"Valores familiares"
Anima D.
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La Familia.
¿Como hablar de algo tan personal?, ¿Como escribir sobre algo tan intimo sin caer en la nostalgia, sin mentir, sin enderezar esas imperfecciones ante los ojos de los demás?
Hace unos años, una nube oscura se deposito sobre nosotros. Fue así como entendimos que la generosidad y la sangre pueden ser palabras peligrosas.
Fue así también, como todos los sueños empezaron a parecer montañas en la distancia. Y como cada momento a su vez se convirtió en una máscara más. Somos todos “la familia” ante los ojos de otros. Y sin embargo, son aquellos momentos de oscuridad los que encierran y determinan la palabra “familia”.
La simultaneidad de lo cotidiano es una capa constante de auto flagelo, un látigo marcado por las horas. Posamos como humanos y también, como construcción ante la cámara. Posamos para la imagen. Las sonrisas se acercan, y sin embargo, no hay felicidad. La cámara arremete y golpea nuestros rostros, nunca dejándolos ir.
De ahí surgió mi primer anhelo.
Me pregunté si era posible ligar mucho más la fotografía a una forma de expresión visual en la que, cual Performer, no importaría la cámara ni la marca de película a utilizar. Me pregunté también, si podía lograr unir los aspectos formales de lo fotográfico para elaborar una contradicción de lo documental.
Siempre disfrazados. Siempre posando. Componiendo. ¿Se puede aislar a la fotografía de su composición clásica, en cuanto a estética? ¿Puede que las fotografías adquieran un valor protagónico por lo que enuncian, más que por una técnica antigua compositiva?
¿Estamos bendecidos por la composición? ¿O malditos?
De todo esto, nació “Valores Familiares”. Este ensayo, no es un ensayo autobiográfico, es mi exploración al concepto de familia como institución y núcleo de construcción de la sociedad. Al mismo tiempo, es un intento de deconstrucción y cuestionamiento. Tomar aquellos códigos culturales casi incuestionables que se encuentran escondidos tras el velo de la cotidianeidad y exponerlos, para de alguna manera repensarlos y reverlos. ¿Son necesarios, o son solamente una huella que establece más paradojas?
Me pregunto sobre la naturalización de lo socialmente aceptado, y la ironía subyacente detrás de esta situación. Como también sobre la conciencia de los hijos mismos dentro de sus realidades. Y a su vez, la ignorancia de los padres ante la infelicidad de los hijos. Intentar reparar la violencia ordenada del día a día. Sacudir lo impenetrable y colocar así lo cotidiano en su lugar correcto.
Al entender el surgimiento de las nuevas tecnologías, desde la Kodak con su lema de la felicidad instantánea hasta los smileshutters contemporáneos, se termina negando la realidad bajo un marketing que no es alcanzado por todos. ¿Es solo la felicidad transitoria, digna de ser registrada? Y más importante aún, es la verdad, ¿o lo que preferimos recordar?
No importa el fondo, podría haberse dado en cualquier lugar. La familia se traslada en el tiempo, su concepto se amplia, va más allá de un espacio y conserva un lugar propio por privilegio. Un lugar inexistente que se da solo por los lazos, y por la presencia de cada protagonista de este círculo. Si estos desaparecen, la verdadera familia muere.
No pude, ni puedo dar una explicación general del panorama en un breve texto, ni tampoco puedo explicar demasiado lo que sentíamos. Soy consciente que la fotografía como tal es plenamente subjetiva, y por otras características, limitada. Pero confío en que podrán sentir lo que nosotros sentimos.
Anima D.
Autor
Anima D. fue concebida hace tiempo, entre la incertidumbre y la ausencia de sentido, entre lo darwiniano y paradójico de la vida, la primer idea se gestó.
Paulatinamente se volvió completamente integra.
Eventualmente comenzó a aprender de manera autodidacta, para luego ingresar a lo plenamente académico, tratando de rescatar herramientas del sistema para aprovecharlas a su favor.
Encontró cierto consuelo en la formación, pero esto no logro satisfacer sus intereses.

animadestruction@gmail.com