Volver Menú
Dividir para intentar cautivar
Fernando Lozano*

sobre Desmemorias de Juan Imassi
(Bouquet, 2007/2008)

El potrero desaparece. La ciudad y sus más cercanos alrededores están siendo plagados por el césped sintético: medidas mínimas que llevan a la asistencia de, generalmente, sólo cinco jugadores por cuadro; arena a borbotones; arcos de caños blancos perfectamente soldados.
A pesar de estas características, de estas nuevas reglas impuestas por la extrema urbanización, el sentimiento base del fútbol amateur sigue inalterable: la amistad. O tan sólo la afinidad. No es relevante que aquél sea lento, que el otro no sepa cabecear o que el más lejano intente lesionar sistemáticamente a cuanto contrincante se acerque: la cuestión es concordar, preservar el buen clima.
Podríamos reflejar a las generaciones de escritores argentinos en este tipo de equipos. Pensemos en un grupo muy contemporáneo, aquél que parece liquidado por la repetición, pero que se mantiene aún en pie, pidiendo el cuero repetidas veces. La formación se representaría en las figuras de Alejandro Dolina, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Sacheri, Juan Sasturain y Osvaldo Soriano. Vale la pena destacar que ciertas veces, por motivos extradeportivos, uno de los integrantes suele desertar. Y se llama a un sexto, a un extraño, a un nuevo, del cual no se conocen sus aptitudes. Y Juan Imassi aparece en escena. Frente a los importantes antecedentes de sus compañeros Imassi posee pocos en primera. Casi nulos, podría decirse. Veamos su desempeño a través de su primera novela, Desmemorias.

Imassi gambetea la tradición de la linealidad argumentativa. Desmemorias no es la clásica novela que si no se lee de comienzo a fin pierde la conducción. Todo lo contrario. Mejorando lo realizado por el Cucurto de Las aventuras del Sr. Maíz (Interzona, 2005), novela corta de la cual se extrajo el capítulo titulado El hombre del casco azul para la no tan interesante antología La joven guardia (Norma, 2005), Imassi presenta sus capítulos de manera extremadamente independiente. Con pequeñas referencias, ese simple Yo dominante de la acción de la novela de Imassi vuelve sobre sus pasos/palabras/experiencias. Pero de una manera tan sutil que la lectura se vuelve más que amena. Interesante juego de quiebres.

Imassi ataja las críticas. Por eso forma parte, holgadamente, del mencionado conjunto. Si bien Desmemorias comienza con una anécdota sobre el fútbol y su peculiar esfera, no se encierra en ella como única temática, como único eje. Tanto las artes representadas en la mención a films, a la plástica y a la música, como los submundos de la droga, el contrabando y la prostitución son disparadores de las sucesivas intrigas. El mundo de Imassi es parejo, equitativo, armonioso. Nivela. Acompaña con la palabra justa, indicada, en el momento justo, indicado.

Imassi yerra al entrar en el juego de la denuncia política contemporánea. Ese pequeño detalle hace que su labor decaiga. Sin embargo, se incorpora rápidamente. Deja de lado esta pequeña falla de dos maneras muy elegantes: por un lado, dándole valor más a los acontecimientos vividos por ese ya mencionado por nosotros Yo participante, o sea, la lupa sobre la narración del argumento general de cada capítulo; por otro lado la crítica constante, tanto explícita como implícitamente, de ambos extremos, considerando lo más humanamente correcto como lo menos y viceversa. La escritura de Imassi es tan concreta que estos pequeños deslices no afectan al todo, tan rígido, tan elocuente, tan coherente.

Finalmente, Imassi hace banco. Al final de su Desmemorias encontramos poesía, Regreso y Papá. Baja el rendimiento. Pero ese cambio de estado es corto, poco relevante. Y eso gratifica. Esperemos que su futuro desempeño sea tan interesante como el que nos entregó en ésta, su primera prueba importante. Parece apuntar hacia la categoría de jugador de toda la cancha.

*Autor
Fernando Luis Lozano: nació en Buenos Aires en 1981. Actualmente estudia Letras en la Facultad de Filosofía y Letras, U.B.A. Trabaja como adscripto en la cátedra “Problemas de la literatura argentina” dictada en la misma Facultad, a cargo del Dr. Eduardo A. Romano. Comenzará la dirección de la colección de literatura de la editorial “Las 40”, http://lascuarentalibros.com.ar. Es cofundador del grupo interdisciplinario CRUCE, http://grupocruce.blogspot.com.