Incandescencia y evaporación
Carlos Battilana


Romina Freschi, Marea de aceite de ballenas
(Buenos Aires, Ruinas circulares, 2012)


¿Qué significa escribir sobre el amor? ¿Qué es o qué será una poesía amorosa? No refiere necesariamente representaciones de caricias dulces y dóciles ni escenas desenfrenadas de pasión. La poesía amorosa es un acto y un impulso: la posibilidad de arrojar algo al aire, una excedencia, un resto, algo distante de los parámetros cautelosos del cálculo, aquello que puede devenir una historia desviada de un plan previsible. Es decir, la poesía amorosa puede ser un acto de confianza. Olvidarse del temor, creer en eso pequeño que nos da el día, reencontrar la fuerza en el azar, ir incluso a su búsqueda son formas de esta poesía. No salir de “este techito de sombra conocido y ya algo meado y maloliente/ parece una proeza”, y sin embargo es su reverso, ya que se suspende la conciencia, el despliegue y la celebración de lo transitorio como el valor más preciado. Por eso mismo, es posible la pregunta acerca del momento en el cual “acampar”. Acaso la respuesta sea cuando se tiene al menos una certeza, la de haber podido explorar el viento ancestral, siempre renovado, del riesgo y cuando la experiencia acontece como hecho en términos de singularidad, un hecho que coincide con un nombre propio y el nombre propio con los acontecimientos que vivió. Como si las personas fueran recordadas y amadas por el conjunto de hechos del que fueron protagonistas o del que fueron parte.

Mediante un fraseo que juega con los significantes y los signos fonéticos, Romina Freschi indaga no sólo de qué manera la levedad del mundo revela un punto de vista y una entrega, sino también un tratamiento del discurso fragmentario en términos de enunciación. Poemas que mientras piensan la fragmentación del mundo, hacen del fragmento un ejercicio de escritura. Sin embargo, ese conjunto de fugas y segmentaciones se restituye a través de una salida amorosa: el amor como tentativa de una escritura y como impulso enunciativo, un hálito, la exhalación del fin como evento vital, cuando la mañana aún dura y cuando aún se la puede ver. Esta poesía no sólo explora los cuerpos a la manera de un mapa (“los cuerpos no son todos de la misma especie”), sino que rastrea la respiración leve, el roce mínimo y la textura de la piel como operaciones microscópicas (una operación poética) que dan cuenta de lo real, justamente, a partir de la existencia del detalle. Las simetrías, los órdenes que llevan a la equivalencia y la tautología son cercenados por hilos finísimos (“parece llegar un punto de choque/ el hastío de sí / (…) conseguir una desviación/ una distracción, del centro de la trama”). En un plano de reverberaciones minúsculas, la poesía de Freschi indaga el punto de contacto entre la existencia de las cosas y su desintegración, como si en ese punto exacto de incandescencia y evaporación fuera posible hallar el origen del movimiento, su eventual historicidad.
*Reseñador
Carlos Battilana nació en el año 1964 en Paso de los Libres, Corrientes. Doctor en Letras, se desempeña como docente de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires. Publicó los libros de poesía Unos días (1992), El fin del verano (1999), Una historia oscura (1999), La demora (2003), El lado ciego (2005) y Materia (2010).