Notas a partir de Prosa Pebeya
Mariano Dorr


Prosa plebeya, de Néstor Perlongher.
-selección y prólogo de Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria-

(Editorial Excursiones, 2013)



No tiene sentido hablar de periodismo cuando periodizar la duración del día ya no es relevante. Hay cronistas; y hay crónicas. El periodismo tal y como lo conocimos durante el siglo XX, no existe más. Lo que queda de él es la evidencia misma que justifica la necesidad de afirmar su desaparición, su ausencia, el hueco o el vacío o su retirada. Cómo se cuenta entonces lo que sucede, eso es lo que hay que crear. Por fuera de la farsa en primera plana de cada día. El período ha sido abolido del relato del mundo actual. En la Argentina se vive un enfrentamiento diario cuyo verdadero período lleva años y aun dura, sin cerrarse, en otras expresiones de un mismo combate. ¿Qué hacemos con esto? Katchadjian ya comenzó a responder –con genialidad- hace ya varios libros. Que cada cual escriba su propia versión de la jornada. Se van generando archivos, sobre cualquier cosa. Es lo que de hecho ocurre.


Los ensayos de Perlongher, sus crónicas paulistas, son la huella de un nuevo modo de mostrar y pensar la estructura anacrónica –inactual- de la actualidad. Perlongher narra todo lo que pasó después de aquello mismo que describe; a la vez, cuenta algo que viene pasando antes de convertirse en escándalo y fetiche del prohibicionismo. El Frente de Liberación Homosexual fracasó y logró cambiar el mundo. Las dos cosas a la vez. Fracaso heroico, revolucionario, milagro oftalmológico: construyó un nuevo modo de ver. Lentes. Cristales. Un testimonio de la verdad. Del tipo de verdad que lleva a la cruz, a la cámara de torturas y a los campos de la muerte a millones y millones día a día (porque como dice Agamben, el horror innombrable de la Shoah se repite todos los días y todo el tiempo –aunque no lo diga el periódico- y aun así nuestra tarea no es otra que impedir su repetición), noche a noche.


Si quiere escribir la letra del día, el periodista deberá admitir que no hay nada que pueda periodizar; que la jornada ya no tiene veinticuatro horas; que cada hora es todas las horas; que el sol sale y se pone en todo momento. Un atardecido amanecer que, para el usuario, no deja de ser mediodía o noche cerrada. La noticia es basura o tiempo perdido cuando no es el tesoro invaluable del testimonio, la confesión, crónica o ensayo de todo lo que suceda, de todo lo sucesivo y sus interrupciones, incluso de todo lo que aconteciere sin llegar a actualizarse jamás, relato veraz aunque asumido como registro de aquello que sigue latiendo –sin corazón, sin aparato circulatorio- en el plano de lo incomposible leibniziano, lo que puja por existir sin llegar a ser.


¿Por qué nos hace reír el diario de hoy? ¿Por qué sabemos que el diario de mañana también nos va a mover a la risa? Marx lo explicó así: “La historia actúa a fondo y atraviesa un gran número de fases, antes de enterrar una forma caduca de vida. La última fase de una forma histórico-mundial es su comedia. Los dioses de Grecia, ya una vez heridos de muerte –en forma trágica- en el Prometeo encadenado, de Esquilo, tuvieron que morir una vez más –cómicamente- en los Diálogos de Lucrecio. ¿Por qué es así la marcha de la historia? Porque es necesario para que la humanidad se despida alegremente de su pasado. Este alegre desenlace histórico es lo que buscamos…”. Cuando Perlongher escribe “Brasil: La explosión de los travestis” puede observarse toda la fuerza de su apuesta intempestiva. Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria, en el Prólogo, anotan: “es un artículo hallado casi por azar, descubierto a fines del 2012 cuando con Francisco Garamona estuvimos hojeando algunas revistas El Porteño”. El artículo pasó desapercibido y no fue incluido en la primera edición de la Prosa plebeya. Citemos un extracto, el comienzo: “Una teta de descomunal prestancia, circuída apenas por un echarpe de tul lila, se refriega en la ventanilla de un automóvil Passar. El avispado conductor, avieso, baja el vidrio del coche y engancha el pezón fosforescente, para mejor lamerlo con una lengua baboseante. La escena, por sorprendente que parezca, es cotidiana en las noches del centro de San Pablo, y en general en las Bocas (versión local del bajo porteño) de las grandes ciudades brasileñas. El atrevido travesti no está solo (ni sola): se desliza, acechante, entre una multitud de compañeras, una más extravagante que la otra”, escribe Perlongher. Otro ensayo que aparece por primera vez en la Prosa plebeya es “No destapes la olla que se nos mueve el piso”, una nota que Perlongher firmó con el seudónimo de Rosa L. de Grossman y fue publicada en la revista Alfonsina el 26 de enero de 1984, la “época del destape” y sus hipocresías pequeño burguesas. Perlongher desmantela esa red invisible de la doble moral argentina con verdadera maestría. Una perla.


El libro incluye dos láminas con reproducciones de la obra de Adriana Minoliti, reconocida artista visual cuya producción pudo verse en el MALBA, en el Museum of Latin American Art en Miami y el Brooklyn Museum de New York, entre otras galerías y festivales internacionales. En Mujeres sobre selva (óleo y acrílico sobre tela, 80 x 150 cm, 2011) Minoliti monta una serie de figuras que se recortan, coloridas, sobre un fondo selvático. Segmentos, triángulos, círculos, curvas. ¿Astros? ¿Cejas? ¿Hendiduras? Las mujeres sobre la selva se construyen lentamente, arrancadas del paisaje. Al cierre del libro encontramos Piernas sobre paisaje (acrílico y óleo sobre tela, 140 x 70 cm, 2013). Una pierna cuadriculada, otra negra con vivos violeta; detrás, un oscuro pantano, un bosque a lo lejos, con sus claroscuros. Círculos (¿con pezones?), triángulos, cuadrados, óvalos, dibujan una probable anatomía. Una mujer se construye o se desarma. Y nos mira con un círculo blanco que es al mismo tiempo un agujero negro por donde somos absorbidos. El ojo ciego del deseo.



*Reseñador

Mariano Dorr (Buenos Aires, 1977). Es docente, narrador y periodista cultural. Es profesor adjunto de Metodología de la Investigación y Filosofía y Estética (IUNA, Artes Multimediales). Publicó Preguntale (Cencerro, 2005) y Musulmanes (Casa Nova, 2009). Es miembro del comité de redacción de Instantes y Azares -escrituras nietzscheanas-, revista dirigida por la Dra. Mónica B. Cragnolini. Colabora en Radar de Página 12 desde 2005. Es columnista de libros en Siete Punto Cero, Radio Cooperativa AM770. Actualmente trabaja en su próxima novela, Osvaldo.