Añejo
Camila fabbri *


Terraza de edificio decorada con objetos de cumpleaños de niña de tres años. Sentada en un banco está Gloria (23), disfrazada de dinosaurio. Gloria espera. La terraza está sucia.
Hay globos, papel picado, caramelos. Todo desparramado por el suelo. Gloria está seria. Suena en un volumen más bien bajo, la radio AM. Quizás se cuela alguna canción. Gloria sabe la letra. Come chizitos, bastantes, desde una fuente llena de éstos. Es el atardecer. Está empezando a refrescar.
Entra Mario (55) a la terraza con un escobillón y empieza a barrer. Así un tiempo, hasta que apaga la radio. Cuando Mario ingresa a la terraza, Gloria instantáneamente deja el plato de chizitos y empieza a acomodar sus elementos. El disfraz no se lo puede sacar. Para eso debería ir al baño y desnudarse. Ahora no es el momento.


Mario: Éstos son los baratos.
Gloria (que no lo escuchó del todo): ¿Cómo?
Mario (refiriéndose a los globos): No, que éstos son los baratos.
Gloria: Ah.
Tiempo.
Gloria: Igual no son tan baratos eh. Tienen unas frases divertidas para el festejante o la festejante. Te quiero, qué lindo cumple, cuántos años que cumpliste, qué lindo festejo, feliz en tu día, qué buenos tus papás.
Mario: Sí, ya está. Está bien.
Tiempo. Mario barre los globos. Empieza a explotar los pocos que quedaron en el suelo. Gloria se sobresalta. Lo mira.
Gloria: Estuve pensando que voy a considerarle lo de la asfixia. Que podemos arreglar la hora a veinte pesos.
Mario la mira. No le responde. No deja de barrer.
Gloria: Considerando, claro, que cobrar hoy día veinte pesos la hora es un regalo para el trabajador. En una compra en el supermercado se va el sueldito que una se hizo en una fiesta. A veinte pesos la hora. Un regalo.
Mario: ¿Es una cargada no?
Gloria: ¿Qué cosa?
Mario: Lo de los veinte pesos por la hora de trabajo.
Gloria: No señor, no es una cosa que le estoy cargando. Es de verdad.
Mario sigue barriendo. Gloria come algunas papas fritas. Ya guardó todo.
Mario: ¿Vos tenés autocrítica piba?
Gloria: Sí que tengo.
Mario: ¿Vos pensás que después de todo lo que pasó yo te voy a pagar incluso? Suficiente que te dejo comer los saladitos que quedaron en las fuentes.
Gloria: ¿Usted me está haciendo una cargada Señor Mario?
Mario: No. En absoluto. Levantá los pies que tengo que barrer.
Gloria: Señor Mario, ¿usted sabe que yo solamente trabajo con esto no? ¿Con los niños? ¿Con sus cumples?
Mario: Sí, eso está clarísimo. Escuchame una cosa piba. ¿Vos no viste cuando Judith, la mejor amiga de Luciana, estaba tirada en el suelo y vino Solange y le empezó a tirar del pelo? ¿Vos no viste eso? ¿Vos no viste el agujero que le quedó en la cabeza a Judith, querida? ¿Vos viste? ¿Vos sabés quién tuvo que ir a dar la cara con los padres de Judith?
Gloria: No, yo esa parte estaba con las témperas.
Mario: Me importan un carajo las témperas. ¿Vos no percibiste el rapto de violencia de las nenas en ese momento? Estabas acá para eso. Siempre se la ensañan con Judith por el acné. Te lo dije cuando llegaste.
Gloria: No, se ve que no me acordé.
Mario: Sí. Evidentemente no te acordaste piba. ¿Vos tenés problemas auditivos? ¿Te hiciste alguna vez en tu puta vidita una audiometría acaso?
Tiempo.
Mario: ¿Cómo vas a poner las cumbias y los reggeatones a un volumen de setenta decibeles? ¿Vos no viste cómo lloraba Luciana, la mejor amiga de Nicole? Lloraba como pato degollado. Le sangraban las lágrimas a la pobre piba de escuchar la música a ese volumen. Yo me pegué tamaño susto allá en mi departamento y cuando vengo, llego, y Luis se estaba dando flor de porrazo.
Gloria: Cuántas cosas está diciendo…
Mario: Y vos, mientras, bailando ahí adentro de ese dinosaurio reventado.
Gloria: Es mi herramienta de trabajo señor.
Mario: Tu herramienta de trabajo me importa dos pitos.
Gloria: Señor, son cosas que pasan.
Mario: ¿Cosas que pasan? Salieron la mitad de los críos con los oídos desechos de por vida. ¿Sabés quién le tuvo que explicar a los padres? ¿Vos le viste cómo le quedó el ojo a Sebastián Morales? Morado le quedó, de la paliza que le dieron José y Antonio. Pero no, vos ahí no viste tampoco porque estabas comentando con una madre lo bien que se desempeñaba Nicole con los juegos. Vos piba si trabajás de esto tenés que tener ojos en el culo. Y ser el Dios de los pibes por esas dos horas. Qué disfraz de elefante ni ocho cuartos. Además te pisabas la cola cada dos segundos. ¿Qué clase de disfraz es ese, tan poco práctico? ¿Vos trabajás sola además? ¿ No tenés un asistente? ¿No me habías dicho que tenías? Qué disfraz de oruga ni ocho cuartos.
Gloria se empieza a angustiar.
Gloria: Es un dinosaurio Señor Mario.
Tiempo.
Gloria: Yo le puse empeño al cumpleaños de su hija. Yo le prometo que le puse más empeño que en los otros cumpleaños que hago. De hecho las cositas que compré esta vez, son mejores que otras cositas de otros cumples. Yo eso se lo garantizo, de por vida que tengo como animadora. Se lo garantizo que hacía meses no veía nenes tan entusiastas.
Tiempo.
Gloria: Yo tenía un asistente, además. Un viejo amigo. Claudio. Yo lo quería tanto a Claudio. Compartimos momentos. Claudio se iba a confeccionar un dinosaurio similar al mío, pero más chiquito, porque Claudio es más chiquito que yo. De contextura. Es holandés él. Pero no pudo. Hace tiempo que no puede nada. Está angustiado, en cama. Toma Sommit. Y ya no compartimos la amistad. Él no me entiende, y yo su tristeza no la comparto. La idea de tener un dinosaurio chiquito al lado mío trabajando se perdió. Ahora hago todo sola.
Mario la mira atento.
Gloria: No me lo remarque lo de la soledad señor Mario, a mí me duele.
Tiempo. Ya es casi de noche. Está frío. El viento sopla en la terraza. Gloria sigue con su disfraz puesto. En la radio hablan personas, no paran de hablar. En el cielo se está empezando a ver la luna.
Mario: Esto fue una masacre querida. Salieron todos los pibes deformados. Los padres me van a hacer un agujero.
Mario está a punto de romper en llanto. El viento le lleva los pelos.
Gloria: No señor Mario. Yo le prometo que nadie le va a hacer un agujero en ninguna parte.
Mario: Eso, eso no…No me sirve. No hables si no sabés.
Gloria: Es que yo creo que usted no debería haberse puesto así. A ningún niño le gustó verlo en ese estado.
Mario: Ya lo sé.
Gloria: A ningún nene le gusta ver un señor envejeciendo.
Mario: Ya lo sé. Sí, tenés razón. Fue imperdonable.
Tiempo. Mario se queda observando los globos.
Mario: Estos globos son los más baratos. Se nota por el tono de los colores. Mirá aquél, el verde que tiene…Dios mío. La berreteada más pura.
Gloria: No es verdad. Ese verde es precioso. Lo que pasa es que usted ve todo con ojos del diablo.
Mario: Qué va a ser precioso…
Tiempo.
Mario: ¿Sabés qué es lo peor de todo? Que ahora mi mujer me va a tener ahí, en la visión oscura. En la visión del hombre con el que nunca va a considerar una segunda oportunidad. Una familia entera, completa. No va a considerar buscar el varón conmigo. La parejita, con Nicole. El varón lo va a buscar con otro. Con otro varón. Soy un desgraciado.
Gloria: No señor Mario, usted es como un apóstol.
Tiempo.
Gloria en un rapto de alegría pone música en el aparato. Un poco baila y le sonríe a Mario, que está muy triste con toda la situación.
Mario la observa. Muy serio. Muy triste. Se prende un cigarrillo. Está casi destruido.

Mario: ¿No tenías unas pistas de música especiales para los nenes? ¿La radio tenías que poner?
Gloria: Ah, qué va, es música igual. Cuando son tan chiquitos es solo ruido para ellos.
Tiempo.
Mario: Vení nena, dame un beso.
Gloria: No señor, qué dice.
Mario: No sé…no sé qué digo.
Tiempo. Música.
Gloria detiene la música. Agarra sus cosas.

Mario: A veces pienso en la cantidad de besos que le daría a las chicas como vos cuando bailan. A las chiquitas como vos, a ésas. No a las grandes. Me metería en las rondas inmensas esas que arman en las fiestas, bien en el medio me metería, y beso que va beso que viene. Besos a todas ellas. ¿Te asusta lo que te digo?
Gloria: No, realmente no. Se lo ve destruido.
Tiempo.
Gloria: Usted Mario es un estratega.
Mario se quita los zapatos. Debajo tiene unas medias agujereadas. Saca los cigarrillos. Le queda uno. Se lo prende. Apoya los pies sobre los zapatos, se los frota, tiene frío.
Gloria: Señor, tengo que irme. Me tiene que pagar.
Mario: Pagar…de billete.
Gloria: Pagar de billete.
Mario: ¿Vos todavía creés que te voy a pagar? ¿Vos te acordás que Juani casi se ahoga? ¿Te acordás que se puso bordó porque se tragó un Mogul doble? La gomita Mogul esa venia pegada, era inmensa. Juani es el más chiquito de todos, tiene dos, no puede comer dos gomas pegadas. Eso vos lo tenés que saber querida…vos estabas a cargo. Me arruinaste. Me sacaste el brillo para siempre.
Gloria: No.
Mario: Sí nena. Juani casi se nos va. Se nos muere acá. ¿Te imaginás el recuerdo para Nicole?
Gloria: Por eso le digo que le considero la asfixia. Que hagamos veinte la hora.
Mario: Y después de llenarlas de besos a todas las chicas de tu edad, después de eso, les tiraría del pelo a todas. Todas juntas como muñecas, de las Barbis, les tiraría del pelo y les dejaría agujeros. Y después de eso, les frotaría las piernas, y las abrazaría. O las mataría. No sé. No sé bien.
Gloria: No sea maligno Don Mario. Hice lo que pude.
Tiempo. Mario le ofrece cigarrillo a Gloria. Ella lo rechaza.
Mario: ¿Por qué gritabas así además? ¿Por qué? Aturdiste a todos los nenes, a todos. Gritabas como un mono.
Gloria: Tengo que irme. Me llama mi novio que no lo atiendo porque le puse el silencio. Que me tengo que ir señor Mario. Que me pague. Que se enoja mi novio. Estoy apurada.
Mario: ¿Vos no escuchás lo que yo te estoy diciendo no?
Gloria: Sí, lo escucho. Pero también sé que me tengo que ir y que todo lo que va a decir yo ya lo sé porque también estuve ahí. Porque también lo viví. Así que no repita más. No se ponga gagá.
Mario: Gagá.
Gloria: Vea qué lindo está el cielo. Las nubes. Su hija ahora llora en la cama, pero en un rato se le pasa y se pone buena. Usted sabe. Si la conoce.
Mario: Ella no va a querer hablarme nunca más piba, vos eso lo sabés.
Gloria: No diga.
Mario: No. No va a querer. Y a mí me prometés que si te la cruzás otro día en el ascensor no la saludás. La dejás tranquila, en paz. Nada más de vos para mi hija.
Gloria: Ah, mire si está exagerando.
Mario: Explotame aquél globo querés.
Gloria: ¿Este?
Mario: Sí, ese. Me molesta.
Tiempo. Gloria explota el globo. Se quedan los dos en silencio. Es de noche cerrada. Oscura. En la radio suena una canción en portugués. Una balada. Gloria se cambia el traje de dinosaurio delante de Mario. Se desnuda. Mario la mira, plenamente, no se esconde. Gloria le permite eso. Se lo concede. Se lo regala.
Mario: Sentate acá, miremos.
Tiempo.
Mario: ¿Tan acabado creés que estoy?
Gloria: Sí. Es más. Pienso que no fui yo. Que fue usted.
Mario: Ah…
Gloria y Mario miran el cielo estrellado. Ella dejó el disfraz sobre la mesa, donde todavía hay restos del cumpleaños. Todo está sucio. Gloria está con poca ropa. Los dos miran las estrellas. Mario solloza.
Gloria: Señor Mario, usted tiene una hija que es un encanto. Por ahí por eso los niños se golpeaban y yo no los separé, porque no podía dejar de mirarla.
Mario llora con más intensidad.
Gloria: Quizás un día sea alguien su hija.
Mario: Sí.
Gloria: Y a usted cualquier cumpleaños ya no le pese.
Mario: No.
En el cielo algo se ilumina, como si las estrellas ahora brillasen más que antes. Gloria se levanta y sube el volumen de la radio. Mario solloza y está bien, no necesita abrazos. Están bien los dos así, haciéndose compañía. La terraza ahora está oscura, lo único que los ilumina es el cielo. Los restos del cumpleaños de nenes siguen desparramados por ahí. Gloria no tiene frío.
Mario llora, pero está quieto.
*Autora
Camila fabbri nació en septiembre de 1989. Estudió actuación durante cinco años en la escuela de Julio Chávez. Hacia el 2009 comenzó una clínica de dramaturgia con Romina Paula donde terminó de escribir su primera obra teatral, Brick, obra que está actualmente en cartel. Brick se estrenó por primera vez en el año 2011. Camila pasó por talleres de dramaturgia con Lautaro Vilo y actualmente con Mauricio Kartún. Escribe como colaboradora en revistas como No Retornable, Los asesinos tímidos, Acción y Brando. Actualmente cursa la carrera de Dirección Escénica en el IUNA.