¿Quién me quita lo bailado?
Gabriela Bejerman


Show de dolor


fieles al dolor

fieles a pesadillas de show

ordeñamos nuestra droga contra la oscuridad

vibraciones rústicas

sin teatralidad ni tocado



Tejes de Lulú


la tanga de lulú apareció en el bolsillo de un saco que recuperé en el bolsillo encontré la tanga y después ella me la regaló

es color marrón en su piel debe quedar linda la imagino hoy soñé con ella estábamos con otros amigos en la selva de noche sumergidos hasta los hombros o hasta la cintura como en año nuevo se veían fuegos artificiales por entre la vegetación

nos sumergíamos no recuerdo la temperatura del agua sino su oscuro azul tan cercano así sólo en los sueños las cosas están

había grandes animales como en la película king kong era parecidísimo nosotros hacíamos un ritual con ojos en blanco?

en vez de sacrificar una rubia nos ofrecíamos sin miedo a un dinosaurio bebé y lo queríamos como a un perrito

lulú era su preferida corría a su lado en bombacha riéndose porque era año nuevo en el sueño y el agua del pantano tenía mdma

pero de repente yo estaba sola era como si una pesadilla se hubiera instalado en una pequeña sala de espera de un consultorio clandestino esparciendo gris por todos lados

cuando llegaba a la playa era de noche sólo había hoteles yo sabía que ahí la iba a encontrar a lulú ella iba a estar sentada como pacífica en una ventana comiendo algo no tan dulce como ella

pero no, su sonrisa no esperaba en las ventanas yo pasaba como destiñendo el tiempo del pueblo hecho sólo de hoteles y de una playa gastada por el cuero humano

sus labios de chocolate tropical no me llamaban tan pícaros como ojos hechos de lunares

tal vez ese rastro de sangre, la ansiedad canina, la noche hembra de alquiler?

el suave nácar de la satisfacción estrangulaba la flora que se ansiaba en mis venas

volvía desde la playa el olor de burbujas muy añejas como brujas o chicharras bombeando espuma verde

alguien me seguía? Sombras, la gente vagabundeaba en pos de un hueco más hondo para la perversión

el paisaje de las tetas comenzó a flotar, avanzábamos a través de guirnaldas de tetas luminosas y salvajes con caras chillaban sus crestas erizadas en rendijas rojas

ahí lulú estaba sentada en el aura del dosel toda esmaltaba con dibujos árabes y lenguas estouns

por la boca que sonríe le chorreaba finito pero hecho de luz babosa un hilo dorado que era un tatuaje? le iba silueteando el cobre de poncho de la piel

clave de cuello axila redondo plin teta abajo al medio hilo más rápido panza firulete al ombligo desvío a la cadera hasta clave de cadera y barranca músculo clave de rodilla en astas clave de pie

bronceándose estira lulú el sueño tatuado el teje de rotas tangas y veranos de tiritas caídas



Un cuento sobre hacer un círculo y desaparecer


había una vez un macho muy colorado que se paseaba por las avenidas

cierto día los ligamentos del macho se encolerizaron

furia lustrosa machacaba hielos de sol en las arterias esenciales

las pitufinas y los estiércoles temblaban, cimbreaban la tierra con caderas de terror

el macho avanzaba como king kong bailando disco chocho

nadie se interponía, o eso le parecía, se sirvió un whisky en una copa

la antena parabólica de ciudad bólida

se tomó un pase la mujer biónica y creció a un gran tamaño, semejante al de king kong

con telepatía hizo sonar en todas las radios prendidas el mismo temita

burbujeó fuerte, cataratas de champagne manaban de los edificios haciendo flotar autos

macho echó humo por las cavernas del naso, chorreó un crespón de baba y graznó

una moza que era chiquita fue saltando de edificio en edificio, agarrando un cable liana

en su bandeja llevaba brócolis, árboles tipa, la salsa blanca era una nube falsa, sábana con leche manchada

¿qué pachó? le preguntaron las dos al macho, ¿vamos a pachá?

rescataron las ferraris del corrupto y se marcharon al río

los hormigueros rezumaban espuma de éxtasis, saturados de anteojos solares

las bolas del boliche volcaban vueltas, vermuth, viromes verdes...

entonces king kong cazó las bic con la boca y en vez de morfarlas escribió



ya no quiero


ya no quiero

otro beso

de despedida

el dj dejó de tocar

el sol salió

allá en algún lugar

acá llueve sin cesar

ya no quiero

otra canción de amanecer nublado

otra salida hacia la melancholy beach

el dj subió al taxi con su enorme paquete de discos

una novia en cada puerto

para él tocar es posponer

todas las dudas, bailar

ya no quiero hacer un show de borracha

que llora en la pista

ya no estoy para sonrisas

para el vip

ya no quiero bajar la persiana

tener insomnio a las diez de la mañana

quiero un largo día de sol

escuchar a la gente

y olvidarme de mí



Insomnio


Son las 8 am
no puedo dormir
hay una bruma de cuento de Boris Vian
donde todos se aman libre, ciegamente
las plantas charlan en la terraza
el piano espera ser acariciado
mis amigos duermen lejos y cerca
me duele la garganta
tengo un ansia radical
¿quién me quita lo bailado?
creo que hay un nido de pájaros musicales arriba del techo
sándalo, sándalo, sándalo
anoche volví a casa
venían vahos de tilo caliente
parecía que estábamos tomando una bebida extraña
que nos llenaba de perfume
para no parar de amar



Tomar en bicicleta


no quiero salir a escena
quiero llorar andando en bicicleta
que no haya colectiveros enojados

encuentro un vaso con restos de mandarina
pero no significa que pasaste por acá
es de ayer
de cuando esta tristeza tomó forma

es fácil que parezca que no está
pero emerge una y otra vez
en la clase de gimnasia
en los almohadones del sillón
cuando abro la heladera y el hambre se me va

por suerte esta música hace que la tristeza parezca linda
quisiera confiar en alguien
pero me aíslo en mi nada

quisiera que entres por la ventana y me lleves a tomar



Rivoclip


Me drogo con tu videoclip

Donde casi no estás

Me escondo de vos por toda la ciudad

Sos tan exigente

¿Qué dirías si te cuento que mi prima le regaló a su novio

una hora de viaje en avión?

Compará.

¿Qué quéres?

¿Que te perdone?

¿Que te consiga el teléfono de una masajista?

¿O tabula rasa para intentar traicionarme otra vez?

Ya no tengo más vodka,

así que dejá, no vengás,

se lo tomaron mis amigos que llenan con su amor

el ansioso vacío que dejaste.

A ellos los deseo

y también a la adolescente que junté de la calle

para no viajar sola en auto con vos.

Tal vez suponés cosas, pero no sé si sabés

que la veo dormir hace horas

intentando conciliar el sueño

mientras pienso en mis amigos

que seguro descansan, como vos,

bajo el cálido refugio

de un fakin rivotril.



Frutilla lista


es tan fino ver cómo hacés el amor
me siento en un sillón de espalda muy grande, altísimo
gran fantasía de mimbre en la penumbra del amanecer

estuvimos tomando de todo
toda la noche
tu nariz pestañea ya, querida
¡mirá cómo estás!

pero no te ves en el espejo
se te ponen los ojos en blanco

qué copada que sos cuando cogés
una frutilla lista

cuando estás por llegar
para hacerlo venir
levantás la cara y me mirás
como pidiéndomelo a mí

me arrodillo sobre el piso
y nos besamos tan hondo
que en mi lengua en mi boca
palpita como loco

el minuto de tu orgasmo



Aclaración:

Estos poemas son una selección del libro Ubre (Vox, 2012)



*Autora

Gabriela Bejerman (Buenos Aires, 1973) es una escritora argentina.

Comenzó a escribir novelas a los 14 años. En 1999 publicó su primer libro de poesía, Alga (Siesta). Le siguieron Crin (Belleza y Felicidad, 2001), Pendejo (Eloísa Cartonera, 2002) y Sed (Cencerro, 2004). En 2004 publicó Presente perfecto, un libro compuesto por dos novelas breves, con la editorial Interzona, publicada con el subsidio de la Fundación Antorchas, cuyo jurado fue César Aira. En 2009 publicó la novela Linaje, con la editorial Mansalva y Astra y Oster con la editorial uruguaya La Propia Cartonera. Además, entre 1997 y 2001 coeditó, junto a Gary Pimiento, la revista Nunca nunca quisiera irme a casa, que coincidió con un momento de auge de la joven poesía porteña y generó un cruce de públicos y artistas de distintas esferas. Durante esos años incursionó en la performance poética y de allí se extendió a la música.

En 2007, bajo el seudónimo Gaby Bex, editó Mandona, álbum que incluye canciones y también combina la poesía con la música electrónica.

En 2014 publicó una compilación de cuentos titulada Heroína por el sello editorial Mansalva. Además, debuta como directora de teatro con su obra Campo Cascada http://www.alternativateatral.com/obra31665-campo-cascada , inspirada en la escritora norteamericana Jane Bowles.