Villa Nueva
Imanol Subiela Salvo
Lo que suena

Villa Nueva

Rayos Láser
(Discos Del Bosque, 2014)

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El rock nacional murió. No. El rock nacional murió como género musical que se encarga de narrar una época. En sus orígenes apareció como un movimiento cultural joven de doble ruptura: con la costumbre musical de escuchar tango y contra el Estado militar. A partir de ese momento y hasta Cromañón el rock se ocupó de narrar el entorno socio-político en el que se encontraba: hizo canciones de época.


Sin embargo, en los últimos diez años, en los que todo se empapó de política -el triunfo de la batalla cultural-, las bandas “de esta época” han dejado de ser las encargadas de contar los sucesos. Como afirma Martín Rodríguez, poeta devenido en analista político, en su libro Orden y Progresismo: “Nos se trata que durante estos años (…) faltara el rockito de la Asignación Universal por hijo o la canción de la fábrica recuperada, sino que el Estado hizo síntesis en su absorción de las tensiones (…) A más Estado más intimidad, pareció ser el reflejo del arte y el mercado de eso que se sigue llamando ‘rock’”. Podría decirse que se produjo una individualización de la producción musical, lo que significó que muchas de las expresiones musicales nacidas durante los primeros años del siglo XXI se dediquen a hacer búsquedas intimas y estéticas. No importa hacer canciones de época, contar la calle, sino más bien cómo sonar. A la música popular actual le preocupa cómo suena. En este contexto puede entenderse la aparición de una banda como Rayos Láser, un trío de pop rock que demostró con Villa Nueva, su segundo disco lanzado en diciembre, una verdadera renovación estética en la música popular cordobesa: sí, triunfaron por fuera de la Ciudad de Buenos Aires.


El segundo disco de la banda integrada por Tomás Ferrero, César Seppey y Gustavo Rodríguez denota una evolución positiva. En Villa Nueva queda atrás la calma que tuvo el grupo en su ópera prima homónima. En esta nueva producción pusieron en evidencia una gran habilidad para manejar sintetizadores y guitarras eléctricas, junto con los instrumentos que acarrean desde sus orígenes como pianos y guitarras acústicas. Esto genera que el sonido de su anterior álbum mute hacia una sonoridad más electrónica y rockera, como queda evidenciado en “Monitor”, “Nosotros También” y “Aeronauta”.


De todos modos, la calma aparece en baladas como “Fascinación” y “Piel Dorada”. Rayos Láser pone sobre la mesa su sensibilidad, ya que ambas canciones, tanto en letra como en música, tienen una gran carga sentimental del estilo de “Canción Simple” o “Viaje” (ambas del primer disco).


Dentro de las búsquedas estéticas de estos últimos años hubo un fuerte retorno al pop, género que no fecundó demasiado durante los ’90 (a diferencia de la década previa), debido en parte al auge del “rock chabón”: la cúspide y caída de Los Redondos, la consagración de Ricky Espinosa como ícono de la “cultura chabona” y la aparición de Callejeros como nueva banda líder del género. Pero, desde hace años el pop ha vuelto a la escena, lo que permitió la aparición de grandes bandas como Entre Ríos, Barco, Fiesta e Indios, por mencionar algunas. Rayos Láser también vuelve a ese género e incluye en Villa Nueva canciones como “Llamame”, “Jugar Con Fuego”, “Ya No Me Dejes” y “Canción Del Futuro”. En todas las composiciones se pueden apreciar sonidos clásicos del pop, como grabaciones de cajas rítmicas o capas sobre capas de sintetizadores. ¿De eso se tratará hacer ahora “canciones de época”?


Hay que destacar que este retorno al pop también está relacionado con el hecho de que Discos del Bosque sea el sello que edita el material de Rayos Láser. En ese sello se nuclean las expresiones pop del emergente cordobés y es un espacio es compartido junto con otras bandas y músicos como Hipnótica, De la Rivera y Candelaria Zamar. Es el bosque del pop.


En medio de esa mezcla de nuevos y viejos sonidos, aparece una canción que podría haber sido incluida en su disco anterior, dado que no puede ser encasillada en ninguna de las características que tiene Villa Nueva: “Un Acto Mágico”. En esa composición predominan las guitarras acústicas, los juegos de voces y muy en segundo plano quedan la electricidad de los teclados y programaciones.


Escuchar el último material de Rayos Láser es entender, desde una mirada estética, una época de la música popular argentina. Recorrer este álbum es, en definitiva, recorrer una villa nueva en la que vive la expresión contemporánea de la canción joven y nacional.



*Reseñador

Imanol Subiela Salvo nació en octubre de 1994. Es periodista y ha colaborado en los sitios No Lo Vas A Leer, Punto Cero y Plazademayo; también en el suplemento Ni A Palos, del diario Tiempo Argentino. Además, estudia Curaduría en Artes en la Universidad Nacional de las Artes.