Un regreso a la letra
Flor Codagnone


Las letras de rock en Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia. 1983-2001, de Oscar Blanco y Emiliano Scaricaciottoli.

(Colihue, 2014)


Escribir un libro sobre letras de rock no es tarea fácil. Tal vez, porque al tratar de ubicarlas como objeto de estudio algo se torna imposible. De por sí, la canción es un elemento difícil de definir, de atrapar. ¿Entonces, qué queda con la letra? ¿Qué decir de ella? ¿A qué género pertenece? ¿Es poesía? ¿Literatura?

Varios de los autores especializados e incluso los propios músicos y letristas han tratado de responder estas preguntas con respuestas muy diversas. A Oscar Blanco y Emiliano Scaricaciottoli las letras les dan la posibilidad de unir dos de sus pasiones: la literatura y el rock. En este libro se proponen, además, invertir una ecuación. Dicen: «En su mayoría, los escritos sobre rock en Argentina […] van del contexto social a la letra […] El método debería ser inverso. ¿Qué puede decir la letra de rock del contexto social?».

A pesar de que el planteo resulta muy pertinente e interesante, el modo en que Blanco y Scaricociottoli deciden estructurar su texto –a partir, primero, de las épocas y, luego, de las bandas (es decir: subcapítulos dedicados, por ejemplo, a Virus, a Sumo, a Érica García, a Massacre…)– hace que la propuesta se diluya: las letras ya no dialogan tanto entre sí ni con el contexto social sino con el seno mismo donde fueron producidas.

Por otra parte, el hecho de que ambos autores provengan del universo académico (son docentes universitarios de Teoría Literaria) le da al texto una ventaja y una desventaja. Por un lado lo ata a ciertos términos como «doxa» o «adverbial locativo y ontológico», «topo», «homo sacer» a los que seguramente no todos los que se interesen por el libro estarán habituados. Y, por otro lado, produce una gran liberación: al acercar el rock a la teoría literaria, al darle el vuelo de la literatura, algo se libera, se origina, algo que no es frecuente de encontrar en los textos sobre rock. En ese sentido, el libro alcanza algunos puntos brillantes.

En primer lugar, el vínculo que establecen entre la poéticade David Lynch y la letrística del rock argentino. Por ejemplo cuando los autores se refieren a Soda Stereo: «Sin dejar de ser sugestivas, las letras van tejiendo historias con un lenguaje publicitario y televisivo o proveniente de cierto cine posmoderno como el señalado de David Lynch».

En segundo lugar, cómo Blanco y Scaricociottoli utilizan a Witold Gombrowicz y a Julio Cortázar para explicar la figura de Luca Prodan o el vínculo que establecen entre Raymond Carver y Calamaro o entre Soda Stereo y Lyotard y Lipovetsky e, incluso, la referencia a Freud cuando analizan Vencedores vencidos, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Por ejemplo: «De manera similar a Witold Gombrowicz, el escritor polaco anclado en Buenos Aires a causa de la Segunda Guerra Mundial […] a Luca Prodan lo instaurado como rock, le parecía una impostura, un engolamiento, un atracamiento culturoso». O: «Si Julio Cortázar había señalado insistentemente en sus relatos la transfiguración de un lado en el otro, el de acá y el de allá, el de la vigilia y el sueño, […] Luca Prodan y Sumo proponían que el lugar de acá no era uno solo, que tenía un lado salvaje y era el único interesante para ser transitado aunque implicara una instancia violenta y las titilaciones del miedo».

Por otra parte, uno de los puntos más notables del libro se va desglosando de a poco, en la primera mitad del libro: la ciencia ficción como una recurrencia del rock argentino desde sus comienzos: Riff, Los Violadores, los Redondos, Spinetta, Bersuit, Los Brujos, entre otros… Cabe destacar que este tema está desarrollado, sobre todo, en notas al pie y que las apostillas de este libro tienen un papel activo que, en la mayoría de los casos, tienden a potenciar al texto.

Además, a partir de su estudio de las letras de los ’80, los autores deciden incluir adecuadamente términos, temáticas y figuras como la del yo poético, la poética del cuerpo o el soporte del yo. Por ejemplo cuando reparan en el disco debut de Massacre dicen: «El soporte del yo con el que Massacre Palestina trabajó su ópera prima […] contiene como germen tres instancias o cortes de representación: 1) la desfiguración de la faz (que instala el problema del sujeto en su etiqueta adolescente), 2) el pasado de la faz o la historia presente que recupera el origen de la tragedia de haber nacido sin saber, 3) escapar de la responsabilidad de estatuto-homo sacer- en la sociedad argentina pre-menemista».

Por último quiero destacar dos elementos del trabajo. Primero, que en todo momento el libro se mantiene abierto y en diálogo con lo que ocurre en la escena internacional, sobre todo, a partir de los sucesos de los ’90. Después, el novedoso tratamiento que le dan al «rock chabón», a partir de cuatro postulados y tres modelos en los que hay tanto referencias a Terry Eagleton y Erich Auerbach como a Easy rider, de Dennis Hopper.

Para terminar, Las letras de rock en argentina, viene a inscribirse en un grupo de libros que el sello Colihue comenzó con El rock argentino en cien canciones, de Jorge Warley y Guillermo Toscano y García, y con Entre Gatos y Violadores, de Pablo Alabarces. Ojalá que éste sea una puerta para nuevos estudios y trabajos sobre letras. Siempre son bienvenidos.



*Reseñadora

Flor Codagnone nació en Buenos Aires en 1982. Se licenció en periodismo. Realiza trabajos de edición, traducción y corrección. Brinda talleres y clínicas literarias y seminarios sobre historia del rock. Creó la cátedra Rock y Comunicación Social en la Universidad del Salvador. Participó de la antología Rock del país (Universidad Nacional de Jujuy, 2010) y de Hablemos de angustias (Letra Viva, 2013). Escribió con Nicolás Cerruti Literatura 8 Psicoanálisis: El signo de lo irrepetible (Letra Viva, 2013). Tradujo Los Beatles y Lacan: Un réquiem para la Edad Moderna (Galerna, 2013) y Antes de decirnos adiós (Galerna, 2014). Publicó los poemarios Mudas (Pánico el Pánico, 2013) y Celo (Pánico el Pánico, 2014).