Yo también tuve una novia bisexual
Julieta Tonello *


de Guillermo Martínez
(Planeta, 2001)


Yo también tuve una novia bisexual. Resulta difícil relacionar éste título con la figura literaria de Guillermo Martínez (Bahía Blanca, 1962), autor tradicionalmente asociado al universo de la literatura clásica y policial. El nombre de su última novela no constituye el único elemento que parece establecer una ruptura dentro del conjunto de su obra: el tratamiento explícito de la temática sexual es otra de las características que la distinguen de sus publicaciones precedentes.

A pesar de esta evidente disrupción con respecto a sus obras anteriores, Martínez persiste en la búsqueda del elemento de intriga y suspenso, característico de sus relatos policiales: “Pero, por supuesto, el martes fue un día muy extraño: todo iba a cambiar, aun en ese pueblito que parecía tan lejano y hundido. Y aunque no lo supiera, algo de la gran conmoción, en sus miles de esquirlas, terminaría por tocarme a mí”.

Yo también tuve una novia bisexual es, por sobre todas las cosas, un relato erótico. La novela narra el devenir amoroso de los dos personajes principales, un profesor universitario de español y su alumna. Aunque Martínez se detiene en los intereses políticos, la discriminación racial y el conservadurismo que tienen lugar dentro del campus universitario- un ámbito al que ya se había aproximado en Crímenes imperceptibles y en Infierno grande-, el eje está puesto en el recorrido amoroso de los dos protagonistas y es allí donde se disputan las mayores tensiones. Progresivamente, el mundo exterior se ve relegado a un segundo plano, y por sobre él se alzan las distintas etapas del enamoramiento y la progresión de la intimidad entre los protagonistas. Y sin embargo, como si de una ironía se tratara, serán sucesos del mundo exterior los que finalmente se convertirán en la causa de la separación entre ambos.

La novela se encuentra dividida en tres partes, una de las cuales toma la forma de un diario íntimo. Este recurso permite al autor sumergirse en la más profunda intimidad de la pareja y, a su vez, desplegar la subjetividad de la voz narradora. Martínez desarrolla, en el segmento que lleva por nombre “Diario de Jenny”, una libertad formal que le permiten reunir tanto detalladas descripciones de proezas sexuales, como apuntes para una conferencia, trabajos prácticos de los alumnos de la clase y pensamientos en índole general.

Más allá de la preocupación estética y argumental que se evidencia en la novela, es necesario destacar las reflexiones sobre el lenguaje y los idiomas, como así también los juegos lingüísticos intercalados en la historia de amor: “Me pregunto si hubieran sido tan sinceros, tan transparentes, en su propio idioma. Cuántas veces también para mí el idioma extranjero fue como un salvoconducto para hablar sin las máscaras sucesivas de los modales y las costumbres, de lo que puede o no ser dicho y oído” apunta el narrador al corregir los trabajos de sus alumnos, quienes, de alguna manera, se envuelven en un idioma extranjero para expresar aquello que resulta demasiado embarazoso en su lengua natal.

Sin duda, Yo también tuve una novia bisexual se erige como un punto de inflexión en la narrativa de Martínez, obra en la que decide correrse del género policial para ahondar en el terreno sexual, sin perder por ello el elemento de suspenso que con tanta destreza sabe construir en sus relatos.
Autora
Julieta Tonello (Rosario, 1984). Es Licenciada en Letras en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Colabora en el Suplemento Señales del diario La Capital, en el Diario Cruz del Sur, en la revista literaria digital Revista de Letras. Publicó selección de poemas en la revista literaria digital Ese y en la revista literaria Benteveo. Es Integrante del equipo de investigadores en el proyecto “Constelación Santa Fe. Poesía, Crítica literaria y Crónica periodística en los 60” (Osvaldo Aguirre), ganador de la Convocatoria Espacio Santafesino Estímulo a la Producción Editorial 2010/11.