Formas del yo
Marcelo Daniel Díaz


Antología del Joven ensayo filosófico argentino, de AA.VV.
(Fondo de Cultura Económica, 2012)


Que el buen lector la incluya
en su flujo de ego multiforme: la ficción fija
de este juego que hace al escritor, el que también
se presta a un viaje hacia adentro que es afuera.

Javier Adúriz



El ensayo en nuestro país tiene un fuerte componente performativo desde los orígenes de nuestra nación y textos como Facundo de Sarmiento constituyen un ejemplo. Post-bicentenario restan re.lecturas sobre textos canónicos en la literatura argentina. Cuando uno periodiza piensa: ¿Desde dónde leer los textos? ¿Desde qué coordenadas temporales y espaciales activamos sentidos? Leemos desde el presente y nos situamos allí para comenzar con la empresa de encender la maquinaria interpretativa. La antología del joven ensayo filosófica argentino es un texto que emerge bajo el imperio de la argumentación como forma del discurso y como una suerte de práctica de la escritura que ocupa el espacio público del entramado socio-discursivo. Vamos por caso: circulan las producciones de “Carta abierta” y de “Plataforma 2012” que bajo un manto de militancia social, por acopio o por oposición, establecen relaciones dialógicas entre sí. Otra antología que se construye desde un espacio “diferente” (en la medida que habría que analizar la posición enunciativa-política de sus autores) es Holy Fuck. También recuerdo, ya desde el corazón de la universidad, una serie de compilaciones de trabajos realizados en la UBA que llevan el nombre de Ensayo y Error y que son el resultado de acciones realizadas con talleres de escritura en el marco de la experiencia universitaria. La antología del Fondo de Cultura Económica reúne escritores menores a 40 años. La selección fue el resultado de un concurso realizado por el Centro cultural de España en Buenos Aires y la Dirección general del Libro, Bibliotecas y Promoción de la lectura. Y el jurado estuvo conformado por Luis Chitarroni, Esther Díaz y Gustavo Santiago.

Muchas veces con la lectura de una antología se es un poco mezquino, se trabajan más ciertos autores que otros por varias razones que quizá no vengan al caso. La idea es atender cada ensayo en su singularidad sin perder de vista que se trata de textos que operan en el orden de la diferencia.

El texto “Espectogramas (pos) modernos: el mito zombi en el horizonte de los “post-humano”” de Jazmín Acosta abre la serie de ensayos. Sobresale por ser más que consecuente en la elección del tema. No hablamos de la Nación, de cómo se construye discursivamente, sino de zombies. El abordaje de la autora responde más a un análisis detenido que a una intuición. Hay transformaciones en la figura del muerto viviente que provienen del cine (y de ciertos usos del imaginario social) y que nos llevan a pensar en una construcción inacabada que se re.inventa permanentemente. Michel Foucault hablaba en Tecnologías del yo de estrategias que tienden a preservar nuestra propia subjetividad. Hace tiempo que no escucho hablar de esa obra y me parece pertinente para pensar en cómo edificamos nuestra identidad y en cómo tratamos de mantenerla frente a las contingencias de la experiencia actual. Bueno, Acosta, en una apuesta personal, sostiene que el zombie es una constatación de la perseverancia del “yo”. Es una re.afirmación de aquella idea propia de la cultura occidental según la cual no queremos morirnos (tengo un amigo que dice: “no hay nada más conservador que ser una persona que no quiere morirse o en su defecto un zombie”) y se trata de una negación, como un contrapunto, de la posible extinción de nuestra subjetividad en pleno apogeo de lo pos.humano.

Axel Cherniavsky en “La vida en el silencio de los órganos” interpreta de una manera lúcida el tiempo y su relación con la conciencia y el modo en que le atribuimos significación. Los ejemplos son didácticos y ocurrentes y se desplazan desde el terreno de las ciencias duras hasta la literatura. Lo primero que se me vino a la mente cuando lo leía eran las clases que yo tenía en la Universidad sobre Husserl y la fenomenología. Pero el autor despliega una enciclopedia que construye puentes didácticos entre conceptos abstractos y los transforma en entendibles. En un momento utiliza el ejemplo de cómo funcionaría, desde la perspectiva de Bergson, el tiempo para un terrícola y un marciano, órbitas temporales ajenas entre sí pero atravesadas por la conciencia. Inmediatamente, no sé bien por qué, me acordé de Bradbury y de Crónicas marcianas y de cómo el tiempo es uno de los caminos, o tópicos, para recorrer la novela. Lo importante, pese a todo, es que podamos atribuirse significación a la experiencia personal desplegada en el tiempo.

Sol Echeverría en “Aparat” vuelve sobre la noción del tiempo y la percepción. El término aparat viene a representar una suerte de dispositivo, según la misma autora, de máquina o plataforma que rota sobre su propio eje. La analogía entre aparat/plataforma es una brújula para comprender el texto — recuerdo a La Mettrie como un autor que sistematiza la idea del hombre/máquina — Y es consecuente con la propuesta de escritura en la cual se disparan literalmente, sentidos y temas en varias direcciones. Reflexiona sobre los estados de la percepción obligada y firmemente enclavados en nuestro presente. El lenguaje tiene una función utópica en cuanto no puede re.presentarse la realidad en su plenitud. Y el mundo real se parece a un conjunto de mosaicos huecos que dibujan una simetría artificial en el vacío de las cosas.

Silvina Evangelista, “La inmediatez del pensar”, frente al pensamiento racional argumenta que podríamos pensar en términos más relacionados a lo inmediato. La inmediatez como un movimiento del cuerpo danzando. Superar la lógica binaria permitiría disponer de una capacidad para entender los fenómenos de la realidad más complejos, sin jerarquías, sin dualismos. Es recurrente en varias oportunidades el léxico deleuziano, por darle un nombre, y la necesidad de articular la multiplicidad, lo distinto, sin perder de vista un sentido integral como horizonte del pensar.

En el ensayo “Orbis Facebook” Ignacio Irulegui desarrolla argumentos acerca de los alcances de Facebook a la hora de construir los acontecimientos y de organizar la trama experiencial. Es un texto que conlleva un doble mérito, por un lado el tema, por otro, la forma. Entre expresiones referidas al lenguaje máquina, o de programador, intercala sus preguntas y sus inferencias relacionadas con una especie de cogito digital que lee el mundo desde Face. Claudio Occhi con “El (nuevo) orden (tecnológico) de los sentidos” también navega por los límites entre la representación/ simulación/ y realidad. En “Breve cosmogonía de un universo inversosímil” Santiago Lange regresa el estilo de escritura de lenguaje-máquina. Es un texto en el que el razonamiento lógico y silogístico articula el texto. Y hay una integración permanente del lector a la instancia de argumentación mediante interpelaciones directas. Toma frases claves y las re.significa. A cada afirmación le sigue una lectura atenta. Y una ruptura que abre sentidos nuevos. Cartografías en común para cada caso. Resuenan las narraciones de William Gibson y me dan ganas de re.leer novelas de Orson Scott Card.

Occhi re.dobla la apuesta e interpreta el modo en que construimos digitalmente la verdad. Las nuevas redes y las nuevas tecnologías son performativas (se instalan fuertemente en los límites de lo real) ya que configuran formas de actuar y hábitos para desenvolvernos con los demás. Vuelve la idea de Marshall McLuhan: la tecnología, entendida como una ciencia especializada en la creación de nuevas técnicas para intervenir el entorno, constituyen una prolongación de nuestros sentidos. De estar en una conversación sería inevitable una referencia al texto de Heidegger Gelassenheit en el cual se propone una actitud contemplativa, serena, frente al avance de la técnica occidental: ubicarse en el centro de la tormenta y decidir libremente desde allí.

Natalia Lentino, “Una muestra de arte como metáfora del concepto de potencia: ¡No duele!, yo puedo”, a partir de una muestra de arte realizada de la escuela especial Portal del Sol del partido de la Matanza, enuncia reflexiones teóricas acerca del binomio potencia/ devenir. Desde Aristóteles, pasando por Agamben, hasta Deleuze, los dos términos se integran para analizar las tensiones de la acción artística creadora. El binomio, como instrucción de lectura, nos puede servir nuevamente en el ensayo de Fanny Pirela Sojo (“De las irresponsabilidades de los elefantes y otras cuestiones imprescindibles”) significante/ significado, verdadero/falso, acierto y error, mimesis/poiesis. Sojo nos lleva a preguntarnos sobre la naturaleza misma del progreso. ¿Acaso toda posible ruptura no está ya tácticamente planeada por el progreso? El título es más que ocurrente para ilustrar ese estado de des.humanización (o animalización) de la que somos parte en la vida contemporánea. Mezcla estilos, juegos de lenguaje, provenientes de las Ciencias Sociales con estilos más cercanos a lo religioso y a la biología, en un mismo territorio de la escritura.-

Sobre experiencias estéticas Jorge Roggero, “Kropfl o cualquier otro”, nos presenta una biografía intercalada por interpretaciones e inferencias acerca de la educación popular y de nuestra identidad como argentinos. La música, desde esta perspectiva, teje historias y narraciones. Y kropfl es un ejemplo de cómo algunos genios aceptan el desafío de narrar lo in.narrable y de cómo la Historia con mayúscula de un pueblo se escribe en sus cuentos populares. En este caso, la primera asociación que me surge es la de Obra abierta de Umberto Eco, porque se trata de obras que están en una apertura perpetua, reescribiéndose constantemente.

El texto de Martín Retamozo “La obstinación de los espectros. Sujetos y política en América Latina” instaura otro tema. El pensamiento latinoamericano es protagonista. El autor interpela y complejiza la noción epistémica de sujeto. Es una escritura precisa y mesurada. En nuestro continente asistimos a procesos de conformación de nuevas subjetividades. Subjetividades en emergencia que reclaman nuevas formas de participación política y que crean y re.crean (a la vez) acciones transformadoras. Es un ensayo que de estar en una mesa de discusión seguramente llamaría al diálogo y a la participación de sus destinatarios. De fondo está la cuestión de si existe una identidad latinoamericana fuera de los de la historia, un tema que es tratado frecuentemente en congresos de Estudios Pos.Coloniales. Y que de se seguro no podría estar fuera de esta antología.

En sintonía con lo anterior, pero con una bibliografía y una óptica diferente, Gabriel Angel Moscovici Vernieri (“Cartografía del hedor”) retoma el tópico, o la figura, ya postulada por Rodolfo Kusch y lo actualiza en relación con las tensiones entre exclusión/ inclusión, multiculturalismo/interculturalismo y nosotros/ los otros. Los ejemplos utilizados para sostener sus interpretaciones son insólitamente actuales. No recuerdo haber leído un texto en el que se retorne al problema de la otredad desde La guerra de los mundos o desde Crónicas marcianas o recurrir a la descripción de un Pockémon para trazar una analogía con la evolución. Lo que sí, una vez, mi profesor de lingüística general dijo: “el signo de Saussure es como una pokebola”. Gabriel cita a Saussure, una cita que yo uso de vez en cuando, por esas casualidades, en mis clases y conversaciones con colegas y amigos. Es la diferencia el eje desde el cual se definen y determinan valores. Y es la diferencia el principio para pensar en nuestra identidad y cómo se construye lingüísticamente con los otros. Por momentos hay referentes, como una simbología, de la cultura de masas que hicieron casa en mi generación.

En el mismo sentido que el párrafo anterior en “Tecnologías de la carne: retro (futurista) alimentación”, de María Julieta Silva Massacese, aflora la importancia del ensayo de interpretación argentino. De nuevo: los procedimientos textuales son ingeniosos, hay un juego continúo entre la dimensión connotativa y denotativa de los significados. Sumado al oxímoron del título. Las lecturas de Massacese exploran, semánticamente hablando, el significado de la palabra carne. Y trasladan ese término de un lugar a otro en nuestro imaginario. La carne como bien simbólico. La carne con su referencia material. O como parte de un piropo. Lo primero que se me vino a la mente fue el texto de Luciano Lamberti referido a la temática: “miramos por la ventanilla del ómnibus a las tranquilas manadas dispersas por el campo, que apenas levantan la vista de los yuyos que están masticando para mirarnos pasar. La visión parece decirnos algo que enseguida se esfuma, o que entendemos y olvidamos, o que no estamos preparados para entender.” Entiendo que alguien tenía que tomarse el trabajo de atribuirle significación a esa visión. Resolver la pregunta acerca de qué y cómo significa la carne argentina. Y esa tarea la asumió María Julieta Silva Massacese.

En fin la antología es una radiografía heterogénea de la escritura ensayística en nuestro país y es un corpus elaborado desde la actualidad. Hay cuestiones que no amplié. Muchas. Por ejemplo, no todos los autores, o autoras, son filósofos/as. En ocasiones he agregado ocurrencias personales para mantener ese tono dialógico de la argumentación. Hay instancias en las cuales se trata de una escritura provocativa que escapa a los límites del universo académico. De seguro que dado el rumbo que han tomado las instituciones (pienso en cómo la universidad revisa y reflexiona sobre sus propias prácticas discursivas) relacionadas con la producción, legitimación y circulación de estas formas de la escritura, el ensayo (habría que precisar por qué argentino) adquirirá otra significación con el paso del tiempo. Así los textos seleccionados para esta antología constituyen una muestra del presente casi inmediato y, obvio, de lo que se escribirá en breve. C'est fini.-
*Reseñador
Marcelo Daniel Díaz nació en 1981. Vive en Río IV (Cba). Es Licenciado en Lengua y Literatura. Integró la antología Es lo que hay realizada por Lilia Lardone en 2009. Ese mismo año publicó el libro de poemas La sombrilla de Wittgenstein y un conjunto de relatos que se llamó Los límites de Tlön (ambos premiados en el concurso provincial de la Editorial Cartografías). En 2010 participó de las residencias literarias del Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba a cargo de Silvio Mattoni, María Teresa Andruetto y Alejo Carbonell. El año pasado publicó el libro de poemas “Newton y yo” con Editorial Nudista. Y hace unos pocos meses publicó el texto de lingüística “La palabra y la acción: la máquina de enunciación K” con el sello de EDUVIM. Forma parte el consejo editorial de la revista de estudios literarios Borradores de la Universidad Nacional de Río IV y ha colaborado con reseñas y textos críticos en La Guacha, Letra inversa, Bitácora de vuelo y El lince miope.