Entre el ritual y el éxtasis
Christian Broemmel *


La gloria secreta, Arthur Machen.
(La bestia equilátera, 2011)

I

“El nubarrón se alejó velozmente, precediendo al viento que llegaba con la noche. Lejana en un cielo todavía claro, la primera estrella brillaba con resplandor puro: un mundo deslumbrante allá en lo alto, sobre la tierra oscura y las sombras del sendero.”
Así empieza “La gloria secreta”, de Arthur Machen (1863-1947), escritor galés, autor, entre otros, de “El gran dios Pan” y “El pueblo blanco”, y esto que aparenta ser sólo la descripción de un instante fugaz en la campiña inglesa, es en realidad el germen en el cual ya se encuentra la materia condensada de toda la novela. Hay un resplandor puro, deslumbrante, un éxtasis, un Sentido, por un lado; hay una tierra oscura, un mundo de rituales vacíos, por el otro; y hay un sendero de sombras para el hombre que quiera alcanzar lo primero teniendo los pies plantados en lo segundo.

II

“Es la historia de un individuo desafortunado que se da la cabeza contra la pared desde el principio hasta el fin. No puede pensar ni hacer nada siguiendo la corriente del mundo; incluso cuando “obra mal”, lo hace de una manera sumamente inusual y excéntrica. Quedará a criterio del lector determinar si era un santo que había perdido el rumbo en el siglo o un pobre loco subdesarrollado; en lo que me atañe, no estoy a favor de ninguna de las dos opciones.”
De esta manera presenta Machen su novela en el prefacio, y de esta manera instala desde el vamos la dicotomía entre el éxtasis del santo y el ritual vacío del loco. Plantea también en este fragmento no estar a favor de ninguna de las dos opciones y al hacerlo pasa a estar de acuerdo con ambas como visiones complementarias, ya que ese éxtasis forma parte de la vivencia interior del santo o el loco, mientras que la locura implica una mirada externa puesta sobre algo que no entendemos, algo que el mundo, el lugar del ritual vacío de sentido, lee como ritual vacío de sentido.

III

Estas dos miradas del mundo se reflejan estructuralmente en la novela en la simetría que existe entre el capítulo uno de la primera parte y el primer capítulo de la parte segunda. El primero comienza con la descripción de la campiña que ya cité y lo coloca a Ambrose Meyrick, el protagonista, contemplativo en medio del paisaje hasta que descubre que se le ha hecho tarde para volver a la ciudad, al mundo, al sistema. En el segundo, el narrador nos ubica en el mismo lugar pero esta vez nos abre los ojos a la visión, a la vivencia trascendente que está experimentando Meyrick en ese momento.

IV

Ya en el prefacio el mismo Machen se encarga de decir que el libro es el resultado del cruce entre su intención de criticar al sistema educativo de su época, y su interés por la leyenda del Santo Grial y la antigua Iglesia Celta. Estos dos intereses se ven personificados en la novela en las figuras de Ambrose, un joven con naturales inclinaciones religiosas que es llevado desde los bosques de Gales a la ciudad inglesa para recibir una educación acorde al espíritu de su época, y Horbury, su tío y autoridad en la escuela. La misma noche, Ambrose entra en éxtasis ante la visión de la copa sagrada mientras Horbury lo hace ante la visión de una escuela futura diseñada por él mismo y para su propia gloria.

V

La visión de Horbury es la de la revolución industrial y el progreso desenfrenado, la de una sociedad que se construye sobre mitos falsos ideados para el éxito económico, y que se esclerosa en rituales ya vacíos de significado. El sentido no importa, lo que corresponde es la repetición sin cuestionamientos, origen éstos de la individualización, tan nociva para el orden establecido. Este ritual vacío es el del sistema educativo, la iglesia como institución y el endiosamiento del deporte; la forma en que la educación y el sistema moldean las mentes y buscan anular las diferencias y las inquietudes artísticas, no sólo desde arriba, sino desde el individuo mismo que al sentirse débil se refugia en la masa y teme a todo aquello que tenga un brillo propio.

VI

La visión de Ambrose es la de la búsqueda de sentido, la búsqueda del Sentido que se encuentra en los ritos vivos, los ritos vitales, que no han perdido su significación profunda y que se presentan como instancias iniciáticas en la vida del hombre, como escalones en el conocimiento de sí mismo y su relación con el mundo, visión que se representa en la leyenda del Santo Grial; leyenda en la cual un mundo baldío, una tierra yerma, muerta de sentido, sólo puede recuperarse si el observador del vaso sagrado, aquel ante quien se muestra, hace la pregunta adecuada, pregunta que se refiere precisamente a la significación de la copa, es decir, si el hombre se interesa por el sentido íntimo de las cosas, y así, su propia vida se inunda de significado. Pero este no es un camino fácil; este es, precisamente aquel sendero de sombras que aparece en el primer párrafo del libro, y es el que marca el progreso narrativo de la novela.

VII

El libro mismo es un sendero de sombras.
Es un libro, imperfecto, vivo, contado por un narrador de registro indeciso; por momentos novela, a veces ensayo, a veces crónica, por momentos irónico, a veces informativo, a veces sublime, por momentos decadente. Uno tiene la sensación de estar participando en el proceso de la escritura, de ser testigo de ese proceso, aún cuando en el prefacio Machen se ocupa de decir que es un libro terminado.
Es una caja de maravillas donde revolvemos sin saber qué es lo que vamos a encontrar en el próximo capítulo, y más allá del tono realista y ensayístico de muchas de sus partes, tiene algo del discurso de los sueños.
Es un libro raro, que deja traslucir a través de su cristal opaco un luz que, al ser sólo entre vista, fascina por su misterio y captura nuestra imaginación, la desafía y la fertiliza, dejando al lector en la misma posición que el observador desprevenido del Grial, y ante la misma pregunta.
*Autor
Christian Broemmel nació en julio de 1972. Participó de la antología El amor y otros cuentos ( Ed. Ramdom House Mondadori, 2011). Publicó el libro de cuentos Luz negra (Ed. Pánico el pánico, 2011).