Frío, miedo y vergüenza
Lucía Möller *


I.
La mañana. Recostado en su catre CINDO abre los ojos. Tiene sobre el pecho una edición vieja de la primera novela de Dostoievski. Estira el cuerpo para sacudir la pereza. Sus extremidades cortas no alcanzan a traspasar los límites del colchón. Gira la cabeza. Mira la cortina que lo separa del otro catre.
CINDO: Ayer me quedé despierto en medio de la noche, pensando, escribiendo mientras dormías: Sos mi bici de viaje/Siento el hambre de este cuerpo a pedal girando sobre el intenso pensamiento: Vos y yo/Te recorro/Somos asfalto, rueda/Y en la sensación uterina de latir a tu compás/Pienso/El mundo anida en tu centro/Giro en tu roja matriz. Fin. ¿Te parece mucho? ¿Qué quiere decir que hoy me despierte y tu cortina vuelva a estar corrida? Vos sabés que no hay vuelta atrás. Tendríamos que sacarla de una vez. Es ridículo. “Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama”. Ahora entiendo la frase. Ayer escuché a tu corazón acelerar cada vez que mi mano avanzaba. Tu calor. La yema de mi dedo por tu cadera, por tu ingle, por tu ombligo. Subir lento para que te dejés. Hundir el dedo en el centro del pecho, deslizarlo hacía el borde erizado. Tu pezón y ese primer suspiro. La belleza es una enemiga porque yo no puedo ser tuyo de otra manera, nunca más ¿esta mal?
Del otro lado de la cortina.
RICARDO: Se fue a comprar pan. Debe estar por llegar.
CINDO: Igualmente ya me iba, tengo que arreglar unos asuntos en el puesto de diarios.
Al lo lejos se escucha la voz de una vieja que grita.
VIEJA: ¡Volvés a pasar por acá y te vuelo la cabeza de un tiro, puta de mierda!
Llega PUPÉ, deslizándose por la medianera del patio. Lleva una baguette bajo el brazo y un balde de pintura lleno de agua.
PUPÉ: ¿Ya estas despierto? Traje pan (Mientras saca la pava que ya está humeando sobre el calentador) vino Ricardo ¿Lo viste?
CINDO: Sí.
Desentonando con el piso de tierra, el juego de muebles franceses del siglo XIX: un armario, la mesa y tres sillas. PUPÉ toma del armario un perfume caro. Dispara con el atomizador en toda dirección. El aroma dulce y rancio se mezcla con el olor a podrido que llega de la calle. Hace tiempo que no pasa el servicio de recolección, por eso la basura se acumula atrayendo ratas, insectos, viciando el aire.
PUPÉ: ¿Ricardo?
RICARDO: ¿Pupé?
PUPÉ: Te despertaste.
CINDO: Sí, ya se despertó. Yo me estaba yendo. Tengo que ir a hablar al puesto de diarios.
PUPÉ: Otra vez con lo del kiosco. NO TE VAN A VENDER TUS POEMAS AHÍ: ENTENDELO. Voy a cortar la baguette, nos vamos a sentar los tres...
CINDO: No me dijiste nada que hoy llegaba. Tengo cosas que hacer.
PUPÉ: Hace lo que quieras, pero andá con cuidado. Mirá como tengo (le enseña las piernas arañadas). Me hice bolsa con los ligustros. No podés salir por adelante.
PUPÉ apoya las tazas sobre la mesa y corta la baguette en rodajas.
RICARDO (saliendo de atrás de la cortina): Hola a todos...
PUPÉ: Vení, Ricardo.
Los tres se sientan alrededor de la mesa. Toman mate cocido. Arrancan pedazos del pan viejo.
RICARDO: Qué duro está esto.
CINDO no saca los ojos de la taza.
RICARDO: Muy linda la recitación ¿Se te ocurrió a vos solo?
PUPÉ (a CINDO): ¡Le estuviste recitando! ¡Mirá qué bien!
CINDO(a RICARDO): Sí ¿por qué?, digo, ¿qué te parece? con sinceridad.
RICARDO: Lindo. También me gustó lo de la cortina y algo que dijiste, una palabra que empieza con “P”... Eso no era parte del poema ¿o sí?
CINDO mira a su hermana que le devuelve un gesto de “qué dijiste” .
RICARDO: ¿Que están haciendo ustedes?
PUPÉ: Cómo “qué estamos haciendo”...nada, nada en absoluto.
CINDO se levanta, agarra su pilón de poemas y sale. RICARDO intenta pasar la baguette entre las rodillas a PUPÉ.
RICARDO: ¿No creés que sería bueno que estén separados con algo más concreto?
PUPÉ: Vamos a hacer unas remodelaciones. Una de las primeras en la lista es: sacar la cortina y poner unos ladrillos. Armar la pared.
RICARDO: Que pena lo de tu mamá, la verdad... No estarían en estas condiciones. Escuchame, tienen una formación ustedes ¿Qué es esto? ¿Esto es un barrio? ¿Y el departamento de tu vieja?
PUPÉ: Pero vos qué te pensás, Ricardo. Te creés que es fácil. El departamento nos lo comimos ¡¿está bien?!
RICARDO: Bueno, no es para que te pongas así. Yo vengo para ayudarte.
PUPÉ: Ayudame entonces y no me hinches más de lo que estoy.
Llega CINDO, con la respiración agitada.
PUPÉ: Volviste.
CINDO: Me olvidé una cosa.
PUPÉ: ¿Ves? Qué te dije. (Se acerca y tomándolo del brazo le dice al oído) No podés salir, es un peligro.
RICARDO: ¿Y el placarcito ese?
PUPÉ: ¿Qué pasa con el placarcito?
RICARDO: Que lo podes poner entre las camas para separar un poco más. Con la cortina me parece que no hacemos nada. (a CINDO) Por qué no me ayudas y lo corremos. En dos minutos se hace y listo. Queda más dividido.
CINDO: Está la cortina para eso.
RICARDO: Claro, está la cortina... Movemos el placar, yo consigo unas maderas y tapiamos ahí. Para que no estén tan juntos.
CINDO: Estamos bien así. Gracias, Ricardo.
CINDO corre a su cama, se acuesta. Se tapa con la frazada hasta la cabeza.
RICARDO: ¿Qué hago? ¿Corro todo?
PUPÉ: No, dejá. Ahora está ahí tiradirado en su cama.
RICARDO (dice en secreto a PUPÉ): No sabés las ganas que tenía de verte. Te acordás de los veranos allá en casa. De las siestas. Te olvidaste de eso. Tengo ganas de estar con vos ¿me entendés? Solos ¿Cómo hacemos? ¿Corro el mueble? ¿Qué hacemos?
PUPÉ: Ricardo, acabás de llegar.
RICARDO: ¿Para qué te pensás que vine?
PUPÉ: Para ayudarnos. Vos dijiste. ¿No te acordás?
RICARDO: Yo te puedo ayudar. Claro que te puedo ayudar, pero decile a tu hermano que se vaya a vender sus cositas al tren.
PUPÉ: No se puede ir. Yo no lo voy a echar por que vos me lo pidas. Mucho menos a vender poemas al tren. Le pueden pegar, hacerle cualquier cosa.
RICARDO: ¿Qué sos? Sos chanchita, querés que espíe, que te corra la cortina.
PUPÉ: ¿Qué decís? No sé de qué me estás hablando.
RICARDO (le tironea la pollera): ¿No? ¿querés que te explique?... Cómo te gusta hacerte la difícil conmigo. Sos malita. Sucia, mala. Sabes como te agarraría desnudita, recién bañada. ¿Te acordás en el río? Con el pelito mojado, los labios violetas. Tiritando. Con toda la ropa mojada, como se te transparentaban los carozitos erizados. Los limoncitos de mi muñequita, ¿Sí?
PUPÉ: Me dijiste que tu papá nos iba a prestar plata, hasta que se resuelva el trámite.
RICARDO: Bueno, corremos el mueble éste o lo sacamos a tu hermano del medio. ¿Qué preferís?
Silencio.
PUPÉ: El mueble.
RICARDO: Listo. El mueble. ¡Cindooo! Me parece que sería muy bueno que puedas vender esas publicaciones. Subís al vagón, te recitas una ¿No tenés con rima?
CINDO (desde la cama): Rimar es vulgar.
RICARDO: Bueno, bueno, claro, puede llegar a ser vulgar. Entonces ¿qué me decís? ¿Te mandas al tren a probar suerte?
(CINDO se medio incorpora. Mira a su hermana sorprendido. )
PUPÉ (a RICARDO): ¡Te dije que al tren no!
RICARDO: Bueno, bueno... (a CINDO) Hay que correr el mueble. Vamos a “remodelar” el orden de los muebles.
CINDO sale de la cama disparado. Se acerca a su hermana que se levanta de la mesa. Discuten en ingles, aprovechando que su primo no conoce el idioma, una vieja estrategia familiar. RICARDO como siempre, espera sin entender, que los hermanos lleguen a un acuerdo.
CINDO: What going on here? Hi brings the money? What are you going to do? leave resting here, in our house.
PUPÉ: We have to move the closet and then hi gives us the money. Intelligence and simplicity I ask you. Everything has solution. Remembers was saying mami. I am doing this for us. I am the elder. Mom said...
CINDO: Puta.
PUPÉ: ¿Puta? ¿Puta me decís? Sos un hijo de puta...no te das cuenta de los esfuerzos que hago por la familia ¡No me jodas! Ricardo, mové todo.
RICARDO: Listo.
RICARDO se levanta de su silla y comienza a mover el mueble. PUPÉ entra al baño, un sucucho con una cortina de tiras plásticas en vez de puerta. Se peina, se saca la bombacha y se lava con agua de la palangana. Cambia de bombacha. Se tira desodorante. Solloza frente al espejo del botiquín mientras se pinta los labios. CINDO sin saber qué hacer, parado en medio de la habitación.
II.
El armario ahora está entre los dos catres, sin embargo hay zonas que siguen separadas solo por la cortina. RICARDO pone la radio y desaparece detrás del armario, donde lo espera PUPÉ. CINDO, en la cama mira expectante la parte de cortina libre de mueble, junto a la cabecera. A pesar del sonido intermitente del programa local mal sintonizado, puede oírse la conversación del otro lado.
RICARDO: ¿No tenés el camisoncito ese con los conejos?
PUPÉ: Cuando usaba eso tenía doce años, Ricardo.
Silencio. El mueble comienza a tambalearse. La respiración de RICARDO es profunda y agitada.
RICARDO: A ver, te saco esto...
A ver...
Sí...
PUPÉ: ¡Ay!
RICARDO: Perdón, perdón, perdón. Es que está duro ¿Con qué te lo abrochaste?
PUPÉ: Me lo vas a romper. Dejame a mí.
CINDO ojea la novela de Dostoievski, lee algunas líneas en voz baja. Intenta mantener la concentración en su lectura.
RICARDO: Soltate el pelito...Mostráme la flor...
El movimiento del bloque divisorio se intensifica. Rítmico y cada vez más veloz, alcanza al banderín del Colegio Santa Rita que se mece colgando de una de sus puertas.
RICARDO- Dámelo, bebé…
La mano de PUPÉ aparece entre la cortina. CINDO mira y se hace el indiferente. Los dedos se contraen en un gesto de súplica al que finalmente cede. Se abalanza sobre la palma extendida y comienza a besarla.
CINDO: Te re-corro. Somos asfalto, rueda. Y en la sensación uterina de latir a tu compás. Me imagino que estoy adentro tuyo...
El mueble se detiene. RICARDO, sale de detrás de la cortina, por el otro lado y sin pantalones. Mira a CINDO que sigue sujetando la mano de PUPÉ.
RICARDO: ¿Qué es esto? ¿Es un todos con todos?
PUPÉ, completamente despeinada y desnuda, atraviesa la cortina pasándose del lado de su hermano. CINDO y PUPÉ siguen tomados de la mano.
CINDO: ¡Danos la plata, Ricardo!
RICARDO: Bueno, se pone interesante la cosa. ¿No?
III.
Toman mate cocido en silencio alrededor de la mesa. CINDO levanta con las yemas de los dedos algunas migas y se las lleva a la boca. PUPÉ, perdida en sus pensamientos, toma de la taza como un pajarito. RICARDO la mira mientras recuerda, enamorado, lo que acaba de pasar. Una cigarra intermitente se escucha a lo lejos, es la hora de la siesta.
CINDO (saboreando las últimas migas): Qué se le va a hacer...
RICARDO (a CINDO): ¿Sabés lo que me parece que tendrías que hacer vos? Tendrías que hacerte unas letras de canciones. Eso a la gente le encanta porque lo usa para bailar. Tendría que tener rima, lo único, sirve para acordarse de la canción. El estribillo también es para eso. ¿No te ves en el mundo de la canción? Yo te veo. (Saca un celular del bolsillo de sus pantalones tirados en el piso. Aprieta los botones. Suena un ringtone) Una letra que vaya con esto.
La música sale del aparato, aguda y electrónica.
RICARDO: Puede ser ¿No? Nena- melena: mueve tu melena esta noche, nena. Ena- ena. ¿Qué te parece? ¿No te ves cantando? Después pasas la gorra...Hay que laburar, muchacho. Mirá como está tu hermana, está agotada.
CINDO: Nosotros ya tenemos un plan, Ricardo. Vos qué te creés, que estamos acá viendo la vida pasar. No señor, nosotros estamos pensado cosasss. Estamos esperando una oportunidad, que cuando llegue, AGARRATE. Cuando salga la sucesión vas a ver como le va a quedar la melena a tu nena.
RICARDO: ¿Qué le vas a hacer?
CINDO: ¿A quien?
RICARDO: A Pupé.
CINDO: ¿Quién está hablando de Pupé? Mirá, Ricardo que te quede claro: Pupé no es tu nena, es tu prima.
RICARDO (a PUPÉ): Pero...cuanto más primo más me arrimo. ¿No Pupé?
Además, ustedes son dos cochinos. De vos no me sorprende, pero a Cindo no lo tenía.
CINDO: Danos la plata, Ricardo, es un caso de vida o muerte. ¿Querés muerte?
RICARDO: ¿Me estás amenazando?
PUPÉ: ¡Cumplí el arreglo, Ricardo!
RICARDO: Me estoy cansando.
PUPÉ se abalanza sobre el pantalón de RICARDO que sigue en el piso. Busca desesperada en los bolsillos. Saca boletos, llaves, monedas pero no encuentra ningún billete. Cae vencida. Llora desconsolada.
PUPÉ: Qué vamos a hacer, no tenemos NADAAAA ¡NOS FALTA TODO! (A RICARDO) ¿Querés que chupemos piedras hoy a la noche? MAMI MAMÁ AYUDAME MAMÍ NO ME DEJES SOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. YA NO SÉ QUÉ HACER: QUÉ HAGO-NO SÉ-NO SÉ- NO SÉ QUÉ HACER-MAMÁ-MAMÁ-MAMAAAAAÁ.
ME DEJASTE SOLA-QUÉ HAGO-QUÉ HAGO-MAMITA TE JURO QUE NO SÉ QUÉ HAGO MAL-¿DONDE ESTÁS? ¿¡Qué carajo hice!? ¡Hoy no comí! ¡LA CONCHA DE TU MADRE!(A RICARDO) ¡Quién te pensás que sos para venir a darnos consejos! ¡YO NO ESTOY MAL!
Tuve un trabajo, viví toda la vida en BELGRANO “R”, tengo el Certificate in Advanced ¡FUI A DYSNEY! Gastamos toda la plata que teníamos en una persona que está muerta y podrida debajo de la tierra. La sucesión se quedo atascada, el abogado... ¡no sé donde está el abogado! Le saqué a la empleada este terreno que mamá le había regalado para que ponga su casilla. Le tuve que decir “Mari, te pido mil disculpas pero no tengo otra alternativa, no tenemos nada y necesito recuperar está PORQUERÍA DE MIERDA que tiene los trámites de título trabados en la municipalidad ¿¡Y vos me venís a joder a mí!? A mí, a mí que viví para una madre agonizante durante meses, a mí que estuve sentada al lado de su cama todos los días, a mí... ¡CHUPAME LA PIJA! ¿¡A mí!?...te voy a matar ¡A mí no me vengas a joder! ¡Andate de mi vista! No me toques ¡Te odio! ¡Salí Salí salí! ¡Entendiste! TE VOY A ROMPER TODO EL JEAN pero yo no me vendo ¿¡Entendisteeeeeeee!? Vergüenza debería darte... ¡Salí de acá!
RICARDO la interrumpe con un cachetazo. El golpe suena seco en la mejilla de PUPÉ. Silencio.
RICARDO: Se están volviendo locos, ustedes. Realmente.
Le arranca el pantalón de las manos y comienza a vestirse.
Me parece que lo mejor es que me vaya. Vengo otro día que estén más calmados...
CINDO corre desesperado. Se hinca de rodillas junto a RICARDO y se abraza a una de sus piernas.
CINDO: No nos dejes Ricardo. Si no nos ayudas nos vamos a morir. De verdad. Ayer nos dijo la señora de la casa de adelante que si no le pagamos nos va a quemar todo. Hoy no pude salir porque estaba haciendo guardia con la carabina en la puerta. Está furiosa. Es una persona CRUEL.
RICARDO: Bueno, bueno. Nos tranquilizamos. (Le acaricia la cabeza a CINDO que continúa en el piso) ¿Sí? ¿Bueno? (Intenta despegarlo de su pierna. CINDO sigue abrazándose con fuerza. Con más violencia, se sacude y lo patea. Se separan) Tranquilo, si no, no podemos pensar. ¿Cómo se llama esta persona?
CINDO: ¡ESTHER!
RICARDO: Le están alquilando esta choza a Raquel.
CINDO: ¡ESTHER!
RICARDO: Bueno, Esther. ¿Le alquilan a esta señora?
PUPÉ: No, es nuestro esto ¡¿NO ESTÁS ESCUCHANDO?! Solo pensás en vos, en lo que a vos te interesa.
CINDO: Lo que pasa es que le pedimos plata y no se la devolvimos.
PUPÉ: Le pedimos varias veces. Estaba esperando que vengas. Dijiste que el tío nos iba a prestar plata hasta que resolvamos nuestro problema. Ayer solo comimos una mandarina entre los dos y esta baguette que me regalaron en la panadería porque estaba dura. ESTAMOS DESESPERADOS, RICARDO.
RICARDO: Pero desesperados no podemos pensar. Miren que si no me voy.
CINDO: ¡NO, NO TE VAYAS!
RICARDO: Esto lo resuelvo yo en dos patadas. Cindo, dame un palo.
CINDO: ¿QUÉ VAS A HACER?
RICARDO: Voy a hablar con Esther.
PUPÉ: NO LA MATES. POR FAVOR NO LA MATES. NO ES MALA, LO QUE PASA ES QUE ES JUBILADA Y A ELLA TAMPOCO LE ALCANZA Y SE TIENE QUE CAMBIAR EL MARCAPASO Y ESTA MEDIO LOCA...
RICARDO: A ver. Ustedes están desesperados, yo no. La señora tiene una carabina y los está esperando ¿Quieren que me mate a mí?
Los hermanos hacen un enérgico NO con la cabeza. RICARDO arranca una de las maderas de la estructura que sostiene la pared hecha con bolsas en el fondo. PUPÉ Y CINDO lo miran curiosos.
RICARDO: Quédense acá que ya vengo. ¿Tienen clavos?
CINDO: En la caja de herramientas que está ahí al costado. Abajo de la jaula del tweety.
Ricardo sale al patio con la madera.
PUPÉ: Tengo miedo.
Los hermanos se abrazan. Desde el patio se escucha a RICARDO martillando. CINDO le busca la boca a PUPÉ para besarla. Le clava los dientes en la pera.
PUPÉ: ¡Dejame de morder, imbécil! Estamos perdidos del todo, ¿Te das cuenta?
CINDO: Tené paciencia. Todo se va a solucionar. No estamos solos en el mundo. Es una situación pasajera.
PUPÉ: Quiero tomarme una sopa caliente, no sé, comerme una suprema. El estómago lo tengo cocinándose en su jugo. ME ESTOY DIGIRENDO A MÍ MISMA. ¡YA NO PUEDO MÁS! ¿Qué nos va a pasar, Cindo? Un helado también me comería, tantas cosas...matambre, pancho. ¡Ni para un pancho tenemos! Qué nos pasó, acá nadie se muere de hambre, NADIE. ¿Porqué yo? ¿POR QUÉ YO? ¡¿QUÉ ES ESTO?! Veo nubes verdes, veo cosas raras... Tengo la lengua como una alfombra sucia de tanto tomar ese saquito de mate cocido. ¡QUIERO UNA COCA COLA! Si me vieran mis compañeras del secundario ¿Qué dirían? Qué dirían todos los que nos conocen. ESTO ES LA DECADENCIA MISMA. Y ese infeliz de Ricardo ¡retrasado mental! ESTO ES UNA SITUACIÓN DE TERROR: a ver si me la entendés, se me están acalambrando los gemelos, me estoy vaciando de energía vital, necesito un shock de lechón al espiedo, carré, colita de cuadril. UN PUCHERO. LO ÚNICO QUE PIDO: UN PUTO PUCHERO.
CINDO: Bueno, no te enojés que es peor.
PUPÉ (llora): Nada es peor...Tengo frío y hambre... ¡Olvidate de todo Cindo! Vamos en cámara lenta cayendo por un precipicio, cada vez más oscuro, más oscuro, más oscuro...
CINDO: ¿Sabés lo que vamos a hacer? Cuando Ricardo nos de la plata te voy a llevar a una parrilla que hay en la ruta y te vas a pedir... ¿Qué queres pedir?
PUPÉ: ¿Para mí?
CINDO: Sí.
PUPÉ: Para mí, dos morcillas, una ensalada mixta, media de chinchulín ¿Vacío hay?
CINDO: Seguro que hay.
PUPÉ: Y una coca, por favor.
CINDO: Muy bien. No hay que desesperarse. Yo estoy acá con vos, estamos juntos, ¿Qué más nos puede pasar? Nada.
CINDO vuelve intentar besar a PUPÉ.
*Autora
Lucía Möller Autora, directora, docente. Se recibe en la Licenciatura en Dirección Escénica del Instituto Nacional de Arte IUNA Dramáticas. En dramaturgia se formó con Mauricio Kartun, Esther Feldman, Daniel Veronese, Alejandro Tantanian. Como directora y autora estrenó las obras: "Pasionaria" (2008) que realiza en 2012 su cuarta temporada; "Damas" (2005); "Tan ascética que enerva" (2004) y "Klimt: serpientes de agua" (2004) entre otras. Como docente coordina desde el año 2000 talleres y seminarios de actuación, puesta en escena y dramaturgia en distintos espacios de actividad y formación teatral como El Camarín de las Musas, El IUNA Dramáticas y El Complejo General San Martín. Entre otras producciones, sus alumnos participan con “Coordenadas Efímeras”, instalación teatral de creación colectiva, en el festival de teatro joven de la Asociación Argentina de Actores 2005 y con “Yo amo” en el Festival Escena 2011.