Pinochet love song
Vladimir Rivera Órdenes


1.

“A” siempre aparece en todas partes.

Hoy revisaba unos periódicos de la década de los 80 y vi a “V”, tendría unos 9 ó 10 años. Sostenía un trofeo en sus manos. Cito en extenso el párrafo del periodista de la época: “gráciles, jóvenes, hermosos; con la palabra diligente siempre a flor de labios, con el verbo exacto, sabiendo el nombre de todas las cosas, sabiéndose todo los resultados matemáticos, descubriendo fórmulas químicas, jugando a todos los deportes, tocando toda la música; así son estos niños chilenos. Así son nuestros niños. Así serán los chilenos del siglo XXI.”


En otro archivo, vemos a “V”, sosteniendo un diploma, en el fondo se ve el escudo nacional. Junto a él está "A" al lado de Augusto Pinochet en su mejor época. Éramos 77 jóvenes, listos, guapos, inocentemente despectivos con el resto, pero sobretodo carentes de emoción real. Éramos los dueños del mundo. Aunque el mundo en esa época eran un par de cuadras de tierra, en una oscura ciudad como Parral.


En otro de los archivos estaba yo. Cuando Pinochet me dio la mano, me dijo mirando a los ojos: "Así que usted es escritor". Le respondí: "el mejor, señor, el mejor".


Unos metros más allá A, sonreía, frágil, pura, mientras yo no dejaba de mirar el anillo anular del General y no dejaba de pensar en que le había dado la mano al asesino de mi padre.


2.

Me dice “A” que le gustaría que le hiciera una entrevista como esas que le hace a las estrellas de rock, como si fuese un ping-pong.

Accedo a su petición.

  1. El hombre que admiro es: nadie.

  2. Lo que más placer me da es: los olores

  3. El olor que no soporto es: ninguno

  4. De un hombre no soporto: (me mira fijo) soporto todo.

  5. Mi pecado capital: no creo en los pecados

  6. Qué olor me lleva a la infancia: Todos.

  7. Si fuese un animal cuál elegiría: un pájaro.

  8. Augusto Pinochet: paso

  9. Me gustaría tener el talento de: nadie.

  10. Me avergüenzo de: no tener alas

  11. Lo que más quiero: las preguntas 7 y 10



3.

A veces pienso en el colegio.

Era una escuela de esas con número. La escuela E- 514 “Arrau Méndez”. Quedaba a una cuadra de distancia, así que con mi hermano nos íbamos caminando. En el invierno, teníamos que usar abrigo y botas de cuero y encima nos poníamos una manta para el agua. Aunque a veces no llovía, pero igual nos poníamos el abrigo y las botas. A veces también llegábamos todos mojados al colegio, porque con mi hermano nos gustaba jugar con la escarcha. Nos sacábamos nuestros guantes y rompíamos el hielo. Sosteníamos la escarcha en nuestras manos y las arrojábamos como si fuese balas de metal líquido.


A veces el profesor nos hacía devolver para la casa y teníamos que traer la libreta firmada por mi mamá, pero mi mamá nunca la firmaba, porque con mi hermano habíamos aprendido a falsificar su firma. En el verano, en cambio, usábamos unos buzos térmicos delgados y lentes para el sol. Los buzos térmicos eran amarillos y tenían la bandera bordada en los brazos. Parecíamos astronautas.


Cuando hablé por primera vez con “A”, llevaba puesta un sweater amarillo, unas gafas blancas para el sol y dos tapones de nariz. Al parecer se había cortado ella misma el cabello. Ironicé si se lo había cortado con una tijera de cartón.


Me respondió que con un cuchillo.


Luego se quitó los anteojos, me miró fijamente, sus grandes ojos verdes simulaban la mirada de un felino y antes de que preguntase algo, me dijo que mi nombre era Matt Dillon. Luego se quitó los tapones de nariz y agregó que su nombre era Molly Ringwald. Luego le siguieron unos estertores.


Me sentí como un astronauta frente a un ser de otro planeta, en un mundo que acaba de descubrir. En el aire había un extraño olor a azucenas.


4.

El doctor le dijo que tenía epilepsia. Con "V" nos miramos e imaginábamos que iba a morir ahogada en un charco de agua, en 20 años más, en una calle lluviosa de Osorno.

Sin embargo, fueron días duros. "A" no salió de casa y en las únicas oportunidades que lo hacía, era para ir a Talca o Chillán al doctor.


La extrañamos.


Con "V" tuvimos un verano caluroso. Solitario. Caminando por las calles polvorientas de Parral, con nuestros lentes amarrillos protegiéndonos del sol abrazador.


Un día "V" me dice que está enamorado de "A".

Le respondo que yo también.

Pero ella va a morir en un charco de agua en una calle lluviosa de Osorno.

Yo estaré ahí cuando eso suceda.

Yo la voy abrazar y acurrucar en mis brazos.

La niebla no podrá con nuestro amor.

Nadie podrá con nuestro amor.

Ni Pinochet.

No, ni siquiera Pinochet.


- ¿Cómo vamos a matar a Pinochet ahora?


Nos quedamos sentados en las líneas del tren esperando que día se terminara. En silencio. Siempre esperando.


5.

- “Es un monstruo, nunca nadie sabe qué es lo que pretende”- Nos dijo a quemarropa.

- Nadie puede matar a Pinochet, ¿entiende?. Es el amo del inframundo, es el ángel a la derecha de Dios.

"A" se puso de pie. De seguro pensó en su padre, un ejecutado político. Algunos dicen que le dieron tres tiros en la cabeza y que antes de morir grito: viva el marxismo leninismo.

No se acordó de su hija, no dijo: "cuídenla" o "(A) te amo con todo mi amor, y regresaré del infierno para estar de nuevo contigo, bebé".

No. Dijo: viva el marxismo leninismo.


- Tengo un plan.

- ¿Cuál? pregunto.

- En la ceremonia de este año, cuando nos den el diploma.


Pero no va a morir, porque los demonios nunca mueren.


6.

Pero yo también tengo motivos para matarlo.

No puedo olvidarlo. No debo olvidar que debo ser el que jale el gatillo. Mi mamá llora todas las noches. Nadie sabe dónde está mi papá y mi hermano es un caballo que busca la libertad.

Eres el mejor de tu curso.

Eres el único que se aprende los poemas de memoria.

El único que ganaría un concurso en Sábados Gigantes.

Eres la más lúcida de las mentes confusas.


La verdad no es sobre Pinochet que quiero hablar; es sobre cómo Pinochet asesinó a mi padre y me dejó huérfano.

Todos somos huérfanos.


A todos nos mató Pinochet.


Todos somos de Parral y estudiamos en una escuela de mierda en Arrau Méndez.

Todos moriremos de depresión o devorados; pero moriremos, eso lo cierto.

A todos nos llega el sol de la misma manera.


Soy la más confusa de las mentes lúcidas.


7.

"A" me pregunta que cuánto la amo. Le respondo que el amor no se puede medir, solo se siente.


Me dice: El principio de incertidumbre de indeterminación de Heisenberg.



Te amo cuanto más lejos estás de mí.


Me dice: Teoría del Caos


dx/dt = F(x,r)


El Efecto mariposa ¿será acaso que una mariposa está alterando el sistema? Es decir, cada aleteo de la mariposas que siento en mi estomago ocasionarán un caos tal, que solo habrá tragedia y más tragedia.


Me dice: Movimiento circular uniforme


W = Ø/T

V = W·RADIO

W = Ø/T=2Π/T=2ΠF


Me dice: Ley de Ohm


R = (Va-Vb)/I


Cuanta más corriente siento, más potencia siento.


Me dice: Atracción eléctrica

F = K·q1·q2/D2 (K=Cte.)


Me dice: Energía cinética


1/2M·V2


Me dice: Atracción gravitoria


F = G·M·M/D2


¿Cuánto me amas?


Quizás soy el único que sabe lo que ella quiere decir.


8.

Se entiende que el amor es una reacción química como, por ejemplo, la que ”sienten” ciertas especies. Las abejas reinas desprenden una feromona que hace que los zánganos se “embriaguen de amor”. Los etólogos le llaman las bodas tánicas, pues el macho una vez que fecunda a la hembra, es decapitado. En la vida real, Enrique VIII hacía lo mismo, se casaba para finalmente decapitar a la reina. Un grupo de científicos descubrió el gen del amor el Lhx6, es decir, una combinación genética que hace que ciertas personas se sientan más propensas a enamorarse que otras. Esto hace que genéticamente estamos determinados para ser monógamos o polígamos. O en otros casos, que busquemos en las relaciones de pareja ¿ser decapitados? ¿Se han dado cuenta que hay personas que en cada relación pierden algo de sí mismos? O nunca se fija en la persona adecuada como si buscase que le corten la cabeza. ¿Genética social?, ¿predeterminismo genético?, ¿dónde queda el libre albedrío? ¿Dónde la poesía?. “A” me dice que nunca se ha enamorado, me dice que el amor es una secuencia de ADN manipulable, que ciertos químicos pueden alterar o manejar como, por ejemplo, el Mushap o semayuca secreta un líquido que hace que dos personas no se separen nunca más.


“A” no es la misma. A veces le pregunto qué le ocurre, pero es como un témpano de hielo, como una parfum de la dame en noir, como una abeja reina, que si te acercas demasiado te cortará la cabeza. “E”, en cambio, es como el triangulo de las Bermudas, misteriosa; incógnita como un código genético sin descifrar; frágil como una pelusa de plátano oriental.

¿Dónde estás “E”?


9.

"A" se fue apagando cada vez más. Encerrando en sí misma como una ecuación sin resolver.

Con "V" y con "E", quien apareció mucho después en nuestras vidas, nos dedicábamos a esperarla, a escribirle poemas, a rayar las calles con su nombre. A esperar bajo la lluvia, bajo la niebla.

Nuestro plan para matar a Pinochet cada día se hacía más lejano. "V" me dice que ya fue elegido para ser parte de la premiación nuevamente. Yo aún no, pero igual que los últimos 3 años mas de seguro que nos elegirán.

Son los más bellos, los más hermosos, los más inteligentes. Son los niños de siglo XXI, nos dirán. Y nos darán un diploma y nos llevarán a comer a algún restaurante.

En eso estábamos cuando "E" me tomó de la mano y me llevó a un lugar apartado. Me bajó el pantalón y me dio una mamada. Nunca me habían bajado el pantalón ni me habían dado una mamada.

Entonces qué se siente que se muera tu padre.

No era mi padre, solo me dio un premio por ser el mejor escritor a los 10 años.


9

Entonces, un día "A" apareció toda pálida, delgada, como un alma en pena. Abrió su cuaderno y nos mostró el plan.

Un plan simple.

Dos pastillas. Una de Tramyitil y otra de Propofol. La primera es capaz de generar oxitocinas tan poderosas que en altas dosis te pueden matar la hipófesis.

- Se conoce como la droga del amor. Nos dijo.

- ¿Y el Propofol?

- Sirve para inducir un coma.

- ¿Que pretendes?

Nos miró. Se quedo en silencio, mientras sus ojos verdes miraban el infinito o miraban a alguna puta parte de esta ciudad perdida en los mapas.

-¿Por qué quiere usar oxitocinas, A?

No hubo respuesta. Sólo silencio; pero en el Parral de los años 80, quedarse en silencio era una marca de la casa.


10.

Entro a su casa por la ventana. Ella lee unos cuentos de Edgard Allan Poe. Me acuesto a su lado. Escucha una radio a pila. Su casa es de adobe. Sus ventanas traseras son de nylon y ella parece una princesa gótica en un cuento equivocado.

Me abraza en silencio. La abrazo en silencio.

-Ya sé por qué quieres usar Tramyitil y propofol.

Ella sonríe, sabe que entiendo sus mensajes de amor en formulas matemáticas y que sé leer su poesía en las pastillas químicas.

Me da un beso, se gira, le toco las tetas y se lo meto por el culo. Le doy un par de estocadas y dejo que todo fluya, que todos los muertos se ahoguen en su mortandad y que la sangre de mi sangre se mezcle con sangre viva.

Entonces eyaculo.

Entonces siento que estamos solo ella y yo perdidos en el mundo de los muertos, de los sin padre, de los niños sin amor del puto Siglo XXI que nunca empieza.


11.

El Tramyitil sirve para generar oxitocinas, la droga del amor y el propofol sirve para inducir el coma. Entonces cuando se mezcla, el corazón late a mil por horas, como un caballo desbocado, sintiendo, sólo sintiendo y pronto, ¡pum!, el corazón se detiene como cuando un tren que choca con un abismo.

Entonces.

Pinochet muerto de amor.

12.

Nos despertamos temprano aquella mañana. Me duché en el patio como siempre, con el vapor saliendo de mi boca, con ese dolor y satisfacción de solo se siente cuando el agua helada en invierno cae en tu espalda.

Nos juntamos en la esquina de Tarapacá con Aníbal Pinto. "V" trae un propofol y "A" el Tramyitil.

Apenas entramos en el gran salón, nos vamos a instalar en nuestros lugares. En el otro extremo, los profesores y las autoridades, todos vestidos con sus uniformes militares. En el presentador dice que el General viene un poco tarde. Pone en un equipo de música un disco de Emmanuel e inconscientemente para todos nosotros el tiempo pasa más rápido.

Nos miramos. Sabemos que después de que termine todo este show de diplomas y medallas vendrá el coctel y ahí se terminará todo. Solo dos pastillas contra el demonio, contra el padre que nos hizo a todos huérfanos.

"A" se ve decida, en sus manos está la cura que nos puede salvar a todos. Está el maná sagrado que puede hacernos volver al cielo, está el principio y fin del amor.

Le pregunto si está segura de lo que haremos.

Nos darán la pena de muerte

Ya estoy muerte.

Nos darán cadena perpetua.

Ya estoy en una prisión.


Entonces, el Presentador se para en el centro del escenario. Comienza un murmullo como un tsunami.

Y llora.

Nos dice: El General ha muerto.


13.

Nos detenemos en la línea del tren. Nos sentamos a esperar que el día pase. Nos quitamos la corbata de colegio público.

Nos tomamos un ron barato y nos fumamos un cigarro mata piojos. ¿Dónde estás papá?.

Nunca sabré nada de ti y ni si leerás estos putos libros que escribiré. Nunca sabrás que tus hijos murieron en una casa vieja en Parral; ni que me aprendí todas las formulas matemáticas del amor.

¿Te acuerdas que te dio un premio?

Sí, por ser el mejor escritor de mi generación.

Sí.

Ahora ya no hay enemigo.

Claro que no, nunca lo hubo. Los enemigos lo son cuando son del mismo peso gravitacional.


Entonces partimos la pastilla en 3. Nos miramos como suelen mirarse los soldados a la guerra, con pudor y con la convicción de que no hay regreso.

V se la traga, luego A.


Tengo ganas de huir, pero en este pueblo no hay lugar donde pueda esconderme.

Me tomo la pastilla. Nos damos las manos, y nos miramos fijamente, con detención, disfrutando los últimos segundos que vereemos de nuestros rostros, de esa belleza que de seguro anunciará el Siglo XXI.

Entonces pienso en todos los libros que no escribiré.

Entonces pienso que aunque escriba tú nunca los leerás.

Y nos apagaremos.

Y seremos esto que algunos llaman vida.


Le doy un beso a A, ella sabe que nunca más nos veremos

Entonces mi corazón acelera.

Entonces espero en silencio que en algún minuto se detenga.

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*Autor

Vladimir Rivera Órdenes es guionista, escritor y docente. Es creador de la serie chilena Gen Mishima (nominada Mejor Guión en los Premios Altazor), pronta a adaptarse a la televisión Norteamérica por NBC. Guionista de series tales como: Volver a mí (nominado a mejor guión en los Altazor); Vida por vida, Divino Tesoro, 12 días que estremecieron Chile, Minero, primera serie regional en adjudicarse el CNTV, entre otras. Ha escrito proyectos de series para FOX Latinoamérica, Sony y Metro Goldwyn Mayer. En Largometraje ha escrito la película Minero, un spin off de la serie del mismo nombre, ganadora del working progress del festival de Cine de Viña del Mar, Ventana, largometraje de terror. Acaba de publicar un libro de cuentos Qué sabe Peter Holder de amor, mejor libro de cuentos del año 2013.