demo
Ignacio Sánchez Mestre *


1.

Una habitación con una cama individual, un escritorio, una mesa de luz con un velador y una ventana. En el piso hay un bolso. Paula (27 años) está parada al lado de la ventana hablando por teléfono. Lucas (19 años) entra a la habitación con una caja cuadrada, la pone en el piso y sale. Repite esa acción con varias cajas más mientras ella habla. Luego, se sienta en el escritorio.

Paula: Hola Sebas, soy yo. Bueno, quería escucharte, tengo la necesidad de es-cuchar tu voz. (Pausa.) Ayer hablé con Ethel de la conexión. Le decía que no puedo encontrar el momento en que dejamos de conectar. No entiendo. Yo le decía a Ethel que a partir de un momento, que no sé cuál fue, empezamos a ir en distintos renglones. Ella me decía que quizás fue algo natural, que necesitábamos eso, esto. Algo de estar tan juntos hizo que fuera insostenible seguir. (Pausa.) ¿Sebas, vos estás bien? (Pausa.) ¿Cómo hacés vos para estar? (Pausa.) ¿Qué estás haciendo ahora por ejemplo, Sebas? (Pausa.) Bueno, te llamé para decirte dos cosas. Asunto uno, mi mamá ya sabe que cortamos. Tenías razón, no te quería. Estábamos hablando por teléfono, ya nos despedíamos y le dije: “Corté con Sebas”. Silencio. “Parece que es definitivo”. Silencio. “Bueno, yo te quiero mucho”, me dijo. Como si eso fuera algo. Después habló mal de vos un ratito. Dijo lo típico: que no valés una mierda, que sos uno más del montón... Pero del montón de los peores… Asunto dos, estoy conviviendo con un chico. (Pausa.) De verdad. No sé si está bien que lo sepas, pero es lo que me sale. Lo conocí el otro día en la playa. Fui a la salida del video a ver las algas. Él estaba con sus amigos vendiendo discos de su banda y me regaló uno. (Pausa.) Me acordé de esa mañana que discutimos mucho, que te tiré el yogurt en la cara y antes de irte me dijiste: “Vos, Paula, tenés que escuchar más música”. (Pausa.) Fue hermoso. (Pausa.) Asunto tres, no hace falta que me devuelvas la llamada. Beso.

Paula corta, se seca las lágrimas con las manos. Lucas está sentado en el escritorio, instalando los parlantes de un equipo de música.

Paula: Perdón. Tenía que hacer ese llamado.
Lucas: Todo bien.

Paula se dirige a la puerta. Se da vuelta, mira a Lucas.

Paula: ¿Vos sabés hacer instalaciones?
Lucas: ¿De qué?
Paula: De teléfono, porque la ficha está acá y estaría bueno tener ficha en mi cuarto. Así no te molesto.
Lucas: Ah, no. No sé.
Paula: Quizás Pablo sabe.
Lucas: No sé quien es Pablo.
Paula: El portero.
Lucas: Yo sé hacer instalaciones de cable. Un amigo trabajó ocho meses en Cablemar y me enseñó. Un día no teníamos qué hacer y se le ocurrió enseñarme eso por si me hacía falta más en el futuro. Estuvo bueno.
Paula: ¿Cuánto saldrá un inalámbrico?
Lucas: Ni idea. (Pausa.) Vos no querés tener cable.
Paula: Me da lo mismo.
Lucas: Entonces yo hago toda la conexión, sacamos cable de la de arriba. Me fijé por la ventana y tiene. ¿Qué onda? ¿Quién vive arriba?
Paula: Una japonesa, no sé el nombre.
Lucas: Una japonesa.
Paula: (Asintiendo.) Bueno, dale.
Lucas: Dale.

Paula sale de la habitación. Lucas se tira en la cama de panza. Paula entra y se acerca a Lucas.

Paula: Yo generalmente me baño al mediodía.

Lucas se pone de pié. Se miran.

Lucas: Está bien.
Paula: Antes de ir al video. (Pausa.) Lo digo por el termotanque, no dura mucho el agua caliente.
Lucas: Está bien.
Paula: ¿Vos a qué hora?
Lucas: No sé, depende.
Paula: Bueno, por eso, tengamos en cuenta el termotanque.
Lucas: Está bien. (Pausa.) ¿Estás bien?

Paula sale de la habitación.

Paula: (Desde afuera, gritando.) ¿Frazadas no trajiste?
Lucas: (Gritando.) No. (Pausa.) Pero puedo conseguir, no te hagas problema.

Paula ingresa a la habitación.

Paula: Usá esto, es un edredón.
Lucas: Gracias.
Paula: Es de plumas de ganso.
Lucas: Está buenísimo.
Paula: Cuidalo.

Paula se dirige a la puerta de la habitación para salir.

Lucas: ¿Escuchaste lo que te pasé? (Pausa. Paula se detiene, se da vuelta.) El disco.
Paula: Si.
Lucas: ¿Y?
Paula: Muy contento.
Lucas: ¿Cómo?
Paula: Es alegre, quiero decir.
Lucas: Igual es un demo.
Paula: Me puso de buen humor.
Lucas: Digo por si lo escuchaste raro. Es por eso, es porque es un demo.
Paula: Me gustó.
Lucas: ¿Te gustó “El olor a teta”?

Silencio.

Lucas: Es la segunda, la que empieza con ruiditos de agua, de cañería. Hay una canilla abriéndose, suena la batería con todo y ahí entro yo con el bajo. La grabamos en un baño. Éramos cinco chabones en el baño de Jota. Nos pusimos como consigna aprovechar al máximo todo lo que el baño tenga para dar.
Paula: Me gustó más la primera.
Lucas: “La puedo pilotear”.
Paula: Sí, esa.
Lucas: Sí, ese es el hit. En cambio, “El olor a teta” va por otro lado. Tiene humor.
Paula: Es gracioso. ¿El título cómo surgió?
Lucas: Para mí, la letra es excelente. Salió de una discusión con los chicos, dos decían que no existe el olor a teta y tres decían que sí. (Pausa.) Para mí, existe. Es muy sutil, pero existe.

Silencio.

Lucas: Voy acomodando acá.
Paula: Obvio. ¿Te ayudo con las cajas?
Lucas: No, no hace falta. Eso queda ahí, es todo vino.
Paula: ¿Todo vino?

Lucas saca del bolso una maceta con un ficus y lo pone cerca de la ventana.

Lucas: La última vez que tocamos nos pagaron con un vino muy groso. (Pausa.) Canje.
Paula: (Mirando la planta.) ¿Y eso? ¿Es un ficus?
Lucas: Peperina. Es más que un Ficus. Me la regaló Jota. (Leyendo la tarjeta que tenía la planta.) “Cuando uno se quiere independizar está bien cuidar algo”.
Paula: Qué lindo.
Lucas: “Un perro, un gato, una planta, un nene, un canario, un viejo, un hamster, algo. Así uno conoce sus límites. Abrazo. Jota”.
Paula: ¿Cómo se llama Jota?
Lucas: Jota.

Silencio.

Paula: Bueno, estás en tu habitación. (Pausa.) Si necesitás algo me decís. Más adelante seguro van a surgir cositas…

Suena el teléfono. Paula se queda inmóvil. Lucas señala el teléfono y la mira.

Paula: Sebas.
Lucas: ¿Qué?
Paula: Sebastián, mi ex novio.
Lucas: Hablá tranquila, voy a la cocina.
Paula: Atendé vos, por favor.
Lucas: No lo conozco.
Paula: Por eso, atendé. Es el primer favor que te pido desde que pisaste esta casa. Atendé y decí que no tenés idea dónde estoy, que no me encuentro en este momento, que si es muy urgente que te deje un mensaje. O nada, no le digas nada. Decíle directamente que no estoy. Eso, decíle eso.

Paula le pone el teléfono en la oreja a Lucas.

Lucas: Hola. (Pausa.) ¿Qué hacés llamando acá? (Pausa.) No, no tenés por qué llamar. (Pausa.) Bien. (Pausa.) Sí, estoy bastante bien. (Pausa.) No, no, no empieces. (Pausa.) Porque no, porque yo no te debo esa plata. No. (Pausa.) Eduardo me regaló esa plata. Y también me dio la bicicleta. (Pausa.) La voy a vender. (Pausa.) Ya la publiqué. (Pausa.) ¿Y qué? (Pausa.) Arreglálo con él. Adriana, tengo que cortar. Necesitan el teléfono acá. (Pausa.) No, Jota no está conmigo. (Pausa.) De verdad. Bueno, te corto. (Pausa.) Te corto. (Pausa.) Basta, Adriana. Te corto. (Pausa.) Te lo estoy diciendo de la mejor manera posible. Sí, te quiero. (Pausa.) De verdad que te quiero, pero necesito distancia. Basta, Adriana, te corto. (Pausa.) Adriana.

Lucas corta el teléfono. Se miran.

Lucas: Era para mí. (Pausa.) Permiso.

Lucas sale de la habitación. Entra con un vaso de agua. Riega la planta y luego toma lo que quedó en el vaso. Paula lo mira.

Paula: ¿Vos ya pasaste mi número fijo a tus contactos?
Lucas: No.
Paula: Te acaban de llamar.
Lucas: De verdad que no. No sé de dónde lo sacó. Perdón. (Pausa.) No creo que llamen para mí, uso más el celular.
Paula: ¿Qué es eso de la plata? ¿Ese Eduardo? ¿Todo este vino? ¿Quién es Adriana?

Silencio.

Paula: Perdón, perdón. (Pausa.) ¿De tu papá?
Lucas: No. De mi viejo se separó cuando yo tenía dos años. Después estuvo so-la un tiempo, después en pareja con un piloto durante siete años y ahora hacía casi cinco años que estaba con Eduardo. Pero se separaron.
Paula: Pobre. (Pausa.) ¿Y por qué se separaron?
Lucas: No les pregunté.
Paula: ¿Pero vos los veías mal últimamente?
Lucas: No los veía mucho últimamente.
Paula: ¿Cinco años dijiste?
Lucas: Sí.
Paula: Es un montón. (Pausa.) Aunque en una pareja de más grandes quizás no es tanto.
Lucas: Media década.
Paula: Media década. En cualquier edad es media década.

Silencio.

Paula: ¿Te puedo hacer una pregunta?
Lucas: Sí.
Paula: ¿Vos por qué te fuiste de tu casa?
Lucas: Podía ahorrar o podía probar vivir solo un tiempo y medio que elegí lo segundo.
Paula: ¿Y después?
Lucas: Después no sé. (Pausa.) Pero mientras yo no te voy a joder en nada. Tengo pensado hacer la mía. En la primera que se arme, lo hablamos y listo. Si alguno no se siente cómodo, se cancela. Paula. (Pausa.) ¿Vos querés que te pa-gue ahora?
Paula: No hace falta. (Pausa.) Mañana arreglamos. Pasa que recién por teléfono le dije a mi ex que estoy conviviendo con un chico.
Lucas: No mentiste.
Paula: Pero manipulé información, es lo mismo.
Lucas: Llamálo y decíle la verdad.

Silencio. Paula sonríe.

Paula: ¿Vos tenés novia?
Lucas: No, nunca.
Paula: ¿Nunca, nunca?
Lucas: Salí con algunas. (Pausa.) Un par.
Paula: Claro, no duraste.
Lucas: ¿Sacacorchos tenés?
Paula: No.
Lucas: Voy a comprar uno.
Paula: ¿Ahora?
Lucas: Sí.
Paula: Bueno.
Lucas: ¿Me das la llave?
Paula: Sí, perdón, pensé que te la había dado. (Paula saca de su bolsillo un llavero y se lo da a Lucas.) ¿Vas a abrir un vino ahora?
Lucas: Sí. ¿Te quedás acá?
Paula: No, ya me voy.

Lucas sale.
Apagón.



2.

Lucas en la habitación, cerca de la ventana, con un cable que viene desde afuera. Está conectando unas fichas al cable. Golpean la puerta.

Paula: (Desde afuera.) ¿Puedo pasar?
Lucas: No.
Paula: Perdonáme, Lucas.
Lucas: ¿Por?
Paula: Por lo de esta mañana.
Lucas: Bueno.
Paula: Te quiero pedir disculpas. De verdad.
Lucas: Ok, recibidas.
Paula: No me estás perdonando de verdad.
Lucas: Te perdono de verdad.

Silencio.

Paula: Yo sé lo que se siente cuando el otro se te ríe en la cara. (Pausa.) Es ho-rrible, a mi me pasó. Ayer, en la entrevista del otro trabajo, me fue mal. Y todo porque ese tipo me reconoció del video. Me dijo que yo le recomendé películas muy loquitas. Así me dijo: “Muy loquitas todas”. Y se empezó a reír y no paró más. Me canceló la entrevista.
Lucas: Está bien, Paula.
Paula: ¿Te lastimé? (Pausa.) Perdón si te lastimé. No tengo nada en contra de hacer un recital en la escuela. No sé por qué me dio risa. Y cuando me explicaste lo de la música y los chicos me dio más risa y, bueno, eso. Pero no quiere de-cir que me ría de vos. No sé. Es lo mismo que te pasó a vos cuando te conté que nunca me metí al mar. ¿Qué pasó ahí? Te reíste y lo acepté. Bueno, yo me reí de la idea de hacer un recital en tu ex escuela. Pero nada más. Te respeto. Te juro que te respeto. (Pausa.) Es más, te envidio.

Lucas, con el cable en la mano, se acerca a la puerta y la abre. Entra Paula.

Lucas: Ahí está el cable con la ficha, yo voy con la tele y vos vas ajustando.
Paula: Bueno. ¿Qué hiciste?
Lucas: La conexión.
Paula: ¿Dejaste a la japonesa sin cable?
Lucas: Un ratito. Me fijé y salió, no pasa nada.

Lucas toma la punta del cable y sale. Paula se acerca a la ventana, mira para afuera, toma la ficha y el cable.

Lucas: (Desde afuera, gritando.) ¡Movélo!
Paula: ¿Así? No me explicaste nada.
Lucas: Un poquito más.
Paula: ¿Así?
Lucas: Tratá de que se junten más entre sí los cables y la ficha.
Paula: Bueno, lo hago por intuición.

Silencio.

Paula: ¿Y?
Lucas: Lluvia.
Paula: (Tocando el cable, las fichas.) ¿Qué hago?
Lucas: Ahí.
Paula: ¿Ahí?
Lucas: Dejálo ahí.
Paula: ¿Listo?
Lucas: No. (Entra.) Enganchó sólo ESPN. (Pausa.) Cambio de canal y es todo lluvia.
Paula: ¿Un canal nada más?
Lucas: Sí.
Paula: Qué raro.
Lucas: Sí. Supuestamente hice todo bien. (Pausa.) La otra que nos queda es llamar a Cablemar y preguntar si están teniendo problemas.
Paula: Llamo yo.
Lucas: ¿Sí?
Paula: Sí.
Lucas: Cuatro, ocho, siete. Siete. Siete.
Paula: (Al teléfono.) Hola, ¿qué tal? (Pausa.) Bien, todo bien. (Pausa.) Si, te llamo porque estoy teniendo un problemita. (Pausa.) Silvia. (Pausa.) Sí, te cuento. Es un problema raro. Desde hoy que solamente estoy teniendo un canal de la grilla. (Pausa.) Uno sólo, sí. (Pausa.) ESPN, el de los deportes. (Pausa.) Claro, cambio y lo demás está como con lluvia.
Lucas: Sin señal.
Paula: Sin señal, me dicen acá. Sí, hace un montón que somos clientes y nunca nos había pasado. (Pausa.) Sí, acá los chicos miran un montón. (Pausa.) Sí, ESPN se ve perfecto. (Pausa.) Sí, rarísimo. (Pausa.) Esperáme un segundo que lo busco, no me cortes.

Paula corta.

Lucas: ¿Qué hacés?
Paula: Me pidió número de cliente.
Lucas: Y hubieras inventado uno.
Paula: ¿Cómo voy a inventar uno?
Lucas: Qué sé yo, veinte setenta y ocho.
Paula: Lucas, tienen computadoras. Hay un sistema, está todo registrado. En el video es igual, cada número se corresponde con un cliente.

Silencio.

Lucas: Por ahí es un problema general. Porque, si se ve un sólo canal, algo de lo que hice está bien.
Paula: Puede ser. A ella le pareció raro.

Silencio.

Paula: ¿Te puedo preguntar algo?
Lucas: Sí.
Paula: ¿Para qué quieren tocar en el colegio?
Lucas: Lo del colegio fue idea de Jota. Dice que quiere romper con la idea de que para tener llegada tenés que estar en un barcito en la playa o sonar a la radio. (Pausa.) Armar otro circuito para que la banda se mueva.
Paula: Está bien. ¿Pero por qué en un colegio?
Lucas: Es por lo que te expliqué antes, que por ahí la música que hacemos es para chicos como nosotros o por ahí más chicos. Y esos chicos, todavía no salen tanto. (Pausa.) O sea salen a lugares públicos. A la peatonal, a la playa. Pero no a lugares cerrados. Porque son chicos. Pero escuchan música y van a la escuela. Por eso, es como llevarles la música al lugar donde están. La escuela.
Paula: Claro.
Lucas: Para mí, cualquier cosa que podamos hacer para que nos escuchen más está bien. Pero no lo digo por querer tener éxito sí o sí, sino por mostrar lo que hacemos.
Paula: Claro.
Lucas: Obvio que me gustaría tener éxito, pero me gusta más la idea de que los pibes, que van a la misma escuela que fui yo, se vuelvan locos con nuestros temas.
Paula: Ahí me confundís.
Lucas: ¿Por?
Paula: Porque una cosa es querer compartir y otra distinta es querer que los chicos del colegio se vuelvan locos con tus canciones. Eso, ya es querer reconocimiento.
Lucas: Puede ser.
Paula: Pero si quieren reconocimiento también está bien. Hay que aceptarlo.
Lucas: Sí. No sé. Supongo que sí.
Paula: A ver, sincerémonos. A mí, también me gustaría tener reconocimiento.
Lucas: ¿Con qué?
Paula: No sé. (Pausa.) Me falta encontrar qué quiero hacer, pero digo, si hiciera algo, me gustaría que me reconozcan por eso.
Lucas: ¿Por qué me dijiste que me envidiás?
Paula: ¿Cuándo?
Lucas: Hace un ratito. Te abrí la puerta y me dijiste: “Es más, te envidio”.
Paula: Hoy por ejemplo me pasó de envidiar a un personaje.
Lucas: ¿Yo vendría a ser un personaje?
Paula: No, una chica de una película.
Lucas: ¿Qué película?
Paula: Una que vi hoy.
Lucas: ¿Ah, vos ves películas en el video?
Paula: Sí. Era de una chica con una mochila enorme de esas de mochilero. Arranca con la imagen de ella caminando, plano general, una calle de tierra, es todo muy seco, desierto. Ahí, plano preciso de los borcegos de ella que de repente frenan. Se abre el plano y vemos que está en frente de una casa con una pileta chiquita llena de nenes bañándose. Como diez nenes, todos metidos en una pileta muy chica. Ella los mira. Saca de su mochila una cámara de fotos muy profesional y les empieza a sacar fotos. Ahí los perros se le vienen encima. Sale el dueño de casa y le pregunta: “¿Oye, qué quieres?”. Y ella, nada, no contesta. “Si quieres llegar al pueblo tienes que seguir caminando. Te faltan como diez kilómetros”. Ella guarda la cámara y sigue caminando. Llega al pueblo y alquila una habitación en la casa de una señora que acaba de enviudar.
Lucas: Como yo.
Paula: Yo no enviudé, Lucas.
Lucas: ¿Y después? ¿Qué pasa?
Paula: Una noche están las dos cenando y de repente la mujer se levanta, agarra la jarra de agua y la vacía en la pileta donde lavan los platos. Saca de la alacena un vino. Lo abre, se sienta, plano detalle, brindan. Ahí, nos damos cuenta de que la mujer está llorando. Primer plano. La chica le pregunta: “¿Qué te pasa?”. Y la mujer se lleva un bocado a la boca y dice: “Comer llorando es lo más incómodo que hay. Yo no he nacido para mezclar el placer con el dolor”. Y ahí, la chica le saca una foto.
Lucas: ¿Termina ahí?
Paula: No. Un día la chica se levanta y se va del pueblo. Cuando pasa por la casa de la pileta, para. Saca de la mochila unas fotos, flashback y volvemos al presente. Las mete en un sobre y las deja del otro lado de la tranquera. Ahí, termina. Ahí vienen los créditos. (Pausa.) “Un mes y cuatro fotos”, se llama. (Pausa.) Me dieron ganas de ser esa chica.

Silencio.

Lucas: Sigo sin entender por qué me envidiás a mí.
Paula: Que inconscientemente me da bronca que otro pueda hacer algo y yo no. No sé, me contaste la idea de escribirle a la directora del colegio, de proponerle un recital ahí, y a mí un poco de risa me dio. Pero también sé que se activó en mí algo parecido a la envidia. Entonces, lo demuestro con eso, con una risa medio burlona. Pero no quise burlarme exactamente. Es un mecanismo bastante humano. Veo que el otro está seguro en lo que hace, que está bien. Y eso sin querer me demuestra que yo no. Que no estoy bien, que estoy insegura. Y me pasa siempre eso. Con Sebastián también me pasaba. (Pausa.) La diferencia es que ahora me doy cuenta. (Pausa.) ¿Se entiende?

Lucas asiente y se acerca a Paula, la abraza fuerte.
Apagón.
Aclaración
Esta obra fue estrenada el 24 de mayo de 2012 en El camarín de las musas, Buenos Aires, con actuación de Inés Efron y David Szechtman, escenografía y vestuario de Victoria Chacón, luces de Brenda Bianco, música de Julián Larquier Tellarini y Julián Tello, voces en off de Sofía Brihet, Verónica Llinás y Florencia Patruno, asistencia técnica de Pablo Compagno, asistencia de dirección de Sofía Brihet, dramaturgia y dirección de Ignacio Sánchez Mestre.
demo fue publicada por Libros Drama en 2012.
*Autor
Ignacio Sánchez Mestre es actor, dramaturgo y licenciado en publicidad. Estudió teatro en Córdoba en la escuela de Cheté Cavagliatto. En Buenos Aires se formó principalmente con Nora Moseinco. Realizó estudios de dramaturgia con Mauricio Kartún y Ariel Farace, con quien estudia actualmente. En 2010 participó en la creación colectiva JORGE. Es co-autor y co-director, junto a Katia Szechtman, de la obra Corresponsal, estrenada en julio de 2011 en El excéntrico de la 18. Participó como actor en la obra Ulises no sabe contar, en el Teatro Sarmiento del CTBA, bajo la dirección de Ariel Farace. Actuó en el cortometraje Soy tan feliz, dirigido por Vladimir Durán, ganador del 13 BAFICI y en competencia oficial en el Festival de Cannes 2011. En 2012 fue intérprete de la obra CMMN SNS PRJCT, junto a Laura Kalauz.