Algunas cuestiones sobre la presencia negra en la literatura periférica brasileña
Mário Augusto Medeiros da Silva *


Cuando surgió, a comienzos del año 2000, el movimiento de Literatura Marginal o Periférica, se discutió la filiación literaria que la nueva estética poseía. O sea: si se estaba delante de un fenómeno nuevo o que proseguiría el camino de alguna expresión de años anteriores en el sistema literario brasileño. Dada la nominación asumida por los nuevos escritores (en especial por su idealizador, Ferréz) que la trataban como “Literatura Marginal” y casi todos los resultados culturales envueltos por esa gama diversificada, como pertenecientes al universo de la Literatura Marginal, casi inmediatamente diferentes estudiosos y vehículos de comunicación establecieron un puente directo entre esta manifestación de comienzos del nuevo siglo y la estética que se consagró en Brasil, especialmente entre las décadas de 1970 y 1980, como Poesía Marginal (cf. Erica Peçanha, 2006; Silva, 2011).
Se trata de algo muy interesante para la discusión. Se presenta, en principio, una inmediata asociación de ideas, en que el término “marginal” operará como lazo significante para dos movimientos que, aparentemente, compartirían una misma condición. Sin embargo, como se verificaría, el sentido asumido por la idea de marginalidad en su confección más reciente era, en gran medida, diversa a la de los años anteriores, estudiada de manera muy atenta en su momento (cf. Pereira, 1981; Peçanha, 2006; Silva, 2011).
Y más: progresivamente, ese nuevo sentido se tornaría más delimitado, imponiéndose la idea de “periferia”, entendida como una condición social, sociológica e histórica (substituyendo la expresión anterior de “Literatura marginal”) y también como una visión social del mundo, un lugar asumido desde donde se habla, se piensa, opera e interpreta lo que se ve. Tal vez quepa asumir como hipótesis que, en realidad, las conexiones de sentidos establecidos por los nuevos autores en escena –para usar una común expresión de Erica Peçanha Peçanha do Nascimento (2006)- se volvieron más acabadas. Por otro lado, vale asumir el riesgo de decir que los textos iniciales y algunos manifiestos, en la prisa de leerlos para identificar algo nuevo o que no se asociara a un pasado literario específico, se dejó pasar la relación con la Historia social brasileña y algunos escritores que la compusieron, anunciada por aquellos textos.
Dicho de otra forma, para entrar finalmente en la discusión que este artículo se propone: la idealización del movimiento de Literatura Marginal, a comienzos del año 2000, establece conexiones de sentido no como una estética pasada; al contrario, se trata de un crisol variado de influencias literarias y otras expresiones culturales. Y también, en verdad, entre grupos sociales que se amalgaman. En este caso el grupo social negro, su historia y expresión cultural en Brasil, aparece de manera destacada. Y es sobre esta presencia negra en la literatura periférica que este texto buscará reflexionar, a partir de algunos textos y entrevistas.
Esta presencia de la historia social y cultural negra puede ser rastreada, por ejemplo, en los tres manifiestos escritos por Ferréz para las publicaciones Caros Amigos Literatura Marginal, editadas en 2001, 2002 y 2004, entendidas aquí, junto con su libro Capão Pecado (2000) como puertas de entrada para la tentativa de circulación cultural y visibilidad social para el tema de Literatura Marginal o Periférica. Además, a partir de 2008, tal presencia puede ser rastreada a través de la progresiva aproximación que algunos escritores periféricos (notoriamente Allan da Rosa, Sacolinha y Elizandra Souza) pasan a establecer con la serie Cadernos Negros, de cuentos y poemas “afro-brasileños”, autoeditada desde 1978 por un colectivo de escritores negros que, a partir de 1982 pasó a denominarse Quilomhoje (cf. Silva, 2011) (1).
Algo podría decirse también del universo de los saraus y la cuestión negra, discutiéndose la presencia física y cultural de ese grupo social en esos espacios, estudiados por Nascimiento (2006). Ya en su primera investigación, la autora discutió, en cierto momento, la significativa participación de autores autoreferenciados negros en las antologías periféricas. En el trabajo siguiente, aún en curso, debate la proliferación y visibilidad de los espacios sociales de la periferia y, nuevamente, nota significativamente esa presencia negra.
Lo que está en juego, por lo tanto, es esto que se llama aquí conexión de sentido, establecida a través de la Historia, entre esos grupos sociales. Cuando Ferréz escribió el primer manifiesto de Literatura Marginal, entre otras cosas, afirmó:

El significado de lo que colocamos en sus manos hoy es nada más que la realización de un sueño que infelizmente no fue vivido por centenas de escritores marginalizados de este país. Al contrario del bandeirante que avanzó con las manos sucias de sangre sobre nuestro territorio y le arrancó la fe verdadera, doctrinando a nuestros antepasados indios, y al contrario de los señores de las casas-grandes que esclavizaron a nuestros hermanos africanos e intentaron dominar y borrar toda la cultura de un pueblo masacrado pero no derrotado. Una cosa es cierta: quemaron nuestros documentos, mintieron sobre nuestra historia, mataron a nuestros antepasados. Otra cosa también es cierta: mentirán en el futuro, esconderán y quemarán todo lo que pruebe que un día la periferia hizo arte. (Ferréz, 2001, itálicas mías)

Es muy significativo que el autor, en este texto, recuerde la dimensión de olvido del pasado, en relación con la historia del grupo social negro e indígena. El nuevo ministro de Justicia Ruy Barbosa, después del florecimiento de la República en 1889, mandó a quemar los documentos referentes a los antiguos esclavos, pretendiendo que la mácula del sistema exploratorio humillante no acechara sobre el país. Con eso se produjo el borramiento de las trayectorias de diferentes sujetos sociales, cuyos descendientes, a lo largo del siglo XX experimentaron las formas más variadas de situaciones discriminatorias, con consecuencias que aún hoy se sienten.
Los periféricos, esos nuevos sujetos sociales, componen una parcela significativa de la descendencia de los antiguos esclavizados y sus hijos libertos. En este sentido, su principal divulgador inicial, cuando escribe el segundo manifiesto para el próximo Ato (2) de la antología Literatura Marginal, afirma que “La revista está hecha para y por personas que fueron puestas al margen de la sociedad (…) la Literatura Marginal, siempre es bueno refrescar, es una literatura hecha por minorías, sean raciales o socioeconómicas. Literatura hecha al margen de los núcleos centrales del saber y de la gran cultura nacional, o sea, los de gran poder adquisitivo (…)” (Ferréz, 2002, itálicas mías).
Dadas las críticas recibidas por esta posición, en que la condición de marginalidad se presenta con una doble dirección (por un lado, en relación al sistema literario y cultural; por otro, como visión social del mundo conectada a la historia social de grupos discriminados), cuando Ferréz escribe el último prefacio al tercer Ato de la Antología, resuelve hacer más explícitas las relaciones según las cuales estaba pensando, en aquel momento, el proyecto de Literatura Marginal:
Muchas fueron las madrugadas para finalizar esta edición, pero creo que un gran hombre como Solano Trinidade o una gran mujer como Carolina Maria de Jesus se sentirían orgullosos de tomar esta edición en sus manos, pues es pensando en ellos y en una cantidad gigantesca de autores marginales agraviados en este país que aún tenemos fuerza para continuar la misión (…) no necesitamos de cultura en la periferia, necesitamos de cultura de la periferia (…) La cuestión ahora es que tendrán que surgir muchos iguales a Rui Barbosa para dar cuenta de asumir todo lo que estamos haciendo (…) (Ferréz, 2004, itálicas mías)
Solano Trinidade y Carolinia Maria de Jesus, referidos en el texto anterior, demuestran una operación interesante por parte del idealizador de este proyecto. Ambos escritores negros brasileños en el siglo XX remiten a dos experiencias individuales dentro de sus grupos sociales de origen: el primero, migrante nordestino a los grandes centros urbanos (Rio de Janeiro y San Pablo), que se vinculará a una posición política de izquierda, haciendo poesía de cuño social, a partir de los años 1940. Libros como Poemas de uma vida simples o poemas como “Tem gente com fome” son ejemplares de posiciones estéticas y éticas de Trinidade, ligadas también al activismo político y literario negro brasileño. De Jesus se volvió internacionalmente conocida con el libro Quarto de despejo: diario de uma favelada, lanzado en 1960. Con este libro narraba, visceralmente, las consecuencias de las experiencias fracasadas de los procesos modernizantes por los cuales Brasil pasó, en particular la Abolición y la República, para los grupos sociales desposeídos, teniendo a los negros como tema central (Silva, 2004).
Ambos autores, de enorme importancia para la Literatura Negra brasileña, que estuvieron estando al margen del sistema literario convencional en lo que atañe a su producción, recepción y consumo. Es con esa experiencia y con esos escritores que la estética periférica establece sus primeras conexiones de sentido, para hacer entender y comprender el mundo a partir de su enunciación.
Cabe cuestionar, de todos modos: ¿esta no sería una posición exclusiva del autor de Capão Pecado, Manual Prático do Ódio, Ninguém é inocente em São Paulo, entro otras obras? ¿No sería una visión aislada del creador de 1DaSul, del activista y escritor que colocó la temática de la periferia en el centro de discusión cultural y política en los años 2000? Se así fuera, ¿cuánto comparten de esa posición es compartida por el número de autores y activistas que le siguieron? Se trata de un balance a hacerse en detalle, pasados diez años del surgimiento de esos escritores. No será en este espacio, sin embargo, que eso se podrá hacer; pero, apenas, será apuntado.
Capão Pecado se publica en el 2000 y a partir de ese libro el horizonte de expectativas para la confección literaria en general y para la idea de una Literatura Marginal Contemporánea se amplía. Se comienza a discutir una ética creativa y social para esos escritores en la escena pública y en el sistema literario en el cual se adentran. Ferréz, después de su entrada como aticulador de la Revista Caros Amigos, elabora un proyecto de publicación para la Literatura Marginal, permitiendo que los escritores de la periferia entren en escena. Él será el responsable de acercar a un gran público varios de los escritores reconocidos actualmente como ligados al movimiento de Literatura Marginal/Periférica, tales como: Alessandro Buzo, Sérgio Vaz, Allan Santos da Rosa, Sacolina (Adelmiro Alves de Souza), Elizandra Souza, Ridson Dugueto Shabazz, entre otros.
Cuando esta entrada se da, este proyecto colectivo capitaneado por el autor de Capão Pecado, la Literatura Marginal intenta establecer también algunos nexos de sentido entre lo que proponía enfatizar y concretizar, con su nueva confección estética, y los íconos, modelos e historias del grupo social negro. Zumbi, Lima Barreto, Luiz Gama, Carolina Maria de Jesus, Solano Trinidade y Paulo Lins (el autor del aclamado Cidade de Deus, 1997), entre otros, son nombres que figuran en citas, presentaciones, manifiestos, textos para periódicos y entrevistas. La periferia, a veces, se la enuncia como una nueva configuración de quilombo (3): sus descendientes, comprometidos o no, como nuevos quilombolas, herederos de un proyecto de Palmares.
Tomar en cuenta estos nexos de sentido permite suscitar una serie de cuestionamientos acerca de esa intención de alianzas. Son las condiciones de origen social y las experiencias de socialización primaria que permiten el autoreconocimiento identitario con figuras que (por su talento literario y/o insumisión social) llegaron al imaginario público como importantes para las luchas sociales negras y no negras. Y que, por lo tanto, formarían un canon para la nueva confección estética, situándoles un lugar en el sistema literario. Afirmó Ferréz en entrevista acerca de esas relaciones que:
Todo es literatura. Hacemos una separación sólo para tener una protección también. Porque a las personas les gusta rotular para discriminarte. Y nosotros rotulamos para tener una protección. Para decir que nosotros tampoco formamos parte de aquella Literatura Contemporanea buenita que los tipos hacen. Entonces, nosotros somos otra cosa. Nosotros somos los tipos que están bien en el front de batalla. Sólo para dejar eso bien en claro. Por eso es que rotulamos. Pero en general, todo es literatura.
La asunción del rótulo como protección y diferenciación implica también la asunción, algo clara, de la historia del grupo social y, por consiguiente, se sus consecuencias. Otro momento muy esclarecedor de la faceta de Ferréz como antologista de esa nueva estética es cuando discute la manera en la que algunos escritores trataron el hecho de ser llamados periféricos: debería haber un compromiso con el rótulo literario tanto como con la condición social. No hacer eso implicaría una especie de traición, auto-oferta para venderse a cualquier precio al mercado (y negar sus raíces), alimentando una falsa idea de inclusión, social y literaria, como él refiere:
Los tipos tiene el sueño de que van a andar lado a lado con la elite de la Literatura. Hay mucho pibe que está en el gueto, que tiene el falso discurso, que cree que va a meterse con los tipos y que va a estar lado a lado ahí, y va a tener que convivir y no quiere ser diferenciado como Literatura Marginal, ¿sabés? Si vos agarrás el libro de Malcom X (Malcom X, Autobiografía), en Harlem, hay negros que son los negros que se asumen y negros que ya están más blancos, están tomando wisky con los tipos, que hablan en voz baja, queriendo entrar en la sociedad, ¿entendés? Entonces, hay mucho pibe de la periferia que quiere ser de la elite. La mayoría quiere ser de la elite (…) entonces, el pibe no quiere que lo llamen así, de esa manera; pero tampoco está vinculado a nada. ¿Preguntame en qué está involucrado ese pibe? ¿Cuál es el último libro de trabajo, de colección, de autores contemporáneos que él forma parte? ¡Ninguno! Tenemos que ser realistas. Si no sale la Literatura Marginal –libro y revistas- si no sale el trabajo de Sérgio Vaz –O Rastrilho de Polvora- esas cosas, el pibe no está en nada, ¿entendés? Entonces, vas a Cadernos Negros y después decís “No, no soy negro, sólo salí en Cadernos Negros porque fui llamado”. ¡Ah! (4)
Hay un cuestionamiento claro de la idea de integración, observando la trayectoria anterior de escritores negros. Y con esta crítica en el horizonte, las tres ediciones de la revista Caros Amigos Literatura Marginal (2001, 2002 y 2004), una antología editada por Agir (Literatura Marginal: Talentos da Escrita Periférica, 2005), la inserción en la escena literaria, así como la proyección, para otros proyectos, además de los de Ferréz, suman un saldo extremamente positivo en una trayectoria de diez años.
Pero hasta aquí se trató de un polo de conexión, establecido entre periféricos con la historia social y cultura negra. ¿Y el otro lado? ¿Cómo los autores negros contemporáneos piensan la Literatura Periférica? Lo que se puede decir, rápidamente, es que existe una aproximación con cautela, justamente porque los activistas y escritores periféricos provocan un interés creciente (pero tal vez circunstancial) del mercado de bienes culturales y lidian mejor con él y sus transcursos: los escritores periféricos surgen en medio del desenvolvimiento creciente, por ejemplo, de internet. Todos tienen una página personal, un blog, donde divulgan informaciones de sus trabajos, lanzamientos, textos inéditos, contactos. Se amplía sustancialmente el acceso a un público, además de ser posible concretar y hacer valer más fácilmente a la periferia en tanto idea (por lo tanto, capaz de ser globalizante) y no apenas circunscripta a una dimensión geográfica, de barrio, de realidad inmediata.
Y, por usar su identidad social, otrora deteriorada y estigmatizada negativamente para manipular las esferas de ediciones de libros, publicaciones en periódicos, producciones de series y programas televisados, lanzamiento de películas, también generan extrañamiento. Todo eso, visto por el lado positivo, ya que se apuesta aquí a que no sean los escritores y activistas ligados a la confección literaria periférica los manipulados de la relación con el mercado. Más allá de que a partir del número 28, en 2005, Sacolinha y Allan da Rosa pasaron casi regularmente trabajos suyos en Cadernos Negros (así como Elizandra Souza, otra escritora ligada a la Literatura Periférica/Marginal), los coordinadores de Quilomboje Literatura afirman que:
Me parece bien estar transitando porque creo que suma más a la literatura, suma más a lo que nosotros estamos haciendo también, a nuestro trabajo. Porque vemos muchos negros haciendo literatura peirférica, de la periferia, y diciendo “no, mi literatura es de la periferia”. Entonces, es que en la periferia están los negros, están los blancos, está todo el mundo. Pero, es que todos nosotros hacemos literatura, puede ser negro, japonés, indio, nosotros estamos allá, en la periferia, no importa, estamos en la periferia, entonces, yo hago el mismo poema que vos, yo, vos, Márcio. Así, yo creo que cuando nosotros –estoy llevando la sardina a mi lado- hacemos literatura afrobrasileña, estamos hablando más de la vivencia, estamos asumiendo una postura que corre riesgos. Creo que tal vez ella vino hasta queriendo un poco que me olvide de que existe esa cosa de literatura negra. Literatura de la periferia dice así: no existe la literatura negra, todo el mundo produce todo, y ¿para qué decir esa palabra, literatura negra? No. literatura de la periferia, punto. Nosotros somos todos pobres, somos todos negros, blancos, en fin. Somos todos iguales. –Esmeralda Ribeiro.

Yo creo que coincido con Esmeralda. Entonces, queda hasta más digerible para las izquierdas brasileñas decir “mirá, en Brasil lo que existe no es una cuestión racial, existe una cuestión de clase”. En verdad, quiero decir, si el tipo es negro, pero tiene dinero, entonces, está todo bien. Entonces, ese discurso de la literatura, esa postura de la literatura periférica también creo que pasa un poco por ahí. No voy a decir que los chicos están con ese tipo de ideología, pero, sin dudas, creo que pasa por ahí, es más digerible para la izquierda, inclusive, es hasta más fácil para conseguir financiamiento de los proyectos, ¿se entiende? Y ahí, cuando vos decís negro, la cosa se pone más compicada. Entrás en un discurso racial, ahí ya estás yendo contra la ideología oficial brasileña, que es la ideología de la democracia racial –Márcio Barbosa. (5)

El futuro, se espera, felizmente está abierto. Más allá de la enorme importancia, no es apenas la ideología de la democracia racial el gran dilema y desafío brasileño. Ella es centralizadora de una serie de cuestiones que los periféricos agregan, incorporan y, de cierta manera, ultrapasan, en la medida en que van concretando las discusiones que, históricamente, los hicieron aliados del grupo negro: las discusiones sobre el lugar naturalizado, sobre la organización racializada y económicamente segmentada del espacio público, la violencia y la dominación cotidiana de los procesos sociales, el no cumplimiento de las promesas del futuro que penalizan diferentes sujetos por su condición en el mundo, etc. Las incomprensiones de ambos lados sobre cómo uno y otro grupo político-literario actúan tiene la potencia de ser superados, en el sentido de combatir la participación social precaria, tanto en el sistema literario como social. La Literatura Negra y Periférica poeseen estrechos lazos de parentesco, fundados en los orígenes y luchas sociales, problemas comunes y procesos socio-históricos vividos por sus productores.



TRADUCCIÓN: Lucía Tennina
Notas
(1) Ver también la página oficial Del grupo http://www.quilombhoje.com.br/ Acceso 22/02/2012.
(2) Cada uno de los números especiales de Caros Amigos Literatura Marginal se numeró respectivamente como Ato I, Ato II y Ato III [Nota de La Traductora].
(3) Quilombos fueron una de las formas de resistencia de los negros esclavizados en Brasil. Se trataba de aglomeraciones de esclavos que habían huido de las haciendas, en áreas de difícil acceso, lejos de los centros urbanos, especialmente a partir del siglo XVI. Ahí se organizaban administrativa, política y culturalmente. Aunque se encontraban por varias partes del país, el Quilombo de los Palmares, en la Sierra de Barriga, en el Estado de Alagoas, es el más famoso, por su enorme extensión territorial, gran número de negros fugitivos y alta capacidad de resistencia a los ataques sufridos por el gobierno imperial, hasta su capitulación, el 20 de noviembre de 1965, fecha de muerte de su líder, Zumbi. Esta fecha se volvió símbolo de resistencia política y cultural en Brasil y hoy marca el Día de la Conciencia Negra, desde 1978.
(4)Esta cita y la imediatamente anterior: entrevista con Ferréz concedida a Mário Medeiros da Silva, San Pablo, 16/05/2007. Itálicas mías.
(5) Entrevista con Esmeralda Ribeiro y Márcio Barbosa concedida a Mário Augusto M. Da Silva e Vinebaldo Aleixo de Souza Filho, 17/04/2010, en São Paulo.
Referencia bibliográficas
FERRÉZ. “Manifesto de Abertura: Literatura Marginal”. Caros Amigos/Literatura Marginal: A cultura da periferia, Ato I, São Paulo: Casa Amarela Ltda./Literatura Marginal Ltda.,2001.
FERRÉZ. “Terrorismo Literário”. Caros Amigos/Literatura Marginal: A cultura da periferia, Ato II, San Pablo: Casa Amarela Ltda./Literatura Marginal Ltda.,2002
FERRÉZ. “Contestação”. Caros Amigos/Literatura Marginal: A cultura da periferia, Ato III, San Pablo: Casa Amarela Ltda./Literatura Marginal Ltda.,2004
NASCIMENTO, Érica Peçanha do. “Literatura Marginal”: os escritores da periferia entram em cena, Tesis de Maestría, San Pablo: FFLCH/USP, 2006. Disponible en: http://www.teses.usp.br/teses/disponiveis/8/8134/tde-03092007-133929/pt-br.php PEREIRA, Carlos A. M. Retrato de Época: Poesia Marginal Anos 70, Rio de Janeiro: FUNARTE, 1981.
SILVA, Mário Augusto M. da. A Descoberta do Insólito: Literatura Negra e Literatura Periférica no Brasil Contemporâneo (1960-2000) , Tesis de Doctorado, Campinas: IFCH/Unicamp. 2011. Disponible en: http://www.bibliotecadigital.unicamp.br/document/?code=000794262&opt=1
*Autor
Mário Augusto Medeiros da Silva está formado em Ciencias Sociales, Magíster y Doctor en Sociología por la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp). Es autor del libro Os Escritores da Guerrilha Urbana: literatura, ambivalência e transição política (1977-1984) [San Pablo: Fapesp/Annablume, 2008], sobre las novelas y testimonios de ex guerrilleros brasileños. Su tesis de doctorado trabaja con las literaturas negras y periféricas en Brasil, entre 1960 y 2000. Email marioaugustomed@yahoo.com.br