Literatura marginal: la experiencia de los escritores de la periferia de San Pablo
Érica Peçanha do Nascimento *


Este artículo se apoya en los resultados de dos investigaciones que llevé a cabo sobre la producción y actuación cultural de escritores periféricos. La primera referencia para mis consideraciones es la maestría que realicé entre 2004 y 2006, con el objetivo de comprender a qué se refiere la apropiación reciente de la expresión literatura marginal por parte de escritores originarios de la periferia, así como investigar de qué manera esa apropiación se traduce en productos literarios y actuaciones específicas. Además de eso, hago uso de datos de mi investigación de doctorado, desarrollada entre 2007 y 2011, sobre Cooperifa (Cooperação Cultural da Periferia), que entre otras actividades realiza saraus literarios en un bar de la periferia paulistana.
Lo que presento aquí son algunas reflexiones que dialogan con las esferas de producción, difusión y publicación literarias, pero que están centradas en las experiencias de escritores que actúan en la periferia de San Pablo y asumen los términos marginal y/o periférico para clasificar su condición de autor o su producción. Autores como Allan da Rosa, Ferréz, Sacolinha y Sérgio Vaz, que se volvieron nombres fuertes de esa sacra. Y Claudia Canto, Dinha, Elizandra Souza y Raquel Almeida, que son de las pocas que también se destacan, especialmente porque es pequeño el número de mujeres que se asumen escritoras y es menor aún la parcela de las que consiguen publicar trabajos autorales, más allá de que la literatura producida en las periferias venga recibiendo, de a poco, la atención de académicos, prensa y mercado editorial.

¿Qué hay de nuevo en la producción literaria de la periferia?
Recientemente, se vienen proyectando en la literatura brasileña una serie de escritores originarios de la periferia que se atribuyen a sí mismos y a sus productos literarios el adjetivo marginal, tanto debido al contexto social al cual están ligados, como por el tipo de literatura que están produciendo. Con eso, la expresión literatura marginal, que estuvo fuertemente asociada a los poetas brasileños de la llamada “generación mimeógrafo”, en los años 70, despuntó en el escenario contemporáneo para designar obras, ficcionales o no, producidas por autores que se sienten marginalizados por la sociedad o que traen al campo literario temas, términos, personajes y lenguajes llamados marginales –no es raro que ambos aspectos estén combinados.
La obra que inaugura esa estética marginal-periférica es Capão Pecado, lanzada por el escritor Ferréz en 2000. Basado en las experiencias sociales del autor en un barrio pobre y estigmatizado por la violencia en la periferia paulistana, esa novela despertó el interés del mercado y de la crítica especializada por el realismo exacerbado y las proximidades con el lenguaje del hip-hop, entre otros aspectos. Fue con esa obra que Ferréz pasó a difundir nuevos sentidos a la expresión literatura marginal y a circular en diferentes espacios sociales como una especie de porta voz de la periferia en el plano literario.
Después de proyectarse con su novela, Ferréz organizó, junto con la revista Caros Amigos, un proyecto de literatura que posibilitó la entrada en escena de otros escritores originarios de la periferia y dio arenas de acción colectiva a la producción que se desparramaba por diferentes regiones de Brasil. Publicados en 2001, 2002 y 2004, los tres números de la Revista Caros Amigos/Literatura Marginal: a cultura da periferia vendieron cerca de treinta mil ejemplares y contaron con 48 autores en total (mayormente residentes en San Pablo) y 80 textos (entre crónicas, cuentos, poemas y letras de rap).
El éxito de esas revistas desencadenó el lanzamiento de decenas de libros de escritores periféricos y amplió los debates en torno del término marginal asociado a la literatura. Algunos autores pasaron a utilizar la designación literatura de la periferia o periférica para clasificar su producción y la de otros escritores con semejante perfil sociológico, a fin de evitar uno de los sentidos propios del término marginal que reporta a los individuos en condición de marginalidad en relación con la ley. Otras expresiones, como literatura divergente, literatura suburbana y litera-rua (1) también ganaron eco entre los escritores, así como los términos literatura hip-hop, literatura de testimonio, literatura comprometida y literatura de la violencia clasifican la interpretación de algunos estudiosos. Son diferentes categorías, a veces tomadas como sinónimo, otras dotadas de una variedad de significados, obras y autores asociados a ella, pero que revelan un esfuerzo por reflejar el fenómeno en curso que aparece como gran novedad en los últimos tiempos: la producción cultural con la marca de la periferia.
Con relación a los textos literarios, cabe considerar que, evidentemente, no es la primera vez que se registra en la historia de la literatura brasileña casos de pobres, obreros, negros, presidiarios y ex-presidiarios, habitantes de las favelas que publican libros. Tampoco es una novedad la estetización de la pobreza, violencia, dificultades sociales, cotidiano y contexto de favelas y periferias, o incluso, la ficcionalización de las experiencias personales, que son características de esa producción marginal-periférica. Del mismo modo, no es reciente la profusión de obras que pueden clasificarse como literatura comprometida o de protesta como temática privilegiada. Sin embargo, parece significativo que, en lo liminal del siglo XXI, un conjunto de autores se reconozca como parte de un movimiento literario que tiene como proyecto estético retratar lo que es peculiar a los espacios y sujetos marginales/marginalizados, principalmente en relación con la periferia, con una escritura singular.
De manera colectiva, periféricos, favelados, suburbanos, marginales y marginalizados, que siempre fueron tema o inspiración de creaciones artísticas, pasan de objetos a sujetos y se esfuerzan por transformar sus propias experiencias en una estética específica. Y eso no es poco, teniendo en cuenta que, incluso en el caso de las obras que no se atienen a cuestiones morales, éticas o políticas, la literatura es siempre una representación que interpreta y organiza aspectos de la realidad. Por lo tanto, como producción artística, carga consigo marcas históricas, convenciones y construcciones sociales, y saca a la luz importantes debates sobre el punto de vista de quien habla (los autores) y del lugar desde donde se escucha (el público-lector y la crítica especializada).
Creo importante enfatizar que esa producción literaria, incluso cercada por apelaciones mediáticas y políticas que se ofuscan en reducirla a cierta importancia histórica, trae consigo por lo menos dos relevantes contribuciones. La primera de ellas es la diversificación del perfil sociológico de los escritores brasileños, teniendo en cuenta que se trata, predominantemente, de sujetos originarios de las camadas populares, autoidentificados como negros, habitantes de la periferia, asistentes de escuelas públicas, con hasta la escuela secundaria terminada y que están envueltos en proyectos de acción cultural.
La otra contribución es la pluralización del discurso literario que viene siendo producido, debido a que los nuevos sujetos que entran en escena provocan reflexiones sobre la representación, autoria, entre otras. En los textos prevalecen elementos documentales, biográficos, descriptivos y una escritura que presenta reglas propias de concordancia verbal y uso del plural. Lo que puede entenderse como una estrategia para marcar posición frente a otros escritores en el campo literario y valorizar los temas, las palabras coloquiales y las singularidades de algunas poblaciones que habitan las periferias. Sin embargo, considero que para alcanzar un público amplio y sensibilar a especialistas, esos escritores van a necesitar diversificar sus temáticas y lenguajes, así como refinar sus técnicas y recursos literarios.

Viejas estrategias de difusión, otros debates públicos
En cuanto a la difusión literaria, los escritores que actúan en la periferia de San Pablo no presentan, necesariamente, estrategias innovadoras, por más que reproduzcan algunas acciones llamadas alternativas con particularidades. Una estrategia bastante recurrente son las publicaciones colectivas, tales como las ediciones especiales Caros Amigos/Literatura Marginal: a cultura da periferia, que ayudaron a delinear la producción escrita de la periferia como movimiento literario y le dieron visibilidad nacional a los escritores periféricos, además de haber desencadenado lazos de amistad y una actuación común entre los participantes que viven cerca geográficamente.
Igualmente recurrente es la realización de saraus literarios en las periferias que, más allá de que no se configuren estrictamente como polos de encuentro o formación de escritores profesionales, forjan nuevos autores y obras. Y, así como tomo la publicación Caros Amigos/Literatura Marginal: a cultura da periferia como marco para entender el movimiento de literatura marginal protagonizado por los escritores de la periferia, percibo a los saraus como fundamentales para el entendimiento de su expansión y consolidación.
Los saraus literarios se tornaron importantes instancias de producción y difusión de la literatura, sea por medio de la organización de antologías, o también, por el lanzamiento y comercialización de libros autorales. Más que continuidad, los saraus trajeron frescura al movimiento de literatura marginal-periferica, con la ampliación de productos y prácticas, como el consumo de performances literarias, formación de bibliotecas comunitarias en los espacios donde se realizan los recitales, aumento de la producción escrita (no necesariamente con el mérito o la intención literaria) y del número de publicaciones (no solamente de libros, sino también de fanzines, periódicos, revistas y CDs de literatura).
Es necesario puntualizar, sin embargo, que en San Pablo la realización de saraus no es un fenómeno sólo de las periferias, a pesar de ser bastante sintomática cierta efervescencia cultural que viene modificando las representaciones sobre los espacios sociales que van por el margen de centros geográficos y simbólicos. Y Cooperifa tiene el papel central en ese proceso. Menos por su pionerismo en realizar saraus semanales, gratuitos, en un horario posterior a la jornada laboral y en un bar de la periferia, y más por la visibilidad que alcanzó en el debate público y en los medios alternativos y comerciales. En 2001, cuando un grupo de amigos decidió hacer del bar, que ya era punto de encuentro de artistas amateurs y profesionales de diferentes áreas, un lugar de divulgación de sus productos artísticos, terminó por atenuar la carencia de espacios de producción y consumo cultural en una región periférica y establecer un modelo exitoso de promoción de saraus que se propagó con fuerza en la Gran San Pablo y en otras ciudades de Brasil.
Decenas de saraus literarios se multiplicaron en bares, escuelas, centros comunitarios, ONGs y hasta equipamientos públicos localizados en barrios de las periferias paulistana, cada uno con su particularidad: puede ser temático, atraer sujetos de diferentes camadas sociales o ser frecuentado mayoritariamente por habitantes del entorno. Sarau da Brasa, en la Zona Norte, Sarau Elo da Corrente, en la Zona Oeste, Sarau do Binho y Sarau Vila Fundão, en la Zona Sur, y Sarau dos Mesquiteiros, en una escuela de la Zona Este, son algunos ejemplos.
No se puede desconsiderar, además, que en tiempos de tecnología digital y popularización de internet, los blogs son otra herramienta de difusión de esa producción y de los proyectos de acción cultural desarrollados por los escritores en las periferias.

Publicación literaria y relación con el mercado
Los productos generados por los escritores periféricos surgen como proyectos colectivos para dar visibilidad a una producción que ya existía y que no encontraba espacio en el gran mercado editorial. Y por medio de ellos (CDs de poesía, sellos editoriales, antologías literarias y revistas) se busca profundizar y discutir la experiencia de los habitantes de la periferia en la literatura, incentivar el hábito de lectura y promover la difusión de conocimiento.
En los últimos diez años, se registra un poco más de setenta libros de escritores identificados con la llamada literatura marginal-periférica. Una primera inversión de una editorial de prestigio la hizo la editorial Agir, que en el 2005 publicó, bajo la organización de Ferréz, Literatura marginal: talentos da escrita periférica, una colección con veinticinco textos, diez de ellos originalmente publicados en el proyecto de literatura en revista. En julio de 2007, le tocó a la editorial Global lanzar la Colección de Literatura Periférica, reeditando obras lanzadas de manera independiente, con un nuevo proyecto gráfico y prefacios hechos por personalidades de renombre. Además de eso, a partir de noviembre de 2007 la editorial Aeroplano pasó a publicar la Colección Tramas Urbanas, con títulos predominantemente autobiográficos y que tienen el propósito de sacar a la superficie, desde la óptica de los mismos protagonistas, algunas de las experiencias innovadoras que emergen de las periferias brasileñas y se presentan como respuestas creativas a cuestiones culturales, sociales y políticas.
A diferencia de los poetas marginales setentistas, los escritores marginales periféricos no demuestran resistencias en ser publicados por grandes editoriales, por el contrario, toman esa posibilidad como un modo de agregar prestigio a sus producciones y ampliar su número de lectores. De parte de las editoriales, se presenta también la posibilidad de asociar a las obras el valor de “autenticidad” de lo que se narra, ayudando a fomentar un nicho de mercado interesado en la supuesta legitimidad que los autores que vivencian condiciones de marginalidad social y legal tendrían para representar sus prácticas y experiencias en el plano literario.
A pesar de eso, los escritores de la periferia continúan publicando, mayoritariamente, de modo independiente (en libros artesanales, impresos en gráficas) o por editoriales de pequeño porte, que cobran por la tirada de los libros y requieren que los autores dispongan de recursos propios o de financiamiento de comerciantes, familiares o ONGs para viabilizar sus publicaciones. Desde 2007, por ejemplo, con patrocinio de una organización de sociedad civil y una agencia de cooperación internacional, Alessandro Buzo organizó la colección Pelas Periferias do Brasil, que en sus cuatro volúmenes suma 115 textos y 65 autores de todo el país, entre ellos algunos raperos, militantes del movimiento hip-hop y académicos. Con el apoyo de las mismas instituciones, Ferréz creó el Selo Povo, en 2009, para hacer circular libros de bolsillo.
Más allá del espacio Suburvano Convicto, creado por Alessandro Buzo para ser una librería especializada en literatura marginal y hip-hop, la circulación y venta de productos literarios periféricos ocurre, principalmente, en los barrios de la periferia, siendo los mismos autores son los encargados de vender sus libros. Lo curioso es que ese acceso restricto al universo de las grandes editoriales estimuló experiencias de producción y comercialización organizadas por los propios escritores, al mismo tiempo en que demandó respuestas del poder público por medio de convocatorias específicas orientadas a los artistas de la periferia. Un ejemplo bastante significativo proviene de la consoldación del sello Edições Toró, organizado por el escritor Allan da Rosa, que inspiró otras iniciativas semejantes organizadas a partir de saraus periféricos. Desde que el sello fue creado, en el 2005, lanzaron veinte libros exclusivamente de autores que viven y actúan en las periferias. Con una tirada media de 600 ejemplares, la Toró alcanzó, de acuerdo con el organizador, poco más de doce mil libros vendidos a precios populares.
Además de materializar el éxito editorial de las periferias paulistanas, la Toró posibilitó el lanzamiento de obras que van del rap a las novelas, de la prosa a la dramaturgia, de la fotografía a las artes plásticas. Además de eso, para hacer visibles los nueve libros lanzados, la Toró disputó y fue contemplada por dos convocatorias públicas del VAI (Programa de Valorización de Iniciativas Culturales), lanzada por la Prefectura de San Pablo, indicando una nueva relación a ser investigada entre las políticas públicas y la producción cultural de las periferias y las favelas.
Vale recordar que, con la visibilidad obtenida por esa producción literaria, aparece la posibilidad de rever los parámetros críticos que determinan lo que es buena o mala literatura, pues los escritores de la periferia ofrecen contribuciones estéticas que no se encajan en los cánones establecidos. Por lo pronto, parece haber un reconocimiento mucho más político que estético de esta producción, más allá de que, por sí mismo, estimule reflexiones, como el papel social de las obras literarias, la universalización de la escritura y de la lectura, la necesidad de ampliación del número de lectores y del lugar de los grupos marginalizados en la literatura brasileña.

TRADUCCIÓN: Lucía Tennina.
Nota
(1) “Litera-rua” se traduce como “litera-calle”, pero al traducirlo se pierde el juego de palabras que se deja entender en portugués, de ahí que mantengamos el original en el cuerpo del texto [Nota de la Traductora].
*Autora
Érica Peçanha do Nascimento Érica Peçanha do Nascimento es doctora en Antropología Social por la Universidad de San Pablo. Autora de Vozes marginais na literatura, libro que aborda los aspectos socioculturales del movimento de literatura marginal-periférica. Sus investigaciones sobre la producción cultural de La periferia paulistana fueron financiadas por La Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de San Paulo (Fapesp).