo que digo es geométricamente cierto. Está confirmado, tengo el teip, alcanza con seguir la relación de simetría que se da con mi garganta. Tragar es una empresa cada vez más dificultosa. Tengo un apego compulsivo a modular el tono en la frecuencia del lamento. Vamos las víctimas.


Recuerdo que estábamos ahí, todos pibes ahí en manada, sobre una zona periférica de la fiesta, metiéndonos cualquier cosa menos la música que estaba sonando - para subir adónde? Estábamos ahí en lo de siempre: voyeurismo a la intemperie, midiendo de costado los parlantes, en la inmanencia ebria del gueto. La pasábamos bien. Che y esa chica? Es Shannon. Con S y doble N. Olvidate. No te da el pinet, Steve, compite en otra liga. Curte lenguaje directo y alegría, se mira poco en el espejo, no es un holograma, vive realmente entre las cosas tangibles. No es compatible con tu estilo psíquico rumiante, lo suyo es la praxis.

Me acerqué lateralmente, tirando pasos en calidad de dancing de poder abdominal, semi convencido, estilo mantis. Mis ganas de hablarte. La costra gruesa que producía mi vergüenza. Decir dentro de mí lo que iba a decirte, muchísimas veces, ver cómo te movías, seguirte apenas. Algún brillo monstruoso en mi cara que sólo capté más tarde. Tu manera sensata de huir. Tu manera de darte vuelta. Tu manera de decir:

“Te hacés el macho alfa porno queer de índole feroz pero sos un pony straigth con tristeza clásica de bajo rendimiento. En la puerta de tu establo, fijate, no creo que diga “Champion Semental”, poray es el de al lado, el del cartel que dice “No Sos Un Jugador Distinto”. Ahí forraje no te va a faltar. Imbécil”



Epa. Me pareció justo. Un poco brusco. Recuperé la sobriedad y me fui a mi casa. Era pleno invierno. Salí al balcón a respirar a mediados de diciembre. Entre una cosa y otra vi algunas películas. Internet usé bastante.


Steve




- III –


Shannon



Abanicaron mis neurotransmisiones con un racimo plateado de blisters. Acá el pasillo está muy cálido y la música funcional suena perfecto. Me llevan sobre ruedas, entre almohadones, a través de puertas que se abren, bajo las luces blancas que cuelgan desde el techo. Una, dos, tres… Estoy sonriendo. Entre los pliegues del camisón baja la baba que me cae desde los labios. Fluye lentamente - uno, dos, tres- igual que yo, en sintonía con todas las inercias, por un canal sereno sin percances.



Estoy de vacaciones en una institución mental muy de vanguardia. Por la mañana me dan jugos, juegos en red, revistas de celebridades. Hay armonía pre establecida entre todos los pacientes, hay robustos enfermeros, hay un señor al que todos llaman Doc. Doc? Uno, dos, tres. Hay cámaras en cada habitación que me colocan en estado perpetuo de selfie. Por las noches ponen Mozart , Cindy Lauper, ponen Beethoven en mis auriculares… Uno, dos, tres nos vemos mañana qué maravillosos sueños y paisajes…



Extrañaba el rigor de los espacios y el poder de las fuerzas exteriores. Ahora sí que puedo descansar. Esto es el fin del aislamiento. No es necesario construir. Los ladrillos emo están ahora en manos de Doc y de la ciencia. Duermen por fin las zonas concupiscentes del cerebro, el mecanismo sutil de la ansiedad y las competencias. El otro día hice un retrato de mi amnesia con crayones… Una idea llena de lagunas. Cuántas lagunas? Qué tiene que ver una laguna con la idea general de destrucción? Pequeñas manchas coloradas en un agujero negro… Esto es lo que quiero, Shannon. Estoy mejor que nunca. Ahora todo es cohesión, buena onda, progreso y orden.



Lo nuestro puede esperar. Eso de besarse reírse y abrazarse tiene que esperar. Disney no es urgente. Beber juntos esos Manhattans y Martinis tampoco. Acá tengo lo que necesito: si cierro los ojos me voy en viaje inmóvil, pienso en música disco, una bola de espejos gira adentro mío, hago pasos locos en la pista, suelto un botón de la camisa y enseño mi ve corta de bello a lobas morenas y rubias de hombros sudados. Esto es igual a un paradáis.

El régimen de visitas es de tipo semanal. Estrictamente por las tardes. No necesito que vengas.


Steve






*Autor

Martin Dubini nació en Buenos Aires un año antes de que comenzaran los ochenta. Es profesor de filosofía. Posteó textos durante años en el ex blog www.agenciadecontrol.blogspot.com. Últimamente tiende a colgar sus escritos en un muro de Facebook bajo el nombre Cápsula Duvain. Con sus socios del grupo ACPE organiza el Ciclo de Lecturas Psíquico Rumiante. En 2013 Ediciones Chinatown publicó los poemas de Glosario Privado, su primer y único libro. Si todo sale bien, estos y otros textos serán próximamente editados en papel por Blatt & Ríos.