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Un diario de viaje
Germán Rosati*

sobre Las afueras, de Paula Peyseré
(Siesta, 2007)

Como haciendo honor al título, la contratapa del libro brinda una clave de lectura de los poemas que lo componen. Tanto en el plano semántico (“poemas de juventud”), como en el formal “delectación en el barroco (…), poundismo local, y un decadentismo made in La Paternal.”
Estos “poemas de juventud” son textos que brindan la sensación de movimiento, de paso de un lugar a otro. De la juventud a… lo que no es juventud (sea lo que sea y aunque no pueda definirse exactamente). Esta idea aparece en las repetidas alusiones al “crecimiento”, al abandono de lo que es la adolescencia.

No crecer es un club del clan desprestigiado,
un club de fans de un arquero...

O:

Hacemos el bien, recolectando
estos palos que caen sin dolo; eso
es crecimiento sustentable.

“Las afueras”, entonces, no solo se deslizan en un desplazamiento físico o geográfico; funcionan también como un desplazamiento etario: las afueras de la juventud, de la adolescencia. O mejor, la “salida”, el paso, hacia las afueras de la juventud.

La multitud de voces que resuenan en el libro, aparecen articuladas y en armonía en tanto retratan situaciones cotidianas. Pero también se muestran de forma contrapuesta: algunas de estas voces apelan a un imaginario adolescente, infantil, a cierta “jovialidad” y a un espíritu juguetón y despreocupado. Otras en cambio, presentan situaciones (también cotidianas) pero que remiten al modo de vida en la adultez.

… crecimos
como las enredaderas de a poco en celo…

Conviven, entonces, niñas acostadas en las rocas del río, pensando en muchachos, haciendo esfuerzos leves para flotar con sus piernas; pero también mujeres preocupadas por el techo de chapa que deben arreglar, por conseguir la dirección de un techista en Internet. Mujeres que se emocionan con un chaleco en descuento, pero que no puede pagarlo con tarjeta de crédito o débito. Que protestan porque no se puede caminar en ojotas por las góndolas del supermercado, y rompen las “bolsitas de azúcar porque son gratis”.

Un poema en el que aparece una forma nueva de abordar el tema del crecimiento es el número 3 de la serie “Buen Comer”. Aquí, Peyseré, logra “objetivar” este proceso en una serie de imágenes acerca de la descomposición de la materia:

Es un manjar ver como la fruta
se transforma como negra suda el baile (...)

La mosca y la hormiguita, la perra y la cucaracha
se congregan animosas a lamer
esa república del fermento,
la desproporción del moho.

Vemos, entonces un desdoblamiento de la voz poética que incorpora la dicotomía “juventud/ no juventud”. Desdoblamiento que aparece flanqueado por algunos temas recurrentes. El trabajo, la alienación en el trabajo pareciera ser uno de estos temas. Una voz, que al salir de la edad adolescente, se enfrenta a la competencia en el mercado de trabajo, a los horarios fijos de oficina: “Trabajar resulta innoble.” o “Al otro día: trabajar lo mínimo indispensable./ Lo contrario a ejercer la productividad por motu propio…”

O al problema de la identidad en el trabajo: “Ingeniero no va a ser/ Nadie va a ser lo que se espere de el…”

El dinero, la necesidad del dinero (…la falta de billete ante el puesto de revistas…). Voces que aparecen “caminando los precios” para encontrar comprar barato:

Agobio de repente. Tomamos ginebra Bols porque es barata…

Otra vez cine. La misma película. (…)
Entro porque es función de descuento.

Y sin embargo, en esta especie de “pobreza” crónica vuelve a aparecer, amalgamado con una intención lúdica, ese sentimiento juguetón que no parece tomar plena conciencia del problema de la falta de efectivo. Sentimiento casi infantil que aparece en versos como los ya citados: “Rompemos bolsas de azúcar, porque son gratis.”.

Ahora bien, es en el poema Enero, en donde esta transición a la adultez se manifiesta de forma más evidente, explosivamente, recurriendo de forma expresa a la violencia. Ahí se asiste al paso de la juventud a esa zona indefinida a partir de tres “hitos” en al vida de Sara.

El primero: el surgimiento del deseo sexual, de la actividad sexual ( “No digería la hermosura de perdonar el sexo/ adolescente, la liebre que corre,/ el mimbre en la rivera”), con el subsiguiente embarazo de Sara (segundo hito). Episodio que desencadena el tercer momento que marca la transición definitiva: el abandono de la religión, del pensamiento religioso y que termina con Sara descargando una “Charlesvilee, mecanismo a chispa, modelo 1898”, sobre el pecho del cura amigo de la familia.

Toda esa tensión está articulada en todo el libro, sí, sobre la construcción de una sintaxis que acentúa la idea de transición, en tanto se vuelve desordenada, desencajada, confusa (o mejor “confundida”). Tal y como dice la contratapa, “barroca”. Tiene sentido: si existe una(s) subjetividad(es) confundida(s), inmersa(s) en una transición, su forma de expresión también tenderá a transmitir esa sensación de desorden. Esto aparece claramente en la forma en que Peyseré utiliza el hipérbaton. En efecto, la alteración de la estructura sintáctica “normal” (digamos, “sujeto- predicado- complementos”) parecen contribuir a acentuar la idea de desquiciamiento, de movimiento.

A su vez, el recurso del fechado de los poemas realza la idea de un desplazamiento en el tiempo. Como si estuviéramos ante un diario de esa transición, de ese crecimiento. Dice la autora en una entrevista reciente (1):

“Es como un diario de alguien que cambia… de persona. Alguien que mira, se mira, mira a otra persona…”

Eso es precisamente... un diario de viaje hacia las afueras de la juventud.

Notas
(1) Radiante es estar afuera, entrevista a Paula Peyseré (por Valeria Meiller), en No-Retornable (http://www.no-retornable.com.ar/entrevistas/011.html)
*Autor
Germán Rosati nació en la Ciudad de Buenos Aires el 9 de Diciembre de 1982. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y se desempeña profesionalmente como investigador en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Como poeta a publicado Boca de Tormenta (2008 – Huesos de Jibia). Coordina desde 2007 el ciclo de lecturas La manzana en el gusano junto con Nurit Kasztelan, Lisa Cargnelutti y Heber Ortiz. Su blog es www.floresyfloresta.blogspot.com. .