La fotografía estenopeica: una técnica absolutamente contemporánea
Daniel Tubío *


La fotografía estenopeica –o fotografía sin lente o pinhole– aprovecha las propiedades de la luz para formar imágenes dentro de una cámara oscura. Estas imágenes son generadas por un sistema óptico muy básico: un pequeño orificio hecho en algún material delgado y ubicado en la cámara en el lugar en donde, por lo general, encontramos un lente.


“El egocentrismo de construir cámaras que coincidan con las
limitaciones de la visión humana necesita ser cuestionado”

Wiley Sanderson (1)

“Quizá varios prejuicios existentes sobre qué es una imagen deformada
o no en fotografía son debidos a la aceptación como norma de las
limitaciones inherentes a la percepción visual humana”

Dominique Stroobant(1)



La fotografía estenopeica es presentada normalmente como una técnica primitiva y antigua pero, paradójicamente, la mayor parte de las imágenes estenopeicas que se han hecho en la historia de la fotografía han sido producidas en los últimos quince o veinte años. A partir de la proliferación del acceso a Internet y de la posibilidad de compartir experiencias visuales -y por supuesto de compartir ideas también- a distancia, se han empezado a encontrar y relacionar en el mundo virtual, miles de fotógrafos que, cada uno por su cuenta, por distintos motivos y en distintos lugares del mundo, habían abrazado esta técnica alternativa como forma de creación para sus imágenes fotográficas.

Esto habla a las claras de que, lejos de ser una técnica “primitiva” podría definirse más bien como un camino alternativo para la fotografía contemporánea qué, por una u otra razón, fue relegado durante muchos años por la industria y la pedagogía fotográfica, al lugar del experimento escolar, que sólo servía para demostrar ciertas propiedades de la luz, pero que quedaba cerrado en sí mismo, como demostración de su factibilidad, y no era tomado en serio por el establishment fotográfico como una técnica capaz de generar un trabajo válido en términos de creación.

Sin embargo algunos pioneros -fotógrafos audaces y resistentes- fueron manteniendo vivo este camino de la creación fotográfica y, llegado el momento, lograron contagiar, a través de la difusión de sus trabajos en la web y a través de otras publicaciones, a una generación qué tal vez harta ya de las imposiciones del mercado y la industria fotográfica, estaba buscando algo distinto para sus imágenes. Porque incursionar en la fotografía estenopeica tiene que ver con una actitud de libertad, de trasgresión a las imposiciones no sólo de la industria fotográfica, sino también de la historia y la tradición del medio, heredero de los valores de representación del espacio -y de la denominada realidad¬-, generados en Occidente a partir del Renacimiento. Con la fotografía estenopeica, se pone en juego además, el conocimiento: en una época de superabundancia tecnológica en la que se privilegia ante todo el consumo y el uso acrítico de los instrumentos más que el saber acerca del funcionamiento de los mismos, la fotografía estenopeica nos permite revertir tal relación.

Este sistema fotográfico, en el que el fotógrafo construye la visión de la cámara en lugar de adaptarse a ella, nos pone, filosóficamente, en un lugar de cuestionamiento de un punto de vista, que es el que tiene que ver con la aceptación casi naturalizada de que -por distintas razones: porque ya “fueron”, porque son incómodas o “complicadas”- dentro de la fotografía hay cosas que pueden hacerse y otras que no

La práctica de la fotografía estenopeica contiene una paradoja sugestiva: se considera una forma precaria de construir imágenes, pero necesita de conocimientos avanzados para llevar ese dispositivo a los estándares de calidad impuestos por el medio. Por lo tanto construyendo cámaras necesariamente debemos construir conocimiento sobre ellas y, por consecuencia directa, sobre la fotografía en general. Debemos tener claro cuáles son los elementos imprescindibles y cuáles los superfluos en las cámaras fotográficas. Construir nuestra propia cámara significa entenderla desde adentro y prefigurar qué tipo de imagen va a producir, ya que gran parte de los atributos de una imagen dependen del dispositivo que la genera. También podemos trabajar a la inversa: decidir a priori qué imagen queremos y después construir la cámara que la produzca. Podemos empezar a pensar el sistema fotográfico desde otro lugar –desde otro punto de vista– y poner en duda un montón de conceptos que creemos esenciales.

En la Argentina, en los últimos años, se ha desarrollado y difundido ampliamente este tipo de técnica. Cuando quien escribe comenzó a investigar la fotografía estenopeica, a fines de la década del ‘90 -en solitario y sin demasiado material teórico a mano para consultar en ese momento- sólo tenía un referente cierto: Yuyo Pereyra, fotógrafo platense que venía desarrollando la fotografía estenopeica desde hacía ya varios años, sobre todo como sistema de enseñanza para escuelas e institutos varios de la provincia. de Buenos Aires, pero también como una forma de construir su obra personal. A partir de ciertas gratas coincidencias, también tuvo la oportunidad de encontrarse con Jorge Mónaco primero y con Roxana Adonaylo y Karlo Sosa después, fotógrafos que también venían investigando y desarrollando la técnica estenopeica en solitario y aplicándola a su obra personal y a la enseñanza y al arte terapia con variados resultados. Pero éramos excepciones aisladas, en un mundo fotográfico que empezaba a virar rápidamente hacia la captura digital.

Gracias a estos contactos se fue generando la idea de trabajar en conjunto y finalmente en el año 2008 se realizó, a instancias de Jorge Mónaco, el 1er Encuentro Nacional de Fotografía Estenopeica. Luego de este primer encuentro se creó Opción Estenopeica Argentina (www.opcionestenopeica.blogspot.com), grupo dedicado a la difusión de la fotografía estenopeica que generó en octubre del 2009 el Segundo Encuentro Nacional, realizado en el Centro Cultural Gral. San Martín de la Ciudad de Buenos Aires y, este año, el 3er Encuentro Nacional, otra vez en octubre y en el mismo lugar. A partir de estos encuentros, convertido en un lugar de intercambio de experiencias entre fotógrafos estenopeicos, alrededor de muestras, charlas y talleres, se fueron generando otras actividades, relacionadas algunas con el grupo Opción Estenopeica Argentina y otras no, aunque derivadas del intercambio entre fotógrafos que promovió este espacio.

Podríamos afirmar, como señalábamos al principio y considerando la cantidad de talleres y seminarios que se dictan mes a mes en la argentina, las muestras de autor y los trabajos teóricos publicados que la involucran como tema principal -incluida esta nota-, que hoy la fotografía estenopeica es una técnica absolutamente contemporánea, una alternativa de resistencia al desarrollo fotográfico industrial que impone formas cerradas de trabajar la imagen, y que -por suerte- está en franca expansión.

octubre 2011
Notas
(1) Citado en : RENNER, Eric: Pinhole Photography. Rediscovering a Historic Technique. Boston, Focal Press, Butterworth-Heinemann, 1999 (Traducción al castellano de Alicia Macías)
(2) Citado en: op. citada.
Autor
Daniel Tubío nació en Buenos Aires en 1958. Es egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. A partir de 1984 realizó diversos cursos y seminarios de fotografía. Desde 1985 reparte su actividad entre la enseñanza y la creación artística. Es docente en el Taller de Fotografía de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, en la Licenciatura en Fotografía de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo y en la Escuela de Fotografía Motivarte. Dirige además su propio Taller de Fotografía.

www.danieltubio.com.ar

Taller de Daniel Tubío