Intro
Sol Echevarría


Lo interesante de la pregunta sobre cómo una droga actúa o puede actuar no es únicamente lo que respecta a la sustancia, aunque está claro que ésta es inductora de un estado particular, sino el vínculo que se establece con dicho estado. La percepción afectada es en cierta medida un prisma de la cultura, que se muestra con sus fortalezas y debilidades, permitiendo al pensamiento llegar más allá del límite que impone la conciencia, y abismarse.

Ante ciertos efectos de la droga, la realidad se retira, y la sensación es que, finalmente, se percibe algo de lo real tal cual es, no sus estructuras sino aspectos subyacentes: el vacío sobre el cual se erige la estructura del mundo en el que vivimos. Se trata de un estado alterado en su intimidad: una percepción que se recluye en un territorio de fantasías, deseos, intensidades y pensamientos. Pero el uso y consumo de las diferentes drogas no juega sólo en el terreno de la individualidad ya que entra siempre en diálogo con un contexto, que permite dicha práctica al mismo tiempo que la reprime, llevando a las drogas no sólo al límite de la experiencia, sino también al de la legalidad.

Este dossier busca dar cuenta del pensamiento que es posible extraer de la experiencia de las drogas, al mismo tiempo que problematizar a nivel social las particularidades del consumo en nuestra contemporaneidad y dar cuenta del imaginario de una generación atravesada por las drogas, a través de sus escritos.