El amor derivado
Gerónimo Sebastián Unibaso


Incombustible de Carina Sedevich.

(Alción Editora, 2013)



“Incombustible/ -dos puntos-/ tiene tres acepciones y la última/ de poco uso, dice el diccionario,/ es algo así como “desapasionado”/ -coma-/ “incapaz de enamorarse”, escribe Carina Sedevich en el poema que abre el libro.


La zona en que Carina quisiera que habiten los poemas de este libro parece ser en donde el corazón no puede inflamarse, en donde las cosas se vuelven azules, tibias, acaso por temor a esa idea que la pasión descoloca, saca de sí a las personas. La voz del poema parece querer que el sentimiento no se separe de los valores, parece querer ser imparcial en las sentencias que emiten sus palabras, en el relato que hacen. “La veleidad de la ascesis se dirige al otro”,señala Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso. Los versos se vuelven seductores: “Como una piedra caliente/ me dijiste que olía”, “Olor a hembra/ recién cogida”. Las palabras toman calor, se apasionan. Pero la pasión se termina, y también el amor, y entonces: “¿De qué puede servir / todo el amor apagado?”.


“Los hombres actúan y las mujeres aparecen” sentencia John Berger en Modos de ver. Con esta frase resume una tesis que caracteriza a la mujer como culturalmente educada en Occidente para tener consciencia de sí misma en tanto espectáculo: “Tu pintas una mujer desnuda porque disfrutas mirándola. Si luego le pones un espejo en la mano y titulas el cuadro Vanidad, condenas moralmente a la mujer cuya desnudez has representado para tu propio placer”. En los poemas que componen este libro tanto hombres como mujeres actúan, y Carina representa estas acciones como se le aparecen. La voz del poema no es la de una mujer a la que le pasan cosas, es la de una mujer activa. “El miedo empezó con la menarca”,escribe. En otro poema regala una petaca porque es masculina, y con el gesto del regalo refuerza la imagen del hombre a quien regala. Ella lo sabe, y con el tiempo se guarda la petaca para sí. “Escribir es mi única osadía”, comenta.


Dice Neruda:“Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a veces”.Carina prefiere a Philippe Jaccottet: “Con pequeñas palabras/ se dice una vida pequeña”, como epígrafe de este poemario. Los poemas buscan ser sencillos, sin que por eso pierdan complejidad en lo que dicen:“Cuando yo tenía doce años no comía”, escribe en Mamá, y también: “Mi mamá había sido de hierro”. “Pero en enero del año dos mil seis/ me internaron para hacerme un aborto./ Y la enfermera me reventó una vena./ Entonces me pasó la mano por la cara/ y por el pelo.” Y su hijo: “Hasta cuando prende el calefón/ parece un hombre:/ aplica un suave bombeo,/ como suelen hacer todos los hombres,/ para encenderlo”.


Resultado de un orden machista, en china las mujeres idearon el Nushu, un sistema de escritura privado, que era transmitido entre ellas. Los apuntes circulaban encubiertos, algunos se ocultaban a la vista de los hombres en los arabescos de abanicos y bordados. Los manuscritos que se han rescatado en esta lengua son consejos, reflexiones, descripciones de lo cotidiano. Este es un libro visual, pero no de cómo se ve con los ojos. Los poemas de Carina funcionan como un texto Nushu, esconden lo que muestran.“Esa tarde, Emma, me di cuenta,/ de que el amor nunca tiene la forma/ que alguna vez llegamos a pensar:/ a los cuatro años lo sabemos”. En los ornamentos que nos muestra una y otra vez va ordenando al mundo en jerarquías.


Las luchas en la pequeña manada que es la familia son retratadas a la manera de fábulas. Jabalí, dragón, rata y tigre luchan y se protegen. Cada uno tiene un rol inventado en ese cubil y, aunque exista una disputa por el poder, lo que une es más que lo que separa. Hay una leyenda que refiere sobre un hilo rojo que une a las personas. Ese hilo está atado al dedo meñique, a lo largo de la vida se puede estirar o contraer. Une meñiques con corazones. Traza un camino de afinidad. Quienes buscan adoptar un hijo suelen decir: “estamos tendiendo puentes con hilos rojos”. Este tramado hace que quienes están unidos se pertenezcan mutuamente, como los escaladores en la montaña, y lo que los une cuida que ninguno de los miembros se pueda perder. Algunas mujeres llegaron a amputarse el dedo meñique para garantizar la fidelidad a sus maridos. Nosotros usamos anillos en el dedo anular para simbolizar el compromiso, la alianza de la pareja. “El amor es redondo, tiene forma de aro:/ por eso los novios se regalan anillos”: la forma del amor es vuelta a pensar en el poema Del verano de dios.“El amor es redondo, tiene forma de útero./ Por eso los hombres nos regalan anillos.”y luego “El amor es redondo, tiene forma de ojo./ Las mujeres nos ponemos anillos para vernos./ O para dejarnos ver por dentro.”. Antes había dicho: “La pera guarda/ la formadel amor.”Una y otra vez Carina vuelve a las cosas, a como aparecen ante ella. Al volver inspeccionarlas va revelando sus atributos, sus ornatos, sus signos.


El amor derivado, la rapidez en que cambia su función a través del tiempo. La lectura de Incombustible incendia. Un poemario extremadamente físico.


Carina Sedevich nació en 1972 en la ciudad Santa Fe. Reside en Villa María, Córdoba. Es docente universitaria en comunicación y semiótica. Incombustible es su quinto poemario. Publicada en España y en Chile, su obra ha sido parte de numerosas antologías.



*Reseñador

Gerónimo Sebastián Unibaso (San Carlos de Bariloche 1977) Reside en Bahía Blanca desde niño. Algunos textos suyos fueron publicados en fanzines y revistas. Participó en las antologías Bahía Blanca, la ciudad letrada, del IMFC, Gruñendo, de Hemisferio Derecho Ediciones y Más vale cinco volando, de Ediciones De la calle. En 2010 publicó Escalones, (poesía). Junto con Lorena Curruhinca editan "Esto no es una revista literaria", dirigen la editorial "Colectivo Semilla" y organizan la Feria de Editoriales Autogestionadas de Bahía Blanca.
Lleva adelante el blog http://espacioreal.blogspot.com