Los amantes buscados
Jonás Gomez *


Wanted lovers. Las cartas de amor de Bonnie & Clyde
(Alpha Decay, España, 2010)

Las vidas de Bonnie Parker y Clyde Barrow tuvieron características similares a las vidas de ciertos mártires de la cultura popular: vivieron rápido, murieron jóvenes y abandonaron el planeta dejando cuerpos atractivos. O casi. Cuando fueron emboscados Bonnie tenía apenas 23 años, Clyde 25. En el libro se exhiben fotos al estilo antes y después, pero en este caso el después resulta escabroso. En el antes pueden verse imágenes de la pareja posando a cámara, como ladrones con glamour, estrellas de cine que sonríen y en los tiempos libres roban bancos. En el después se ven los cuerpos ensangrentados, un primer plano de cada uno después de la balacera. En el auto Ford que conducían se contaron 167 agujeros de bala, se afirma que cada uno de los cuerpos recibió más de 50 disparos.
Pero previo a ese desenlace hubo un origen, un período en el que el vínculo entre los dos jóvenes estaba cargado de pasión, cartas, lágrimas y juramentos. El material que incluye el libro quizás no sea abundante, pero es suficiente para percibir una cuota de la intimidad de la pareja. En ellas Bonnie se dirige a Clyde con palabras como “precioso”, “queridísimo amorcito”, “nene” y “cielo”. Y le reclama, le pide que consiga trabajo y deje atrás la vida de matón. O llora en el auto y uno casi puede ver a esa joven con el maquillaje corrido por las lágrimas, porque su novio está preso y lo extraña. Un dato llamativo: en ese momento de tristeza se acercan dos agentes a consolarla. En la escena hay algo curioso, dos hombres uniformados que intentan cuidar a una mujer que en el futuro se iba a convertir en ladrona y cómplice de asesinatos, para ser finalmente acribillada por la policía.
Desde el principio estuvo presente la tensión entre la pareja y la policía, porque si Clyde estaba preso, ¿no había en esa rutina carcelaria alguna clase de vínculo entre él y los agentes de la ley? ¿No hay cierto tipo de intimidad entre los presos y sus carceleros? En el tramo final del libro se incluyen 3 poemas de Bonnie, ¿qué sabemos de Clyde? Bonnie reclama cartas más extensas, quiere más afecto, más palabras. En el libro se publican 3 cartas de Clyde, en ellas se dirige a Bonnie como “niña querida”, “mi niñita de ojos azules”, o también “mi hermosa y dulce esposa”.
Si algo tenían en común, además de ser partes inseparables de la construcción de un mito, fue el origen humilde, la pobreza rural en la que crecieron. El padre de Clyde había sido granjero, después de perder todo, la familia Barrow tuvo que migrar a West Dallas. El padre de Bonnie había muerto cuando ella tenía 4 años. Bonnie era una chica inteligente que ganó concursos literarios en la escuela. Clyde se inició en el hurto de caramelos, en la adolescencia robó un auto alquilado, un camión cargado de pavos, junto a uno de sus 7 hermanos, Buck. Quizás en ese pasado de pobreza se puede encontrar una pauta importante: en el período de mayor popularidad la pareja era percibida como justiciera, probablemente los granjeros hayan visto en ellos a los ejecutores de su venganza, a los que llegaban del campo para poner las cosas en orden con los bancos, que habían despojado a tantas familias de sus tierras en desalojos violentos.
Pero en esta fábula construida con cartas de amor, violencia y estrellato los herederos de Robin Hood no llegaron a refugiarse en los bosques, continuaron con su tour por las rutas de Estados Unidos hasta lo que fue el final de su carrera. En el domingo de Pascua de 1934 mataron a dos policías de tráfico que se encontraban patrullando una autopista de Texas. Cinco días más tarde matan a otro agente de la ley, un hombre de 60 años, en Oklahoma. La simpatía con la que habían contado hasta ese entonces se esfumó, alguien tenía que detenerlos.
La tarea se le encomendó a Frank Hamer, un Texas Ranger, un caza recompensas famoso por su efectividad en aquellos años. La misión que se le dio fue capturar a la pareja viva o muerta. Una mañana de mayo de 1934 seis hombres liderados por Hamer se ocultaron entre los arbustos de una ruta de Louisiana. El padre de uno de los miembros de la banda de Bonnie y Clyde había estacionado su camioneta en la banquina, en complicidad con Hamer, como un señuelo. Clyde bajó de su Ford a ver qué estaba pasando y en ese momento los 6 policías comenzaron a disparar.
Hay que volver a decirlo: ella tenía 23 años y él 25. ¿Qué hubiera pasado con ellos en un contexto diferente, con el paso del tiempo? ¿Hubieran podido dejar atrás el hurto para convertirse en burgueses, para transformarse en una de esas parejas que engordan y recuerdan su juventud alocada en sofás cómodos?
Al entierro acudieron 20.000 personas, 20.000 personas para despedir los restos de la pareja que había pasado a la fama convertida en mito, pero también en imágenes, con esas fotos en las que se los ve sonrientes, elegantes, jóvenes y armados, construyendo una clase de fama que se mantiene vigente y sortea la muerte, la historia de Bonnie y Clyde, una fábula trágica de la depresión económica en los Estados Unidos.
*Autor
Jonás Gomez nació en el año 1977, en Buenos Aires, Argentina. Estudió dibujo y pintura en el centro de Artes y estudios C.E.A.V.O. Asistió a talleres de escritura en la Casa de la Juventud de Vicente López y en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Editó la plaqueta “Zorzales en Munro”, como parte del Proyecto Latinoamericano de unión poética, que puede leerse online en plupblog.com.ar. En el año 2009 ganó el premio Indio Rico, con su libro “Equilibrio en las tablas”, editado por Editorial Mansalva. En el 2010 editó “El dios de los esquimales”, por Ediciones Diatriba, de Santa Fe. En el 2012 edita “Planos para construir dos ciudades”, por la editorial autogestionada Mancha de Aceite. Trabaja en la editorial Pueblo Heredero, en donde desempeña tareas de corrección, edición y redacción. Coordina talleres de escritura, junto a Pablo Moller, en la librería Crack Up. Textos suyos pueden leerse online en el blog jonasland.blogspot.com